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Pensamiento Masonico

El traje nuevo del Emperador

El traje nuevo del Emperador

Hans Christian Andersen

Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.

No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”.

La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.

-¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.

Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.

«Me gustaría saber si avanzan con la tela»-, pensó el Emperador. Pero había una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.

«Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él».

El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. «¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas-. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra.

Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. «¡Dios santo! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela».

-¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.

-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.

-Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.


Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.


Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.

-¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.

«Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta». Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.

-¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador.

Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.

-¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.

«¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso».

-¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada.


Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: -¡oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. -¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!- corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella.

El Emperador concedió una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.

Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: -¡Por fin, el vestido está listo!

Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:

-Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. -Aquí tienen el manto... Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, mas precisamente esto es lo bueno de la tela.

-¡Sí! -asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.

-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?


Quitose el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.


-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso!

-El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle - anunció el maestro de Ceremonias.

-Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? - y volviose una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.


Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía:

-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!

Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.


-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.

-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.

-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!

-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.

Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.

 

Creo

Eliphas Lévi Zahed  (Alphonse-Louis Constant) 

Creo en lo desconocido que Dios personifica: 
Probado por el ser mismo y por la inmensidad 
Ideal sobrehumano de la filosofía, 
Perfecta inteligencia y suprema bondad.  
 
Creo en el infinito que el finito proclama; 
Creo en la razón que no se debilita; 
Creo en la esperanza y he adivinado el alma, 
Sentando que el amor desprecia la muerte ! 
 
Creo que el ideal para nosotros se realiza  
En los hombres con amor,espíritu y bondad 
Justos de todos los tiempos,ustedes son mi iglesia ; 
Y mi dogma tiene por ley la Universalidad! 
 
Creo que el dolor es un esfuerzo para nacer, 
Que el mal es para nosotros la sombra o el error del bien;  
Que el hombre trabajando debe conquistar su ser 
Que el bien es el amor y que satán no es nada. 
 
Creo que la misma esperanza vive bajo todos los simbolos, 
Que el mundo tiene por ley la solidaridad;  
Yo derroco el altar de todos los ídolos, 
Pronunciando dos palabras ; Justicia Y Verdad. 
 
Creo que por el derecho el deber se mide, 
Que el más fuerte debe más y el débil menos; 
Que tener miedo del verdadero Dios ,es injuriarle,  
Pero que precisa unir nuestros esfuerzos a los suyos. 
 
Creo que la naturaleza es la fuerza inocente 
De la que jamás nuestro error abusa impunemente; 
El mal hace al pensamiento activo y vigilante 
Pero el es el remedio y no el castigo. 
 
Creo que de la muerte desgarrando los velos, 
Volveremos todos al hogar paterno:  
La ignorancia y el error son las sombras de las estrellas 
De las que el bien radiante es el centro eterno ! 

Las máquinas humanas

Las máquinas humanas

Los últimos 300 años de descubrimientos científicos volvieron claro, mal que les cueste reconocerlo a muchos, que nuestro cerebro funciona como una máquina electroquímica, sujeta a las leyes de la física que afectan a cualquier otro tipo de artefacto.

Hoy es claro que somos máquinas generadas como resultado de la evolución de millones de años; máquinas complejas, al menos desde nuestra mirada de la complejidad, pero máquinas al fin.

Es posible afectar nuestro estado de conciencia y nuestra percepción con el sencillo trámite de introducir ciertos componentes químicos en nuestro organismo, sin ir más lejos, vino tinto o ácido lisérgico.

La ciencia, mediante la genética, ha decodificado casi completamente el funcionamiento de las formas de vida mas simples, tales como virus o algunas bacterias, y avanza hacia la comprensión completa de organismos cada vez mas complejos.

Es claro que en un tiempo acotado ese conocimiento llegará al ser humano.

El milagro de la conciencia

No obstante, así como es simple entender qué hace el corazón, el estómago o los riñones, y eventualmente reemplazar los mismos por ingenios artificiales, hay funciones que refieren a nuestro cerebro que aún nos resultan complejas de analizar, incluso de pensar.

La conciencia de nuestra existencia, la continuidad, y la unicidad de la misma, son las fundamentales.

Podemos hoy escuchar, o incluso ver, teniendo dañados los nervios específicos. Podemos pensar que a corto plazo (no mas de 10 o 15 años), extenderemos nuestra memoria mediante artilugios digitales conectados directamente a nuestro cerebro, incluso podremos disponer del mismo modo, de acceso a poder realizar cálculos muy complejos, por ejemplo poder ver y manipular con nuestro pensamiento una planilla de cálculos.

Pero esencialmente ese tipo de conexiones no serán más que mejoras sobre lo ya existente. Al principio serán novedad, se prohibirán en los colegios las conexiones de este tipo para que los niños aprendan del modo tradicional a hacer las cuentes, y luego de terminará aceptando completamente.

No obstante, lo que podría introducir un cambio esencial en la existencia humana refiere a otra pregunta: ¿Se podría sustentar la conciencia humana en un artilugio digital?

El juego de las imitaciones

Desde la década del `30 se discute si existe algún elemento decisivo que implique una diferencia cualitativa entre el cerebro humano y las computadoras.

Desde el punto de vista del análisis del comportamiento, es claro que se pueden generar computadoras que imiten la conducta humana tanto como se desee. Es solo cuestión de procesadores, memoria y tiempo de programadores. Pero una cosa es una computadora que habla como una persona, otra es una que sienta como una persona.

Ahora, considerando la cuestión desde lo que la ciencia puede estudiar, la computadora imitadora, en función que imita a un ser humano completamente, jurará tener sentimientos tan reales como los nuestros. De hecho solo podemos suponer que nuestro vecino o nuestra suegra los tiene al igual que nosotros, por similitud de discurso, por pertenecer a la misma especie, o por costumbre. No acostumbramos cuestionar si nuestro diariero tiene conciencia de su existencia o no, pero se trata de una duda tan legítima como la que planteamos sobre la computadora.

Es muy probable que si escuchamos hablar a la computadora imitadora, con seguridad que terminaremos convencidos de que tiene sentimientos, y, fundamentalmente, conciencia de su propia existencia. De hecho podría manifestar: `Pienso, luego existo' sin que nadie pudiera desmentirla.

La vida eterna

Estamos fuertemente condicionados a pensar en la inevitabilidad de la muerte, y no obstante, no existen motivos fundamentales para que la maquinaria que sustenta la continuidad de nuestra conciencia no pueda permanecer en funcionamiento mucho más tiempo que el que efectivamente lo hace, incluso ilimitadamente.

De hecho, en función de los estudios de anatomía del último medio siglo, queda claro que cualquier parte de nuestro cuerpo se podría recambiar, con excepción del cerebro tomado como unidad con su contenido. No obstante cada vez es más claro que si podríamos recambiar pequeñas porciones del mismo sin afectar nuestra integridad personal.

Quizás el pensar que la muerte es y será inevitable sea el consuelo razonable para los que nacimos en un tiempo donde aún es así.

El avance de la ciencia y de la técnica, vistos desapasionadamente, implican necesariamente el alargamiento de la vida humana, lo cual ha venido ocurriendo. No existe ningún motivo para que ese alargamiento reconozca algún límite.

El problema de la identidad y la conciencia

Supongamos por un momento que fuera posible construir una réplica mía a 10 metros de distancia de donde me encuentro.

Excepto que creamos en la trascendencia, y que pensemos que algún tipo de deidad sobrenatural dota de vida a la materia, el hecho de construir la misma implicaría que la copia tendría vida, conciencia y recuerdo idénticos a los míos. De hecho, él me vería a mí como una réplica.

Ahora, supongamos que en ese mismo acto un rayo destructor me evapora. ¿La copia tendría la continuidad de mi conciencia? ¿sería yo mismo? Sin duda, la copia juraría que esto sucede, ya que tendría la totalidad de los recuerdos y vivencias que constituyen mi personalidad. Pero, desde mi perspectiva, ¿el rayo fulminante sería mi visión última de la realidad? ¿o mi conciencia se trasladaría de algún modo a mi copia? ¿sería igual que dormirnos y despertar?

Supongamos que el copiado y destruido no es usted, sino, por ejemplo, su esposa. Desde ya que su cónyuge copiada, luego del trauma de la experiencia vivida, reclamaría ser la misma que se casó con usted, la madre de sus hijos (en el caso que los tuviera), y de hecho cualquier tipo de análisis de cualquier tipo, por ejemplo el de ADN, corroboraría dicho aserto. Sin duda que para usted la posibilidad de observar discrepancias sería nula. Desde su perspectiva, sin duda, su esposa, para bien o para mal, será la misma.

En otras palabras la pregunta concreta es: ¿Cuál es el núcleo de la continuidad de nuestra conciencia y de la identidad? ¿existe dicha continuidad o es sólo una ilusión?

La definición de la conciencia es algo muy complejo, en lo cual creo hemos avanzado muy poco, fundamentalmente, por carencia de metodología en el estudio. Lamentablemente, las ciencias de la mente no parecieron hasta ahora estar a la altura de este reto.

 

Enviado por  Claudio al grupo Mandil.

Cosas que pasan, como en el Far west

Ricardo Polo 

Desde mi lejana lectura de las obras de Caryl Chessman, aquél recluso que pasó largo tiempo en la "Celda 2455, pabellón de la muerte" aguardando su ejecución, existe un dilema en mi conciencia. Es el de si corresponde o no la pena de muerte.

El dilema (1) se cifra en el interrogante sobre si el Hombre tiene derecho a quitar la vida de otro Hombre, por el hecho de que el otro hombre haya tomado la vida de uno o muchos otros hombres.

Una corte elegida por los invasores de Irak, previa destitución de un juez y el asesinato de abogados defensores, ha condenado a la pena capital a Sadam Husein y en pocas horas, denegada una apelación, la horca se llevó al dictador Iraquí que fue culpable de la muerte de 148 civiles, en ocasión de la lucha contra el comunismo que con la colaboración de la CIA, el Pentágono y hasta el Departamento de Estado de USA, llevó a cabo el mandatario.

Cabe mencionar la felicitación a Sadam, al asumir la presidencia tras un golpe de Estado, que le hizo el gobierno de Ronald Reagan a través de su vocero, nada menos que el señor Rumsfel, que lo representaba en Irak. E incluso, el gas "Sarín", suministrado por la CIA, mediante el cual se deshizo de los 148 habitantes de un pueblito Iraquì, considerado hábitado por salvajes comunistas...

Pero he aquí que cualquier ciudadano del planeta (naturalmente que tenga conciencia del significado del término ciudadano) tiene el derecho de "pensar", --si es que la "aldea global", el neoliberalismo, el consumismo, la desinformación, la manipulación y ese relente de estupidez que junto con la polución que contamina el ambiente, se lo permiten--, respecto de la sensatez en función de la cual, los "señores de la guerra" que la conducen mediante los eficientes servicios del "pentágono", aceleraron el tránsito de Sadam hacia su encuentro con la huríes del profeta.

Este suceso, que los medios de difusión han difundido con cierta palidez informativa y en momentos en que en todo el planeta se produce el tránsito de un año par hacia otro impar, --que termina con un 7 simbólico y hasta profético según el Evangelio de Nostradamus--, parece no haber conmovido más que a un limitado número de avisados pensadores, que sin duda alguna hacen irritantes comparaciones sobre las "variopintas responsabilidades" que pueden justificar tanto la horca como la guillotina.

Por caso, el enigma de los números. Porque a Sadam Hussein lo ahorcaron por genocida de al menos 148 victimas iraquíes (ese ha sido el motivo de la sentencia) y permanecen en libertad un sinnúmero de genocidas, que han hecho historia numerológica incrementando las estadísticas de muertos en vano y con mentira, como suelen confesarse católicos practicantes....

Y por caso, el "autoproclamado y permanentemente" responsable de la guerra en Irak, Afganistán e inmediaciones, con un sugestivo olor a petróleo...

Por caso, los 3.000 soldados fallecidos a consecuencia de las balas terroristas y los hasta ahora 650.000 muertos civiles por las contundentes, efectivas y tecnológicamente guiadas represalias defensivas norteamericanas...(O daños colaterales....)  Lo que ocurre, en este caso, es que el "conductor" de esta guerra absurda, falaz y criminal, lo hace a fin de liberar de la esclavitud a los iraquíes e instalar en esos vastos territorios desérticos, la necesaria "democracia"... que inspira a los EE.UU. invadir cualquier parte del planeta que terroríficamente no permita los beneficios del libre comercio, la protección del imperio y el desarrollo de las individualidades que, con exaltación de la Libertad, imperarán en los territorios liberados...

Bien, seria inútil tratar de convencer a nadie de la honestidad con la que pudiéramos referirnos al tema.

Por consiguiente, he decidido renunciar a opinar al respecto, circunscribiéndome a un interesantísimo articulo publicado en el diario LA NACIÓN, de Argentina, (muy conservador él), que ha logrado conmover mi aspecto de conciencia dedicado a la literatura.

Bush lee a Camus, un gran enigma del 2006

Por Mario Diament
La Nación - Buenos Airs, Argentina - 30-12-2006

Miami – Uno de los enigmas más insondables del 2006 es qué llevó al presidente George W. Bush, quien no tiene reparos en admitir su aversión por la lectura, a ponerse a leer la novela “El extranjero”, de Albert Camus.

La noticia la dejó caer el vocero presidencial, Tony Snow, apenas como un detalle trivial en el marco de las actividades no menos triviales del presidente norteamericano, durante sus vacaciones de agosto en su estancia de Crawford, Texas. Alguien le preguntó si el presidente había leído algún libro y Snow contestó que había leído “El extranjero” de Camus, que lo encontró “interesante y fácil de leer”, y hasta lo habían discutido brevemente.

                                                                 * * *

El primer interrogante que surge de esta insólita información es ¿cómo hizo Bush para graduarse de la secundaria, sin haber leído “El Extranjero”?, ya que el libro es de lectura obligatoria en casi todos los programas del país. Pero esta, ciertamente, no es la pregunta más relevante.

La que sin duda va al carozo del misterio es ¿por qué razón un auto-confeso “cristiano renacido” como George W. Bush, eligió sumergirse en un clásico del existencialismo y, para colmo, de un francés ateo, cuando todo el mundo sabe lo que Bush piensa de los franceses y de los ateos.

La primera respuesta que viene a la mente es: porque se trata de un libro bastante corto, apenas 154 páginas en la versión de bolsillo. Pero, obviamente, esta respuesta es insuficiente. Hay otros libros tanto o más breves que “El Extranjero”, que sin duda sientan mejor a la personalidad, las convicciones y los intereses del presidente de los norteamericanos.

Durante la misma estancia en Texas y con la guía de Laura, su mujer, quien antes de ser primera dama era bibliotecaria, Bush leyó Macbeth y Hamlet, de William Shakespeare, lo cual tiene más sentido, ya que el primero era un asesino torturado por la culpa y el segundo un vengador torturado por las dudas. ¿Pero “El extranjero”?

Camus escribió “El Extranjero” en 1942, en medio de la ocupación alemana de Francia. La acción transcurre en Argelia, su país natal. La trama se centra en un tal Mersault, un hombre sumido en la más profunda indiferencia hacia su entorno y desprovisto de los más elementales sentimientos humanos, quien asesina a un árabe, sin otro motivo que el hecho de que el sol le obnubilaba los ojos, y es condenado a morir en la guillotina y desde su celda reflexiona acerca del absurdo de la existencia.

Todo el mundo sabe que las actividades de un presidente (y más si se trata del líder de la mayor potencia mundial), desde la lectura a los análisis de orina, son hechos políticos y deben ser interpretados como tales. De modo que si Bush se pasa parte de sus vacaciones en Texas leyendo acerca de un hombre que mata a un árabe sin razón, pero también sin remordimientos, no puede esperarse que la noticia pase sin arquear algunas cejas.

¿Fue la indiferencia, el absurdo de la existencia o la falta de remordimiento de Mersault lo que más atrajo la atención de Bush, mientras sus ojos inquietos y desorientados recorrían las páginas de “El Extranjero”?

Si lo que buscaba era justificar su propia parsimonia ante la profusión de cadáveres que hacen el saldo de la vida cotidiana en Irak, lo más probable es que hubiera recurrido a cualquiera de las numerosas fuentes de absolución espiritual que uno encuentra en cualquier librería y no a un pied-noir incapaz de conmoverse ante la muerte de su madre.

O quizás lo que lo motivó fue, precisamente, lo contrario: la necesidad de comprender la irracionalidad de la violencia terrorista a través de un personaje que comete un acto irracional de violencia y es capaz de explicarlo con la elocuencia que caracteriza la prosa de Camus.

Pero si Bush buscaba una explicación a la violencia irracional, ¿no debió haber recurrido, antes que a Camus, a las evaluaciones del Pentágono y de la CIA, que sirvieron de base a la concesión, el planeamiento y la ejecución y la invasión de Irak…?

Allí queda expuesta, como en una radiografía, la más transparente combinación de irracionalidad y violencia que el presidente necesitaba para interpretar su propio dilema.

Tal vez la verdadera solución del misterio se encuentre en una breve escena, cuando Mersault es llevado ante el Juez. “En el mismo tono aburrido que había venido usando –relata Mersault- me hizo la última pregunta: ¿Me arrepentía de lo que había hecho?. Después de pensarlo un poco le dije que más que arrepentimiento, sentía una suerte de irritación. Pero él no pareció entenderlo…”

 

Enviado por Ricardo Polo

Vienen los Masones

Hijo, ven a ver, vienen los Masones...

Quienes son?

Ellos... los que van caminando de Oriente a Occidente y de Norte a Sur, con los pies bien firmes en el Universo.

Por que tiembla la tierra a cada paso que dan?

Porque cada uno carga sobre sus espaldas el peso de un Templo erigido a la Verdad.

De donde son?

No tienen fronteras, la tierra es su casa y el cielo es su techo, formando una raza sin color y de todos los colores, pero tienen señales que los hacen diferentes de los demás.

Como los reconoces?

Llevan el silencio en la boca y el dedo pronto para señalar lo injusto, lo falso y lo hipócrita. Estar entre ellos es como estar en casa, no necesitas máscaras, basta ser tu mismo.

Cuantos tipos de Masones existen?

Dos, los que son Luz y los que todavía son capullos. De estos últimos hay muchos pero de los primeros pocos; de estos primeros podemos esperar todo, ya que sus rostros son lisos, no tienen arrugas ni permiten dobleces, no temen nada porque para ser Luz tuvieron que morir para la vida profana para finalmente poder vivir.

Vienen del seno de la tierra para ver la Luz y ser Luz, la misma que ilumina el camino de sus Hermanos.

Todo comienza y todo termina en su interior, en su alma, dejando el capullo como mariposas. Mudaron y dejaron la piel vieja por una nueva que está llena de Luz.


Ref: Masones sin fronteras

Triste navidad

Al contrario de los múltiples mensajes que desean una feliz navidad,  mi mensaje de hoy es un espacio para la reflexión, independientemente de si Jesús nació un 24 de Diciembre, o si festejamos el solsticio;  o si solo festejamos la llegada de las ventoleras Decembrinas;  adobadas con las ocurrencias de algún genio del marketing que nos vendió la idea de un ridículo viejo gordo con una riza forzada.

Independientemente de todo esto la navidad y el ano nuevo,  son fechas que en general invita a estar juntos y celebrar;   para algunos q hemos perdido a seres queridos en estas épocas es tal vez es la ocasión de aprender una nueva lección con ese maestro inefable q es el dolor.

A pesar de que el duelo es la explicación de un gran número de "tristezas navideñas", lo cierto es que para otras personas no existe tal razón.  De hecho  en palabras de algún prestigioso psicólogo  "parece que rehuimos de la felicidad, la tristeza y la melancolía como de algo muy negativo, cuando en realidad se trata de emociones que nos aportan mucha información, si sabemos escucharlas".   En otras palabras estos estados de melancolía sin causa aparente pueden emplearse como un medio positivo de conocimiento, en vez de como una mera fórmula para la autocompasión.

Nosotros q estamos en posición de manejar nuestra circunstancia podemos analizar realmente nuestro motivo de tristeza o felicidad pero demos una mirada a las calles de nuestro tercer mundo sudamericano.

Ya comienzan a reunirse en separadores de las avenidas y en las esquinas de las calles multitud de niños desplazados con la miseria es sus caras,  pidiendo monedas,  q en algunos caso ayudaran a mitigar el hambre diaria y en otros servirán para comprar "bóxer" o alguna otra droga barata q los saque de esa triste realidad.

Ya en las empresas y en los clubes se organizan colectas para llevar regalos a los "niños pobres",  con raras excepciones  filantropía de plástico de las  castas más cercanas al dios dinero.

Ya se llenan los hospitales atendiendo a niños quemados con pólvora,  o  conductores ebrios moribundos,  o simples personas q estaban en el lugar equivocado cuando uno de estos irresponsables  o una bala perdida simplemente tuvo el desacierto de encontrarlos.

Ya lloran las madres, atormentadas por la imagen televisiva del reencuentro con el hijo amado,  porque ellas saben q su hijo no volverá pues murió en una guerra fratricida sin sentido,  o peor aun  no sabe si vive pues hace muchos anos esta secuestrado.

Pero adelante veamos el lado bueno,  mal q bien,  una limosna es un día menos de hambre y un pedazo de plástico puede hacer la felicidad en la cara de un niño,  mal q bien el marketing de esta época tiene mensajes positivos que  propenden por el amor y la unión,   pero esto es acaso suficiente,  yo creo q no,  que mas podemos hacer,  que mas puedes hacer tu mi Q:. H:. lector por mejorar un poco el entorno q nos toco en suerte.

La navidad tal como la propone el catolicismo es época de nacimiento, q tal el nacimiento de la conciencia social,  del amor sin distingos de raza,  credo o clase social.   Que tal si comenzamos por el  nacimiento del amor y la paz en nuestros corazones.

A los q han  perdido seres queridos en esta época,  solo me resta decirles q ellos terminaron su misión y si los recordamos con amor es por que lograron su cometido.

Así pues HH:. míos les agradezco a todos por las luces vertidas sobre este humilde taller,  en la certeza de que algo hemos aprendido,  y que con la ayuda de todos podemos seguir enriqueciendo nuestras mentes y nuestros corazones en pro de  la humanidad.

Salud, fuerza y unión.

Unicornio

Poema de amor nº 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Que importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles,
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuanto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor y tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo neruda.

Es solo un fragmento, pues la vida es fragmentaria