Blogia

Pensamiento Masonico

SOLSTICIO ( 1 y 2 )

SOLSTICIO ( 1 y 2 )

JOSÉ RAMÓN VARELA


SOLSTICIO (1)

En el principio fue el Caos. Todas las cosas, todos los mundos ya existían, pero sólo estaban en la mente de Cronos, El Tiempo, del tiempo que aún no era. En la negrura del Caos existían todas las posibilidades, de todos los mundos, pero estaban dispersos en la mente de Cronos.

Cronos creó el tiempo y el tiempo hizo posible que las cosas pudieran suceder en su DUALIDAD. La luz y la oscuridad, el frío y el calor, dolor y placer, vida y muerte... sonrisa y llanto. También creó las dualidades, los opuestos que mueven al mundo y le dan forma. Cronos casó con Gea, La Tierra y tuvieron doce hijos. Los Titanes. Un día o una noche, no lo sé. los Titanes se revelaron contra los otros Dioses del Olimpo, supongo que como en todas las revueltas, los motivos fueron los de siempre... la envidia, el afán de poder, el quítate tu para ponerme yo y esas cosas. Sea por lo que fuese el Universo creado se vio envuelto en una terrible guerra, aquella sí que debió de ser la madre de todas las guerras, no los balines de ahora. Los Titanes perdieron y cómo todo perdedor sufrieron el consiguiente castigo de los vencedores y fueron arrojados al Tártaro, el Infierno de los griegos. No tenemos tiempo, ni es motivo de esta plancha, pero es de los más interesante cada uno de los lugares que ocuparon los titanes desde entonces por haber desafiado a los Dioses. Podemos acordarnos de la cosmogonía bíblica, Luzbel y sus huestes contra Miguel y los suyos. Lo s Titanes en el Tártaro, Luzbel en los Infiernos.

Aquella guerra tuvo unas consecuencias terribles para la vida de la Tierra, esta había quedado yerma y fría, todo ser vivo había desaparecido, así que reunidos los dioses acordaron encargar a Epimoceto y a Prometeo la creación, al primero las plantas y los animales y al segundo la creación del hombre, cuando hubiese terminado Epimoceto. Este era un verdadero artista y creó inmensas selvas con toda clase de árboles, ríos profundo y silenciosos lagos, creó con esmero amebas y rinocerontes, águilas y lagartijas, tortugas y alces, creó la pluma y el huevo, el helecho y la magnolia, al gorgojo y la flor. Fue un trabajo bien hecho. Prometeo visto lo visto y con las pocas posibilidades de mejorarlo, se le ocurrió hacer al hombre a semejanza de los dioses, pequeños y grandes al mismo tiempo y con todas las potencias ocultas en su interior.

Nos cuenta la Mitología, que Prometeo no solo creó al hombre sino que los amó con especial afecto, vamos, que fue un padrazo.

Todo estaba de nuevo en orden, el Universo estaba otra vez en marcha, La Tierra era un lugar agradable donde vivir. Nada rompía la calma ni el sosiego. Paraíso lo llamo la Biblia.

Pero Prometeo como buen padrazo que era, sintió la necesidad de mejorar a los hombres, hacerlos definitivamente superiores al resto de la Creación. No eran capaces de remontar al águila en el vuelo, ni seguir la estela de los rápidos delfines en el mar, ni tener la carrera del caballo en tierra. Todas esas cualidades empequeñecían, según Prometeo, a sus amados hombres. Así que se propuso dotarlos con algún don que superase al resto de los seres vivos, algo que los demás seres no poseyesen. Y lo mejor que se le ocurrió fue darnos el fuego.

El fuego que era un don exclusivo de los dioses y que guardaban con celo en el Olimpo. El fuego era el Conocimiento que iluminaba las mentes y calentaba la fría ignorancia.

Una tarde o una noche, no sé. Prometeo robó el fuego a los dioses. Lo robó y se lo dio a aquellos seres pequeños llamados hombres. Los dioses se enfadaron. No podían consentir que aquellos humanos minúsculos pudieron acceder al Conocimiento. Era intocable. Prometeo como todos sabemos acabó encadenado en las montañas del Cáucaso por semejante osadía y no solo lo encadenaron, sino que un águila descendía cada día a devorarle el hígado, que volvía a regenerarse para ser de nuevo comido al día siguiente.

A los dioses no se les roba.

¿Y los hombres? ¿Cómo hacerles pagar la posesión de Conocimiento? ¿Cómo mitigar la posesión del fuego que le daba poder sobre la Naturaleza? Con él dominarían el Mundo, conocerían los secretos del bien y del mal y alzándose sobre la verticalidad querrían ser dioses. La Sabiduría podía ser peligrosa para la estabilidad del Olimpo. ¿Qué hacer?

Reunidos en consejo pensaron un justo precio para los humanos. Atenea, la de los ojos azules, dio con la solución. Propuso crear a la mujer, la condición femenina que tan bien conocía ella. La llamaron Pandora, que significa la bien dotada, pues poseía todos los dones. La inteligencia, belleza, don de seducción y la mejor conversación... y con su sonrisa, Atenea, la de los ojos azules, también la dotó con una irresistible curiosidad, clave de su maquinación.

Los dioses la vieron hermosa y dieron su aprobación para enviarla junto a los hombres, no sin antes darle un regalo para ellos, un hermoso regalo, que tenía una la única condición, que no se abriera por ningún motivo.

Imaginamos a los hombres seducidos por Pandora, la bien dotada, largas tardes oyéndola contar fabulosas historias, recitar poemas de mar y lluvia bajo los sauces, les enseñó el hermoso don del lenguaje, pulió sus gestos toscos y embelesados la veían transformar el viscoso barro en curvilíneos recipientes, enseñándoles el arte de la alfarería con infinita paciencia. Sí, Pandora, la bien dotada, les enseñó a reír y a escuchar. Era lo que faltaba en el Paraíso.

Pero Pandora, la femenina, una mañana o una tarde, no sé, observando el regalo de los dioses, sintió el cosquilleo de la curiosidad. ¿qué ocultaría la hermosa caja en su interior? ¿Qué era lo que no querían los dioses que viesen? Le pareció absurdo que poseyendo una caja, no se pudiera ver el interior. ¿Qué tesoros tendría y estarían ocultos para siempre?

Pandora propuso a los hombres abrirla, estos horrorizados, se negaron. No se debía desobedecer a los dioses. Pero Pandora no se quedó tranquila, su innata curiosidad la empujaba una y otra vez a volver a la idea de abrir la caja. ¿Qué guardaban los dioses en su interior?

Atenea, la de los ojos azules, sonreía. Pandora, la bien dotada, dudaba. Una mañana o una tarde, no se, La Bien Dotada buscó un lugar solitario y se dispuso a abrir la caja de los dioses.

¡Qué emoción! Imaginó Pandora. Arrodillada bajo la fresca sombra de un fresno, dispuesta a descubrir el secreto. Confieso que yo tampoco me hubiese resistido, la disculpo. Sí, la imagino arrodillada con ese hermoso y largo vestido azul, de estilo griego clásico, los brazos descubiertos, el sol haciendo claroscuros de luz y sombras en su rostro...  observaría sobre sus hombros buscando miradas indiscretas... y se dispuso a abrirla. Al principio lo hizo muy despacio, aflojó el cierre con cuidado, oiría el clic, contendría unos segundos la respiración para dar tiempo a que su corazón desbocado se calmase un poco, luego, muy despacito alzaría la tapa solo un poco, una ranura como un dedo, trataría de ver su interior y nada vería y no aguantando más, la abriría de golpe.

Un fuerte viento salió de su interior agitando sus cabellos, sombras sin forma salieron ululando, se arremolinaron a su alrededor y salieron en todas las direcciones. Pandora, la bien dotada, con el rostro aterrado y el corazón latiéndole desbocado. cerró con brusquedad la tapa. Imagino a Pandora acurrucada sobre la caja llena de pavor, la protegería contra su pecho sin comprender muy bien que había ocurrido. Aterrada huiría con su caja, nada se adivinaba ya en su interior, deambularía de acá para allá, trataría de comprender lo sucedido, huiría de la compañía de los hombres, se refugiaría en la fría niebla, en la oscuridad de la cueva, apretando contra su pecho aquel tesoro ¿Qué hacer? ¿A dónde acudir? ¿Que decir?

Por vez primera sintió el desasosiego y la duda. Por primera vez tuvo miedo. Miedo al mañana, miedo al minuto siguiente. Acudió cabizbaja a los hombres, acudió a ellos con el sabor salado y desconocido de las lágrimas, a ellos que poseían el fuego de los dioses, ellos con su conocimiento le darían la respuesta. Les explicó lo sucedido. Los hombres aterrados comprendieron. Ya nada sería igual. Nada seria lo que fue. Pandora con su curiosidad había lanzado al mundo, la envidia, la enfermedad, la ira, la soberbia y la avaricia, el odio, la mentira y la guerra, el egoísmo y la Muerte. Ya nada sería igual y tuvieron por primera vez miedo de su existencia, miedo al futuro, miedo de sí mismos y de los demás. Y miedo a la oscuridad, esa oscuridad que venía cada tarde espesa y amenazadora.

La Muerte era oscura, oscuro se tornaba el Conocimiento, oscuros eran los dioses allá en su Olimpo. Sólo el fuego apartaba un poco las sombras, sólo el regalo de Prometeo ponía un poco de calor y luz en la colusión de la noche.

Pandora, la bien dotada, lloraba desconsolada con la caja de los dioses apretada contra su pecho, entre los estertores de su llanto, tuvo la sensación de que algo se movía en su interior, escuchó con atención y sintió agitarse con un leve roce la caja. Todos sabemos lo que había quedado en el fondo de la caja, allí acurrucada en una esquina estaba la esperanza, La Esperanza que Pandora guardó en su corazón y quedó a todos sus hijos. desde entonces el hombre podrá perderlo todo menos la esperanza, esa virtud que nos empuja a seguir adelante a pesar de los infortunios. Pandora, la bien dotada, guardó la esperanza para todos nosotros.  En esto estamos. El solsticio de invierno.

Nuestros antepasados, aquellos seres hechos a semejanza de los dioses, poseedores de la luz y el fuego, pero medrosos ante la muerte, ante la oscuridad, ante los dioses poderosos, pero igualmente oscuros, comenzaron a caminar por la senda del conocimiento a trompicones. Todos los días miraban al cielo, a la Luna cambiante que coincidía con los menstruos de sus mujeres, al sol rubicundo que cambiaba el rostro de la tierra en renacimientos de primavera y en agostos calurosos... en las estrellas siempre inmutables...

Con aprensión, veían que le sol se ocultaba cada día un poco antes y que las noches se hacían un poco más largas y los árboles perdían sus hojas y la tierra se volvía yerma y los animales desparecían. El sol parecía agonizar. La oscuridad parecía ganar a la luz, la noche parecía que se hacía eterna...

La eterna Oscuridad parecía haberse adueñado del mundo.

¿A quién acudir?
¿A qué dioses suplicar?

El dios Sol cada día era más gélido. Sólo el regalo de Prometeo parecía mitigar tanta oscuridad y tanto frío. El regalo de Prometeo y la esperanza que guardó Pandora.

Esperanza y fuego. Fuego y esperanza, esa es la fiesta del solsticio, la fiesta de la LUZ

Se hicieron fuegos en aquella agonía solar, se pusieron luces para ahuyentar tanta oscuridad, se animaba al Sol a que no muriese, que renaciese, la esperanza animaba a los hombres a luchar contra la oscuridad y el oscurantismo... y así un día de Diciembre parecía que la oscuridad se detenía, que el fuego y las luces de Prometeo ayudaban al sol a revivir, que la oscuridad se detenía. Esto ocurría el veinte... las sobras luchaban contra la luz... la tensión era máxima. ¿Quién sería el ganador? La noche del veinticuatro no había ya dudas, la oscuridad retrocedía, el dios renacía poco a poco. Día de fiesta. El Niño Dios había nacido.

Fiesta grande, el Dios Luz renacía de nuevo. Nacía así un ritual mágico, donde el fuego conjuraba a las sombras, donde se repetía hasta la saciedad en todas las culturas.

El fuego se transformó en ente sagrado para conjurar a la oscuridad. Así, Prometeo roba el fuego a los dioses y en torno a él, los humanos vamos desarrollando nuestra cultura y es así como el Niño Dios nace en torno al 25 de diciembre y se llama, Hércules, Krhisna, Merkar, Osiris, Serapis, Dionisios, Baco, Mitra o Cristo.

Qué importan los miles nombres, es la misma historia narrada una y otra vez. Narrada casi de igual forma, teniendo como centro el fuego, la luz y el nacimiento del Niño Dios.

Mitos y leyendas se han tejido en torno al solsticio de invierno, que tendrá su culminación en la noche de San Juan en el solsticio de verano, otra fiesta solar y de fuego.

Y aquí estamos, en el año 2000 haciendo los mismo que hacían los primitivos habitantes de Atapuerca hace miles de años, los de Altamira, romanos y griegos o persas, pero las mismas fechas. Transformamos los nombres, pero no los hechos, cambiamos los escenarios pero no los actores, lo cambiaremos todo, pero no la esencia mágica del fuego.

Hoy el microondas y la vitrocerámica has sustituido al fuego en el hogar, las velas se han sustituido por bombillas y neones, pero seguimos celebrando el mismo hecho, que es, el triunfo de la luz y el retroceso de la oscuridad, La oscuridad de las ideas frente a la renovación del conocimiento.

Podemos meter todos los mitos y símbolos en la hormigonera de la historia, pero siempre nos saldrá la idea básica.

Hasta hace poco tiempo, en Nochebuena se guardaba el fuego del hogar para alumbrar la casa el resto del año, hoy una compañía eléctrica se ocupa de ello. Los tiempos cambian, pero el Conocimiento prevalece. Así, podemos dejar que el fuego arda tranquilo en la hoguera o emplearlo para arrasar el mundo, podemos alumbrar o quemar, el Conocimiento es dual, no existe magia blanca o negra, sólo magia, conocimiento, la forma en que lo usemos, marcará la diferencia. Hoy tenemos abombillados nuestros pueblos de luces de colores, se cantan villancicos sin ton ni son en los centros comerciales, gastamos en un derroche pirotécnico alocado besos y felicitaciones... ¿Pero que nos queda al hombre actual de los antiguos mitos? Creo que sólo el gesto bobalicón del mono imitador que nada sabe, ni nada quiere comprender.

¿Quién soy? Soy hijo de Pandora, curioso por saber, esperanzado porque algún día pueda dominar el fuego que Prometeo robó a los dioses, esperanzado de poder llegar al Conocimiento que me hará como ellos, desterrar la ignorancia que me tiene preso, hacer de la libertad de ideas mi religión y tratar de buscar la verdad aunque a veces me sea dolorosa. Ese soy yo, eso somos nosotros, hijos de Pandora, la bien dotada, curiosos, solitarios y esperanzados. ¿Quién es mi hermano? Mi hermano es un hombre igual que yo, con el mismo afán de andar el mismo camino solitario. Eso somos, hombres efímeros en busca de lo eterno. 25 de diciembre fun, fun, fun...  canta el pueblo como un papagayo. Unidos a él cantemos también a coro... en el fondo, dentro de otros 2000 años, si es que aún estuviéramos aquí, repetiríamos el mismo gesto y las mismas formas, pero con otros muebles y con otros nombres.

 

SOLSTICIO (2)

Hace ya casi tres meses que vi en un establecimiento de carretera la nota en grandes letras, "Hay lotería de Navidad". La tarde de finales de Agosto reverberaba sobre el asfalto y la llanura, los días eran aun largos y calurosos, el verano estaba en su esplendor. Hay lotería de Navidad.

No podemos sustraernos al mundo en que vivimos, la sociedad que alimentamos y que nos alimenta, nos envuelve  y nos reboza en lo cotidiano, en nuestros continuos afanes. Nadie es culpable de nada y todos lo somos de todo, con esto quiero decir que no quiero mantenerme al margen, ni quiero ni debo, es así que me siento culpable de los desastres de mi sociedad y orgulloso de sus logros.

Dicho esto y no renegando de nada, digo y sostengo que en una sociedad desacralizada la Navidad no existe. Cuando una sociedad ha perdido el ritmo de lo sagrado hablar de Navidad es como hablar de la venida de Helton Jon, Tom Cruis y Julio Iglesias. En una sociedad laica el absurdo de lo sagrado llega a extremos surrealistas. Navidad viene de natividad, osea, nacimiento, en este caso el nacimiento de un dios, bien sea cristiano, romano, griego, o vikingo. El solsticio es el nacimiento de la Luz, el niño dios. Luz sagrada, espiritual e interior, junto a la luz física y astronómica. Cuando ese ritmo se rompe sea por las causas que sean, llegamos al absurdo, a la superstición tecnológica, si  me es permitida semejante expresión, para referirme a algo en lo que ya no creemos, pero que seguimos repitiendo como papanatas robotizados en busca de lo imposible.

Hace mes y medio vi los primeros preparativos de las guirnaldas navideñas en el Carrefur de turno, ya saben, lucecitas y toda la parafernalia de papas noeles y de felicitaciones sin sentido. Felicidades de que y por porqué. Pregunten, nadie lo sabe y a nadie le interesa. ¿Por qué tengo que hacer regalos a los seres queridos, a las amistades, a los clientes?. Nadie parece saberlo. Te dirán que porque es Navidad, y porque es Navidad llevamos la hipocresía al extremo de lo absurdo.

Ignoro lo que ocurre en otros puntos del globo es por ello que hablaré de mi sociedad, la que conozco.

Hablar de Navidad en el hemisferio sur es rizar el rizo del absurdo, es una aberración astronómica, lo siento por toda sudamérica, pero que un argentino celebre el 25 de Diciembre como la Navidad, como mi solsticio de invierno es una auténtica payasada cultural y metafísica, no voy a entrar en más detalles sobre el tema, solo diré que nosotros los europeos exportamos nuestra cultura y religión  al resto del mundo, quedando amalgamada en una sopa que la mayoría de las veces resulta insulsa e incongruente. No es culpa de nadie, es así. Nuestra religión europea esta imbricada en tradiciones, en contextos culturales, mitológicos y astronómicos, que más allá del trópico de Cáncer pierden todo su significado y sentido. El cristianismo voraz impuso sus normas en latitudes donde perdía su contesto cultural y mítico. Pasada la euforia de la nueva religión esta devino en un pastiche efectista y bobalicón que después de tardar tres siglos en dar la vuelta al mundo, llega de nuevo a nosotros, incomprensible y verbenera, transformada la religión, las tradiciones, los mitos, y la astronomía de la vieja Europa en un monstruo policéfalo, en una Medusa informe, en un Leviatán consumista y comercial que ya nadie entiende ni razona.

Así que desaparecido el carácter religioso y el sentido de lo sagrado del tiempo de nuestras vidas, estas fechas se transforman en una payasada al sur del tópico de Cáncer y una incongruencia en mi vieja, cansada y amada Europa.

Llevamos dos meses viendo anuncios de juguetes en la tele, a los niños solo le interesan los tres mil millones de Papas Noeles que se colarán por las chimeneas que no tienen trayéndoles juguetes que no les hacen falta, es el primer síntoma de las Navidades que se avecinan, como una maldición de plaga bíblica, llena de colorines, lucecitas, y subida de precios, pero nadie sabe ya del porqué de las luces, los regalos a los niños, las velitas, los villancicos al dios que nace, las felicidades gozosas.

Los juguetes y la lotería han sido los primeros, luego vendrán los otros, esos anuncios pornográficos y soeces, esos que rayando la pornografía me hacen sentir culpable y me presentan niños llenos de mocos y famélicos, me muestran no el mundo que hemos creado, sino, el sacudirme el bolsillo a golpe de conciencia solidaria, haciendo del mal ajeno empresas repartidoras de caridad, cinco, diez mil ONGs mendigando un lavado de conciencia. No seré políticamente correcto, pero lo digo, no me gusta el regusto morboso comercial del asunto. Es Navidad sé solidario.

Podemos engañarnos, podemos aparentar solidaridad y buenas intenciones, podemos hacernos los felices y alegres, pero todos sabemos, todos, que ya no sabemos los porqués, porque hacemos la fiesta y porqué regalamos regalitos.

Queridos hermanos perdonarme por aguaros un poco la fiesta, y os pido disculpas por la comparación con nuestra organización, pero cuando se pierde el sentido de lo sagrado se pierde el Conocimiento y cuando se pierde el Conocimiento se hace teatro populista, democrático o aristócrata, donde todo vale, Nada. Y se convierte como en una asociación de hinchadores de globos, donde todos soplamos para ver quien lo hace más grande, pero todos sabemos  que están llenos de aire.

Por supuesto que os deseo felicidad, es mi deseo que alcancéis el don de la serenidad, ese estado búdico del nirvana, que la diosa fortuna llame a vuestras puertas o baje por las chimeneas que ya no encendéis. Por supuesto que os deseo lo mejor en este solsticio que es la esencia de toda la vida que ha existido y de toda la vida que existirá en este planeta, ea tercero a partir del Sol. Sin el ritmo de los Solsticios la vida no sería tal como la conocemos, y a mi me gusta tal y como es. Yo, si celebrase algo sería eso, la vida, la esencia de nuestra especie, el fuego, donde se resumen todos los mitos todas las religiones de nuestra vieja y cansada Europa. El solsticio es la celebración de mi propia existencia, la celebración de toda la vida que me acompaña como individuo solitario, desde el virus o las amebas hasta el elegante vuelo del albatros raseando el mar, desde el humilde musgo, al altivo roble, las magnolias los sapos, mi vecina del 5º o Séneca, todos somos producto de esos ritmos sagrados solsticiales. El nacimiento a la Luz, a la nueva vida, el morir a la muerte y renacer a una nueva vida. Muerte y renacimiento, a nosotros los hijos de la viuda nos suena mucho todo esto. La muerte no tiene ningún misterio, el verdadero misterio es la vida, el renacer de cada agonía, la perpetuación, la luz, el ritmo del tiempo. Por eso celebramos nosotros de forma especial los solsticios, por eso somos del solsticio de san Juan, Hombre ya formado en el conocimiento, el que posee la Luz total.

Me alegro  y me felicito por compartir este paréntesis de la Eternidad con vosotros, por compartir mi tiempo y mi vida, breve, a veces triste o gloriosa y milagrosa siempre. Vuestra vida es la mía, pues compartimos un tiempo y un espacio en la pétrea Eternidad y eso es gracias al ritmo de los solsticios, los antiguos la sabían y lo reflejaron en sus mitos y religiones, lo retomaron los cristianos y nuestra sociedad digital lo ha olvidado.

Gracias por compartir la vida, por compartir este trocito de Eternidad, nadie os obliga, nadie me obliga.

Sobre constituciones y landmarks

Ricardo Polo E.

Dice una parte del reportaje consignado, esto:

-Desde 1717, cuando Anderson fundó la masonería moderna para explorar las nuevas ideas de la ciencia y la filosofía de la época. Y lo hizo inspirándose en las hermandades de constructores de catedrales medievales, hermandades de "maçons" (albañiles).

Esta afrimaciòn es, precisamente, el meollo de los conceptos vertidos por el G:.M:. y que han sido expuestos en el mensaje correspondiente.

Pero reflejan tan solo la "tendencia" iniciada en 1717, de modificar la Masonerìa en toda su estructura ideològica, para incorporar en sus Reglamentos el más puro monarquismo de la época, tanto en las posteriores Constituciones de 1723, como en la "estructura ideològica" que se propagó luego a través del Rito Escocés Antiguo y Aceptado que, afortunadamente, intentó conservar el espíritu de los masones que en 1523, llevaron a cabo la Asamblea de Masones de París, oportunidad en que se diò a conocer su "Constituciòn" totalmente distinta a la que posteriormente y a manos de los pastores calvinistas Anderson y Desaguliers, "tergiversaron" la Masonería y su doctrina.

No voy a calificar esa instancia histórica como lo hizo el I:. y P:. H:. Espadas y Aguilar, que con un poco más de coraje calificò de "falsificaciòn" a la "creaciòn" de la denominada Masonerìa Moderna y Especulativa.

Lo cierto es que examinando ambas Constituciones, la de 1523 y la de 1723, es posible advertir el despropósito de Anderson y Cia. La Cia., naturalmente, fue la monarquìa británica, su temor cerval a la repeticiòn de un Oliverio Cromwell, la propagaciòn de su feroz colonialismo y la injerencia de las clerecìas en el pensamiento de los masones. En especial, el absoluto desprecio de los mentores, hacia el "librepensamiento".

¡Y pensar que muchos HH:. cantan loas a Tomás Moro, sin haber leido nada de su pensamiento...!

En primer lugar no fue "ni el ánimo" ni la letra de Anderson, ocuparse de "las nuevas ideas y la filosofìa de su época". Las "nuevas ideas" habían sido plasmadas por la masonería operativa en la creaciòn de la Sociedad Cientìfica de Londres (Colegio invisible) Y muy poco puede afirmarse a lo relacionado con la filosofìa, puesto que Anderson lo que hizo fue incorporar la "teologìa" a la Orden, ya que la "filosofìa no fue considerada ciencia" NI POR ÉL NI POR SUS HEREDEROS. HASTA HOY.

Y en lo relativo a las Cofradìas y la ingerencia de las "hermandades de constructores de catedrales medievales, hermandades de "maçons" (albañiles)", resulta ser una ironìa, puesto que la Masonerìa operativa emergiò de las sombras de la ignorancia "cofrádica", por rebelarse contra la opresiòn a la que eran sometidos los "constructores" medievales. Incluyendo el accionar de los Jesuitas.

Pero, esa frase o ese argumento no es dado porque si.

Se trata de un complemento de la actual tendencia de algunos masones, de recristianizar la masonerìa, precisamente con ese argumento. Y es más, la instauraciòn de un sincretismo alevoso...

La masonerìa no puede ser ni cristiana, ni musulmana ni judìa.

La Masonerìa ES masonerìa. Y a causa de su "Tolerancia" por un lado, la Cadena de Uniòn por el otro y hasta el "ordo ab Chao" que impone su doctrina, las creencias religiosas deben quedar fuera de los Templos y dentro de ellas debe quedar la pràctica del librepensamiento, esencial en la doctrina de la Orden, cuyo horizonte es y debe ser, además, el Progreso de la Humanidad, mas allá de las "palabras" y materializarse en los hechos.

Hay tres Landmark`s que lo impiden. Examinad cuidadosamente las prohibiones de hablar de polìtica, de religiòn y el "consejo" de someterse al arbitrio de los Estados...

Por algo se nos consiera "anodinos", las columnas se despejan y los figurones se condecoran hasta con lentejuelas, mientras los imperialismos avanzan, los excluidos del sistema se aumentan y ahora se escriben numerosos trabajos tratando que Benedicto XVI levante los anatemas antimasónicos...

En la tumba donde descansan los restos de tantos masones perseguidos o quemados en la hoguera, sus cadaveres se revuelven asombrados..

CONSTITUCIONES DE ANDERSON

CONSTITUCIONES DE ANDERSON

ANTIGUAS LEYES FUNDAMENTALES

17 ENERO 1723 e:.v:.

 

I.- LO QUE SE REFIERE A DIOS Y A LA RELIGION

El Masón está obligado, por vocación, a practicar la moral y si comprende sus deberes, nunca se convertirá en un estúpido ateo, ni en un hombre inmoral. Aún cuando en los tiempos antiguos los masones estaban obligados a practicar la religión que se observaba en los países donde habitaban, hoy se ha creído más oportuno, no imponerle otra religión que aquella en que todos los hombres están de acuerdo, y dejarles completa libertad respecto a sus opiniones personales. Esta religión consiste en ser hombre buenos y leales, es decir, hombres de honor y de probidad, cualquiera que sea la diferencia de sus nombres o de sus convicciones. De este modo la Masonería se convertirá en un centro de unidad y es el medio de establecer relaciones amistosas entre gentes que, fuera de ella, hubieran permanecido separados entre sí.

II.- DE LA AUTORIDAD CIVIL, SUPERIOR E INFERIOR

El masón, debe ser una persona tranquila, sometida a las leyes del país donde esté establecido y no debe tomar parte ni dejarse arrastrar en los motines o conspiraciones fraguadas contra la paz y contra la prosperidad del pueblo, ni mostrarse rebelde a la autoridad inferior, porque la guerra, la efusión de la sangre y los trastornos, han sido siempre funestos para la Masonería. Así es que en la antigüedad, los reyes y los príncipes se mostraron muy bien dispuestos para con la sociedad, por la sumisión y la fidelidad de que los masones dieron constantemente pruebas en el cumplimiento de sus deberes de ciudadano y en su firmeza para oponer su conducta digna a las calumnias y acusaciones de sus adversarios; esos mismos reyes y príncipes no se desdeñaron de proteger a los miembros de la corporación y de defender el honor de la misma que siempre prosperó en los tiempos de paz. Siguiendo esas doctrinas, si algún hermano se convertía en perturbador del orden público, ninguno debía ayudarle en la realización de sus propósitos y por el contrario, debía ser comparecido como un ser desgraciado. Pero por este sólo hecho y aún cuando la cofradía condenase su rebelión para evitarse el dar al gobierno motivo alguno de sospecha o de descontento, siempre que el rebelde no pudiese ser censurado de otro crimen, no podía ser excluido de la Logia, permaneciendo inviolables sus relaciones con ésta Logia y los derechos de que como masón gozaba.

III.-DE LAS LOGIAS

La logia es el lugar donde los masones se reúnen para trabajar, y por extensión se da este nombre a toda asamblea de masones constituida; todos los hermanos deben formar parte de una logia y someterse a sus reglamentos particulares y a las ordenanzas generales.

Las Logias son particulares o Generales y el mejor medio de distinguirlas en estos dos distintos caracteres es visitarles y estudiar los actuales reglamentos de las Logias Generales o Grandes Logias.

Antiguamente los maestros y los miembros de éstas Logias, no podían ausentarse, ni dejar de asistir a sus sesiones, cuando eran invitados, sin incurrir en un castigo severo, a menos que hicieren conocer a los maestros y a los inspectores, las causas que les habían impedido cumplir con este deber.

Las personas que querían ser admitidas en calidad de miembros de las Logias, debían sr hombres buenos y leales, libres de nacimiento, de edad madura y razonable y de buena reputación; estaba prohibido admitir en la Masonería, esclavos, mujeres y hombres inmorales, cuya conducta fuera motivo de escándalo.

IV.- DE LOS MAESTROS, INSPECTORES, COMPAÑEROS Y APRENDICES

Entre los Masones, las preferencias no pueden fundarse exclusivamente, en el verdadero mérito personal, se debe cuidar con especial atención de que los propietarios que disponen las construcciones, serán servidos a su completa satisfacción; debe procurarse que los hermanos no tengan porque avergonzarse de sus obras de que la Real Asociación, no pierda la consideración de que goza. Por esta razón, los maestros e inspectores deben ser elegidos teniendo en cuenta más que su edad, sus méritos personales. Es imposible tratar todas estas cosas por escrito. Cada hermano debe estar en su lugar y aprender éstos principios según el método adoptado en cada cofradía; debe, sin embargo, tenerse en cuenta por los aspirantes que ningún maestro puede aceptar un aprendiz, si este no le presenta suficientes obras, si no es un joven perfecto, sin deformidad física alguna y sin defecto que le haga incapaz de instruirse en su arte, de servir a su maestro y de llegar a ser a su vez un hermano y maestro, cuando haya transcurrido el tiempo de su aprendizaje.

Debe ser también, hijo de padres honrados, para que si posee otras cualidades, pueda llegar a obtener el puesto de inspector, de maestro de una Logia, de Gran Inspector y de Gran Maestro de todas las Logias, según su mérito y virtudes.

Los Inspectores han de ser miembros de la corporación y los maestros han debido desempeñar antes el cargo de Inspector.

Los Grandes Inspectores han de haber sido maestro de Logia, y en fin, para ocupar el puesto de Gran Maestro ha de poseerse el carácter perfecto de Masón.

El Gran Maestro debe ser noble de nacimiento, o bien ocupar una posición excepcional, de una educación perfecta, o bien un sabio distinguido, un arquitecto hábil, un hábil hijo de padres honrados, y además, las Logias deben reconocer en él un mérito real, y para que pueda llenar los deberes de su cargo de un modo más perfecto, se le autoriza para designar y nombrar un diputado que debe ser o haber sido maestro de una Logia Particular; el Diputado Gran Maestro, tiene el deber de realizar todos los actos que son de la competencia del Gran Maestro, su superior, en las ausencias de éste o por su delegado.

Todos los hermanos están obligados a prestar obediencia a todas estas ordenanzas y a todos los gobernantes superiores y subalternos de la Antigua Logia, en sus diversos empleos, con arreglo a las antiguas leyes y reglamentos, y ejecutar las órdenes con respeto, afecto y actividad.

V.- DEL REGLAMENTO DE LA CORPORACION DURANTE EL TRABAJO

Durante los días laborables, todos los masones deben trabajar lealmente, para que puedan disfrutar mejor del dia de fiesta; el compañero de más conocimientos y experiencia, debe ser elegido en calidad de maestro o superintendente de los trabajos de construcción dispuestos por el propietario, y los que trabajan bajo sus órdenes deben llamarle maestro. Los Compañeros deben evitar toda inconveniencia deshonesta y el darse nombres poco decentes, se titularán mutuamente Hermanos o Compañeros y conducirse cortésmente, tanto dentro como fuera de la Logia.

El Maestro, debe emprender los trabajos del propietario en las condiciones más justas y equitativas, y emplear lo que a éste pertenezca, como si se tratase de sus propios bienes; y no dar a cada aprendiz o compañero más salario que el que realmente merezca. Maestros y masones, todos deben ser fieles al propietario que los ocupe y les paga religiosamente su salario, y ejecutar sus trabajos a conciencia, bien trabajes o jornal o a destajo.

Ningún hermano debe mostrarse celoso de la prosperidad de otro, ni atormentarlo o procurar separarlo de su trabajo cuando es capaz de ejecutarlo, porque ninguno puede terminar un trabajo empezado por otro en condiciones tan ventajosas como el que lo empezó, a no poseer un conocimiento profundo de los planos y dibujos de la construcción.

Si un Inspector de los trabajos, se elige entre los compañeros, debe ser fiel al maestro y a los compañeros; en ausencia del maestro, velará cuidadosamente, en interés del propietario, por la buena ejecución de los trabajos, y sus hermanos deben obedecerle.

Todos los masones recibirán su salario con reconocimiento, sin murmuraciones ni observaciones y no abandonarán a su maestro hasta que la obra termine. Debe enseñarse la obra a los hermanos jóvenes, para que aprendan a emplear bien los materiales y para que por medio de esta fraternal enseñanza se consolide entre ellos la más estrecha amistad; todos los útiles empleados para los trabajos, deben ser aprobados por la Gran Logia.

En los trabajos exclusivos de la Masonería, no debe emplearse ningún jornalero y los mismos maestros, no deben trabajar sino con sus compañeros, a no ser que a ello obligue una apremiante necesidad; tampoco podrán comunicarse sus enseñanzas a los obreros que no pertenezcan a la sociedad.

VI.- DE LA CONDUCTA

En la Logia Organizada:

No se debe instruir comisión particular alguna, ni entablar negociación sin haber obtenido la autorización del maestro; no debe tratarse ninguna cuestión inoportuna o inconveniente; ni interrumpir la palabra del maestro o de los inspectores o de cualquier hermano que sostenga diálogo con el maestro. Tampoco deben emplearse frases jocosas mientras la Logia se ocupe de asuntos serios, ni usar en caso alguno lenguaje poco honesto, y en todas las ocasiones sebe darse al maestro, a los inspectores y compañeros, el término del respeto que merecen, y que todos les deben.

Si se presenta una queja contra un hermano, el culpable debe someterse al juicio y a la decisión de la Logia, que es el tribunal real, a menos que corresponda su conocimiento a la Gran Logia. En tales casos debe cuidarse de que no interrumpan por estas causas los trabajos del propietario, y si llegase a ocurrir una suspensión forzosa, debe tomarse una decisión con arreglo a las circunstancias. Tampoco debe recurrirse a los tribunales de justicia para ventilar asuntos de la Masonería, a no ser que la Gran Logia reconozca y declare ser de indispensable necesidad.

Conducta que debe observarse cuando la Logia este cerrada, pero estando aún reunidos los hermanos.

Los hermanos pueden dedicarse a placeres inocentes, y regulares, mutuamente según los medios de cada cual, pero procurando evitar los excesos de todo género, sobre todo en la mesa. también deben abstenerse de decir y de hacer cosa alguna que pudiere herir o romper la buena armonía que entre todos debe reinar siempre; por ésta razón, no deben llevarse a éstas reuniones, odios privados sin motivo alguno de discordia y sobre todo, deben evitarse en absoluto las discusiones sobre religión y política, sobre nacionalidad, puesto que los masones, como antes hemos dicho, no profesan otra religión que la universal, y que pertenecen a todos los pueblos, a todas las lenguas, y son enemigos de toda empresa contra el gobierno constituido; la falta de observancia de éstos preceptos, han sido y serán siempre funestos para la prosperidad de las Logias.

En todo tiempo, la observancia de éste artículo del reglamento, sa ha impuesto con gran severidad, y más especialmente después de la reforma de la Iglesia anglicana, cuando l pueblo inglés se retiró y separó de la comunidad de la Iglesia Romana.

Reglas de conducta, cuando los hermanos se encuentran fuera de la Logia y sin la presencia de extraños.

Deben saludarse amistosamente, y según está dispuesto, darse el nombre de hermanos, comunicarse recíprocamente las noticias que puedan serles útiles, teniendo cuidado de no ser observados ni oídos; deben evitar toda pretensión de elevarse sobre los demás, y dar a cada uno la manifestación de respeto que se otorgarían a cualquiera que no fuese masón; porque aún cuando todos los masones en calidad de hermanos están en la misma altura, la Masonería no despoja a nadie de los honores de que goza antes de ser masón, antes por el contrario, aumenta éstos honores, principalmente cuando se ha merecido por el bien de la cofradía, que debe honrar a aquellos que son acreedores, y anatematizar las malas costumbres.

Conducta que debe observarse delante de los que no son masones.

Deben los masones ser circunspectos en las palabras y sus obras, a fin de que los extraños, aún los más observadores, no puedan descubrir los que no es oportuno que aprendan; algunas veces debe aprovecharse el giro que toma la conversación, para hacer recaer ésta en la cofradía, y hacer con tal motivo su elogio.

Reglas de conducta que deben observarse por los masones en su propia casa y entre sus vecinos.

Los masones deben conducirse como conviene a un hombre prudente y moral, y no ocuparse de los asuntos de la logia con la familia, con los vecinos, con los amigos; y no perder de vista, en ningún caso, que el honor propio y el de la cofradía están unidos; ésto, por razones que no podemos exponer aquí, no debe descuidarse los propios intereses, permaneciendo ausente de su casa después de las horas de la logia; evítense igualmente la embriaguez y las malas costumbres, para que no se vean abandonadas las propias familias, ni privadas de aquello que tienen derecho a esperar de los masones, y para que éstos no se vean imposibilitados para el trabajo.

Conducta que debe observarse con un hermano extranjero.

Es preciso preguntarle con precaución y del modo que la prudencia os aconseje, a fin de evitar el que, bajo falsas apariencias, seáis engañados, rechazadle con desprecio y tened cuidado de no hacer ningún signo de reconocimiento.

Pero si descubrís que es un verdadero hermano, debéis tratarlo como tal, y si tiene necesidad, debéis procurarle socorro o indicarle los medios de obtener esos socorros. Debe procurársele algunos días de trabajo, para que pueda instalarse; de todos modos no estáis obligados a hacer por él más de lo que vuestros recursos os permitan, debiendo tan sólo preferir a un hermano pobre que sea un hombre honrado, a otra cualquiera persona que se encuentre en iguales condiciones.

En fin, debéis conformaros a todas estas prescripciones, así como a cuantas se os comuniquen por otro conducto; debéis practicar la caridad fraternal, que es la piedra fundamental la llave, el cimiento y la gloria de nuestra cofradía; debéis evitar toda querelle, toda discordia, todo propósito calumnioso, toda maledicencia; no permitir que en vuestra presencia se ataque la reputación de un hermano respetable, en tal caso defenderlo para prestarle este servicio en tanto que lo permitan vuestro honor y vuestros intereses; y si algún hermano os perjudica se cualquier modo, debéis llevar vuestra queja a vuestra logia o a la de dicho hermano, apelando si es preciso a la Gran Logia en la asamblea trimestral, y en último término a la asamblea anual, según la buena y antigua costumbre observada por nuestros antepasados en todos los países. No debéis intentar proceso alguno, a menos que el caso no pueda resolverse de otra forma, y debéis acoger con deferencia los consejos amistosos del maestro y de vuestros compañeros, si tratan de evitaros que comparezcáis en juicio delante de extraños; en todo caso, debéis procurar presentar todos los medios para facilitar la acción de la justicia, a fin de que podáis ocuparos con toda tranquilidad de los asuntos de la cofradía.

En cuanto a los hermanos y compañeros que tengan entre sí algunas diferencias, los maestros y los hermanos pedirán consejo a los hermanos que conozcan el derecho, para proponer un arreglo amistoso, que las partes en litigio aceptarán con reconocimiento. Si éstos medios produjesen resalto, se aceptará sin demora el entrar en el pleito; pero reprimiendo toda animosidad, toda cólera, absteniéndose de hacer o de decir cosa alguna que pueda lastimar la caridad fraternal o interrumpir la reciprocidad de las buenas relaciones, con objeto de que todos sientan la influencia bienhechora de la Masonería. De este modo han obrado siempre, desde el principio del mundo, todos los buenos y fieles masones y así obrarán los que nos sucedan en lo porvenir.

 

SALVADOR ALLENDE, resumen biografico

SALVADOR ALLENDE
Centro de Documentación. Fundación Salvador Allende.

Salvador Allende nació el 26 de junio de 1908 en Valparaíso, aunque sus primeros años transcurrieron en Tacna, ciudad en cuyo liceo aprendió las primeras letras. Los años de infancia coincidieron con la incubación de profundos problemas económico-sociales, marco bajo cuyas condiciones creció y estudió.
En 1918 su padre decidió enviarlo a Santiago, al Instituto Nacional. Años más tarde, cursando el 4° año de humanidades, el joven Salvador Allende escuchó hablar de un suceso destinado a transformar el mundo: la Revolución de Octubre. En el acto se abrieron profundas interrogantes y sería un maestro ebanista, perteneciente a la cultura de los anarquistas, llamado Juan Demarchi quien lo introduciría en los problemas de la 'cuestión social'.

Tras el servicio militar ingresó a la universidad, donde pronto se transformó en líder. Asumió la presidencia del Centro de Alumnos de Medicina y la vicepresidencia de la FECH, situación que coincidió con un conflictivo cuadro histórico, caracterizado por el fin de una fase dorada, basada en los beneficios del excedente salitrero y por un agudo conflicto en todas las áreas de la sociedad, período tenso y convulso que culminó con la irrupción de los militares y la posterior dictadura de Carlos Ibáñez del Campo (1927-1931).

El surgimiento de un líder

A principios de la década del treinta, tras sucesivas manifestaciones populares que estremecieron al país, cayó el régimen. Allende asumió a cabalidad sus responsabilidades como dirigente estudiantil y poco después apoyó activamente el episodio de la República Socialista (1932), actitud que le costó la comparencia ante tres Cortes Marciales. Bajo estas circunstancias y estando detenido, le comunicaron la noticia del inminente fallecimiento de su progenitor. Acto seguido, haciendo uso de un permiso de dos horas, llegaría ante el moribundo sólo para despedirse.

Durante esta fase el pensamiento del novel dirigente adquirió matrices rectores y definiciones conceptuales y teóricas. En su primera etapa de conciencia social se entrelazaron razonamientos provenientes de la teoría marxista del conocimiento, producto de las tertulias universitarias y de su adscripción al grupo 'Avance', y aspectos del ideario anarquista por la irradiación y embrujo del fascinante ebanista J. Demarchi.

En 1929, adoptando la tradición familiar, ingresó a la masonería.

En este período, el mérito radicaba en la lucha por la imposición del sistema democrático que logró perdurar entre 1933 y 1973, excepción hecha de los desbordes del gobierno de Arturo Alessandri Palma y de Gabriel González Videla. Es en esta etapa juvenil cuando despuntaron sus dotes de conductor y líder del ideario socialista.

Una de las expresiones más significativas pronunciadas por Allende, luego del triunfo de la Unidad Popular, fue: 'No puedo ni podré olvidar jamás que todo lo que he sido y todo lo que soy se lo debo a mi partido'. La organización política lo dotó de parámetros analíticos y paradigmas teóricos que le acompañaron durante toda la vida. El nexo entablado es tan sólido que sólo la muerte pudo romper la relación entre Allende-persona y Allende-militante. De militante pronto se trasformó en jefe del núcleo, para luego asumir la secretaría de estudios sociales y la dirección regional de su partido. Desde esta trinchera y vinculado familiarmente con Marmaduke Grove, apoyó la experiencia de la República Socialista (1932), febril actividad política que no pasó inadvertida porque pronto recayó sobre él la ira de los sectores dominantes, quienes lo calificaron como un 'peligroso agitador'. Fue detenido y luego relegado a Caldera, en medio del desborde represivo desencadenado por Arturo Alessandri. Tenía entonces 27 años.

Alianza de la izquierda

Un año más tarde, ya de vuelta en el puerto, contribuyó a la formación de una alianza de profundo contenido histórico para la causa popular y el desarrollo de la nación, como fue el Bloque de Izquierdas, antecedente inmediato del Frente Popular, episodio histórico-político que contribuyó a su acceso a la Cámara de Diputados en 1937.

La formación del Bloque de Izquierdas en Valparaíso antecedió al Frente Popular, alianza de gravitantes consecuencias en la que Salvador Allende tuvo una destacada participación como Ministro de Salubridad (1939), en representación de un partido del cual se había transformado en subsecretario general. Entre las múltiples actividades y responsabilidades, destaca la participación en la fundación de las Milicias Socialistas.

El rango ministerial fue asumido en una particular coyuntura. El presidente Pedro Aguirre Cerda, lo incorporó al gabinete con el objetivo de reforzar posiciones ante un intento de golpe de Estado perpetrado por el general Ariosto Herrera, aunque tras bambalinas se ocultaba Carlos Ibáñez del Campo, el antiguo dictador.

Días antes había estallado la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En Chile las repercusiones no se hicieron esperar, pero el gobierno mantuvo una benevolente neutralidad favorable al eje. La izquierda demanda la ruptura de relaciones diplomáticas con el eje nazi fascista, exigencia retrasada por la muerte del Presidente Aguirre Cerda, a quien sucedió Juan Antonio Ríos. El Ministro de Salubridad presentó su renuncia por desacuerdos en la conducción de la política nacional e internacional.

En 1940 contrajo matrimonio con Hortensia Bussi, una joven profesora de Historia y Geografía, a quien había conocido el 25 de enero de 1939 bajo las circunstancias aciagas del terremoto de Chillán.

Un par de años más tarde (1943) asumió la Secretaría General del Partido Socialista, para luego ser electo senador (1945) por la antigua 9ª circunscripción de Valdivia, Osorno, Llanquihue, Chiloé, Aysén y Magallanes.

Independiente de la suerte corrida, los gobiernos de Frente Popular repercutieron significativamente en la historia de Chile, al modernizar las estructuras del Estado, desarrollar infraestructura económica y acelerar cambios en el sistema político. La característica de esta fase es la normalidad progresiva y normativa político-institucional en el funcionamiento de los aparatos del Estado, cuestión que floreció a partir del 1958. El fundamento histórico y político de la estrategia política de Allende era la profundización democrática, el robustecimiento del desarrollo y un nuevo modelo de democracia social sustentada en el Estado.

Del FRAP a la UP

En 1951, el 'Mussolini del nuevo mundo', como gustó hacerse llamar Carlos Ibáñez del Campo, presentó su candidatura presidencial siendo apoyado por un sector democrático. Ante esta situación, Salvador Allende junto a comunistas, radicales doctrinarios y la izquierda socialista fundaron el Frente del Pueblo, alianza calificada como 'una conciencia en marcha'.

Los 52 mil votos obtenidos por Allende en las elecciones presidenciales de 1952 inauguraron un período que 17 años más tarde culminó en la Unidad Popular. Pero lo central de estos acontecimientos radica en la aparición de un proyecto que contenía un programa y una concepción de sociedad. La participación en la justa electoral no fue un mero simbolismo, porque en el centro de la escena histórica comenzaban a tomar posición nuevas fuerzas sociales, que irrumpieron en el sistema político a través de un electorado de masas que se amplió (1958), marco en que se configuró la estrategia político-institucional.

Salvador Allende, en esta coyuntura, terminó por convertirse en el pericentro de cualquier alianza, proyectando su figura por sobre la izquierda. Era ya el líder natural de los desposeídos y un dirigente respetado cuando en 1953 fue reelegido senador por Tarapacá y Antofagasta.

Tres años después, el Frente del Pueblo dio paso a una alianza más amplia, con la incorporación de nuevos grupos sociales y políticos al conglomerado. La aparición del FRAP coincidió además con la unificación de la clase obrera en torno a la CUT (1953), el reingreso de la FECH y un nuevo nivel de desarrollo del campesinado organizado, mientras la sociedad civil experimentaba la ampliación del derecho a voto y la solidificación del sistema político, curso fortalecido además por la unificación del PS (1957) y los desacuerdos del 10° congreso del PS (1956). Todos estos acontecimientos se materializaron en la extraordinaria votación alcanzada por su candidatura presidencial en 1958, ocasión en que lo derrotó J. Alessandri por un escaso margen de votos.

En 1961 nuevamente fue elegido senador de la República, esta vez por su natal Valparaíso. Un par de años más tarde, la Asamblea Nacional del Pueblo lo proclamó abanderado de las aspiraciones populares, asumiendo por tercera vez la responsabilidad de la candidatura presidencial. En esta ocasión (1964), enfrentó a Eduardo Frei, líder histórico de la Democracia Cristiana. A poco andar la campaña fue ganando fuerza, hasta que en marzo de 1964, pocos meses antes de la elección presidencial, en una elección complementaria por Curicó, el FRAP, contra toda previsión logró un triunfo con la elección del doctor Oscar Naranjo. La derecha, profundamente alarmada, optó por entregar sus votos a Eduardo Frei, considerándolo como mal menor.

A principios de la década del setenta despunta en América Latina un fenómeno de gravitantes consecuencias, como fue el triunfo de la revolución cubana, de la que Allende fue un decidido partidario y defensor. Se abrió así un período particularmente convulso, caracterizado por la agudización de los conflictos internacionales, especialmente en el Tercer Mundo, influjo ante el cual una gran parte de la izquierda latinoamericana y chilena rindió tributo, suscribiendo la tesis de la vía armada y de asalto directo al poder político del Estado.

Entre 1966 y 1969, Allende ocuparía el cargo de presidente del senado, siendo reelecto este último año por la circunscripción de Chiloé, Aysén y Magallanes.

Desempeñó un destacado lugar en el ámbito de la política internacional al participar en la Conferencia Tricontinental y, posteriormente, en la fundación de la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad), episodio que sumado a su apoyo a la guerrilla del Che Guevara lo pusieron en el centro de los ataques de la derecha.

Gloriosa inmolación

Pese a circunstancias poco favorables, Allende persistió en su postura analítica, teniendo presente las características históricas de Chile. El resultado sería la exigencia de vastos sectores para que Allende asumiera nuevamente la representación de la izquierda, de manera que en enero de 1970 fue proclamada su cuarta candidatura a la presidencia de la República. A diferencia de las ocasiones anteriores, contaba con el apoyo del tronco radical y con el especial concurso de actores de raíz cristiana que dieron un peso particular a la alianza esta vez denominada Unidad Popular. Acto seguido, el 4 de septiembre de 1970, se llevaron a cabo las elecciones presidenciales más disputadas de la historia nacional, bajo un clima tenso y febril. La madrugada del 5 de septiembre el triunfo de Salvador Allende era una realidad.

Luego, por espacio de mil días, se desarrollaría la experiencia de la Unidad Popular.

El balance de ese agitado período es hoy patrimonio exclusivo de la historia. Lo cierto es que una vasta conspiración, en la que tomaron parte activa el capital nacional y transnacional, el imperialismo, las fuerzas políticas del centro y la derecha y los gremios empresariales y profesionales, creó las condiciones que condujeron a las Fuerzas Armadas a interrumpir a sangre y a fuego el 11 de septiembre de 1973 la democracia chilena.

Salvador Allende pagó con su vida su profunda vocación democrática y su inquebrantable lealtad con su pueblo. Previo al instante supremo con el que será recordado para la posteridad, denunció las dimensiones de la traición y vaticinó con clarividencia el período gris que se abatía sobre Chile. Sin embargo, en su conmovedora alocución final, hubo lugar a la esperanza al anunciar que más tarde que temprano se abrirían las anchas alamedas.

Reseña cronológica

1908
26 de junio, nace en Valparaíso Salvador Allende Gossens. Sus padres fueron el abogado y notario, militante del Partido Radical, Salvador Allende Castro y doña Laura Gossens Uribe.

1920 - 1924
Instalados en Valparaíso, luego de recorrer Tacna (entonces chilena), Iquique, Santiago y Valdivia, ingresa al Liceo Eduardo de la Parra, donde realiza sus estudios con excelentes calificaciones. Destaca en natación y decatlón juvenil. Por esos años conoce a Juan Demarchi, viejo anarquista italiano, que influye en su formación ideológica prestándole los primeros libros de marxismo.

1925
Cumple como voluntario el servicio militar en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar, en el transcurso del mismo pide su traslado al Regimiento Lanceros de Tacna. Egresa como oficial de reserva del ejército.

1926
En Santiago, Ingresa a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile.

1927
Presidente del Centro de Alumnos de Medicina, ha organizado a un grupo de sus compañeros que se reúnen periódicamente para leer y discutir de marxismo.

1929
Pide su incorporación a la Masonería, siguiendo una tradición familiar.

Funda, junto a compañeros de universidad, el Grupo Avance.

1930
Vicepresidente de la Federación de Estudiantes de Chile, participa activamente en la lucha contra la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo. Es encarcelado.

1931
Miembro del Consejo Universitario, en representación de los estudiantes. Temporalmente expulsado de la Universidad, es pronto reincorporado por sus excelentes calificaciones y porque le faltan escasos meses para terminar sus estudios.

1932
Termina sus estudios y se traslada a Valparaíso para estar cerca de su padre enfermo. Mientras redacta su memoria sobre Higiene mental y delincuencia, hace su práctica profesional.

En junio se proclama la República Socialista que encabeza Marmaduke Grove. Tras la fugaz experiencia socialista, el nuevo gobierno desata la persecución contra los elementos progresistas. Allende es encarcelado. Mientras permanece en prisión, muere su padre. El joven médico jura sobre su tumba dedicar su vida a la lucha por la libertad de Chile.

1933
Recibe su título de médico. Después de muchos intentos, obtiene un puesto de anátomo-patólogo. Participa el 19 de abril en la fundación del Partido Socialista de Chile, en Valparaíso.

Escribe en colaboración con José Vizcarra un libro sobre la Estructura de la Salubridad Nacional.

1935
Redactor del Boletín Médico de Chile.

Relegado a Caldera (desde julio a noviembre).

Crea Revista Médica de Valparaíso.

1936
En marzo participa en la creación del Frente Popular y asume como Presidente Provincial en Valparaíso.

1937
Elegido Diputado por Quillota y Valparaíso (1937-1939).

Sus camaradas del Partido Socialista lo eligen Subsecretario General.

1938
El Frente Popular proclama la candidatura presidencial de Pedro Aguirre Cerda. Allende es el generalísimo de la campaña en Valparaíso.

1939
En la noche del terremoto de Chillán (25 de enero) conoce casualmente en Santiago a la maestra de historia Hortensia Bussi Soto.

En septiembre renuncia al Congreso y asume la cartera de Salubridad, Previsión y Asistencia Social del Gabinete del Presidente Pedro Aguirre Cerda (1939 - 1942).

Escribe su libro 'La realidad médico-social chilena'.

1940
Convención Anual de la Asociación Médica. Apláudese gestión como Ministro de Salubridad. Premio Van Buren por su obra 'La realidad médico social chilena'.

Presenta al Congreso Nacional un proyecto de ley que crea el Seguro de Accidentes del Trabajo, proporcionado por el Estado.

Contrae matrimonio con Hortensia Bussi Soto (16 de septiembre).

1941
Organiza la Primera Exposición Nacional de la Vivienda y la instala en plena Alameda, frente al Club de la Unión.

Viaja a Estados Unidos para asistir a la reunión de la Asociación Americana de Salud Pública.

Viaja al Perú invitado por el APRA.

1942
Renuncia al Ministerio de Salubridad al ser elegido Secretario General del Partido Socialista de Chile.

1945
Elegido Senador por Valdivia, Llanquihue, Chiloé, Aysén y Magallanes.

1947
Se divide el Partido Socialista, Allende se integra al Partido Socialista Popular.

En el Senado vota contra la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, conocida como la 'Ley Maldita'.

1948
Visita a los recluidos por González Videla en el campo de concentración de Pisagua.

Se solidariza con el Mariscal Tito y condena la política soviética hacia Yugoslavia: 'Cada pueblo es libre para escoger su propio camino al socialismo'.

1949
Presidente del Colegio Médico de Chile (1949-1963).

1951
Al respaldar el Partido Socialista Popular la candidatura de Carlos Ibáñez, Allende rompe con él y vuelve a las filas del Partido Socialista de Chile.

Impulsa la creación del Frente del Pueblo, junto con el Partido Comunista.

1952
El Frente del Pueblo lo presenta como candidato a la Presidencia de la República. Presenta en el Senado, junto a Elías Lafferte, un proyecto de ley sobre nacionalización del cobre.

1953
Elegido Senador por Tarapacá y Antofagasta. Proyecto de Corporación de Ventas del Cobre. Viaja a la República Popular China.

1954
Viaja a Francia, Italia, La Unión Soviética y la República de China Popular.

Vicepresidente del Senado.

1955
Exalta en el Senado la intervención de tropas soviéticas en Hungría: defensa de un 'socialismo de bases libertarias y del principio de la libre determinación de los pueblos, cualquiera que sea el país de que se trate'.

1957
El Partido Socialista Popular y el Partido Socialista de Chile se unifican y constituyen, junto con el Partido Comunista, el Frente de Acción Popular.

El FRAP proclama su candidatura presidencial.

1958
Pierde la elección contra Jorge Alessandri.

1959
Asiste a la toma del mando de Rómulo Betancourt, en Venezuela. Viaja a Cuba a manifestar su solidaridad con la revolución cubana. Se entrevista con Fidel Castro, Ernesto 'Che' Guevara y Camilo Cienfuegos.

1960
Respalda la dramática huelga de los mineros del carbón, que paralizan sus faenas durante más de tres meses.

Recorre todo el sur del país, afectado por los terremotos de mayo. Presenta varios proyectos de ley en favor de los damnificados.

1961
Elegido senador por Valparaíso y Aconcagua.

Viaja a Punta del Este (Uruguay) y denuncia, junto al Che Guevara, el carácter propagandístico de la Alianza para el Progreso.

1963
La Convención del FRAP lo designa nuevamente candidato a la Presidencia de la República.

1964
Su postulación es derrotada por Eduardo Frei Montalva. Allende consigue, sin embargo, casi un millón de sufragios.

Se opone resueltamente a la 'chilenización del cobre', patrocinada por el gobierno de Frei.

Rechaza alinearse con el conflicto Moscú - Pekín : 'no somos colonos mentales de nadie'.

1965
Realiza diversos viajes por Europa y América Latina.

Designado el mejor parlamentario por los redactores políticos.

1966
Presidente del Senado de la república de Chile (1966 - 1969).

1967
Preside delegación del Partido Socialista en festejos de los 50 años de la Revolución de Octubre en la URSS.

Participa en la Conferencia Tricontinental de la Habana, donde propone creación de la Organización de Solidaridad Latinoamericana, OLAS.

1968
Condena enérgicamente, en el Senado, la intervención de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia: 'ha sido atropellada la soberanía de ese país'.

Viajes a la República Democrática de Corea, a Vietnam (se entrevista con Ho Chi Minh), a Laos y a Cambodia.

1969
Elegido senador por Chiloé , Aysén y Magallanes.

Se crea la Unidad Popular (UP), integrada por socialistas, comunistas, radicales, MAPU, PADENA y Acción Popular Independiente (API).

1970
El 22 de enero la UP lo proclama candidato a la Presidencia de la República.

4 de septiembre, triunfa en los comicios por mayoría relativa en las elecciones. El 22 de octubre el Comandante en Jefe del Ejército, General René Schneider, es víctima de un atentado, fallece tres días después.

El 24 de octubre, el Congreso lo proclama Presidente. El 3 de noviembre, asume constitucionalmente la presidencia de la República.

El 31 de diciembre se dirige al país desde la mina de Lota.

1971
El 11 de julio, Día de la dignidad Nacional, promulga la Ley de Nacionalización del cobre, aprobada por unanimidad del Congreso.

1972
30 de noviembre - 14 de diciembre: Gira presidencial. Visita Perú, México, Estados Unidos (Naciones Unidas), Argelia, Unión Soviética, Cuba, Venezuela.

Habla en la Asamblea General de las Naciones Unidas: 'los grandes valores de la humanidad no podrán ser destruidos'. En la misma asamblea denuncia la agresión internacional de que es víctima Chile. Es ovacionado de pie durante largos minutos.

1973
En las elecciones parlamentarias de marzo, la UP obtiene el 45% de los votos y aumenta su representación parlamentaria. Aun sin conseguir la mayoría en las dos Cámaras, se hace posible la acusación constitucional ideada por la oposición. La derecha, con ayuda extranjera, agudiza la fuerte lucha contra el Gobierno Popular y desata el terrorismo en el país.

El 11 de septiembre, muere en La Moneda. Sus últimas palabras: 'Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse, sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor'

 

De oficio, masón. Revelaciones de una Gran Maestre

De oficio, masón. Revelaciones de una Gran Maestre

Javier Otaola
Pasado Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española
Expresidente de CLIPSAS
Editorial Espejo de tinta. 2006

Presentacion del Libro de Ascensión Tejerina.

1.- Un nuevo libro sobre masonería: Una visión personal.

La cuestión es ¿Qué se puede decir sobre la masonería todavía hoy en este comienzo del siglo XXI después de los ríos de tinta que han corrido tanto para glorificarla como para denigrarla? Las Asociaciones masónicas; cualquiera que sea su denominación - son conservadoras de una tradición viva que se legitima no sólo, ni siquiera principalmente por su antigüedad, sino sobre todo por su vigencia como método de esclarecimiento personal y por su arraigo en la naturaleza reflexiva de los seres humanos. La identidad de la tradición masónica española que quiere representar la Gran Logia Simbólica Española (Gran Oriente Español Unido) es el equilibrio dos vocaciones complementarias.

De un lado la masonería supone un proyecto iniciático encaminado a "provocar" en cada persona; hombre o mujer - una experiencia filosófica que le lleve a un esclarecimiento personal de su propio ser y de su proyecto como ser humano, esclarecimiento al que todos los hombres y mujeres somos convocados cuando asumimos nuestra condición de seres autónomos y libres, aunque pronto descubrimos que nuestra libertad es como diría Joseba Arregui una libertad asistida por la comunidad en la que nos instalamos. De ahí que si ese esclarecimiento es genuino no puede concluir en un ejercicio solipsista de autocomplacencia puramente egoísta sino que debe, de alguna manera, comprometerse con la sociedad que nos acoge y ampara como ciudadanos, por lo que la logia se compromete también con una tarea de pensamiento orientada a trabajar por el progreso de la sociedad y en definitiva de la Humanidad en su conjunto.Ascensió n Tejerina ha sido Gran Maestra de la Gran Logia Simbólica Española durante seis años, y en esta tarea ha alcanzado una madurez y una experiencia masónica que generosamente ha compartido con los que hemos estado a su lado, en un momento o en otro, y que ahora comparte con el público en general con este libro tan oportuno. Es en la actualidad miembro de la Logia sevillana "Obreros de Hiram" y de la "Logia de Estudios Theorema". La oportunidad del libro viene dada a mi juicio por el valor mismo de la experiencia personal que Ascensión Tejerina nos relata, y cómo no, por la siempre morbosa atención que le dedican periódicamente a la masonería las diferentes versiones de TODAS las ideologías integristas y fundamentalistas.

La masonería siempre ha sido denigrada por las ideologías políticas totalitarias y por los integrismos religiosos. Tanta unanimidad no es casual, naturalmente. Sin embargo la masonería tiene buenos valedores morales e intelectuales y ha encontrado un terreno abonado y favorable en los países de larga tradición democrática como Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá, Francia… y muchos masones se han comprometido, tanto en el bando de la derecha como en el de la izquierda democráticas asumiendo los valores del constitucionalismo, de la monarquía-parlamenta ría, del liberalismo, el socialismo-democrá tico, el ecologismo, el republicanismo, el civismo-radical, incluso con el anarquismo-libertar io…

La Gran Logia Simbólica no es por lo tanto un baluarte integrista de la Tradición como nostalgia del pasado, ni tampoco un refugio de activistas rebotados de la vida política, sino que buscando un equilibrio en el corazón del ser humano, se coloca en el espacio de una reflexión filosófica personal, abierta, dialogada, pautada, accesible a través del simbolismo a la gente corriente, a todos, sin necesidad de una especial formación académica, y decidida a partir de esa reflexión a asumir un compromiso ético con el contexto social que a cada uno nos toca vivir. Todo ser humano por el mero hecho de serlo es un filósofo en potencia y por eso busca responder a la pregunta decisiva: ¿quién soy yo? pero, no es posible salvar nuestro "yo" solamente. Como diría el maestro Ortega y Gasset, "Yo soy yo, y mi circunstancia y sino salvo mi circunstancia no me salvo a mí mismo".

2.- La Gran Logia Simbólica: La Masonería que vuelve .

Ascensión Tejerina, no es casualidad, ha hecho masonería en el seno de la Gran Logia Simbólica Española. Eso significa que se ha identificado con el proyecto de esta rama de la masonería en nuestro país, que con todo el respeto para con las otras asociaciones masónicas, pretende definir un proyecto propio centrado en la recuperación de la tradición masónica española, una masonería latina, hecha por hombres y mujeres, sin dependencias foráneas pero abierta al mundo, vinculada estrechamente con otras masonerías mediterráneas desde Lisboa hasta Estambul, con vínculos de simpatía especiales con la masonería portuguesa, belga, italiana y francesa, asociada al Llamamiento de Estrasburgo (CLIPSAS) y activa en otros foros masónicos internacionales como el Foro Masónico del Mediterráneo o el Espacio Masónico Europeo. Una masonería que ha resuelto de una manera clara y decidida la vieja cuestión de la participación de la mujer, en pie de igualdad, con el varón en el seno de las Logias.

Sin presunciones y sin complejos podemos decir que la posición de la Gran Logia Simbólica Española en esta materia es, a mi juicio, modélica ya que salvaguarda la libertad de las logias y promueve una verdadera igualdad entre hombres y mujeres en la permanente tarea de comprendernos mejor en nuestra común humanidad. Cuando se habla de Francmasonerí a se contrapone a menudo tradición y progreso, sin embargo como señala Alain Bauer, en su provocador libro se trata más bien de una complementariedad. La masonería es una sociedad de pensamiento que efectivamente se afianza en la tradición pero en la tradición comprendida como un elemento de transmisión de lo que han hecho nuestros antecesores y somos ciudadanos con determinación, activos en el mundo de hoy, participes en la evolución de la sociedad, o incluso proponiendo acciones o soluciones a los problemas que nos rodean.

3.- Masonería: Escuela de ciudadanía.

El importante trabajo de investigación desarrollado por el profesor Pedro Álvarez Lázaro (Universidad Pontificia de Comillas) señalaba como una de las señas de identidad de la tradición masónica española precisamente esta concepción de la logia como Escuela de ciudadanía. ¿Qué tiene que ver en realidad la idea de ciudadanía con el método masónico como método de construcción personal? ¿No se trata en realidad de un concepto de orden político ajeno por lo tanto a la metáfora masónica? No es en realidad la ciudadanía una bandera política entre otras, respecto de la cual la Masonería como institución no tiene más que quedar al margen? Creo que podemos descubrir con un pequeño esfuerzo hermenéutico que hay un entendimiento de la ciudadanía que emparenta este concepto con la función mediadora propia del método masónico. Hay algo en la ciudadanía tal y como venimos a proponerla, un hilo conductor que la engarza simbólicamente con el dios Hermes, dios de las encrucijadas y caminos, del diálogo y del comercio, del intercambio y la mediación. Según esta tesis la ciudadanía no es sino una simple trasposición al ámbito de la Civitas de los mismos mecanismos de comunicación y sociabilidad que rigen en el seno de la Logia.

El principio de mediación – ciudadanía, mediación y desarrollo son los conceptos básicos sobre los que ha querido trabajar Ascensión Tejerina durante todo su itinerario masónico. Esos principios forman parte de la masonería constitucionalmente y se pueden deducir de las mismas Constituciones de Anderson cuando en la sociedad fragmentada y traumatizada por los conflictos religiosos y políticos de la época propone la idea de la Logia como Centro de la Unión entre personas que de no ser por la masonería nunca se hubieran conocido, reconociéndose colectivamente en aquella religión de la buena voluntad y las buenas obras en la que todos los hombres están de acuerdo dejando para cada uno sus opiniones particulares. En ese momento Anderson está estableciendo un principio de mediación que pude proclamarse como principio general, según el cual cuando se produce una situación de desencuentro o de comunicación antagonista el principio masónico propone "ir mas allá" de los términos en los que se produce ese desencuentro o ese antagonismo y construir un nuevo marco de referencia en el que las partes puedan reconocerse. Cuando los mundos simbólicos y de sentido en presencia colisionan es preciso realizar una metáfora común que permita compartir un nuevo lenguaje, en el cual y sin perjuicio de que cada uno pueda mantener fidelidad a su viejo lenguaje se dé sin embargo la posibilidad de una acción comunicativa. Según la fórmula de Anderson esa experiencia de comunicación si se vive genuinamente tiene por sí misma capacidad para transformar a todos los que participan en la comunicación. Cuando la comunicación tiene la intensidad necesaria puede provocar un verdadero efecto de "fusión de horizontes", transformando así la prospectiva con la que cada uno de los comunicantes consideraba anteriormente su propia posición en la comunicación y por ende la de las demás partes ¿Cómo puede ser que la palabra tenga esa virtualidad? La Logia puede tener esa capacidad porque es un lugar de encuentro y encontrarnos, de verdad, con otros seres humanos es una experiencia que no nos deja indiferentes sino que está grávida de consecuencias. Puede aplicarse al encuentro en Logia y a la comunicación que puede surgir en su seno el mismo lúcido y asombrado razonamiento que le dedica Theodore Zeldin a la experiencia de la conversación como una aventura en la que juntos los seres humanos nos preparamos para hacer del mundo un lugar menos amargo: "La cosa parece imposible en tanto que creemos que el mundo está gobernado por fuerzas económicas y políticas irresistibles, que los seres humanos no somos en última instancia sino animales, que la historia no es más que una larga lucha por la supervivencia y supremacía. Si todo fuera así, no podríamos cambiar gran cosa pero yo veo el mundo de otra forma; para mí, está constituido de individuos en busca de un compañero, de un amante, de un gurú, de un dios. Los sucesos más importantes, aquellos que cambian la vida, son los encuentros entre los individuos. Algunos se decepcionan, renuncian a buscar y, se vuelven cínicos. Pero otros continúan su búsqueda de nuevos encuentros".

La ciudadanía democrática, como la ciencia, como el derecho, la técnica, y hasta el erotismo, la gastronomía y la buena educación pretenden ir más allá de lo natural y suponen un esfuerzo permanente de cuidado. En definitiva son como casi todo lo humano UNA CONSTRUCCIÓN. La democracia misma es artificial y se contrapone al estado de naturaleza que impone la fuerza bruta. Es un arte, es decir, un artificio que pretende introducir racionalidad allá donde no hay sino materia bruta, intereses en conflicto, egoísmos sin límite. Aunque al día de hoy sabemos que la mejor racionalidad es aquella que tiene en cuenta la acción de los factores irracionales, pero no para rendirse ante ellos, sino para dominarlos.

Hoy entendemos que no podemos ser sólo ciudadanos del mundo, lo que nos convertiría en una nube flotando en el vacío; las fuentes de nuestro yo manan de un aquí y un ahora del que no podemos escapar, pero no es pensable tampoco una sola ciudadanía del aquí que pueda quedar reducida a los límites de mi tribu cuando cada uno de nosotros es ya hoy en día un mosaico de referencias culturales y nuestros intereses se juegan en los cuatro puntos cardinales.

La genialidad de la ciudadanía consiste en pretender un orden político que no se limite a ser una mera exaltación o celebración de la/s comunidad/es sobre la/s que se funda, sino que va más allá: pretende establecer un poder público al servicio de los ciudadanos individualmente considerados y en su condición de tales, y no tanto en función de su identidad nacionalitaria, étnica, de clase o religiosa. Conforme a ese propósito, el propósito de lo político no es por lo tanto la exaltación de ninguna esencia colectiva, sino, partiendo de nuestras circunstancias colectivas, construir material y moralmente una forma de convivencia en la que sean posibles las mayores cotas de libertad, en un marco de igualdad y solidaridad. En el ámbito de la Civitas las cosas no se plantean desde luego de la misma manera que en la Logia, los desacuerdos y antagonismos tienen una magnitud y una intensidad muy diferente, la sociabilidad política no es un pacto espontáneo y libremente escogido sino que es una circunstancia vital que nos viene impuesta, pero aún así y más allá de todas esas diferencias hay una trasposición posible entre la acción comunicativa en el seno de la Logia y esa misma acción en el ámbito de la sociedad política. Esa trasposición tiene por mi parte un carácter especulativo, pero explica por otro lado la histórica vinculación de la Masonería en todos los países latinos con el concepto de ciudadanía y da a esa explicación un sentido también simbólico.

La ciudadanía tiene, no es otra cosa, que la propuesta de la ciudadanía como marco de relación exclusivo en todo lo referente a la organización del poder político y hacer así de la amistad civil ( John Rawls ) que nace de esa conciudadanía el lazo de fraternidad que sostiene la libertad y la igualdad.

La ciudadanía es la voluntad de construir un lenguaje en el cual nos podamos entender políticamente, supone la necesidad de separar el lenguaje político de los otros, supone el esfuerzo de definir antes de empezar a hablar de un marco de diálogo para todos. Entre nosotros siempre se ha identificado el laicismo con una posición clásica de anticlericalismo y fobia a "lo sagrado" quizá por el enorme peso social y político que las posiciones clericales y teocráticas han tenido en nuestra historia, pero llegado este tiempo "post-moderno" entiendo que es preciso recuperar el sentido primigenio del laicismo como regla convivencial, depurándolo de connotaciones doctrinarias legítimas pero conceptualmente ajenas al mismo, en línea con lo que dice Salvador Pániker: "La idea de un mundo profano, de un cosmos desacralizado, 'desmusicalizado' , es un invento reciente –e ilusorio- del espíritu humano; es el gran equívoco de la tan traída y llevada modernidad. Bien está que el aparato estatal se haga laico, que se genere una ética civil y que la enseñanza se emancipe de las iglesias. Pero eso en nada tiene que ver con el supuesto 'desencantamiento' del mundo (...). Es precisamente el logos, y no el mito, el que nos devuelve a una realidad infinitamente misteriosa, velada, terrible y fascinante".

El concepto de ciudadanía como idea política y constitucional y su correspondiente denominación laicismo para señalar al partidario de la ciudadanía tiene efectivamente su origen en Francia, y en algunas de sus formulaciones está muy condicionado por su origen francés, por sus antecedentes históricos con más o menos fundamento enraizados en la Revolución Francesa, por su desarrollo en el marco del debate entre clericales y anticlericales en el contexto político del siglo XIX bajo la constitución de la III República.

Esta connotación tan francesa no afecta a mi juicio al núcleo esencial de la idea de la que pueden encontrarse ecos otras tradiciones jurídicas o en el famoso debate entre liberales y comunitaristas protagonizado por autores como Rawls y su famosa "posición original" y sus críticos Sandel, Maclntyre. Sólo los aspectos más adjetivos del debate pueden reducirse al escenario francés, aspectos del concepto en los que muchas veces se contunden cosas muy dispares haciendo de él algo heteróclito e inútil y además difícil de proyectar al marco del derecho y de las instituciones de la Unión Europea. Creo por ello que es imprescindible rescatar el núcleo eficiente de ciudadanía, aquello que lo hace valioso y nos permite reconsiderar los fundamentos de todo lo político liberándolo de aquellas adherencias que perjudican la claridad conceptual del mismo.

A mi juicio la verdadera virtualidad de la ciudadanía no se reduce a un debate entre clericales y anticlericales (debate por otro lado siempre interesante) sino que consiste en algo mucho más valioso y de más calado político, a saber: pretender un orden político que no se limite a ser una mera exaltación o celebración de la comunidad sobre la que se funda, para llegar así a establecer un poder público al servicio de los ciudadanos personalmente considerados y en su condición de tales y no tanto en función de su identidad nacionalitaria, étnica, de clase o religiosa. Conforme a ese propósito, el centro y fundamento de lo político, no es por lo tanto ninguna esencia colectiva, ni el "ius sanguinis", ni la adhesión a una fe revelada por muy verdadera que ésta sea, ni por supuesto la gloria de una dinastía o la hegemonía de una etnia sino la realización material y moral de un ideal de convivencia: Libertad, Igualdad, Fraternidad. La cuestión a tratar es, partiendo del reconocimiento de la consustancialidad comunitaria del individuo cómo dar a la comunidad lo que es suyo salvando al mismo tiempo el proyecto de un poder societario que garantice la autonomía del individuo no sólo frente al poder político mismo sino incluso frente a los requerimientos posesivos de su propia comunidad. La racionalidad de la ciudadanía es, de un lado, conforme a una racionalidad teleológica práctica, y viene a considerar que la finalidad del poder político es esencialmente arbitral, dirigida a permitir la búsqueda de la felicidad personal conforme al derecho de cada uno a seguir sus propias luces en la medida en que la consecuencia de esa búsqueda no haga imposible la búsqueda de los demás y conforme al propósito de mantener la paz entre los hombres (Hobbes, Rousseau...) considera que la mejor posición para poder realizar esa función es precisamente la de neutralidad respecto de aquellas cuestiones que no sean estrictamente necesarias para la ordenación de la vida de los individuos y para la prosperidad de la "civitas".

La ciudadanía como alternativa puramente política es en esencia una regla de procedimiento pero también se conecta con valores de reconocimiento por cuanto que no puede entenderse una política de libertad sin valores, pero esos valores que le son propios tienen también un carácter regulativo.

La ciudadanía exige la existencia de un marco axiológico común, no conclusivo, pero de la máxima importancia prescriptiva, precisamente por su carácter de mínimo. La democracia no es simplemente un régimen político de mayorías, la Res Pública, lo que en Francia viene a llamarse el pacto republicano, y en España el pacto constitucional, no viene definido simplemente por la regla de las mayorías, aunque es evidente la importancia de esa regla, pero como dice Yves Roucaute en su libro La República contra la Democracia también las mayorías pueden asesinar el régimen de libertades.

La ciudadanía se trata de un concepto de carácter formal y regulativo, atinente, de un lado al modo de organizar y entender de una manera independiente las relaciones entre las instituciones políticas y las diferentes pertenencias individuales, no sólo religiosas, sino también étnicas y comunitarias, así como respecto de cualquier otra estructura de poder espiritual, comunidad exclusivamente civil, es decir ciudadano, en torno a los derechos y deberes que garantizan nuestra autonomía como individuos en nuestra relación con el poder político, cualquiera que sean nuestras otras identidades. En cierto modo la ciudadanía es un lenguaje artificioso porque es fruto de un esfuerzo de consideración lo más separada posible de la esfera de lo político respecto de las demás esteras de lo colectivo, pero también el pensamiento científico, el derecho, o la civilización son en última instancia artificiosidades para hacer mejor y más humana la vida.

4.- La mujer constructora junto con el hombre.

La Gran Maestría de Ascensión Tejerina ha sido simbólica pero también funcionalmente una evidente reivindicació n del valor "constructivo" de la mujer en pie de igualdad con el varón, y también un ejercicio de igualdad práctica. No podía ser de otro modo. El pasado siglo XX ha sido el campo de batalla de conflictos ideológicos apocalípticos. Entre 1914 y 1989 se han desecho imperios europeos, se han desmontado los imperios coloniales, ha habido dos grandes guerras mundiales además de muchas otras locales y regionales, se han levantado y se han derrumbado utopías totalitarias de derecha y de izquierda… de todos esos conflictos y confrontaciones, de esas luchas y sufrimientos destacan algunos logros, en el terreno de la acción política quizá el logro más importante ha sido la invención de la "seguridad social" es decir la implantación en nuestra conciencia colectiva y política el principio a la vez teórico y práctico según el cual no podemos desentendernos del infortunio de los demás sino que debemos articular mecanismos de solidaridad para paliar las situaciones de fragilidad por la que en un momento o en otro tenemos que pasar: enfermedad, vejes, invalidez… En el terreno de las ideas, la única gran idea de transformació n que se ha consolidado en medio de tantas mutaciones y cambios es la de la causa de la mujer. Hoy sabemos que lo masculino-femenino, es una cuestión esencial que afecta al nervio mismo de la vida, no sólo de la vida pública sino también de la vida privada y particular de cada uno de nosotros, que es en definitiva la vida verdadera: nuestra biografía. Es una cuestión en la que nos jugamos nuestra felicidad mas personal e íntima. La mujer y el varón no son algo natural, como la hembra y el macho. Lo natural en el hombre es precisamente el artificio, la elaboración simbólica, la imaginería. El ideal femenino es una construcción que se ha ido haciendo con diversos materiales; empezando por la tradición judeo-cristiana que equiparaba a la mujer con una posesión del varón: "No codiciarás la casa de tu prójimo, ni la mujer de tu prójimo, ni su siervo ni su sierva, ni su buey ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo". (Exodo 20.17). La aportación helenística y romana no cambia este papel subordinado de la mujer, que posteriormente en la Edad Media se realzó; gracias a la tradición literaria provenzal juglaresca, que llega hasta el romanticismo y que hace de la mujer algo ideal, que la eleva sobre una peana de admiración, pero que paradógicamente no se corresponde con una verdadera emancipación social y con el reconocimiento de una autonomía personal quedando reducida su actividad a la esfera de lo privado.

Los movimientos emancipadores de principios del XX encabezados por las sufragistas han dado paso a un complejo movimiento intelectual y moral que ha ido transformando nuestra sociedad y se ha ido fraguando a lo largo de todo el siglo (feminismo de la igualdad, feminismo de la diferencia, feminismo liberal y feminismo radical, promoción de la mujer en el mundo laboral, compatibilidad entre vida familiar y laboral, lucha contra la exclavitud sexual y trata de blancas...) y que ha tenido incluso su versión eclesiástica con la histórica decisión de la Iglesia de Inglaterra y de la Comunión Anglicana de dar paso a la mujer al sacerdocio e incluso al episcopado abriendo así el "sancta sanctorum" de lo sagrado a la presencia eficiente de la mujer en pie de igualdad con el varón. Leyendo el libro de Cristina Alberdi y Lucía Méndez El poder es cosa de hombres ( 2.101) y siguiendo su peripecia ideológica y personal se me hace evidente que la mejor herencia moral y política del siglo XX es precisamente la que se refiere a lo que Cristina Alberdi llama precisamente la Causa de la mujer. Todos los progresos y cambios en el terreno de la igualdad varón y mujer están implicados en las grandes cuestiones de nuestro tiempo. No es casualidad que los niveles de igualdad y emancipación de las mujeres sean mas altos precisamente en aquellos países y sistemas políticos en que son también mas altas las cotas de libertad institucionalizada. La importancia y la gravedad de la causa de la mujer nace de que está indisolublemente unida a la causa misma del ser humano, La condición estereofónica de la persona humana en su doble vertiente masculina y femenina hace que la causa de la mujer sea también y al mismo tiempo la causa del ser humano en su totalidad. No puede haber progreso social y político general si no hay simultáneamente un progreso en las cotas de autonomía de la mujer como persona. Desde 1789 la idea de ciudadanía ha irrumpido en el pensamiento político como una idea fuerza que pretende el ideal kantiano, nunca formulado hasta ese momento: garantizar en la medida posible en cada momento, la mayor cota de autonomía personal, de tal modo que cada uno de nosotros sea fin y no medio, sujeto de su propia vida y no un mero objeto en la vida de otros. Pero no ha sido sino muy recientemente, todavía en el siglo XX, después de al segunda guerra mundial, que se extendieron a las mujeres, en Europa, los plenos derechos de la ciudadanía. La pretensión de autonomía kantiana e ilustrada es lo suficientemente utópica como para no quedar nunca satisfecha. Sabemos hoy que no podemos ser optimistas del mismo modo que lo fue Kant. Hemos presenciado desde el s.XVIII hasta este recién estrenado s XXI cosas demasiado terribles como para ignorar la existencia de fuerzas oscuras e irracionales que se agitan en nuestra conciencia de seres humanos y también en la conciencia de los pueblos. Fuerzas que tenemos que entender e integrar de alguna manera. Hoy somos optimistas “avisados& #8221; y ya se sabe que hombre y mujer avisados valen por dos. Nuestra confianza en la fuerza y la legitimidad de la causa de la mujer nace de un optimismo documentado que no se deja confundir simplemente por sus deseos, ni por la superficialidad de lo políticamente correcto, pero no por eso ceja en su empeño de trabajar por un futuro de mayor libertad y cooperación entre los seres humanos y los pueblos, en el que el varón y la mujer se entiendan mutuamente en pie de igualdad respetando y amando sus diferencias.

5.- El futuro de la Escuadra y el Compás.

La Logia y el método masónico con sus rituales, sus compromisos de reserva y privacidad, su pacto de tolerancia.. . todo lo que constituye la peculiaridad de la sociabilidad masónica está orientado a crear un lugar de encuentro propicio entre personas que de no ser por la masonería se hubieran ignorado, personas que no son en realidad espontáneamente afines, que no participan necesariamente de una misma visión de la vida, ni de una religión común o de un compromiso político idéntico, quizá tampoco tengan una común identidad generacional o social, y sin embargo esas personas llegan a tratarse con confianza y a escucharse con respeto. No se trata de un simple lugar físico, aunque el encuentro se escenifique regularmente en el lugar donde radica la Logia, el espacio de encuentro que la Logia representa es un lugar moral que tiende a reproducirse en la vida de cada uno de nosotros como un marco de relación siempre posible, como un hábito mental que nos lleva a actuar en clave de fratria, ensayando siempre que nos es posible el mismo método de comunicación cooperativa. ¿Cuál es la fórmula para que eso sea posible y no termine necesariamente en un galimatías? (aunque a veces puede terminar así). Ahí entra en acción el principio masónico: Dada una situación en términos de comunicación antagónica o de desencuentro sólo cabe reconstruir la comunicación y hacer posible un reencuentro sin excluir a ninguna de las partes si es posible crear un metalenguaje que se coloque más allá de los términos dados. Ese lenguaje es precisamente el lenguaje simbólico de la construcción. Creo que a la vista del mundo que nos rodea, de sus problemas y contradicciones, a la vista de la ineludible necesidad que hoy como siempre tienen los seres humanos de preguntarse sobre su ser, la validez de un espacio como la logia y el esfuerzo por mantener viva una tradición como la masonería sigue siendo, hoy tan útil y valiosa como lo fue en 1717. Creo que el libro de Ascensión Tejerina así lo acredita.


Bibliografía citada

Lera, Ángel María. De; La masonería que vuelve / Editor: Barcelona : Planeta, [1980] Con esta obra se dio a conocer de una manera pública el regreso de la masonería a España después de la tragedia de la Guerra Civil y el exilio.

Alain Bauer.- Le Crépuscule des frères: La fin de la Franc-Maçonnerie ? Paris. 2006.

Pedro Álvarez Lázaro. Masonería escuela de formación del ciudadano. La educación interna de los masones españoles en el último tercio del siglo XIX, Madrid, Universidad Comillas 1996 (1998, 2ª edic.)

Zeldin. Theodore.- Conversación / Madrid : Alianza.- 1999

J. Rawls.-Justicia como equidad. Tecnos, Madrid, 1986 Hemos identificado la nación como matria (vasca), el estado como patria (española) y la comunidad como fratria (europea): un paso más y nos conectamos con nuestra filia o filiación hispanoamericana. Cfr. Andrés Ortiz-Osés prólogo a Josetxo Beriain La identidad colectiva: vascos y navarros . Alegia, 1998.- Coedición con ediciones Oria/Haranburu Editor

Utilidad de la religión

Roberto Hernández Montoya

Uno puede usarla para enfrentar a los bárbaros, sea en nombre de Júpiter o de Jehová, precisamente el Dios de los Ejércitos. Por eso no ha de extrañarte que ese dios hable a la gente de la Casa Blanca, en persona, ordenando invasiones, matanzas, destrucción de bibliotecas y torturas inéditas. Esto de las torturas no es la primera vez que pasa, desde las autoflagelaciones hasta los interrogatorios «bajo capítulo de tormento» de la Inquisición, la inventora de la justicia de excepción que se está llevando tanto en estos tiempos (ver El Estado del derecho, sábado 8 de octubre de 2005).

También Juana de Arco escuchó a Dios, quien le ordenó vestirse de hombre y liberar a Francia de una invasión, casualidades, inglesa.

A pesar de ser todopoderoso, a Dios lo llevan y lo traen para fines inauditos. Hay organizaciones financieras sostenidas sobre Dios, como el Opus Dei de José Rodríguez Iturbe, el canciller de Pedro Carmona Estanga, que, casualidades, uno no lo ve nunca vinculado a un hospital para desvalidos, sino invariablemente en algún escándalo financiero o un golpe de Estado. No, no es raro. Los Caballeros Templarios también eran banqueros.

Igualmente justifica inmolaciones como las de los que conducen jets contra torres gemelas. Esta vez ya no se llama Jehová sino Alá. Porque sirve para convertir en guerra de religión una guerra petrolera cuando tiran a la poceta un Corán, para desmoralizar a un prisionero musulmán.

No cabe en la Enciclopedia Espasa la historia de las guerras de religión, así que las paso por alto. Baste decir que esa invocación de Dios es una de las causas de muerte más productivas, que ríete de las enfermedades coronarias o los accidentes de tránsito. Cualquiera invoca a Dios para matar, torturar o despojar a su vecino.

Llámese Guerra de los Cien Años, con la Doncella de Orleáns, también nombrada Juana de Arco; llámese Operación Púrpura invocada por la oposición extrema, para que se vaya el Tirano, apoyada por un cardenal que augura sangre y muerte masivas. No es la primera vez que un cardenal promueve cosas así.

La religión es un instrumento formidable y sirve para cubrir cualquier desmán que se le ocurra a cualquier ávido. ¿Será eso a lo que se refieren los que hablan del Dios Vivo?

Otros la usan para salvar su alma o promover la solidaridad, pero conozco pocos.

El Libro de la Ley Sagrada, un símbolo que divide

El “Libro de la Ley Sagrada” fue en los antiguos tiempos sola y simplemente el “Libro de la Ley”, libro que contenía los Antiguos Deberes, las reglas  ––los “Old Charges”– que regulaban la actividad de los gremios. Sobre él prestaban su juramento nuestros antepasados operativos. Existen indicios de esto, y en cambio, no existen rastros de que se prestaran ante ningún “libro sagrado”. En la Constitución de Anderson de 1723 no se decía nada sobre esto. Tampoco se decía nada en la reforma de carácter aclaratorio que Anderson efectuó en 1738.  Recién en el año 1760 la Biblia adquiere la categoría de “luz” de la logia.

Sin embargo, en los altares de los masones operativos medievales no había ninguna Biblia. En ellos solo se encontraban las herramientas de trabajo: la regla, la escuadra y el compás ––estas eran sus luces. Ellas sí son indispensables para nuestros rituales. La presencia obligatoria de un “Libro Sagrado” va en contra de las exigencias naturales de la enseñanza iniciática, la que es inconciliable con el empleo ritual de símbolos a los que el mundo profano haya dado una determinada significación, que el Masón mal iniciado o poco instruido en su Arte no tenderá a superar. O. Wirth encuentra comprensible “que la Biblia conserve todo su prestigio ante aquellos espíritus religiosos que buscan en ella la palabra de Dios, haciéndola, a la par, la guía infalible de su fe; pero semejante veneración está muy lejos de poder imponerse racionalmente y constituye una característica anglosajona de la que no participan las razas latinas. Los masones anglosajones quisieron tener su Masonería particular y renunciaron al universalismo proclamado en 1723”. Mi personal punto de vista ––compartido por muchos hermanos–– es que si no queremos representar una farsa, no debemos emplear la Biblia en testimonio de que pertenecemos a una Sociedad que acepta todas las doctrinas y enseñanzas bíblicas.

Exigir un espíritu religioso es impropio de nuestra Orden. Quien señala los antiguos manuscritos para recordarnos que en ellos se hacia referencia a que las reuniones se consagraban a Dios, a la Santísima Trinidad, a los santos y a la Virgen, hay que recordarle que esto no significa absolutamente nada. En aquellos tiempos todos estaban obligados a pertenecer a una religión, quienes así no lo hacían o no lo manifestaban eran considerados herejes y eran candidatos a perder todo, incluso su vida.

La religión, considerada como sistema de fe y de veneración, pertenece a la Iglesia y no a una organización fraternal. “La Francmasonería no es un credo, ni un dogma, ni señala determinado camino a seguir a fin de ganar la gloria. La Francmasonería no puede ser una religión porque no tiene dogma, y es harto sabido que no hay religión sin dogma. La Francmasonería no puede ser una religión, porque sus principios están en pugna con los dogmas de las religiones, y están en pugna con estos, porque estos se declaran eternos y materia de fe ciega y absoluta, mientras que aquellos están sometidos al criterio científico experimental, que puede modificarlos con el progreso de la investigación” (D. Victory y Suárez, La Francmasonería no es una religión). Las Constituciones de Anderson de 1723 no tienen ni confieren a la masonería un espíritu religioso. En este sentido es importante recordar aquella regla de interpretación de las normas jurídicas, según la cual ubi lex voluit, dixit; ubi noluit, tacuit (cuando la ley quiere, lo dice; cuando no quiere, calla). Y esto es precisamente lo que sucedió con estas Constituciones. No dicen absolutamente nada sobre la presunta obligatoriedad de la calidad religiosa ni de la obligatoriedad del polémico “Libro de la Ley Sagrada”.

Texto original: Felipe Woichejosky

Los “landmarks”

Los “landmarks” o linderos son reglas particularmente impuestas por la Masonería anglosajona.

La palabra Landmark tiene su origen en los masones ingleses. Esta palabra habría sido tomada de la Biblia (Job 24.2 y Pr 22.28/23.10) y recuerda los linderos ––físicos y conductuales–– que no se deben violar. En masonería se denominan así las limitaciones que supuestamente ninguna Gran Logia puede derogar, ignorar o modificar, ya que en ellos están contenidos los principios y la esencia misma de la Fraternidad. Estas limitaciones, a las que llamaremos en adelante “linderos” ––cuando sea posible y con el fin de no usar la palabra inglesa–– son aquellos principios o reglas de gobierno masónico que supuestamente determinan la naturaleza de nuestra institución y que por provenir de tiempos remotos, se tienen en su mayor parte por inviolables. Dentro de estos linderos se encuentra la masonería, fuera de ellos, no existe. Los que encarnan una tendencia quietista han llegado a sostener que la Masonería es un culto fundado en bases religiosas y cuyos dubitables principios originales ––los landmarks–– son inmutables. Hasta el fin del mundo, en consecuencia, no se pueden introducir modificaciones en los principios y fundamentos de la Masonería Original sin cesar de ser Masonería. Enfrentados a esta tendencia se encuentran gran parte de los masones latinoamericanos, partidarios de una masonería adogmática, que represente y encarne las fuerzas dinámicas frente a las tendencias estáticas.

El vocablo Landmark fue empleado desde tiempos muy antiguos por los masones operativos ingleses para referirse a las prácticas, costumbres, leyes, y usos de la masonería.

El prestigioso jurista argentino Virgilio A. Lasca, en su obra “Derecho Internacional Público Masónico” señala que lo fundamental a considerarse en estas guías o pautas, debe inspirarse en lo esencial del contenido de las Constituciones de Anderson de 1723, y en modo alguno en las particularizaciones o peculiaridades que en cada jurisdicción masónica se han impuesto por las modalidades de ambiente. “Se impone una elevación espiritual para avizorar la gran obra a cumplir por la Francmasonería en esta humanidad ansiosa de paz y armonía para afianzar su progresivo mejoramiento.

Deben contemplarse todos los principios que tiendan a unir las Potencias, y desechar aquellos otros que son motivo de discrepancia, si es que comprendemos bien el Arte de construir una verdadera fraternidad.

Sin embargo, las referidas Constituciones de Anderson no son de modo alguno un antiguo lindero, aunque sí pueden ser un patrón de referencia. La Constitución publicada por la Gran Logia de Inglaterra en el año 1723 es una verdadera reforma  de los usos y costumbres de la Masonería operativa, llevada a cabo por la necesidad de organizar la Fraternidad, a fin de reunir los elementos dispersos y coordinar sus esfuerzos. Esto está claramente explicitado en la página 73 del Libro de las Constituciones de 1723, en la que se puede leer: “...Habiendo sido ––en Inglaterra–– considerablemente interpoladas (¡no solo en la Biblia se hacían interpolaciones!) y mutiladas y lamentablemente alteradas las añejas Constituciones... nuestro antiguo Respetable Gran Maestre encargó al autor examinar, corregir y redactar, siguiendo un método nuevo y mejor, la historia, deberes y reglamentos de nuestra vieja fraternidad. En consecuencia, este último ha estudiado diversos documentos provenientes de Italia, de Escocia y de distintas regiones de Inglaterra ––entre los que encontró gran número de errores–– y de ellos, así como de otros antiguos archivos masónicos, sacó las Constituciones aquí publicadas con los Deberes y Reglamentos Generales”. 

Esta página ha sido sospechosamente puesta en la sombra por los historiadores. Conocemos una larga lista de antiguos documentos masónicos, y creemos que el famoso “Manuscrito Regio”, que data de alrededor del año 1390, es el más antiguo de todos. La “Carta di Bologna”, importante documento del año 1248, también es mantenido en la oscuridad por la mayoría de historiógrafos de la Fraternidad. ¿A que se debe este silencio?. ¿Tendremos que ver en esto una no confesada intención de británica preponderancia?

La obra de Anderson no pudo evitar la aparición de susceptibilidades. Eduardo E. Plantagenet nos cuenta (ver Bases del Derecho Masónico, ¿Landmarks u Obligaciones de Anderson?) que aquellos que permanecían fieles a lo que creían ser la verdadera tradición masónica, no querían admitir que esta podía haber sido realmente corrompida por alteraciones de todo orden. Es precisamente a estos hermanos a quienes se debe en 1722 ––en el mismo momento en que el trabajo de Anderson  era confiado a una comisión de revisión especialmente nombrada para su examen––, la publicación de una Constitución (“The Old Constitutions belonging to the Ancient and Honourable Society of Free and Accepted Masons”), copiada ––según lo declaraban–– de un documento manuscrito de más de quinientos años de edad (!). No cabe ninguna duda que fueron ellos quienes años más tarde ––¿en 1858 como se pretende?–– provocaron la publicación de una lista enumerativa de los “Landmarks”, o Principios Fundamentales e Imprescindibles de la Orden, que opusieron con éxito a las “Obligaciones de Anderson” Todavía hoy la Gran Logia Unida de Inglaterra hace de esos Landmarks la base de la ortodoxia masónica. Todavía hoy muchos hermanos creen que ciertos linderos están indisolublemente unidos a las Constituciones de Anderson.

“Si confrontamos los Landmarks y las Obligaciones, continua Plantagenet, nos vemos fatalmente obligados ––de buen o mal grado–– a comprobar que, lejos de complementarse mutuamente, como nos induciría a admitirlo la doctrina anglo-sajona, ambos documentos se contradicen o se hallan en desacuerdo sobre más de un punto; que su respectiva autoridad “legal” está lejos de ser equivalente y, por último, que sus divergencias ––tan nefastas para la noble grandeza y la sublime universalidad del Ideal masónico–– tienen por origen un malentendido, tanto más afligente cuanto que él no parece ser, más que una deplorable consecuencia de la eterna incompatibilidad existente entre la letra y el espíritu. Estas diferencias no son fruto del azar ni de la fantasía del redactor; ellas son voluntarias, premeditadas y, lo que es más, meticulosamente definidas y puestas a punto”.

Estas diferencias se acentuaron con el tiempo e impulsaron a los “antiguos” (la oposición de los “modernos” que rodeaban y apoyaban a Anderson) a volver a sus antiguos sentimientos, renegar de las Constituciones de Anderson, invocar la imprescriptibilidad de los linderos (landmarks) que ellos “habían descubierto” y provocar así la alteración del texto original de Anderson y después el paradojal maridaje de sus linderos con las Obligaciones.

¿Qué son y que no son entonces los Landmarks? Debemos aceptar que hasta hoy no se conoce ni su número ni su naturaleza particular, y que ninguna de las nomenclaturas en curso reviste un carácter de autenticidad suficientemente notoria como para que podamos librarnos de la duda que nace de tan singulares contradicciones y de la visible puja que produce su cotejo. Unos pocos corresponden a los antiguos e inalterables linderos. Otros muchos no son nada más que tardíos agregados e interpolaciones que tuvieron como objeto primordial sustentar posiciones altamente criticables por lo poco masónicas. Ciertamente, no será posible a través de estos medir el grado de desviación que se ha operado en la Fraternidad, el alejamiento de los postulados que la animaban. Considerar que los llamados landmarks son el conjunto de rasgos propios y exclusivos de la Orden ––sin efectuar un previo análisis de los mismos–– puede llevarnos a cometer graves equivocaciones. Este análisis es ineludible para determinar si las Obligaciones de Anderson pueden o no ser consideradas como la Carta fundamental de la Masonería especulativa, o en su defecto, considerar como tal a los principios básicos de la Francmasonería Universal, aprobados en la Asamblea General de Francmasones reunida en Paris en el año 1523.

No hay dudas de que todos estamos de acuerdo sobre la existencia real de determinados linderos no desprovistos de cierta autoridad y que pueden ––en cierta medida por lo menos–– representar algunos elementos esenciales de la regularidad masónica. Sin embargo, para que pudiésemos hacer de ellos bajo esta forma la base del derecho masónico, sería necesario todavía que esos linderos fundamentales fuesen codificados después de haber sido aligerados de todas las prescripciones cuya universalidad no está demostrada de un modo incontrovertible, o que no se ajustan estrechamente a la definición admitida para sus caracteres específicos. 

Los linderos que propuso Mackey son notoriamente posteriores al libro de las Constituciones de Anderson. En cuanto al resto, ¿qué título se podría invocar ante las circunstancias ya señaladas para conceder a los linderos en general una precedencia cualquiera sobre las Obligaciones de Anderson? El argumento de la anterioridad no puede ser utilizado; su autenticidad está sujeta a caución; su universalidad es discutible; su número es desconocido; nada define “oficialmente” su carácter; ni siquiera se puede pretender que la enunciación de los principales de entre ellos haya aportado un elemento nuevo para el establecimiento de los cuadros del derecho masónico.

En la Constitución  “operativa” publicada en Londres en 1722 no se encuentra ninguna referencia que pueda servir de base para la justificación de los “landmarks” de Mackey. Por el contrario, se puede apreciar que por primera vez apareció esta expresión en el vocabulario masónico, en el artículo XXXIX de las Antiguas Ordenanzas, publicadas a continuación de las Obligaciones de Anderson:

 “XXXIX. Every Annual Grand Lodge has an inherent Power and Authority to make “new regulations” or to alter these, for the real Benefit of this ancient Fraternity: Provided always “the old Landmarks be carefully preserved…”

Como en el decreto de aprobación de la Gran Logia se expresa que los textos de Anderson deben ser considerados como las únicas Constituciones de la Orden:

 “... and we ordain That these be received in every particular Lodge under our cognizance, as the only Constitution of Free and Accepted Masons amongst us…”

no puede caber duda de que las prescripciones a que esta declaración se refería no eran otras que las editadas por los “Old Charges” mismos.

Si consideramos estas prescripciones con la atención que se merecen, rápidamente notaremos que, adoptando el aspecto de una constitución operativa, ellas trazan muy claramente el cuadro espiritual de la Masonería especulativa, destacando las tradiciones que importa respetar para que el Masón virtuoso pueda “realizar” la iniciación y convertirse en un “Iniciado” ––en el sentido intelectual del término–– y para que la Orden conserve su fisonomía propia en medio de las instituciones profanas, dedicadas a la satisfacción fragmentaria y temporal de las aspiraciones trascendentes e integrales de la comunidad masónica.

Enfrentamos así una verdadera disyuntiva: optar entre linderos u Obligaciones. Podemos embarcarnos en la difícil tarea (hasta hoy no acometida) de pesquisar y analizar todos los linderos que andan dando vueltas y decidir cuales de ellos son auténticos y vitales para el mantenimiento del carácter que identifica a nuestra Fraternidad. Reitero lo equívoco que puede resultar emitir una opinión acerca de los “antiguos linderos” considerando solamente los enunciados por Mackey. Nadie ha podido responder de que fuentes los ha extraído. Son muchos los hermanos que no aceptan la preferencia excesiva que se otorga a estos linderos por sobre las Obligaciones de Anderson, porque en algunos aspectos ellos las desvirtúan con una peligrosa pugna y en otros las repiten inútilmente.

Lo que interesa ante todo es entenderse. Cuando se proclama que los antiguos linderos son “inalterables, inamovibles e inmutables” resulta positivamente cierto si se tienen en cuenta cuando menos las Obligaciones de Anderson, pero no si se considera la nomenclatura de Mackey, que ha invadido muchos terrenos para poder pretender cierto grado de imprescriptibilidad. No podemos detener la evolución misma , atándola a los límites infranqueables de un pasado muerto. La naturaleza no es estacionaria. “Las instituciones envejecen mientras la Humanidad rejuvenece sin cesar; los métodos pueden gastarse, las exigencias de los tiempos y del espíritu modificarse, las doctrinas corromperse, solo el “fin” permanece eternamente idéntico a sí mismo porque nosotros estamos “en el valle” y él está “en la cima”.

 “Si a nuestro turno osáramos expresar un “landmark” iniciático en apoyo de nuestra tesis, diríamos que lo que nos distingue específicamente de la actividad intelectual y social del mundo profano es precisamente que “la comunidad humana se esfuerza por realizar la doctrina” tentando a cada individuo, cada función y cada grupo a imponer la suya a los otros, mientras que la colectividad masónica no aspira sino a encaminar la Humanidad hacia “el fin”, haciéndolo perceptible a todos y dejando a cada uno el cuidado de encontrar su vía y de progresar por ella según sus fuerzas y sus posibilidades”.

“Es por eso que la enseñanza iniciática no se presta a ninguna limitación espiritual; la glosa iniciática de hoy es esencialmente diferente de aquella cuyo texto nos dan los rituales del siglo XVIII, aunque el objetivo final siga siendo el mismo”.

 “Como conclusión se puede afirmar que las Obligaciones de Anderson, al igual que los Principios Básicos Constitutivos de la Francmasonería Universal del año 1523, constituyen los únicos documentos capaces de proporcionar una base sólida al derecho masónico. Desgraciadamente, los llamados landmarks o linderos, bajo su forma actual no solamente es nulo su valor, sino que, además de su imprecisión, su falta de coordinación y la puja enredada que evidencian sus términos, constituyen para la Orden un mal de una excepcional gravedad que sería de urgencia extirpar. ¿Es ello posible? No cabe duda de que sí. Bastaría solamente con no dejar que en la busca racional de la solución del problema la letra ahogue al espíritu y los particularismos estrangulen a la Fraternidad”. (E.G. Plantagenet)

Los “antiguos linderos” ––los landmarks––, cuyo sentido real y número pocos masones conocen, han demostrado que solo convienen a las potencias masónicas, ya que les permite ––por la ambigüedad del término––  acusarse recíprocamente de la no observación de la antigua tradición de los Masones operativos, pecado del que todas ellas se hacen más o menos culpables cuando ello sirve a sus intereses.


Texto orginal : Felipe Woichejosky