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Pensamiento Masonico

Sembrando esperanzas

Jaime Castilla Camacho.
Gran Canciller - Gran Logia del Norte de Colombia

Vale la pena analizar detenidamente este cuento corto intitulado "Los hombres y la tierra" escrito por Mamerto Menapace, osb. Monasterio Santa María de los Toldos, y dice así:

"Hay muchas maneras de estudiar la tierra. De relacionarse con ella. He conocido un grupo de ingenieros que vinieron al campo, extrajeron pequeñas muestras de tierra, y luego las analizaron minuciosamente en sus laboratorios. Al tiempo volvieron acompañados por otros hombres e instalaron una ladrillería. Arañaron la superficie de la tierra y le sacaron toda la capa fértil. La humillaron prolijamente en el pisadero, la mezclaron con otros elementos, de la zona unos y otros traídos de afuera, moldearon el amasijo, luego lo resecaron al sol y lo apilaron de a miles formando un hormiguero.  El fuego completó la obra, endureciendo esta tierra fértil, desmenuzada sin identidad en una infinitud de paralelepípedos útiles  para ser transportados y apilados en cualquier parte.

Cuando se agotó la tierra fértil y el paisaje mostró su rostro agrio de médano y de tosca, esos hombres levantaron el campamento y se fueron a reanudar su minería en paisajes nuevos. No creo que la nostalgia haya tenido nada que hacer en su despedida. Nada dejaban allí eso hombres que fuera obra suya, a no ser los restos de holladas de color entre rojo y negro, que en ese paisaje de tierra semejaban bocas de puñaladas en el cuerpo de un finado.

También he visto un grupo de hombres que en términos científicos hablaban de la fauna y de la flora. De cada yuyo distinto sacaban un par de hojitas. Descubrieron flores raras y se indignaron al comprobar que otras se habían extinguidos. Estos hombrees, ¡con que respeto y con qué altura hablaban de la tierra! Con términos precisos y correctos aborrecieron el trabajo de los ladrilleros.

Y luego de unos días, agotado ya lo que tenían que decir, se fueron también ellos del paisaje, sin que quedara de ellos ni un recuerdo en absoluto. A su paso, es cierto, el paisaje no quedó humillado. Pero tampoco se aportó nada nuevo al paisaje. No se vio allí organizarse un trebolar, ni verdear un trigal, ni preñarse los surcos en el batatal.

Al tiempo, una ley declaró a ese paisaje: "Parque Nacional". Y con ello esa tierra fue sentenciada a virginidad perpetua;  a ser para siempre tierra de turismo, paisaje para ser gozado o estudiado sin compromiso; con prohibición absoluta de que allí se hiciera ni organizara nada.

Y he visto también otros grupos de hombres. Vinieron con todo lo poco que tenían, y algunos animales. Tenían muchas menos posibilidades que los ladrilleros y mucha menos ciencia que los sabios. Pero tenían una gran riqueza: tenían tiempo y cariño por la tierra.

Comenzaron por incendiar un trozo de pajonal. Ordenaron un pequeño trozo de paisaje y allí se instalaron para vivir. Traían semillas distintas, nuevas para ese paisaje viejo. Al principio todo pareció quedar igual, salvo los pequeños tablones de geografía cambiada. Y la presencia constante de aquellos hombres en diálogo continuo con la tierra, interpelándola por abrojos, por la quínoa y la chamico.

Nuestros hombres no interpelaban a la tierra por lo visible de la tierra, por lo que la tierra mostraba. Interpelaban a la tierra por lo que en la tierra había de oculto. No se limitaron a recoger u organizar lo que encontraron en su superficie. La incendiaron, la roturaron, la recorrieron tramo a tramo sembrándola de semillas nuevas. Después supieron esperar. Esperaron vigilantes, carpiando siempre el rebrote del paisaje viejo. Y lo que es importante: vivieron en la tierra, no se fueron de ella.

Eran hombres con fe en la tierra. Con un cariño profundo por la tierra. Sabían que la tierra tiene posibilidades muchísimo más ricas que aquello que puede dar cuando es dejada a sus solas fuerzas. No es que se hayan propuesto liberarla de algo: yuyos invasores o antiguo pajonal. No quisieron liberar la tierra de algo. Quisieron liberar algo ene ella. Sus posibilidades ocultas, su capacidad de trigal, su florecer de linares, sus rastrojos de maizal fortificado de trojas.

La tierra aceptó a estos hombres. Les devolvió con inmensa generosidad las semillas que ellos habían sembrado. Al tiempo comenzó a haber una identificación entre esos hombres y la tierra liberada. Bajo el mismo sol, la tierra y los hombres comenzaron a tener la piel color trigal. Y cuando el hombre se acostó a dormir en el surco, la tierra se levantó a vivir en el alma de sus hijos.

Así cuentan que nació el folklore, con sus coplas".

Si relacionamos en el cuento anterior a los hombres con los padres o educadores, y a la tierra con los hijos o educandos, encontraremos muchas luces sobre la forma de educar.

Educar es dirigir, encaminar, desarrollar las facultades intelectuales y morales de la persona. La educación es un proceso dinámico donde el hombre de una u otra manera trabaja siempre a la postre por y para el hombre, por ello desde el punto de vista humano el hombre es el medio y el fin de todo acontecer. El hombre es origen y fin en si mismo.

Nuestra sociedad actual, aunque muy desarrollada tecnológicamente está en crisis, hay una falta de valores éticos y morales en la persona, se ha perdido el respeto por la vida humana, se ha incrementado la intolerancia y la violencia, el consumo de drogas, la falta de una verdadera identidad y un sentido de pertenencia, hay el deseo desmedido del enriquecimiento rápido no importando el cómo, en fin hay un sinnúmero de factores que así nos lo demuestran. La sociedad de hoy es muy distinta de la de hace apenas unos décadas atrás, el factor cambio es la variable relevante. Ahora bien, la inestabilidad del mundo actual, la veloz transformación de la tecnología, el relativismo moral, el rechazo de toda autoridad, producen una sensación de inseguridad e incertidumbre. Paradójicamente, el rechazo de las religiones tradicionales conduce a muchas individuos  no al racionalismo filosófico, sino que buscan asidero espiritual en un fundamentalismo extremo, o bien los llevan a incorporarse a cultos o sectas que proliferan en épocas de crisis, o en el peor de los casos se refugian en el alcoholismo, o a la drogadicción.

El hombre de hoy es producto del sistema educativo que experimentó, incluyendo su formación en el seno de su hogar.  Las fallas de nuestro sistema educativo tienen su origen histórico en la cuna misma de nuestra  nacionalidad, cuando con la conquista comenzaron a fusionarse las diferentes razas y culturas. La dogmática del conquistador español, en especial la de los frailes evangelizadores, con la de los dóciles amerindios que se sometieron, y luego con la de la obediencia obligada del negro importado. El señorío del amo y la ascendencia espiritual del misionero cristiano, impusieron el dogmatismo como ingrediente cultural sobresaliente, y así comenzó a perfilarse     nuestra cultura, la prueba de su autenticidad fue siempre la fidelidad de la repetición obsecuente. Nacieron entonces los primeros maestros, que naturalmente transmitieron a su turno a las nuevas generaciones de educandos el mismo método de copia y fidelidad dogmática.

Los procedimientos y métodos para enseñar no han cambiado mucho, los vaivenes de nuestra historia así lo reflejan, denotando una falta de autenticidad impresionante. Por ello nuestros académicos, nuestros profesionales y artistas, nuestros técnicos y pensadores, andan copiando modelos extranjeros como lo hacen nuestras mujeres y jóvenes con la moda.

El siguiente planteamiento no tiene que venir de un alto nivel intelectual del pensamiento, es algo tan sencillo y tan cierto, pero muy importante. Para cambiar todo eso  que se mencionó anteriormente es necesario una transformación profunda de nuestra mentalidad obsecuente, y tendrá esto que hacerse mediante un cambio drástico en nuestro sistema educativo. Los métodos dogmáticos educativos deberán ser reemplazados, para darle paso primordialmente al libre pensamiento, a la libre investigación, a la experimentación científica, y a la supremacía de la práctica sobre la teorización, entre muchos otros.

La Masonería es una escuela de formación donde la persona es en si mismo el educador y el educando, es a la vez el escultor y la obra. Formación que se da a través de símbolos y  rituales en el interior de la Logia. Por ello la Logia debe satisfacer las necesidades y aspiraciones de todos sus iniciados, sin descuidar ningún aspecto,  sin limitar su capacidad de libre pensador, dentro del marco de la tolerancia, la libertad, la fraternidad y la igualdad.

Como ente de formación, en el aspecto exterior, nuestra acción educativa debe tener todas las diversas formas posibles para enriquecer el proceso educativo y de formación Masónica. Por ello la escuela de instrucción Masónica, las conferencias, las publicaciones de libros y revistas, la ejecución de foros, congresos, convenciones, etc. donde se interactúa con otras Logias, son absolutamente necesarios.  Para el Masón que verdaderamente busca pulir la piedra bruta, la asistencia y aprovechamiento de todas estas actividades  debe ser un hecho obligado. Dice la liturgia del primer grado: "El hombre tiene para consigo mismo el deber de estudiar, de instruirse, de procurar su desarrollo físico, moral e intelectual. Debemos esforzarnos por llegar a conocernos a nosotros mismos, para corregir nuestros defectos y debilidades, y vigorizar nuestra dignidad, de modo de tener absoluta conciencia de cuáles son nuestras obligaciones y nuestros derechos, para reclamar éstos con energía y entereza y no excusar nunca el cumplimiento de aquellos"

Ahora bien, si queremos a cambiar nuestro futuro, debemos empezar ahora por participar más activamente en el proceso de educación de los niños y jóvenes de hoy. Debemos como dice el cuento de "Los hombres y la tierra", hacer como los del tercer grupo de hombres que "Comenzaron por incendiar un trozo de pajonal, ordenaron un pequeño trozo de paisaje y allí se instalaron para vivir".

La Gran Logia del Norte de Colombia, desde el año 2001, viene apoyando un proyecto educativo desarrollado a través de nuestras esposas. La Asociación Costurero de la Caridad, hoy Asociación Damas de la Caridad, conformada por algunas de nuestras esposas, creó y sostiene el "Liceo del Norte de Colombia", que es una institución educativa para niños de estratos sociales muy pobres. El Liceo del Norte de Colombia sienta sus bases pedagógicas en la construcción de un modelo pedagógico que ha denominado "Autoconstructivo Liberal, el cuál pretende desarrollar competencias en las diferentes dimensiones del ser humano. Este modelo pedagógico que se viene experimentando es producto de una construcción colectiva y permanente, a partir de procesos reflexivos en donde el niño juega papel fundamental como ser cognoscente, sensible y creativo".

Más adelante continua el cuento de "Los hombres y la tierra" diciendo que los hombres del tercer grupo "Traían semillas distintas, nuevas para ese paisaje viejo. Al principio todo pareció quedar igual..... Y la presencia constante de aquellos hombres en diálogo continuo con la tierra....Nuestros hombres no interpelaban a la tierra por lo visible de tierra, por lo que la tierra mostraba. Interpelaban a la tierra por lo que en la tierra había de oculto".

Si queridos hermanos, la invitación es para que nos involucremos más en este proyecto, porque de esta forma podremos tomar parte activa en el cambio futuro que todos queremos. La transformación del hombre y su adecuación para la vida civilizada constituye la garantía de que en el futuro sobrevivirán los cambios correctores que en esos aspectos logremos introducir hoy. Si queremos abrigar alguna esperanza de cambio, debemos poner nuestro grano de arena. Debemos trabajar en la niñez de hoy para tener la expectativa que en un futuro las generaciones venideras vayan cambiando de mentalidad.

Los hombres del cuento "La incendiaron, la roturaron, la recorrieron tramo a tramo sembrándola de semillas nuevas. Después supieron espera.... Eran hombres con fe en la tierra. Con un cariño profundo por la tierra. Sabían que la tierra tiene posibilidades muchísimo más ricas que aquello que puede dar cuando es dejada a sus solas fuerzas".

Para finalizar, vale la pena meditar este mensaje positivo del escritor Ernesto Sábato, que dice así: " A pesar de mi sombría visión de la realidad, el sentido de la esperanza me levanta una y otra vez para luchar. Todo el horror de los siglos en la difícil historia del hombre no existe para cada niño que nace, ni para cada joven que crece. Lo admirable es que el hombre siga luchando a pesar de todo y que, desilusionado o triste, cansado o enfermo, siga haciendo caminos, que siga arando la tierra y hasta haciendo obras de arte y amando en medio de un mundo horrible y hostil. Esto debería bastar para probarnos que el mundo tiene algún misterioso sentido. Y para convencernos de que, aunque mortales y perversos, los hombres podemos alcanzar de algún modo la grandeza y la eternidad. Es necesario apoyarse en la esperanza, ya que la esperanza es más perdurable que la angustia. Hay algo fuera de nuestra cárcel, un sentido de absoluto que le da sentido a nuestra vida".

Finalmente: "La tierra aceptó a estos hombres. Les devolvió con inmensa generosidad las semillas que ellos habían sembrado. Al tiempo comenzó a haber una identificación entre esos hombres y la tierra liberada".

Si queridos hermanos, nosotros como Masones debemos construir el mañana, que no es más que el conjunto de acciones que tomamos hoy. Como decimos en nuestros talleres, recibimos de nuestros hermanos una herencia de grandes contribuciones de la Masonería para la humanidad, nuestro pasado fue brillante. Esta generación de Masones no puede ser inferior, hay que moldear el futuro que dejaremos a las próximas generaciones. No se pasa a la Historia con la rutina de ver hacer y ver pasar, ni mucho menos contemplar.  Hay que construir, fortalecer, aportar. No es buen administrador quien recibe una herencia y a su muerte la deja igual, en el mismo estado en que la obtuvo. Solo es bueno aquel que supo mejorarla. Sabemos que estamos pasando momentos difíciles, todo depende de la persona. El futuro empieza hoy, da tu ese primer paso para marcar ese futuro que tu buscas y quieres dejar a las próximas generaciones. Ten presente que los mejores días están por venir.


 

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