Blogia

Pensamiento Masonico

LA ROSA DE PARACELSO

LA ROSA DE PARACELSO

Jorge Luis Borges .·.

En su taller, que abarcaba las dos habitaciones del sótano, Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo. Atardecía. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares.

Levantarse para encender la lámpara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta. El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de sus hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra.

El maestro fue el primero que habló.

-Recuerdo caras del Occidente y caras del Oriente -dijo no sin cierta pompa-.

No recuerdo la tuya. ¿Quién eres y qué deseas de mí?

-Mi nombre es lo de menos -replicó el otro-. Tres días y tres noches he caminado para entrar en tu casa. Quiero ser tu discípulo. Te traigo todos mis haberes.

Sacó un talego y lo volcó sobre la mesa. Las monedas eran muchas y de oro. Lo hizo con la mano derecha. Paracelso le había dado la espalda para encender la lámpara. Cuando se dio vuelta advirtió que la mano izquierda sostenía una rosa.

La rosa lo inquietó.

Se recostó, juntó la punta de los dedos y dijo:

-Me crees capaz de elaborar la piedra que trueca todos los elementos en oro y me ofreces oro. No es oro lo que busco, y si el oro te importa, no serás nunca mi discípulo.

-E1 oro no me importa -respondió el otro-. Estas monedas no son más que una prueba de mi voluntad de trabajo. Quiero que me enseñes el Arte. Quiero recorrer a tu lado el camino que conduce a la Piedra.

Paracelso dijo con lentitud:

-El camino es la Piedra. El punto de partida es la Piedra. Si no entiendes estas palabras, no has empezado aún a entender. Cada paso que darás es la meta.

El otro lo miró con recelo. Dijo con voz distinta:

-Pero, ¿hay una meta?

Paracelso se rió.

-Mis detractores, que no son menos numerosos que estúpidos, dicen que no y me llaman un impostor. No les doy la razón, pero no es imposible que sea un iluso.

Sé que "hay" un Camino.

Hubo un silencio, y dijo el otro:

-Estoy listo a recorrerlo contigo, aunque debamos caminar muchos años. Déjame cruzar el desierto. Déjame divisar siquiera de lejos la tierra prometida, aunque los astros no me dejen pisarla. Quiero una prueba antes de emprender el camino.

-¿Cuándo? -dijo con inquietud Paracelso.

-Ahora mismo- dijo con brusca decisión el discípulo.

Habían empezado hablando en latín; ahora en alemán.

El muchacho elevó en el aire la rosa.

-Es fama -dijo- que puedes quemar una rosa y hacerla resurgir de la ceniza, por obra de tu arte. Déjame ser testigo de ese prodigio. Eso te pido, y te daré después mi vida entera.

-Eres muy crédulo -dijo el maestro-. No he menester de la credulidad; exijo la fe.

El otro insistió.

-Precisamente porque no soy crédulo quiero ver con mis ojos la aniquilación y la resurrección de la rosa.

Paracelso la había tomado, y al hablar jugaba con ella.

-Eres crédulo -dijo-. ¿Dices que soy capaz de destruirla?

-Nadie es incapaz de destruirla- dijo el discípulo.

-Estás equivocado. ¿Crees, por ventura, que algo puede ser devuelto a la nada?

¿Crees que el primer Adán en el Paraíso pudo haber destruido una sola flor o una brizna de hierba?

-No estamos en el Paraíso -dijo tercamente el muchacho-; aquí, bajo la luna, todo es mortal.

Paracelso se había puesto en pie.

-¿En qué otro sitio estamos? ¿Crees que la divinidad puede crear un sitio que no sea el Paraíso? ¿Crees que la Caída es otra cosa que ignorar que estamos en el Paraíso?

-Una rosa puede quemarse -dijo con desafío el discípulo.

-Aún queda fuego en la chimenea -dijo Paracelso-. Si arrojaras esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. Te digo que la rosa es eterna y que sólo su apariencia puede cambiar. Me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo.

-¿Una palabra? -dijo con extrañeza el discípulo-. El atanor está apagado y están llenos de polvo los alambiques. ¿Qué harías para que resurgiera?

Paracelso le miró con tristeza.

-El atanor está apagado -repitió- y están llenos de polvo los alambiques. En este tramo de mi larga jornada uso de otros instrumentos.

-No me atrevo a preguntar cuáles son -dijo el otro con astucia o con humildad.

-Hablo del que usó la divinidad para crear los cielos y la tierra y el invisible Paraíso en que estamos y que el pecado original nos oculta. Hablo de la Palabra que nos enseña la ciencia de la Cábala.

El discípulo dijo con frialdad:

-Te pido la merced de mostrarme la desaparición y aparición de la rosa. No me importa que operes con alquitaras o con el Verbo.

Paracelso reflexionó. Al cabo dijo:

-Si yo lo hiciera, dirías que se trata de una apariencia impuesta por la magia de tus ojos. El prodigio no te daría la fe que buscas. Deja, pues, la rosa.

El joven lo miró, siempre receloso. El maestro alzó la voz y le dijo:

-Además, ¿quién eres tú para entrar en la casa de un maestro y exigirle un prodigio? ¿Qué has hecho para merecer semejante don?

El otro replicó tembloroso:

-Ya sé que no he hecho nada. Te pido en nombre de los muchos años que estudiaré a tu sombra que me dejes ver la ceniza y después la rosa. No te pediré nada más.

Creeré en el testimonio de mis ojos.

Tomó con brusquedad la rosa encarnada que Paracelso había dejado sobre el pupitre y la arrojó a las llamas. El color se perdió y sólo quedó un poco de ceniza. Durante un instante infinito esperó las palabras y el milagro.

Paracelso no se había inmutado. Dijo con curiosa llaneza:

-Todos los médicos y todos los boticarios de Basilea afirman que soy un embaucador. Quizá están en lo cierto. Ahí está la ceniza que fue la rosa y que no lo será.

El muchacho sintió vergüenza. Paracelso era un charlatán o un mero visionario y él, un intruso, había franqueado su puerta y lo obligaba ahora a confesar que sus famosas artes mágicas eran vanas.

Se arrodilló, y le dijo:

-He obrado imperdonablemente. Me ha faltado la fe, que el Señor exigía de los creyentes. Deja que siga viendo la ceniza. Volveré cuando sea más fuerte y seré tu discípulo y al cabo del Camino veré la rosa.

Hablaba con genuina pasión, pero esa pasión era la piedad que le inspiraba el viejo maestro, tan venerado, tan agredido, tan insigne y por ende tan hueco.

¿Quién era él, Johannes Grisebach, para descubrir con mano sacrílega que detrás de la máscara no había nadie?

Dejarle las monedas de oro sería una limosna. Las retomó al salir.

Paracelso lo acompañó hasta el pie de la escalera y le dijo que en esa casa siempre sería bienvenido. Ambos sabían que no volverían a verse.

Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja. La rosa resurgió.

 

Regularidad, Reconocimiento y Pertenencia

Dario Gomez Tafur MM:.  

Regla

La regularidad viene de regla,  la regla es un instrumento de medida no un papel

 

La regla,  los principios,  los antiguos usos y costumbres son la regla, un masón es regular cuando sus actos se miden de acuerdo a la regla, su comportamiento es acorde a lo que la masonería pretende de sus integrantes.

 

Pedigrí

Cuando se le pregunta a un h:.  si es masón,  la respuesta común es:  mis hh:.  me reconocen como tal,   no creo que alguien se atreva a decir "tengo papeles que acreditan de hace tiempo y en línea directa mi condición masónica";   esto tal vez es lo común en  un criador de perros para garantizar que sus cachorros vienen de un gran campeón y poder obtener un mejor precio en la venta;  pero no creo yo que sea pertinente para acreditar la condición de masón.

 

Surgen las preguntas:

¿Cual es mi ejemplo y como  me reconocen mis hh:.?

¿Necesito colgarme las medallas de mis ancestros  y mostrar mi pedigrí?

¿Pueden los que me conocen pensar bien de la masonería?

 

Una organización de igual forma es regular cuando sus actos son acordes con la regla;  podemos decir que una organización masónica llámese como se llame, obediencia, confederación,  asociación,  etc.  Es regular cuando reina la fraternidad,  cuando no hay componendas por el poder, cuando los hh:. que ganan o pierden una elección,  saben aceptar su responsabilidad en el éxito de la organización sea cual fuere su papel.  Cuando no hay chismes ni zancadillas a los buenos propósitos de los otros hh:.

 

Así las cosas,  hay que pensar primero en nuestra propia regularidad,  y luego en lo que hacemos por nuestra muy querida institución,   ¿podemos decir que nuestra gran logia es regular, o simplemente nos reunimos a adornarnos con mandiles y a recibir títulos rimbombantes para alimentar nuestro ego?

 

Iniciación

La Iniciación así, con mayúscula, es mucho mas que una simple ceremonia de recepción, ahí puede empezar o ahí mismo terminar el proceso iniciatico según quien la recibe. La recepción como aprendiz es una puerta que se abre a un inmenso mundo de conocimiento para todo aquel que desee morir a su profanidad, entrar y descubrir y avanzar, caminar hacia adentro como lo dice la propia etimología de la palabra "Initiare" y lo recuerda la consigna del VITRIOL. Para el que nada quiere, ni nada espera, la recepción al primer grado es una puerta que se abre a un espacio vacío; esa persona no ve, ni oye, ni siente nada, la iniciación masónica no puede darle nada ni nada puede extraerle, y en su reflexión o su inconciencia,  decide que hacer con su propia luz.

 

Algunos deciden ostentar muchos mandiles, bandas, joyas,  cargos y títulos masónicos, pero se siguen manteniendo en la profanidad, nunca atraviesan la puerta primera, o si lo hacen se mantienen con la venda puesta toda su vida y por eso no ven nada de lo que hay adentro.

 

Hay otros que hablan con precisión milimétrica de los principios y los fines masónicos, pero en lo personal son y seguirán siendo como el más imperfecto de los profanos o peor aun porque ahora se ostentan como lo que no son.

 

Otros mas,  piensan que la iniciación se adquiere leyendo muchos libros de masonería, sin darse cuenta que instrucción e iniciación con cosas muy distintas entre si.

 

Alguno de ellos es "Regular" o al menos podríamos considerarlo "masón";  o simplemente profanos con mandiles, cartas de reconocimientos  y grados,  o es lo mismo?

 

No faltan, por otra parte, masones de la opinión de que la Masonería es una vivencia y que no es necesario el reconocimiento de ninguna de las grandes corrientes para ser masón “regular”.

  

Reconocimiento e identidad

"La realidad humana sólo puede ser social;  es necesario, por lo menos, ser dos para ser humano" (Hegel)

 

La necesidad de reconocimiento social.  Llamada también de posición social o aprobación.  Es el deseo evidentemente universal de sentir de lo que somos y lo que hacemos es visto favorable por otros.

 

Los niños, desde muy pequeños empiezan a sentir una gran preocupación por lo que hacen. Quieren realizar las cosas de la mejor forma posible y sentirse orgullosos. Les gusta agradar a otras personas y que éstas tengan un concepto positivo de ellos. El niño tiene la necesidad de ser aceptado, por lo que su conducta suele ser la adecuada. Quiere que se aprecie su bondad y que se reconozcan sus actos.

 

Hegel plantea que la "identidad" existe sólo en relación con el "otro". Yo solo "soy" si soy reconocido por el otro y reconozco al otro. Es por eso que las relaciones humanas implican una lucha por el reconocimiento. No me puedo reconocer a mi mismo si no reconozco al otro y a su vez es ese reconocimiento que el otro tiene de mi lo que me permite existir.

 

No puedo tomar conciencia de lo que soy si no es por intermedio de lo que el otro me devuelve de mí.   Es a través del reconocimiento del otro como sujeto, que yo puedo reconocerme como sujeto.

 

Suele confundirse el concepto de regularidad con el de reconocimiento entre organizaciones masónicas. Así, existe una idea extendida entre profanos y masones desinformados, quienes creen que la regularidad se establece a partir de la existencia o no de relaciones con determinadas Obediencias, dando así lugar a una interpretación cerrada y patrimonialista de la regularidad masónica que algunas organizaciones pretenden administrar según sus propios criterios particulares.

 

Lo cierto es que todas las organizaciones masónicas, son libres para establecer o no acuerdos de reconocimiento entre ellas. Puesto que la masonería es dinámica y las organizaciones soberanas, los principios para las relaciones entre las mismas no pueden de ninguna manera ceñirse a los criterios unilateralmente impuestos por ninguna de ellas.

  

Fraternidad y Conflicto

El primer acto guerrero fue, según lo que llamamos Historia Sagrada, la de la Biblia, el asesinato de Abel por su hermano Caín. Fue una muerte fraternal, entre hermanos; el primer acto de fraternidad. Y dice el Génesis que fue Caín, el fratricida, el que primero edificó una ciudad, a la que llamó con el nombre de su hijo. Y en aquella ciudad, "polis", debió empezar la vida civil, política, la civilidad y la civilización.

 

Muy contrario a esto el significado de la palabra "fraternidad" encierra "unión y buena correspondencia; amor y cariño reinante entre hermanos". Es fraterno, aquel que auxilia a otro en el infortunio, le ayuda en sus obras virtuosas, le guarda inviolables sus secretos y le defiende su reputación. La fraternidad es lealtad en la ausencia y solidaridad sin necesidad de presencia.

 

La fraternidad constituyó la auténtica prédica de Jesús, como fue, también, el profundo contenido de las enseñanzas de Krishna. Por eso, muchos aprendieron a repetir las palabras del Nazareno; pero pocos, muy pocos, han podido comprenderlas.

 

A veces nos pasa como a la paloma que piensa qué bien volaría sin la resistencia del aire, ignorando que gracias a esa resistencia puede volar porque de otra manera se caería. El árbol en el medio del bosque puede pensar cuán erguido crecería si no le molestaran los otros árboles, ignorando que gracias a la interacción con los otros su tronco sube y sube para poder "respirar" mejor, para tener la luz del sol y realizar su función clorofílica.

 

Ciertamente nos estorbamos unos seres humanos a otros. Muchas veces queremos estar solos, con los otros entramos en conflictos, chocamos. Sin embargo, al mismo tiempo, nos necesitamos. Kant decía que los seres humanos nos caracterizamos por una "insociable sociabilidad"

 

Los seres humanos nos necesitamos y nos estorbamos. En nuestras relaciones entramos en conflicto, chocamos. Conflicto, etimológicamente, alude a "chocar",  aunque también a luchar o batirse.

 

Si el sentimiento de fraternidad no fuera parte de nuestra vida masónica, no seríamos capaces de repudiar el egoísmo, de hacer a un lado la vileza y de rechazar la ingratitud.   En ausencia de fraternidad,  nos dominará la ambición que nos enfrenta como fieras y nos despedazará.  Pero la vida sin conflictos supondría una sociedad de robots, cuyos miembros habrían eliminado la diversidad y singularidad que nos distingue como humanos.

 

Parece, pues, que podemos vislumbrar una significación positiva del conflicto. El conflicto como un indicador de la interdependencia de las relaciones humana puede ser positivo, incluso creativo. Además se nos muestra inherente a las relaciones humanas. Las relaciones humanas son intrínsecamente conflictivas: los seres humanos chocamos, topamos unos con otros. De ese choque puede surgir la anulación de las otras y los otros o la transformación creadora entre las propias tensiones de los conflictos.   

 

Las personas piensan que se ha atentado contra su dignidad cuando se les ha faltado al respeto. "Respeto" etimológicamente tiene que ver con spectare con mirar, considerar.   Por eso podemos faltar al respeto, o podemos ser desconsiderados.    Según Kant la  falta de respeto es la desposesión de derechos y exclusión de una comunidad.   Aquí una de las partes se siente excluida, no sólo no tienen confianza en ella misma, sino que pierden el respecto a sí mismas al considerase excluida.    Es así como se crea un argot en el que los que se consideran "regulares" son los que son como ellos y no como los "otros" y por eso "disfrutan" de los derechos formales con pretensión de reconocimiento universal.

 

El tema de la regularidad ha sido el intento de una de las partes para anular a los otros,  pero la efectividad de esta arma solo depende de que los otros entiendan que el termino “irregular” es irrespetuoso y les concedan a los otros el derecho de rotularlos.    

 

Si un miembro muy querido de tu familia  nos recrimina;  seguramente nos sentiríamos mal;   pero si un loco en la calle nos grita insultos,  solo otro loco igual se daría por aludido.   ¿De quien es el complejo contra el cual luchamos,  de los regulares o de los irregulares?   

 

Enojo

 

Nuestras experiencias personales como niños y adolescentes y nuestras interpretaciones de ellas pueden ser una de las razones por las cuales podemos estar enojados. Los modelos que hemos tenido o nuestra interpretación de lo que no se nos ha dado pueden estar vinculados a nuestro enojo. Grande de la cantidad de gente que crece con enojo por no tener a sus padres disponibles para ofrecerles apoyo emocional. Otros han sido víctimas de abuso físico, emocional y/o sexual. Estas experiencias pueden haber producido heridas que no han sido sanadas. Ese enojo acumulado por años como resultado de experiencias de humillación y rechazo puede ser que se convierta en una bomba de tiempo lista para estallar en cualquier momento.

 

Hay diferentes formas de expresar el enojo. Algunos lo padecen en forma pasiva, sin poder expresarlo. Como resultado ese enojo se interioriza y se puede convertir en depresión, úlceras, u otros problemas físicos. Otras veces se expresa en forma violenta, y la gente que está alrededor de la persona violenta puede tenerle miedo, y hasta puede alejarse. La llave de la cuestión no es no enojarse pero expresarse efectivamente.

 

Los pensamientos positivos pueden ayudarnos mucho a manejar nuestro enojo. Si pensamos que alguien se está burlando de nosotros, o actuando con desprecio hacia nosotros, o tomando ventaja podemos responder diferente que si pensamos que lo que la persona está haciendo no tiene nada que ver ni con nosotros ni con lo que piensa de nosotros.    El resultado es que nuestros pensamientos nos enojan y nuestro comportamiento lo refleja.  

 

Algunos hermanos se sienten tan ofendidos y se rasgan las vestiduras por no ser reconocidos como regulares,  con la callada y tal vez ignorada certeza de que estando en la otra orilla serian ellos los primeros en  salir a defender sus banderas de regularidad.  Quiso el destino que quedaran del “otro” lado  pero han sido ciegos y no han podido obtener ninguna enseñanza con esto;  solo el enojo por  no estar del lado “correcto”.

 

Pertenencia

El reconocido psicólogo Abraham Maslow, cuando describió sus ideas sobre las necesidades que tiene todo ser humano incluyó LA NECESIDAD DE PERTENENCIA.

 

Erich Fromm lo define de la siguiente manera:   "Hay, sin embargo, otro elemento que hace de la "pertenencia" (need to belong) una necesidad tan compulsiva: el hecho de la autoconciencia subjetiva, de la facultad mental por cuyo medio el hombre tiene la conciencia de sí mismo como de una entidad individual, distinta de la naturaleza exterior y de las otras personas. Aunque el grado de auto- conciencia varía [...] su existencia le plantea al hombre un problema que es esencialmente humano: al tener conciencia de sí mismo como de algo distinto a la naturaleza y a los demás individuos, al tener conciencia -aun oscuramente- de la muerte, la enfermedad y la vejez, el individuo debe sentir necesariamente su insignificancia y pequeñez en comparación con el universo y con todos los demás que no sean "él". A menos que pertenezca a algo, a menos que su vida posea algún significado y dirección, se sentirá como una partícula de polvo y se verá aplastado por la insignificancia de su individualidad. No será capaz de relacionarse con algún sistema que proporcione significado y dirección a su vida, estará henchido de duda, y ésta, con el tiempo, llegará a paralizar su capacidad de obrar, es decir, su vida"

 

"Todas la personas necesitamos sentirnos parte de algo es decir un núcleo que nos aporte identidad. Pero este debe ser la familia;  cualquier otro grupo será un pésimo sustituto para llenar este vacío;  podría ser un excelente complemento,  pero nunca podrá reemplazarla. "

 

Hagamos un pequeño símil ;  Las Pandillas Juveniles, por ejemplo existen porque ofrecen un sentido de pertenencia y de identidad a los jóvenes, y permite el afecto y la comunicación entre ellos.   La masonería ofrece un grupo social de propósitos alturistas que ofrece las mismas compensaciones;  y es aquí cuando podemos entender que un ataque a nuestra pandilla calificándola de cualquier forma que consideremos denigrante o peyorativa  nos ofende al punto de salir a blandir las armas contra el agresor.

 

El termino “irregular” o cualquier término segregacionista tiende a privar al individuo de esa pertenencia tan anhelada.   Y es por ello que si esta necesidad no esta siendo adecuadamente manejada en otros aspectos de la vida;  esto causara un gran impacto.

 

Autoestima

Las necesidades humanas actúan como fuerza que motivan al ser humano a la acción. Efectivamente, Maslow nos habla de carencias, a las que llama necesidades fisiológicas o necesidades primarias y de desarrollo, a las que llama necesidades psicosociales o secundarias, distribuidos jerárquicamente en una escala de cinco grupos de necesidades (fisiológicas, seguridad, pertenencia, reconocimiento, autorrealización).

 

Según él, toda persona es motivada primero por las necesidades fisiológicas y no será posible escalar a los niveles superiores de la jerarquía si antes no han sido satisfechas las necesidades inmediatas inferiores, excepto la autorrealización que se mantiene latente en todo momento.

 

Tomando en cuenta que no existe conducta humana sin causas que la motiven (Loli, 1992), todas las necesidades son evaluadas por la persona de acuerdo a los grados de autoestima alcanzados y los valores aprehendidos que reprimirán o le darán fuerza a la acción. Así, la autoestima y los valores aparecen como instancias de regulación de las actitudes y el comportamiento de los individuales respecto a las necesidades que motivan la conducta.

 

Sin duda que la función más relevante de la autoestima y los valores es consigo mismo. Una persona bajo carencia de necesidades fisiológicas y de todas aquellas necesidades que dependen del mundo externo (seguridad, pertenencia, reconocimiento), tiene serias dificultades para adaptarse al medio. Sus temores a no conseguir trabajo, a no ser aprobada, ni aceptada por la sociedad, a no ser amada por los demás, etc., desembocan en frustración y por tanto en hostilidad y agresividad. Situación totalmente distinta se aprecia en casos de personas que se autorrealizan, ellas son más autónomas, independientes del mundo externo; su confianza en sí misma le permite tener el mundo bajo su control, porque todo está dentro de sí, está en sus manos la conducción de su vida.

 

Su inteligencia, su creatividad y todas sus facultades son potencialidades que se desarrollan y crecen. Los proyectos de vida, los objetivos y las metas que los jóvenes, y toda persona, se traza son motivaciones a largo plazo y pertenece a aquellas con ambiciones de ser al siguiente día una persona mejor que el día anterior.

 

En este ejercicio inalcanzable de la autorrealización se descubren talentos y habilidades insospechados, permitiendo el crecimiento de la autoestima que impulsará a cambios positivos. La imagen que tenga de sí mismo, y el autorrespeto son precisamente una forma de entender las propias necesidades y valores. Sólo así, será posible dominar y manejar los sentimientos humanos, sin causarse daño físico ni moral y, por el contrario, sentirse orgulloso de sí mismo. Elkins (en Rodríguez, s/f) decía: "La autoestima es un silencioso respeto por uno mismo".

 

Desde luego la función básica de la autoestima es conocerse permanentemente a sí misma, tener un concepto claro de sí mismo, ser capaz de auto valorarse y de construir su propia escala de valores -saber distinguir las cosas buenas de las que no lo son, es una manera de construir esa escala aceptarse tal como es y brindarse el respeto que se merece como ser humano.

 

La autoestima y los valores son indudablemente las bases de una buena relación interpersonal. Reconocer los propios derechos y obligaciones es respetarse así mismo y una buena manera de identificar las necesidades de los demás para vivir en armonía dentro de una sociedad. M. Rodríguez cuando habla de la autoestima logra proyectarse hacia los demás de la siguiente manera:  "... Sólo en la medida de este autorrespeto se atenderán las necesidades y valores de los demás; no se hará daño, no se juzgará ni culpará. Si valorará gracias a las propias necesidades y valores, se entenderá que así como uno tiene los suyos y los necesita, así el otro tiene los suyos y los necesita".

  

No me puedes dar algo que es mió

Kofi Annan, secretario general de la ONU, iniciaba un artículo, publicado con ocasión del 50º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos con las palabras que, hace cerca de un siglo, le dirigió un esclavo de nacimiento a un bienintencionado antropólogo: "Sé que su intención es buena. Pero ya tengo lo que usted me quiere dar... Me quiere dar el derecho a ser hombre. Ese derecho lo adquirí al nacer. Usted, si es más fuerte, me puede impedir vivirlo, pero jamás me podrá dar algo que me pertenece".

 

Pues bien, de manera parecida considero que la necesidad de un reconocimiento de alguna potencia,  llámese como se llame  para otorgarme  mi derecho a sentirme masón;  realmente viene sobrando.

 

No procede esa actitud desdeñosa porque no hay la tal jerarquía.  No hay jerarquía sino igualdad, en concreto una igualdad en la dignidad -esa dignidad que habían empezado a teorizar, a tientas, autores como Manetti, Gelli, Pico de la Mirandola o Luís Vives en los albores de la Modernidad-.

 

Quiero dejar en este articulo una reflexión,  sobre otras formas mas viciosas de segregación;  tiene  que ver con el reconocimiento de los demás como seres sociales,  encontramos entonces que no ya no se usa la palabra "Irregulares";  se usan otras con  mas fuerza : "Negros",  "Musulmanes",  “Ateos”,  "Latinos",  "Tercer Mundistas",  etc.    Basados en el paradigma de que la palabra "Hombre"  se define con la triada "blanco-varón-cristiano".

 

La humanidad llegó a un punto crítico que exige cambios de actitudes, tanto de las personas como de las instituciones, respecto a las relaciones con los demás. El efecto pernicioso de nuestras actitudes egoístas alcanzará a todos, tarde o temprano, porque, como cuando un avión se precipita, ningún pasajero está exento del riesgo de perecer, sea de clase económica, ejecutiva o primera.

  

Referencias

Un alto porcentaje de los textos aquí expuestos no son de mi autoría,  mi única labor fue darle un hilo conductor a múltiples párrafos de múltiples autores.  Pido el permiso de todos los autores que identifique sus fragmentos incluidos.  

De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades

De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades

La rebelión del Atlas ( Fragmento )
Ayn Rand

-En la fábrica donde trabajé veinte años ocurrió algo extraño. Fue cuando el viejo murió y se hicieron cargo sus herederos. Eran tres: dos hijos y una hija que pusieron en práctica un nuevo plan para dirigir la empresa. Nos dejaron votar y todo el mundo, o casi todo el mundo, lo hizo favorablemente, porque no sabíamos en realidad de qué se trataba. Creíamos que ese plan era bueno, o mejor dicho, pensamos que se esperaba de nosotros que lo creyésemos bueno. Consistía en que cada empleado en esa fábrica trabajaría según su habilidad o destreza, y sería recompensado de acuerdo a sus necesidades. Nosotros... pero ¿qué le ocurre, señora? ¿Por qué me mira de ese modo?

-¿Cómo se llamaba esa fábrica? – preguntó Dagny con voz apenas perceptible.

-Twentieth Century Motor Company, señora. En Starnesville, Wisconsin.

-Continúe.

-Votamos por el plan en una gran reunión a la que asistimos unos seis mil, es decir, todos los que trabajábamos allí. Los herederos de Starnes pronunciaron largos discursos, no demasiado claros, pero nadie hizo preguntas. Ninguno estaba seguro de cómo funcionaría ese plan, pero todos pensábamos que nuestros compañeros lo habían comprendido. Si alguien tenía dudas al respecto, se sentía culpable y debía mantener la boca cerrada, porque todo aquel que se opusiera al plan hubiese parecido un desalmado, al que no era justo considerar humano. Nos dijeron que aquel plan significaba la concreción de un ideal muy noble. ¿Cómo íbamos a pensar lo contrario? ¿No habíamos oído decir durante toda nuestra vida, a nuestros padres y maestros, y a los pastores religiosos, leído en todos los periódicos y visto en todas las películas, y escuchado en todos los discursos públicos que aquello era recto y justo? Quizá nuestra conducta en la reunión podía ser comprensible hasta cierto punto. Votamos por el plan, y conseguimos lo previsto. Usted sabe, señora, que quienes trabajamos durante los cuatro años del plan en la fábrica Twentieth Century somos hombres marcados. ¿Qué se supone que es el infierno? Maldad, pura y simple, ¿verdad? Pues bien, eso es lo que vimos allí y lo que ayudamos a construir. Creo que estamos condenados por eso y quizá no se nos perdone nunca...

"¿Sabe cómo funcionó aquel plan y cuáles fueron sus efectos en nosotros? – continuó explicando el vagabundo –. Es como verter agua en un depósito en cuya parte inferior hay un caño por el que se vacía con más rapidez de la que usted lo llena y cada balde que echa dentro ensancha ese desagüe cada vez más, entonces cuanto más uno duramente trabaja, más se le exige; primero trabaja cuarenta horas semanales, luego cuarenta y ocho, y, más tarde, cincuenta y seis, para pagar la cena del vecino, la operación de su mujer, el sarampión del niño, la silla de ruedas de su madre, la camisa de su tío, la educación de su sobrino, o para el niño que ha nacido en la casa de al lado, o el que va a nacer; en fin para cuantos lo rodean, y que han de recibirlo todo, desde pañales a dentaduras postizas, mientras uno trabaja desde el amanecer hasta la noche, un mes tras otro y un año tras otro, sin tener más para mostrarles a esas personas que el propio sudor, sin otra expectativa que la complacencia de los demás para el resto de su vida, sin descanso, sin esperanza, sin fin... De cada uno según sus capacidades, para cada uno de acuerdo con sus necesidades...

"Nos dijeron que formábamos una gran familia, que todos participábamos en la empresa juntos, pero no todos trabajábamos ante la luz de acetileno diez horas diarias, ni padecíamos a la vez un dolor de vientre. ¿Cómo establecer, de un modo exacto, la capacidad de unos y las necesidades de otros? Cuando todo se hace en común, no es posible permitir que cualquiera decida sobre sus propias necesidades, ¿verdad? Si lo hace, pronto acabará pidiendo un yate, y si sus sentimientos son los únicos valores en que podemos basarnos, nos demostrará que es cierto. ¿Por qué no? Si no tengo derecho a tener un auto, hasta que caiga en una sala de hospital por haber trabajado para proporcionarle un coche a cada holgazán y a cada salvaje del mundo, ¿por qué no puede exigirme también un yate, si aún sigo de pie, si no he colapsado? ¿No? ¿Por qué no? Y entonces, ¿por qué no exigirme también que prescinda de la crema de mi café, hasta que él haya podido pintar su habitación...? ¡Oh, bien!... Acabamos decidiendo que nadie tenía derecho a juzgar sus propias necesidades o sus propias convicciones, y que era mejor votar sobre ello. Sí, señora, votábamos en una reunión pública que se celebraba dos veces al año. ¿De qué otro modo podíamos hacerlo? ¿Imagina lo que sucedía en semejantes reuniones? Bastó una sola para descubrir que nos habíamos convertido en mendigos, en unos mendigos de mala muerte, gimientes y llorones, ya que nadie podía reclamar su salario como una ganancia lícita, nadie tenía derechos ni sueldos, su trabajo no le pertenecía sino que pertenecía a ‘la familia’, mientras que ésta nada le debía a cambio y lo único que podía reclamarle eran sus propias ‘necesidades’, es decir, suplicar en público un alivio a las mismas, como cualquier pobre cuando detalla sus preocupaciones y miserias, desde los pantalones remendados al resfriado de su mujer, esperando que ‘la familia’ le arrojara una limosna. Tenía que declarar sus miserias, porque eran las miserias y no el trabajo lo que se había convertido en la moneda de aquel reino, así que se convirtió en una competencia de seis mil pordioseros, en la que cada uno reclamaba que su necesidad eran peor que la de sus hermanos. ¿Qué otra cosa podíamos hacer? ¿Quiere saber lo que ocurrió? ¿Quiere saber quiénes mantuvieron la calma, sintiendo vergüenza y quiénes se aprovecharon de la situación?

"Pero eso no fue todo. En la misma reunión se descubrió otra cosa. La producción de la fábrica había disminuido en 40 por ciento en el primer semestre, y se llegó a la conclusión que alguien no había trabajado ‘de acuerdo con su destreza o capacidad’. ¿Quién era? ¿Cómo averiguarlo? La ‘familia’ votó también sobre eso. Así se determinó quiénes eran los más capacitados, y a éstos se los sentenció a trabajar horas extra cada noche durante los siguientes seis meses. Horas extras sin paga, porque no se pagaba por el tiempo trabajado, ni por la tarea realizada, sino tan sólo según las necesidades.

"¿Quiere que le cuente lo que sucedió después? ¿Y en qué clase de seres nos fuimos convirtiendo, los que alguna vez habíamos sido seres humanos? Empezamos a ocultar nuestras capacidades y conocimientos, a trabajar con lentitud y a procurar no hacer las cosas con más rapidez o mejor que un compañero. ¿Cómo actuar de otro modo, cuando sabíamos que rendir al máximo para ‘la familia’ no significaba que fueran a darnos las gracias ni a recompensarnos, sino que nos castigarían? Sabíamos que si un sinvergüenza arruinaba un grupo de motores, originando gastos a la compañía, ya fuese por descuido o por incompetencia, seríamos nosotros los que pagaríamos esos gastos con horas extra y trabajando hasta los domingos. Por eso, nos esforzamos en no sobresalir en ningún aspecto.

"Recuerdo a un joven que empezó lleno de entusiasmo por ese noble ideal, un muchacho brillante, sin estudios, pero con una inteligencia asombrosa. El primer año ideó un plan de trabajo que nos ahorró miles de horas-hombre y lo entregó a ‘la familia’, sin pedir nada a cambio, aunque tampoco hubiera podido hacerlo. Se portó como creía correcto, lo hacía por el ideal, según dijo. Pero cuando en una votación lo declararon el más inteligente de todos, y lo sentenciaron a trabajar de noche porque no habíamos conseguido extraerle aún lo suficiente, cerró la boca y el cerebro. Le aseguro que el segundo año no aportó ninguna idea nueva.

"¿Qué era eso que siempre nos habían dicho acerca de la competencia descarnada del sistema de ganancias, donde los hombres debían competir por ver quién realizaba mejor trabajo que sus colegas? ¿Cruel, no es así? Deberían haber visto lo que ocurría cuando todos competíamos por realizar el trabajo lo peor posible. No existe medio más seguro para destruir a un hombre, que ponerlo en una situación en la que no sólo desee no mejorar, sino que, además, día tras día se esfuerza en cumplir peor sus obligaciones. Dicho sistema acaba con él mucho antes que la bebida o el ocio, o el vivir haciendo malabares para tener una existencia digna. Pero no podíamos hacer otra cosa, estábamos condenados a la impotencia. La acusación que más temíamos era la de resultar sospechosos de capacidad o diligencia. La habilidad era como una hipoteca insalvable sobre uno mismo. ¿Para qué teníamos que trabajar? Sabíamos que el salario básico se nos entregaría del mismo modo, trabajáramos o no, recibiríamos la ‘asignación para casa y comida’, como se la llamaba, y más allá de eso no había chances de recibir nada, sin importar el esfuerzo. No podíamos planear la compra de un traje nuevo para el año siguiente porque quizá nos entregarían una ‘asignación para vestimenta’, o quizá no. Dependía de si alguien no se rompía una pierna, necesitaba una operación o traía al mundo más niños, y si no había dinero suficiente para adquirir ropas nuevas para todos, no lo habría para nadie.

"Recuerdo a cierto hombre que había trabajado duramente toda su vida porque siempre había querido que su hijo fuera a la universidad. Bueno, el muchacho terminó la secundaria durante el segundo año del plan, pero ‘la familia’ no quiso entregar al padre ninguna asignación para que siguiera sus estudios. Dijeron que su hijo no podía ir a la universidad hasta que hubiera suficiente dinero para que los hijos de todos pudieran hacerlo. El padre murió al año siguiente en una riña de bar. Una pelea sobre nada en particular, en la que salieron a relucir navajas. Ese tipo de altercados se estaban haciendo muy frecuentes entre nosotros.

"También, había un viejo viudo y sin familia que tenía una afición: los discos fonográficos. Creo que era todo cuanto pudo desear conseguir de la vida. En otros tiempos solía ahorrar en comida para poder comprar algún disco nuevo de música clásica. Pues bien: no le dieron "asignación" para discos por considerarlo ‘un lujo personal’ pero durante esa misma reunión, una niña fea y desagradable, de ocho años, llamada Millie Bush, que era la hija de alguno, consiguió que votaran para comprarle un par de aparatos de oro para sus dientes, porque se trataba de una ‘necesidad médica’ según el psicólogo que consideró que sino se enderezaban sus dientes, la niña tendría un complejo de inferioridad. El viejo amante de la música se dio a la bebida, hasta tal punto que rara vez lo veíamos sobrio. Pero había algo que no podía olvidar. Cierta noche, mientras se tambaleaba por una calle, vio a Millie Bush y empezó a darle puñetazos hasta dejarla sin un diente, ni uno solo.

"La bebida era lo único que nos proporcionaba algún consuelo y todos nos volcamos a ella en mayor o menor grado. No pregunte de dónde sacábamos el dinero. Cuando todos los placeres decentes quedan prohibidos, existen siempre medios para llegar a los vicios. No se entra a robar a un bar durante la noche ni se registran los bolsillos de un compañero para comprar sinfonías clásicas o adquirir accesorios de pesca, pero sí para emborracharse y olvidar. ¿Accesorios de pesca? ¿Escopetas de caza? ¿Cámaras fotográficas? No existían asignaciones para ese tipo de pasatiempos. La ‘diversión’ fue lo primero que quedó descartado.

"¿Es que acaso no se supone que uno debe avergonzarse por cuestionar cuando alguien nos pide que dejemos algo que nos da placer? Hasta nuestra ‘asignación para cigarrillos’ quedó reducida a dos paquetes mensuales, porque, según dijeron, el dinero debía usarse para comprar leche para los niños. La producción de niños fue la única que no disminuyó, sino que, por el contrario, se hizo cada vez mayor. La gente no tenía otra cosa que hacer y, por otra parte, no tenían por qué preocuparse, ya que los niños no eran una carga para ellos, sino para ‘la familia’. En realidad, la mejor posibilidad para obtener un respiro durante algún tiempo, era una ‘asignación infantil’, o una enfermedad grave.

"Pronto nos dimos cuenta de cómo funcionaba aquello. Quien quisiera jugar limpio, tenía que privarse de todo, perder el gusto por los placeres, aborrecer fumar o masticar chicle, preocupado de que hubiese alguien que necesitara más esas monedas. Sentía vergüenza de la comida que tragaba, preguntándose quién la habría pagado con sus horas extras, pues sabía que esa comida no era suya por derecho propio y prefería ser engañado antes que engañar. Podía aprovecharse, pero no hasta el punto de chupar la sangre de otro. No se casaba ni ayudaba en sus hogares para no ser una nueva carga para ‘la familia’. Además, si conservaba cierto sentido de la responsabilidad, no podía casarse y tener hijos, puesto que no le era posible planear, prometer, ni contar con nada. Pero los desorientados y los irresponsables se aprovecharon. Trajeron niños al mundo, se casaron, y trajeron consigo a todos los indignos parientes que tenían en todo el país, y a cada hermana soltera que quedaba embarazada y con el fin de obtener ‘asignaciones por incapacidad’, contrajeron más enfermedades de las que cualquier médico podía atender, arruinaron sus ropas, sus muebles y sus casas, pero ¡qué importaba!: ‘la familia’ pagaba todo. Así, encontraron más modos de tener ‘necesidades’ que los que nadie hubiera podido imaginar, desarrollaron una habilidad especial para eso, la única habilidad que mostraban.

"¡Por Dios, señora! ¿Se da cuenta de lo que sucedió? Se nos había dado una ley con la cual vivir y que llamaban ley moral, que castigaba a quienes la cumplían. Cuanto más tratábamos de vivir de acuerdo con esa ley, más sufríamos y cuando más la burlábamos, mayores recompensas obteníamos. La honestidad era una herramienta entregada a la deshonestidad ajena. Los honestos pagaban, mientras los deshonestos cobraban. El honesto perdía y el deshonesto ganaba. ¿Cuánto tiempo puede un ser humano permanecer bueno con semejante ley? Éramos un buen grupo de personas decentes al principio. No había demasiados oportunistas entre nosotros. Conocíamos bien nuestra tarea, nos sentíamos orgullosos de ella, y trabajábamos para la mejor fábrica del país, propiedad del viejo Starnes, que sólo admitía en su plantel a los más selectos obreros. Al cabo de un año del nuevo plan, no quedaba entre nosotros ni una sola persona decente. Aquello era maldad, la clase de maldad horrible e infernal con la que los predicadores solían asustarnos, pero que uno nunca imaginamos que existiera. No es que el plan haya incentivado a algunos cuantos bastardos, sino que transformó a la gente decente en cretinos, sin que se pudiera obrar de otra manera... ¡y a eso llamaban ideal moral!

"¿Para qué habríamos de desear trabajar? ¿Por amor a nuestros hermanos? ¿Qué hermanos? ¿Para los aprovechadores, los sinvergüenzas, los holgazanes que veíamos a nuestro alrededor? Si eran simuladores o incompetentes, si no querían trabajar o estaban incapacitados para hacerlo, ¿qué nos importaba a nosotros? Si quedábamos reducidos para toda la vida al nivel de su capacidad, fingida o real, ¿para qué preocuparnos? No teníamos manera de saber cuáles eran sus verdaderas condiciones, carecíamos de medios para controlar sus necesidades. Lo único que se sabía era que estábamos convertidos en bestias de carga, luchando ciegamente, en un lugar que era mitad hospital, mitad almacén, sin marchar hacia ningún objetivo, excepto la incompetencia, el desastre y las enfermedades. Éramos bestias colocadas allí como instrumentos de aquél que quisiera satisfacer las necesidades de otro.

"¿Amor fraternal? Fue allí cuando aprendimos a aborrecer a nuestros hermanos por primera vez en la vida. Los odiábamos por todas las comidas que ingerían, por los pequeños placeres que disfrutaban, por la nueva camisa de uno, el sombrero de la esposa de otro, una salida familiar, o la pintura de la casa, porque todo eso nos era quitado a nosotros, era pagado con nuestras privaciones, nuestras renuncias y nuestro hambre. Empezamos a espiarnos unos a otros, con la esperanza de sorprendernos en alguna mentira acerca de nuestras necesidades y disminuir las asignaciones en la próxima reunión. Y empezamos a servirnos de espías, que informaban acerca de los demás, revelando, por ejemplo, si alguien había comido pavo el domingo, posiblemente pagado con el producto de apuestas. Empezamos a meternos en las vidas ajenas, provocamos peleas familiares para lograr la expulsión de algún intruso. Cada vez que veíamos a alguno saliendo en serio con una chica, le hacíamos la vida imposible, y así arruinamos numerosos compromisos matrimoniales, porque no queríamos que nadie se casara, no queríamos más gente a la que alimentar.

"En los viejos tiempos, el nacimiento de un niño era celebrado con entusiasmo y generalmente ayudábamos a las familias a pagar sus facturas de la clínica si estaban apretadas. Pero luego, cuando nacía un niño, estábamos varias semanas sin dirigirle la palabra a sus padres. Para nosotros, los niños eran como las langostas para los agricultores. En otras épocas ayudábamos a quien tuviera enfermos en su casa, pero luego... Voy a contarle un solo caso. Se trataba de la madre de un hombre que llevaba con nosotros quince años. Era una anciana afable, alegre e inteligente, que nos llamaba por nuestros nombres de pila, y con la que todos solíamos simpatizar. Un día se cayó por la escalera del sótano, y se fracturó la cadera. Sabíamos lo que eso significaba, a su edad, y el médico dijo que tenía que ser internada en un hospital de la ciudad para someterla a un tratamiento costoso y prolongado. La anciana murió la noche antes de ser traslada a la ciudad para su internación. Nunca se pudo establecer la causa de su fallecimiento. No sé si fue asesinada, nadie lo dijo, nadie hablaba del tema. Todo cuanto sé es que... y esto es lo que no puedo olvidar... es que yo también deseé que muriera. ¡Que Dios nos perdone! Tal era la hermandad, la seguridad, la abundancia que se suponía que el famoso plan nos iba a brindar.

"¿Qué motivo había para que se predicara esta clase de horror? ¿Sacó alguien algún provecho de todo esto? Sí, los herederos de Starnes. No vaya usted a contestarme que sacrificaron una fortuna y que nos entregaron la fábrica como regalo, porque también en esto nos engañaron. Es verdad que entregaron la fábrica, pero los beneficios, señora, dependen de aquello que se quiere conseguir. Y no había dinero en el mundo que pudiese comprar lo que los herederos de Starnes buscaban porque el dinero es demasiado limpio e inocente para tal cosa.

"El más joven, Eric Starnes, era un sometido, sin valor ni energía para hacer nada en especial. Resultó electo director del departamento de Relaciones Públicas que no hacía nada y tenía a sus órdenes a un personal ocioso, por lo cual no tenía por qué quedarse en la oficina. Su paga, en realidad no debería llamarla así, porque no se ‘pagaba’ a nadie... la limosna que se votó para él, era muy modesta, algo así como diez veces mayor que la mía, pero a Eric no le importaba el dinero, porque no hubiera sabido qué hacer con él. Pasaba el tiempo entre nosotros, demostrándonos su compañerismo y su espíritu democrático. Le encantaba que la gente le demostrase afecto. Su mayor empeño consistía en recordarnos a cada instante que nos habían dado la fábrica. Ya no podíamos soportarlo.

"Gerald Starnes era nuestro director de producción. Nunca pudimos averiguar la medida de su rastrillaje de ganancias, pero hubiéramos necesitado todo un equipo de contadores y otro de ingenieros para saber de qué modo todo aquel dinero pasaba por una tubería directa o indirectamente a su despacho. Sin embargo, nada figuraba como beneficio particular, sino como medios con los que pagar los gastos de la compañía. Gerald tenía tres automóviles, cuatro secretarias y cinco teléfonos, y solía organizar fiestas con champán y caviar, que ningún gran magnate que pagara impuestos en el país podía permitirse. Gastó más dinero en un año que el que ganó su padre en los dos últimos de su vida. En su despacho encontramos unos cuarenta kilos de revistas, llenas de artículos sobre nuestra fábrica y nuestro noble plan, con grandes retratos de Gerald Starnes, en los que se lo mencionaba como un ‘gran paladín social’. Por la noche le gustaba entrar en las tiendas vestido de etiqueta, con gemelos de brillantes, del tamaño de monedas, desparramando la ceniza de su puro por doquier. Un bruto con plata que no tiene otra cosa que exhibir aparte de su dinero, ya es un tipo desagradable, pero al menos no necesita mostrar que el dinero es suyo y uno puede contemplarlo con la boca abierta si lo desea. Pero cuando un bastardo como Gerald Starnes se exhibe de ese modo y declara una y otra vez que no le preocupa la riqueza material y que sólo sirve a ‘la familia’, que todos aquellos lujos no son para él sino en beneficio del bien común porque es preciso mantener el prestigio de la firma y del noble plan de la misma... entonces es cuando uno aprende a aborrecer a esos seres como nunca se ha aborrecido a ningún ser humano.

"Pero su hermana Ivy era peor. A ella realmente no le importaba la riqueza material. La asignación que recibía no era mayor que la nuestra, y siempre iba con zapatos chatos y faldas simples y camisas, con el fin de demostrar su indiferencia. Era directora de Distribución, a cargo de nuestras necesidades, la que, en realidad, nos tenía agarrados del cuello. Se suponía que la distribución se realizaba por votación, por la voz de la gente, pero cuando la gente son seis mil voces roncas que tratan de decidir sin ningún criterio, medida o razón, cuando no existen reglas y cada uno puede pedir lo que quiera sin tener derecho a nada, cuando cada cual ejerce el derecho sobre la vida ajena pero no sobre la suya, todo acaba como efectivamente terminó: Ivy Starnes acabó siendo la voz del pueblo. Al finalizar el segundo año, abandonamos aquella farsa de las ‘reuniones de familia para proteger la eficacia productora y economizar tiempo’, que solían durar diez días, y todas las peticiones fueron enviadas directamente a la oficina de la señorita Starnes. No, no eran enviadas. Mejor dicho, cada peticionante en persona debía presentarse allí y ella elaboraba una lista de distribución que nos leía en una reunión que duraba tres cuartos de hora. Luego votábamos. Había diez minutos para la discusión y las objeciones, pero no formulábamos ninguna, para ese tiempo ya nos habíamos dado cuenta. Nadie puede dividir la renta de una fábrica entre miles de obreros, sin una norma con que medir el valor de la gente. La de la señorita Ivy era la adulación a su persona. ¿Desinteresada? En los tiempos de su padre todo su dinero no le hubiera permitido hablar al tipo más bajo de su empresa en el modo como ella solía hablarles a nuestros más hábiles obreros y a sus esposas. Tenía unos ojos pálidos, vidriosos, fríos y muertos. Si se quería conocer la maldad absoluta, bastaba con observar cómo resplandecían sus ojos cuando alguien le respondía a un cuestionamiento para entonces ya no recibir más que la "asignación básica". Al observar aquello, comprendíamos el motivo real de quienes fueran capaces de apreciar la consigna: ‘De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades’.

"Allí residía el secreto de todo. Al principio no dejaba de preguntarme cómo era posible que hombres educados, justos y famosos, pudieran cometer un error semejante y presentar como buena tal abominación, cuando cinco minutos de reflexión les hubieran indicado lo que sucedería en caso de que alguien pusiera en práctica semejante idea. Ahora comprendo que no obraron así por error, porque errores de este tamaño no se cometen nunca inocentemente. Cuando alguien se hunde en alguna forma de locura, imposible de llevar a la práctica con buenos resultados, sin que exista, además, razón que la explique, es porque tiene motivos que no quiere revelar. Y nosotros no éramos tampoco tan inocentes cuando votamos a favor del plan, en la primera reunión. No lo hicimos sólo porque creyéramos que la vieja y empalagosa farsa que nos presentaban fuera buena. Teníamos otro motivo, pero la farsa nos ayudó a ocultarlo de nuestros vecinos y de nosotros mismos. La farsa nos daba una posibilidad de hacer pasar como virtud algo de lo que nos hubiéramos avergonzado. Ninguno votó sin pensar que dentro de una organización de tal clase participaría en los beneficios de quienes eran más hábiles que él. Nadie se consideró lo bastante rico y listo para no creer que alguien lo sobrepasaría, y este plan lo participaría de la riqueza y la inteligencia ajenas. Pero pensando conseguir beneficios de quienes estaban por encima, olvidamos que había seres inferiores, que buscaban lo mismo de nosotros, olvidamos a los inferiores que tratarían de explotarnos del mismo modo que cada uno intentaría explotar a sus superiores. El obrero impulsado por la idea de que sus necesidades le daban derecho a un automóvil como el de su jefe, olvidó que todo pordiosero y vagabundo de la tierra empezaría a exigir un refrigerador como el del obrero. Ése fue nuestro motivo real cuando votamos. Tal es la verdad pero no nos gustaba reconocerlo y cuanto más lo lamentábamos, más alto gritábamos nuestro amor hacia el bien común.

"Conseguimos lo que nos habíamos propuesto, pero cuando nos dimos cuenta de lo que aquello representaba, ya era demasiado tarde. Estábamos atrapados, sin lugar adónde huir. Los mejores de entre nosotros abandonaron la fábrica en la primera semana del plan. Así perdimos a los mejores ingenieros, supervisores, capataces y obreros especializados. Todo el que se respete no quiere verse convertido en vaca lechera de la comunidad. Algunos intentaron impedir el proyecto, pero no lo consiguieron. Los hombres huían de la fábrica como de una zona infectada, hasta que no quedaron más que los necesitados, sin habilidad ni condiciones.

"Si algunos de nosotros, dotados de ciertas cualidades, optamos por quedarnos, fue porque llevábamos allí muchos años. En los viejos tiempos, nadie renunciaba a Twentieth Century y no podíamos hacernos a la idea de que aquellas condiciones ya no existieran más. Transcurrido algún tiempo, nos fue imposible marcharnos, porque ningún otro empresario nos habría admitido, y no se los puede culpar. Nadie, ninguna persona respetable, quería tratar con nosotros. Los dueños de las tiendas donde comprábamos empezaron a abandonar Starnesville a toda prisa, hasta que no nos quedaron más que los bares, las salas de juego y algunos comerciantes estafadores y aprovechadores, que nos vendían bazofia a precios exorbitantes. Nuestras asignaciones fueron perdiendo valor a medida que aumentaba el costo de vida. En la empresa, la lista de los necesitados se fue estirando, al tiempo que la de sus clientes se acortaba. Cada vez era menor la riqueza a dividir entre más y más gente. En los viejos tiempos solía decirse que Twentieth Century Motors era una marca tan buena como el oro. No sé qué pensarían los herederos de Starnes si es que pensaban algo, pero tengo la impresión de que, igual que todos los planificadores sociales y los salvajes insensatos, estaban convencidos de que aquella marca era en sí misma una especie de emblema mágico dotado de un poder sobrenatural que los mantendría ricos, igual que a su padre. Pero cuando nuestros clientes empezaron a notar que nunca lográbamos entregar un pedido a tiempo, y que siempre había algún defecto en los que entregábamos, el mágico emblema empezó a operar en sentido inverso: la gente no aceptaba un motor marca Twentieth Century ni regalado. Llegó un momento en que nuestros únicos clientes fueron los que nunca pagaban ni pensaban hacerlo, pero Gerald Starnes, embrutecido y engreído por su propia publicidad, empezó a ir de un lado a otro con aire de superioridad moral, exigiendo que los empresarios nos pasaran pedidos, no porque nuestros motores fueran buenos, sino porque necesitábamos esos pedidos urgentemente.

"Por aquel entonces, una ciudad fue testigo de lo que generaciones de profesores pretendieron no observar. ¿Qué beneficios podría reportar nuestra necesidad a una central eléctrica, por ejemplo, si sus generadores se paraban a causa de un defecto en nuestros motores? ¿Qué beneficio reportaría a un hombre tendido en una camilla de operaciones, si, de pronto, se le cortara la luz? ¿Qué bien haría a los pasajeros de un avión si el motor fallaba en pleno vuelo? Y si adquirían nuestros productos no por su calidad sino por nuestra necesidad, ¿la acción moral del propietario de la central eléctrica, del cirujano y del fabricante del avión sería buena, justa y noble?

"Sin embargo, tal era la ley moral que profesores, directivos y pensadores habían querido establecer. Si esto fue lo que ocurrió en una pequeña ciudad donde todos nos conocíamos, ¿imagina lo que hubiera sido a escala mundial? ¿Imagina lo que hubiera ocurrido si hubiéramos tenido que vivir y trabajar, sujetos a todos los desastres y a todos los inconvenientes del planeta? Trabajar pensando en que si alguien fallaba en cualquier lugar, era uno quien debería pagarlo. Trabajar sin posibilidad alguna de progreso, con la comida, la ropa, el hogar y las distracciones pendientes de una estafa, una crisis de hambre o una peste en cualquier lugar del mundo. Trabajar sin posibilidades de una ración extra, hasta que los camboyanos tuvieran alimento suficiente o hasta que todos los patagónicos hubieran ido a la universidad. Trabajar con un cheque en blanco, en poder de cada criatura nacida, hombres a los que nunca vería, cuyas necesidades no conocería, cuya laboriosidad, pereza o mala fe nunca podría llegar a aprender o cuestionar. Tan sólo trabajar, trabajar y trabajar, dejando que las Ivys o los Geralds del mundo decidieran qué estómagos habrían de consumir el esfuerzo, los sueños y los días de su vida. ¿Es ésta la ley moral a aceptar? ¿Es éste un ideal moral?

"Lo intentamos y aprendimos la lección. Nuestra agonía duró cuatro años, desde la primera reunión hasta la última, y todo terminó del único modo que podía terminar: en la quiebra. Durante la última reunión, Ivy Starnes fue la única que intentó forcejear un poco. Pronunció un corto, desagradable y agresivo discurso en el que dijo que el plan había fracasado porque el resto del país no lo había aceptado, que una sola comunidad no podía llevarlo a la práctica y triunfar en medio de un mundo egoísta y avaro; que el plan era un ideal noble, pero que la naturaleza humana no estaba a su altura. Un joven, el mismo que había sido castigado por habernos dado una idea útil durante el primer año, se puso de pie, mientras todos seguíamos sentados en silencio, y se dirigió a Ivy Starnes, que ocupaba el estrado. No dijo nada, sino que la escupió en la cara. Y ése fue el fin del noble plan de Twentieth Century.

Prometheus

Johan Wolfgan Goethe

Cubre tu cielo, Zeus
con un velo de nubes
y, al igual que corta el mozo los abrojos,
ejercítate en robles y cumbres de montañas.

Pero déjame intacta mi tierra
y mi cabaña, que tú no has construido,
y mi hogar
por cuyo calor
tú me envidias.

No conozco bajo el sol seres más pobres
que vosotros, dioses.
Apenas nutrís de sacrificios
y hálitos de plegarias
vuestra majestad
y no os sostendríais si no hubiera
crédulos y mendigos,
necios llenos de esperanza.

Cuando yo era un niño
y todo lo ignoraba
volvía mis extraviados ojos
hacia el sol, como si en lo alto hubiera
un oído que escuchara mis quejas,
o un corazón como el mío
que se apiadara del que sufre.

¿Quién me sostuvo
contra la insolencia de los Titanes?
¿quién me salvó de la muerte,
de la esclavitud?
¿No has culminado todo por ti mismo,
sacro, ardiente corazón mío?
¡Y te abrasabas, joven y engañado
de gratitud al que dormía allá arriba!

¿Yo honrarte a ti? ¿por qué?
¿Has aliviado los dolores
de todo el que padece?
¿has enjugado las lágrimas
de cada angustiado?
¿no me han forjado como un hombre
el tiempo omnipotente
y el eterno destino,
mis señores y los tuyos?

Te equivocaste acaso.
¿Debí yo odiar la vida,
huir al desierto,
porque no siempre el alba
trajera el logro de mis sueños?

Aquí sentado, modelo hombres
a mi imagen,
una estirpe igual a mí,
para sufrir, llorar,
para gozar y alegrarse
y no adorarte más.
¡Como yo!

DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ MEDIANTE LA LIBERTAD, LA IGUALDAD Y LA FRATERNIDAD

JOSE STEVEN COLLANTE 33º
Ex-Gran Maestro


"Un alma libre de bajos instintos es una fortaleza inexpugnable y un refugio de constante serenidad"
MARCO AURELIO

Nuestra Augusta Institución, con su carácter imponderable, es Escuela de pensamiento y acciones equilibradas, nos conduce, mediante principios dialécticos, por los caminos de la perfección humana para que seamos dignos depositarios de la Sabiduría y Prudencia, que sus símbolos encierran y de los fundamentos que la tutelan. Esa ha sido, y es, la esencia de nuestra fraternidad, que es universalista y cuya historia se pierde en la noche de los tiempos.

Mi propósito es escribir en esta Plancha algo del bello y trascendente sabio tema que encabeza este trazado, aún cuando ya se ha dicho mucho del mismo y a muchos hermanos le es por demás conocido, tanto por su tradición histórica a partir de 1.789 cuando fue el lema utilizado por los revolucionarios franceses, como por la divisa que representa en el concierto de las democracias actuales.

Ahondar en su contenido esotérico y definición simbólica, sería tarea larga para un análisis, y más difícil es hacer de él una síntesis, que pudieran servir como contribución para su estudio, por lo que he considerado conveniente hacer la definición de cada vocablo que componen Lema, extrayendo de bibliografías masónicas y profanas, todo lo que he considerado necesario para poder ilustrar mi criterio y facilitar mis reflexiones.

Podemos afirmar, sin lugar a equívocos, que el Lema LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD, es de origen masónico, no solo por los fundamentos morales que dichas palabras encierran, sino porque la Masonería los considera como Principios emancipadores y regeneradores de los seres pensantes y de la sociedad civil donde conviven.

El concepto de LIBERTAD lo definen los tratadistas e historiadores, como un derecho inherente al HOMO SAPIENS, que le concede la facultad de actuar según los dictados de su conciencia, por lo cual es dueño responsable de sus acciones. Otros, consideran que la Libertad tiene la naturaleza por principio, a la Justicia por regla y salvaguardia de la ley, y que sus contenidos morales están implícitos en la siguiente máxima "NO HAGAS A OTRO LO QUE NO QUIERES QUE TE HAGAN A TI"

Algunos filósofos definen el concepto de Libertad, como de oposición, de determinismo, a la coacción, a la ferocidad o a la opresión física, conceptos que la, limitarían en forma relativa o absoluta. ¿Seria entonces Libertad, la posibilidad absoluta limitada por la resistencia? ¿Frente a estas concepciones, se podría afirmar que la libertad no es jamás absoluta?

En la antigüedad, fue costumbre ligar la libertad al conocimiento. Por lo mismo, el sabio era considerado como el hombre libre por excelencia; bastaba que tuviera conciencia de ella para que se sintiera libre. Mas, como se observó que las necesidades externas coaccionaban al ser humano, se recomendó que se librara de todo lo exterior y se concentrase en si mismo, pues, solo en el interior del puro sujeto, podría hallarse la libertad. Estas concepciones fueron recomendadas por la escuela socrática, mediante su método mayéutico, mediante preguntas a sus interlocutores (ironía) y obligándolos a encontrar ellos mismos sus propias contradicciones (dialéctica) a fin de poner en práctica la sabia máxima "Conócete a ti mismo".

Para la filosofía, el concepto de Libertad ha constituido uno de los problemas fundamentales del comportamiento humano. Y desde luego del entorno social donde convive y realiza sus proyectos progresistas y humanitarios.

Analicemos ahora este concepto como símbolo masónico: el hombre es libre, o nace a la libertad, desde que cruza el umbral de la puerta del templo el día de su Iniciación, ya que después de conocer las incertidumbres de la vida en el cuarto de Reflexiones, donde deja escrito su testamento, de morir a todos los vicios de la sociedad profana, la venda que tapaba sus ojos es retirada lo que le permite recibir la luz. Esta no es solo una luz material que hiere los ojos; es una luz más pura y radiante, que esclarece el espíritu y da expansión al alma. "Hágase la luz". Y la luz fue, como lo establece la Liturgia que para tal circunstancia utilizamos.

Es evidente que la palabra libertad se usa en la Masonería en sentido simbólico o metafísico difiriendo de su significación ordinaria. Mientras que, en la aplicación de las palabras nacido libre y hombre libre, las usamos en su aceptación legal acostumbrada, combinamos libertad con fervor y celo como significativos de la idea simbólica.

Esta idea de libertad, es aquella que puede darse o limitarse por leyes que rigen la sociedad profana. Tampoco debe confundirse con la licencia, que inclina al ser viviente a los vicios y al goce de las pasiones mundanas, que minan la salud física y enerva la voluntad, abonando el terreno propicio para la formación de hábitos negativos -los que se deterioran al prolongarse-, estimulados por los instintos que lo arrastran a la oprobiosa condición de esclavos de los propios vicios. Es la libertad mal entendida, que conocemos como libertinaje.

La libertad como símbolo, es fuerza creadora y vigor espiritual, latente y presente en si mismo, por tanto, difiere fundamentalmente de la definición profana. Por lo mismo, la libertad del masón, es aquella que uno mismo encuentra en su yo, y es ésta, la única que lo hace libre, para actuar frente a los perjuicios y los dogmas hasta extirparlos. Además, es lo que determina que investiguemos en lo desconocido, en la búsqueda de la verdad.

Mediante un proceso de perfeccionamiento, que se aprende y practica "al pulir nuestra propia Piedra Bruta", mediante el mazo y el cincel, (símbolos masónicos), se logra obtener el justo "Salario" como reconocimiento al trabajo y el estudio con la practica de los principios fundamentales de la francmasonería. Mas esta Libertad, no se da ni se compra, sino que se adquiere por medio de la convicción reflexiva de nuestra conciencia u oportunismo, que pudiera hacernos desoir nuestra voz interior y alejarnos de las virtudes masónicas como son la Caridad, la Tolerancia y la Fraternidad.

En sentido amplio, esta palabra, que con mucha frecuencia oímos entre nosotros, está restringida a la misma limitación como es el caso de la libertada en la vida social. En nuestras asambleas no tenemos la libertad de actuar, cada uno como lo hace como le parece, pero somos, o deberíamos ser, libres del dominio de la pasión o del orgullo o del prejuicio, y de todas las otras locuras de la naturaleza humana, somos libres del falso prestigio de que no necesitamos ser obedientes de las leyes, según lo define Gadiche.

Con la dirección de las simbólicas herramientas: Escuadra, Nivel, Plomada, Compás, Mazo y Cincel, construimos nuestro propio edificio o Templo Espiritual, de naturaleza humana, dándole recia solidez moral capaz de sostener con dignidad las Columnas Simbólicas de donde emergen, con prístina pureza, la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza, que en la Logia representan al Venerable Maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante, respectivamente como luces fundamentales que son de los masones en Logia.

Respecto a la Igualdad- la segunda palabra que forma el lema masónico, la entendemos como la conformidad absoluta, de ausencia completa de todo privilegio, de toda distinción de castas y clases entre los seres, colocando a todos los ciudadanos sobre la base de una misma categoría, bajo los conceptos de derechos y deberes. El sentido de este vocablo solo se encuentra claramente determinado en las ciencias exactas en la que expresa la relación entre dos cantidades de las que una no excede a la otra, pero en las ciencias de la conducta humana, morales y políticas, donde se emplea con frecuencia, esta palabra no ha sido rigurosamente definida. Ni la antigüedad nos ofrece nada que sea aplicable al presente, ni los legisladores a través de la historia han podido aún encontrar la fórmula mágica para establecer esa igualdad tan necesaria, como difícil, sino de imposible realización, según opinan muchos escritores y hermanos masones, gobernantes y legisladores, como se desprende de las definiciones siguientes:

"La igualdad es la cosa mas natural y más quimérica a la vez" (Voltaire)
"La igualdad asegura una parte semejante de libertad" (Cavaignac)
"La libertad, el saber, el derecho, la filosofía y el bienestar, tienen por colorario la igualdad" (Proudhon)
"La igualdad civil, nos ha conducido a la política; la igualdad política, nos conduce a la igualdad social" (E. Girardin)
"El espíritu de igualdad degenera frecuentemente en una baja envidia en las almas débiles o duras, y en las cabezas pequeñas y vacías". "La igualdad natural de los hombres es la primera base de sus derechos, es el fundamento de toda la verdadera moral" (Marie Jean Antoine de Caritat, Marqués de Condorcet)
"La igualdad está en la libertad moral" (Franklin)
"La primera igualdad es la equidad" (V. Hugo)

Por su parte, la Francmasonería reconoce que todos los seres racionales han nacido iguales, y por tanto cree que no debe existir ninguna diferencia entre el que manda y el que obedece, en el que produce y el que consume, entre el que paga y el que cobra. Uno y otro son formados por el mismo principio creador, conformados con la misma materia física y a las mismas causas de destrucción respetando la tradición, así como respeta las creencias de todos los creyentes, prescindiendo de raza y nacionalidad, a todos cobija bajo el manto de la Igualdad; a todos los considera hermanos. El mérito, el talento, la sabiduría, la virtud y el trabajo, con las únicas distinciones que admite voluntariamente.

Respecto a la Igualdad, se define como la uniformidad que existe entre dos cosas iguales. En el campo político, todos los hombres tiene igual derecho a desempeñar cualquier función pública, cuando pretende supresión de los privilegios de fortuna, etc. y se rige por el principio a cada uno según sus necesidades, a cada uno según sus capacidades. Tal  parece ser la medida de lo justo y necesario.

Veamos ahora como estima y valora este concepto la Francmasonería: la Igualdad Masónica se práctica bajo la dirección y amparo de una de sus herramientas, el Nivel, joya del Primer Vigilante, que establece la igualdad haciendo abstracción de las desigualdades externas: abolengo o casta social, raza, cultura, riqueza y pone como condición esencial que todo Hermano practique las virtudes y sea moral en sus costumbres. Además, debe ser desprejuiciado, tolerante y fraternal. Fue así, como este concepto natural y humano, sostenido y propugnado por nuestra cara Institución, sirvió de excelente abono para el cultivo de las ideas emancipadoras y regenadoras que tuvieron excelente culminación en la Revolución Francesa al consumo con la bella trilogía: Libertad, Igualdad y Fraternidad y cuyas benéficas reacciones se extendieron a los pueblos sojuzgados del continente americano.

Sin embargo, en el campo político, las desigualdades siempre han dejado, un modelo estereotipado diferente. Casi, como ley natural, las naciones poderosas tratan siempre de oprimir a los pueblos pequeños subdesarrollados, donde el hambre y las enfermedades campean. Ayer, por razones ideológicas, fue el Muro de Berlin. Hoy Mr. Bush firmó la ley para levantar un muro de 1.200 kilómetros en la frontera sur con México que costará unos 8.000 millones de dólares. Le costará también 20 mil millones de dólares de cabeza, pues 27 países firmaron una protesta ante la ONU, ante tal insólito e inhumano proceder.

Este "muro de la infamia", no solo es para evitar la penetración de emigrantes mexicanos irregulares, sino que es una muestra de desprecio y prepotencia de la potencia que representa el imperialismo yanqui. Es una manera de despreciar el dinero, de falta de humanidad. Piensa uno que mientras en países como Somalia, donde un millón de hambrientos están clamando un mendrugo de pan, donde se necesitan 30 mil toneladas de alimento en los próximos 6 meses; donde en un mes podrían morir de 10 a 20 mil personas de hambre. Y Estados Unidos, la mayor potencia bélica y económica del mundo esta levantando "muros de infamia". Igual conducta adoptó Israel con Palestina. Pura soberbia del poderío económico de esas naciones imperialistas, que no cesan de oprimir a los débiles.

Sobre la delicada situación comentada, es difícil, yo diría que imposible, que nuestra fraternidad pueda encarar a tremendas desigualdades sociales, que responden a patología que vulneran la dignidad humana.

Nos corresponde ahora referirnos a la Fraternidad, palabra usada originalmente para designar aquellas asociaciones formadas en la Iglesia Católica Romana para la investigación de fines religiosos especiales y eclesiásticos, tales como la curación de los enfermos, la ayuda a los pobres, la practica de devociones particulares. No se hacen remontar a la época anterior del siglo décimo - tercero. El nombre fue posteriormente aplicado a las asociaciones seglares, tales como los Francmasones.

En las lecturas primitivas del siglo XIX la palabra fraternidad aludida aquí, se depende de las preguntas siguientes:
P. ¿Cuántos son los puntos principales pertenecientes al masón?
R. Tres: La Fraternidad, la Fidelidad y la Taciturnidad
P. ¿Qué representan?
R. El amor Fraternal, el Auxilio, y la Verdad entre todos los Masones Justos.

Fraternizar significa reconocer como Hermano; asociarse con él masónicamente. Es un vocablo que nos invita a socializarnos. La fraternidad es por lo mismo la unión y buena correspondencia entre hermanos o entre los que se tratan como tales, y en la Masonería es uno de los pilares universales que soportan sus fundamentos filosóficos y la base inconmovible de su unidad. Es el complemento de la Igualdad y de la Libertad. Sirve de base al triangulo equilátero que tiene por lados la Libertad y la Igualdad, que caen divergentes sobre la línea  de la fraternidad.

Este triángulo equilátero ha sido considerado por la Masonería como el símbolo de la Perfección, de la Armonía y de la Sabiduría. De perfección, en cuanto tiene el mayor grado de bondad o de excelencia en su línea creadora; de Armonía, de amistad y buena correspondencia; y de sabiduría como prudencia en la vida, conocimiento profundo en las letras, ciencias o artes.

La Fraternidad, también es Tolerancia con respecto a la Libertad y Comprensión respecto a la Igualdad. Estos principios forman una trilogía ideal para el Aprendizaje del masón. Además, es la luz inextinguible, que se mantiene en todas las logias de la Ordenancia para permitir la hermandad que debe marchar humanizada y bienhechora con la sociedad profana.

Sin lugar a dudas, la Tolerancia es la expresión mas clara del respeto debido a los demás y como tal es un valor fundamental para la convivencia pacífica entre las personas. Tiene que ver con el reconocimiento de los otros como seres humanos, con derecho a ser aceptados en su individualidad y su diferencia. El que es tolerante sabe que si alguien es de una raza distinta a la suya o proviene de otro país, de otra cultura, de otra clase social, o piensa distinto a él, no es por ello su rival o su enemigo.

Por eso, cuando se presentan conflictos, y mas entre hermanos masones, las personas tolerantes no acuden a la violencia, ni siquiera verbal, para solucionarlos, porque saben que la violencia sólo engendra más violencia. Entre los masones es sabia la expresión de "pasar la llana": es preferible dialogar con los oponentes para buscar puntos de acuerdo. Eso de las demandas judiciales, no es un recurso fraternal, venga de donde viniere. Sin embargo, debemos ser tolerantes más no pasivos. Hay situaciones frente a las cuales nuestro deber como masones, lejos de quedarnos callados, es protestar con energía cuando la verdad nos asiste.

Para ser tolerante, es decir, tener respeto o consideración por las opiniones de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras, debemos primeramente ponernos en su lugar para tratar de entender sus problemas y su manera de actuar. Después escucharlos sin interrupción para darles la oportunidad de expresarse, sin consideraciones de raza, de riqueza ni de graduación masónica. Esto hace parte de la formación masónica que tengan los hermanos en conflicto y de la acción conciliadora que propician y patrocinan los Hermanos de la Orden.

El tema de la Fraternidad nos obliga a comentar sucintamente el de la Intolerancia que nace de la incapacidad de comprender que existen miles de forma de vivir, de expresarle, de actuar y de ser. De otra parte las verdades absolutas que son obstáculos para la Tolerancia, no permiten ver que el conocimiento humano siempre se renueva, que las costumbres cambian y las modas son pasajeras. Los Intolerantes son irrespetuosos, intransigentes, autoritarios, arrogantes, egoístas, agresivos, violentos, desconsiderados, insensibles. Por el contrario, los tolerantes son personas respetuosas, pacientes, comprensivas, indulgentes, amables, amistosas, compasivas y serenas. De manera clara, en estas definiciones se pone en evidencia la expresión "PASAR DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ", expresión de uso frecuente en el proceso de enseñanza- aprendizaje tan común en nuestros trabajos. Además, trato de significar que la masonería no es contemplación pasiva del bien, sino activo combate contra el mal y el error, como se nos enseña en el Primer grado.

Finalmente nuestro análisis tiende a mostrar que en el quehacer fundamental de la Institución Masónica es crear las condiciones necesarias y suficientes para producir en cada ser humano que a ella ingrese la realización de su proyecto humano a la cual todo sujeto no solo tiene derecho, sino la obligación de lograr, porque la vida del masón es una batalla continua, ruda, implacable: es una lucha de la libertad y la tolerancia contra la tiranía y el fanatismo, del bien frente al mal, de la luz sobre las tinieblas, del amor contra el odio.

En algunos países existe la Tolerancia, ya sea por indiferencia, por simple escepticismo o como muestra de paciencia. En sentido nato, aquí tolerar es sinónimo de "soportar" o de "aguantar", como diríamos vulgarmente en la Costa Norte.

La fraternidad opera a manera de cadena simbólica que une a todo los corazones de los Hermanos esparcidos por todos los rincones del planeta tierra para formar un haz de vigorosas voluntades que permitan trabajar por el advenimiento de la paz y la tolerancia entre los seres que lo pueblan.

Esta triada que forma el Lema masónico, ha contribuido a darle un contenido mas humano a la vida, regenerando y emancipando a los seres racionales, puliendo sus imperfecciones para llevarlos por la ruta de la virtud de las "TINIEBLAS A LA LUZ".

Este trinomio imponderable de sugerente emotividad simbólica, surgirá en plenitud por los ámbitos del universo en defensa de la libertad de conciencia, de la cultura científica y filosófica que libre a la humanidad de errores y prejuicios convencionales.

Luchemos con tesón y decidida acción por estos ideales, nuestros principios fundamentales, tan caros para la Francmasonería, hasta hacerlos triunfar sobre las mistificaciones sociales, construyendo Templos a la virtud y cavando sepulturas a los vicios e imperfecciones humanas.

QQ:.HH:. Dedicaos a hacer buena obras. Tened siempre vuestras mentes en un estado puro de conciencia, para aparecer siempre dignos de vosotros mismos!
Escuchad siempre la voz de la conciencia. No cultivéis la ira, porque ella reposa en el seno de los necios. Detestad la avaricia, porque quien ama las riquezas económicas ningún fruto perdurable sacará de ellas y esto también es vanidad.

No olvidéis que en la senda del honor y de la justicia está la vida, más el camino extraviado conduce a la muerte moral. Haced bien por amor al bien mismo.

Evitad las querellas, huid de los insultos, dejad que la razón quede siempre de vuestro lado. Ese es el camino a seguir.

! Que así sea !

Oriente de Barranquilla, 25 de octubre de 2006.

 

MUJER Y LAICISMO

MUJER Y LAICISMO

GUADALUPE LARRIVA GONZALEZ  Or:.Et:.

El paso de la mujer del mundo de lo privado al mundo de lo público ha significado en la historia, todo un proceso de emancipación, que la ha llevado a adoptar diferentes grados y formas de participación dentro de la sociedad, las mismas que se han plasmado con distintos matices en el imaginario femenino.

El proceso de apropiación de los derechos políticos de la mujer, su vinculación a la vida cívica, a la actividad económica y por sobre todo a la política, van a la par con la imagen femenina que se va forjando en la historiografía escrita por hombres y para hombres, plagada de una subjetiva lógica masculina, como un testimonio del androcentrismo en el proceso de producción y difusión del conocimiento.

En la historiografía la imagen femenina se ven tenues siluetas cargadas de sentimientos, concepciones encontradas, fraguadas por antagónicas exclusiones y discrímenes, afincados en la sumisión femenina y en la dominación masculina, así como por una exaltación de sus virtudes, que le han atribuido los más diferenciados roles, con frecuencia la presentan como un ser dominado, victimizado y pasivo, otras con la faz de una lidereza, de una heroína que acepta los más inverosímiles retos. Perfiles estereotipados que han configurado la cosmovisión femenina y la identidad de lo femenino, sumida con frecuencia en una esfera de la cotidianidad.

Percepciones que con frecuencia van plasmando en la imagen femenina estereotipos que la marcan y estigmatizan, y en otros que la deifican, multiplicando su rol, tornándola multifacética. Muchas de ellas envueltas en el sutil velo del encanto que van entretejiendo en su entorno fabulosas leyendas.

Por ello permítanme hoy hacer un análisis del mundo femenino con mirada de mujer y tratar de así recatar su historia, ante una sociedad en la que el hombre ha sido el propietario de la palabra escrita mientras que la mujer lo es de la palabra oral.

Al remitirnos a la cosmogonía del mundo andino se compara a la figura de lo femenino con la mítica coa o la legendaria pachacmama, con la diminuta Venus de Valdivia, vinculándola a la tierra vivificada por ancestrales ritos de fertilidad y fecundidad. Hay quienes en la mitología antigua la relacionaron con Ceres y Eleusis -diosas de la agricultura, de la productividad-, encontrándose en simbiosis íntima con la esencia de la vida, la tierra. Rostros femeninos se ven reflejados en una Isis velada guardiana del conocimiento, de las categorías del principio y del fin o de una Atenea custodia de la sabiduría. En Afrodita emblematizando al amor se retrata en su sensibilidad y su belleza se traduce en una Venus recubierta de soberbia.

Rodeado de un halo de misterio el enigma de lo femenino se traduce en la Ñusta "doncella del sol" o en las sacerdotisas celtas, cátaras y druidas mantenedoras de ancestrales rituales. Se la personificada a través de la curiosa Pandora, de la aguerrida y frenética amazona o de la edénica Eva según la doctrina judeo-cristiana responsable de los males que azotan a la humanidad. Cada personificación la estereotipa como el referente de virtudes y defectos. En este marco que decurre entre la realidad y la fantasía, nuestra historia nos relata gestas y epopeyas encabezadas por la mujer, ella, ha sido capaz de protagonizar los mayores cambios en la sociedad y en sus instituciones, reformando y revolucionando estructuras y sistemas, la mujer ha sido la poseedora de de la oralidad de la tradición oral con la que ha preservado y reproducido la cultura.

Llevándonos a través de distintos modelos de explotación socio-política desde la recolectora marcada por la igualdad del comunismo primitivo con visos de ser la mantenedora de un sistema matriarcal, aquella que por su apego a la tierra arranca de sus entrañas sus frutos atribuyéndose el descubriendo la actividad agrícola, o la víctima del servilismo esclavista, y la explotación del capitalismo patriarcal. Muchas de ellas fueron mutiladas, lapidadas por el machismo y el fanatismo y se constituyeron cual Juanas de Arco en protagonistas de un permanente holocausto.

Como traídas por la relatividad que se cierne entre el tiempo y el espacio, como emergiendo desde una sociedad patriarcal, se agazapan en mi memoria nombres como Manuelita Saez, Manuela Cañizares, Marieta de Veintemilla , Matilde Hidalgo de Procel, Dolores Ullcuango, Nela Martínez y otras, que rompiendo la rutina van abriendo el camino que señalaba su capacidad de liderazgo político, que con fuerza inusitada entintaron las páginas de nuestra historia. Las guerras por la liberación en América Latina retratan a las guarichas que marcaban el paso de Bolívar, a la anónima Aguedita mexicana, o a las montoneras de Alfaro que infundían valor a las tropas revolucionarias, que con paso firme y sin desfallecer, fieles a la soldadesca, avanzaban haciendo acopio de fortaleza , nutriendo de valor, elevando un grito de rebeldía caminando al paso de sus ideales. Mujer que demuestra su fortaleza al suplir la ausencia del varón en épocas de guerra, que acude a la trinchera, al frente de batalla, que reclama sus derechos en las calles o se constituye en la mantenedora del sistema y de la productividad, frente al hogar, al telar o a la máquina. Ante lo enunciado considero indispensable enlazar el movimiento liberal y laicista que fue percibido en sus albores como una inalcanzable utopía cifrada en la triada " libertad , igualdad y confraternidad", con el proceso de valoración de la mujer.

Laicismo que detonó los hitos más fuertes del cambio, gestado en las más diversas esferas del mundo, pensamiento filosófico-político que se dejó sentir con énfasis en las postrimerías del siglo XIX y en las primeras décadas del XX, movimiento que tuvo una gran repercusión en la sociedad y la concepción de lo femenino, en la configuración de un nuevo sistema de valores, que inciden en manejo de la cuestión pública, de la función social aislada de la visión dogmática y fundamentalista dada por la iglesia, enajenándola de la influencia religiosa y del monaquismo, deslindando a la iglesia del estado, lo divino de lo terreno, generando una polarización, una dicotomía entre la superstición y los desafíos que encarna la libertad de pensamiento, a la desacralización del cosmos y de la naturaleza, a la rigidez del dogma y el estímulo de la tolerancia como principio, al oscurantismo develado por la razón cifrada en la ciencia y la tecnología, al teocentrismo que sustituido por el homocentrismo como sustento del humanismo, la predestinación frente al libre albedrío y de la libertad de conciencia , de pensamiento y de expresión, del espíritu libre que se refuerza con la práctica de la solidaridad y fraternidad, de la emancipación frente a toda forma de condicionamiento.

El laicismo en su momento histórico abre todos los canales de interacción entre los diferentes actores sociales y se ubica en el contexto de sus demandas, en la búsqueda de un estado soberano, progresista y democrático, gestándose como imperativo el ejercicio de una ciudadanía plena y justa, como la prolongación de un proceso emancipador que va de lo individual a lo social. Como un rechazo a la exclusión social, filosófica, religiosa, política, ideológica y hasta laboral. Entrelazándose a la práctica de la democracia, configurando en un momento una " utopía laica", que trasciende a la conquista de la emancipación, reposando en la reafirmación de los derechos del ser humano.

Un Laicismo fundamentado en la tolerancia frente a las actitudes políticas divergentes, que le permiten traducirse en la libertad del pensamiento y de la expresión, en forjador de una organización política solidificada reivindicadora de los derechos del Estado, agudizando su lucha por la preservación de las libertades individuales, el respeto al pluralismo cultural y social. Su búsqueda se cifra en alcanzar la igualdad de oportunidades para llegar al desarrollo de todo el potencial humano.

El Laicismo es el punto de partida de la liberación de la mujer, él ha dejado un legado que contribuyó firmemente a amortiguar la vorágine de la revolución industrial al incorporar a la mujer dentro del campo laboral, dándole las armas para romper los lazos que la uncían a la máquina y gestando aportes trascendentales en su pensamiento, haciendo de ella con su ideario una fiel defensora de las reivindicaciones femeninas, llevándola a la incorporó a la lucha por la defensa de sus derechos, de manera paulatina delineaba figuras que buscaban afanosamente ir tras el paradigma de la igualdad y la equidad, como una manifestación de su rechazo a la exclusión, eliminando la concepción sexista de la división del trabajo que por siglos había dependido de los atributos de masculinidad o feminidad, antes que de la valoración de capacidades habilidades desempeños. El laicismo por lo tanto va permitiendo el ejercicio pleno de los derechos igualitarios con los hombres y luego de su ciudadanía plena

La mujer activista, preservadora de la soberanía popular, producto del liberalismo pudo abrir su camino hacia la emancipación, se rebela contra las contradicciones de clase, que marginan y enajenan, se levanta contra la explotación y la opresión, irrumpe en un nuevo escenario social , revalorizando a la mujer , demostrando sus capacidades. Esgrimiendo con fortaleza la noción de libertad, de aquella que al erradicar las tinieblas , va buscando el reinado de la fraternidad y la justicia, del pluralismo regenerador en el que se cimienta la auténtica democracia. La explotación del proletariado como clase explica la radicalización del movimiento feminista contemporáneo que tiene su cumbre en la Internacional Socialista. Desde la óptica de su evolución el Liberalismo trasmuta desde el Utilitarismo que busca instaurar una economía de bienestar, hacia el Liberalismo Radical que con frecuencia desemboca en el ideario Socialista.

Mujeres que creen en la participación colectiva , en la democracia plena que incluye y orienta, se enlazan a los movimientos gestores de la revolución liberal, a través de ella se rompieron barreras y convencionalismos. Pues mediante la secularización, la desacralización de la educación que enrumbaron al laicismo permitieron la democratización de la escuela, facilitaron el acceso al aula, primero a la normalista que acogió la vocación de madre-maestra y luego a la profesional practicante de otras ramas de las ciencias. El largo trajinar en búsqueda de la igualdad se transparentó tras la revolución liberal al alcanzar un conjunto de derechos humanos y civiles, beneficiándose en las reformas del Código Civil, teniendo acceso al matrimonio civil y al divorcio. Estos hitos significaron la adquisición de igualdad de oportunidades para la toma de decisiones a los que se adiciona su lucha por la educación y el trabajo. Incorporando un nuevo concepto de calidad de vida

Siendo por lo tanto la inserción de la mujer en el aparato productivo lo que dio a la mujer una nueva forma de comportamiento en lo , público, en lo social y en lo político. Su batallar constante es un componente importante de la liberación femenina a escala mundial. En esta perspectiva varias mujeres fueron las forjadoras de los movimientos sindicalistas que al enrolarlas en el mercado de trabajo las convirtió en parte activa de los procesos de cambio, aunque en muchos casos las miró tangencialmente al relegarlas a un plano de mandos medios

Al avanzar el tiempo y en los años 20 en la etapa sufragista, la mujer va siguiendo la tendencia democrática marcada por la votación universal y muchas mujeres se escudaron tras él, para dar pasos hacia la igualdad, pasando a ser sujetos y actoras de los hechos políticos, desde los que comienza a ejercer sus derechos y deberes, e iniciarse en la toma de decisiones antes vedadas para ellas. Para algunas la Ley de cuotas es como " hacer un lugarcito para las mujeres".

Debemos rescatar que el nuestro fue uno de los primeros países en América Latina que se incorporaron a la etapa sufragista femenina (1927), Siendo Canadá el primero en 1918, Estados Unidos 1920, Brasil 1932, Cuba 1934, Argentina 1948, Chile 1949, Bolivia 1952, en México por ejemplo el sufragismo data de 1953, Colombia 1957. Aunque es necesario subrayar que con frecuencia se ve a la mujer divorciada de una actividad meramente partidista. La educación laica comienza a superar las prácticas de discriminación, determinando en gran medida el ejercicio de la equidad frente a la duplicidad hombre-mujer, dentro de la sociedad.

Como consecuencia de este devenir se inmiscuye en la vorágine de la urbanización de la economía, que se agiganta en los años sesenta, pasado la mujer a formar parte de la PEA, constituyéndose en el elemento fundamental del proceso productivo en la fuerza de trabajo. Provocando una feminización de la fuerza de trabajo. Y posteriormente a una feminización de la pobreza. Que lanzó a las calles a miles de mujeres en un acto de insubordinación ante el sistema. Así como adoptando nuevos roles en puestos de dirigencia en lo laboral y como actora en lo político. En los años setenta en América Latina es notoria la presencia de la mujer en su lucha contra las dictaduras teniendo un papel fundamental en la revalorización de la democracia.

La búsqueda de nuevas formas de participación social a revalorizado el papel de la mujer como actora social, dándose un mayor valor a la participación de la mujer ciudadana, recuperando el ejercicio pleno de la ciudadanía, concebida como " la pertenencia igualitaria a una comunidad política, y el derecho a participar dentro del poder político". Actualmente una significativa conquista de los movimientos femeninos es la Ley de cuotas que permite ir incorporando a la mujer dentro de las listas en la democracia participativa, esta ley es un inicio a la equidad que debe cristalizarse con igual número de hombres y mujeres en las listas. En una auténtica democracia paritaria. Una paridad democrática que implique una nueva democracia.

De la Ley de cuotas debemos ir a la calidad. Una Ley que ubique a la mujer en una situación de igualad y no utilitaria como sucede en muchos partidos políticos entre ellos los populistas ( peronismo) que manipuló la imagen femenina. Siendo por lo tanto imperiosa una reubicación de la mujer dentro de los partidos políticos.

La participación femenina debe aumentar hasta alcanzar una ciudadanía plena, más aún si consideramos que el índice de feminidad es del 51%, y de esta cifra más de la mitad son mujeres que no llegan a 30 años. Grupo con el que es indispensable trabajar para alcanzar un cambio actitudinal, que permita recuperar nuestra autoestima, superar los vacíos de liderazgo femenino, con miras a erradicar los casos de discriminación existentes. Y ser realmente participativas en construcción de una nueva sociedad, en su diseño y edificación.

El devenir histórico ha recrudecido de generación en generación, la lucha por la igualdad de la mujer, como componente básico de la equidad, porque sólo la igualdad civil nos lleva a la igualdad política y esta a la justicia social.

En el ámbito de la educación es imperioso hoy analizar como fruto de la equidad e igualdad de pregona el laicismo, un nuevo proceso el de la coeducación, que debe insertarse en al sistema educativo como el mecanismo idóneo para alcanzar la igualdad de oportunidades, determinando que es indudable que la vida social gira en torno a los conceptos que tenemos de loo masculino y lo femenino, y que la estructura machista que por milenios ha predominado responde a un concepto androcéntrico es decir a un concepto que centra al hombre dentro del quehacer diario en la reproducción d e los valores de lo masculino, surgiendo por lo tanto una visión estereotipada del hombre y de la mujer estos preceptos marcan la relación entre las personas, de manera especial dentro del sistema educativo determinando la relación entre alumna, alumno.

La coeducación debe permitir erradicar la educación sexista, propiciando que la vinculación entre los géneros sean más abiertas y permeables, que permita llevar adelante todo un proceso de cambios orientados a mejorar la calidad de vida, a mejorar las condiciones de la economía , a tener igualdad de oportunidades para acceder al mercado de trabajo, eliminar las exclusiones, la pobreza. Con la coeducación educamos a hombres y mujeres con un proyecto de educación común, forjando personas en igualdad de derechos y deberes, respetando las particularidades de cada persona e individuo, cooperando para adquirir un estilo de vida con respeto, comprensión y aceptación mutua. La aceptación de su propio sexo, loa ética sexual que fomente la madurez personal , libre de alineaciones, y tabúes.

La coeducación nos permite también hablar de derechos humanos, de los derechos del hombre y la mujer, que son universales, inherentes, innatos, intransferibles e irrenunciables. Derechos que deben ser tratados de una manera integral y sistémica. Siendo uno de ellos el de la educación, la educación que debe ser concebida como la liberadora, eliminar los estereotipos, los estigmas, la educación debe ser la herramienta para la emancipación social, cultural y de género.

Es por ello indispensable mejorar la oferta educativa de la mujer, buscar mecanismos para que se eliminen los vitae diferenciados para hombres y mujeres, hacer de la coeducación una política de estado.

Sólo con la coeducación podemos llevar adelante un plan de igualdad de oportunidades cuyo eje central es el de compartir conocimientos por igual.

Es importante además determinar la importancia que va adoptando la dimensión de género en la vida nacional, y su vinculación con nuevas políticas de desarrollo, es necesario para ello conocer la relación que se da entre población y desarrollo con el objeto de diseñar planes y políticas sociales que sean manejas a través de un eje transversal de género.

Nuestro país ha sido signatario de eventos internacionales como la Plataforma de Acción de Beijing, La Convención sobre los derechos Civiles y Políticos y la Convención para las formas de Discriminación de la mujer.

En conclusión este lega debe incidir en la formulación de una agenda en la que las organizaciones de mujeres deben caracterizarse por la búsqueda de estrategias para la capacitación, la agenda debe además tener diversidad en la temática abarcando desde problemas macroeconómicos, políticos, sociales, mundiales, regionales y locales con una transversalidad en varios temas que pongan en vigencia los derechos dentro del marco político, legal y de la cultura política, planteándose problemas como género y reformas del Estado, mujer y participación en la política global, género y democracia, género y educación, migración, trabajo, derechos reproductivos, violencia. Para tras la evacuación de esta temática construir una democracia con inclusión que lleve a la redistribución del poder.

Otro punto trascendental de la agenda es el rol de las mujeres en la lucha por los derechos sexuales y reproductivos. Las estrategias para la inserción de la mujer indígena para que se incorpore a su diversidad étnica, cultural, social y económica.

Uno de nuestros objetivos como mujeres que tenemos la oportunidad de actuar en la esfera de lo político debe ser incentivar a que todas las mujeres se involucren en los procesos para alcanzar mayor representatividad y obtener una intensa participación en el desarrollo público y personal a través de nuevas formas de relaciones de poder.

Para ello es necesario desechar aquella herencia nefasta de la exclusión y de la segregación, y de la subrepresentación de la política y de sus necesidades, alcanzar el conocimiento intrínseco que cada una albergamos, recuperar y revalorizar la enorme diversidad y riqueza que encierra la cultura femenina y que nos permite asumir una variedad de identidades, que se afincan con fuerza en la interculturalidad de un mundo globalizante. Recordando que la concepción de lo femenino y de lo masculino difiere en cada cultura, y depende directamente de su estructura simbólica, de su cosmovisión, de la manera de ver el mundo e incluso del sistema político ideológico en el que está inmersa.

Recalcando que no debemos perseguir como meta una ginecocracia, un gobierno de la mujer, porque la crisis del sistema no se afinca hoy en una pugna entre géneros sino en la lucha de clases instaurada desde hace milenios, a la que hoy estamos obligadas a superar.

Siendo importante diferenciar entre un discurso femenino y un feminista, el primero trata de instaurar un sistema justo, sin exclusiones, el segundo puede equívocamente hacernos caer en los excesos de un discurso sexista y por ende en nocivas rupturas que pueden conllevar discrímenes orillándonos a errados conceptos sobre la femineidad y la masculinidad.


Sras. y Srs.

EL MASÓN EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN

Iván Herrera Michel, 33º

A PROPOSITO DEL PRIMER AÑO DE ESTE BLOG

Desde hace un par de décadas los aspirantes a la Masonería, al igual que a cualquier otra asociación social, provienen de una época que cuenta con una gran posibilidad de alcanzar información.

La razón principal de la existencia de estos nuevos aspirantes se encuentra en la circunstancia de que han sido formados en la etapa de la humanidad que se ha dado en denominar la de la "Sociedad de la Información", precisamente por la mayor capacidad que tiene cualquier persona de tener acceso a ella y de seleccionarla de manera especializada, de acuerdo a sus particulares intereses.  De hecho, parecería que los diseñadores de las nuevas tecnologías de comunicación están interesados en llevarla al ciudadano común y corriente a toda costa.

La cantidad de información que maneja una persona de hoy es mucho más grande que antes, y en desarrollo del derecho a la información - reconocido por la mayoría de los países del mundo - ella encuentra lo que desea, en un menor tiempo, con un lenguaje accesible y de una manera económica.

En este contexto, la Masonería se equivoca si no asume una actitud coherente frente a un aspirante que viene con información real de lo que le espera al momento de ingresar a la Orden y del emplazamiento del grupo Masónico al que aspira pertenecer en el contexto general de la Orden.  En realidad, están entrando sin vendas.  Como un botón de muestra podemos mencionar este blog, que es apenas uno entre los miles que existen en muchos idiomas, cuyas enseñanzas se pueden complementar con los videos que se ofrecen en www.youtube.com en inglés, francés y español.

Los alcances del contar con una mayor información Masónica inicial no afectan solamente a la toma de decisiones institucionales, sino además al impacto que en el aprendiz puede producir el contacto con nichos de pensamientos restrictivos que no se involucren con la diversidad que se observa a través de la globalización.

Para estos nuevos actores sociales, el mundo no es uno ni único, y saben de antemano que  la Masonería tampoco lo es, por lo tanto, les resulta difícil adaptarse a ordenamientos normativos y morales que incluyan algún tipo de exclusión social.

Ninguna Gran Logia puede darse el lujo de soslayar la trascendencia de la abundante información que sus nuevos miembros traen consigo, ni tampoco la  de la relación de esa información con la conducta que van a asumir a partir de la Iniciación.  La primera decisión que tomaran será necesariamente sobre si persisten o no en la Orden y sobre si lo que encontraron vale la pena para ellos.

La cuestión principal del problema no está relacionada forzosamente con conceptos tales como "novedad" o "juventud", sino con el de adopción de posturas por parte de los actuales lideres de la Masonería frente a la información disponible, la gestión del conocimiento en la experiencia Masónica y el nuevo capital intelectual que ingresa a las Logias.  O si se prefiere, podemos afirmar que es un asunto de paradigmas.

Este rápido avance en la sociedad contemporánea ha provocado brechas entre la forma tradicional de enseñar la Masonería y las nuevas maneras de aprender que han surgido a partir de la era de la información expedita.

Se aduce con frecuencia que la información abierta ofrece el peligro de "acabar" con los usos y costumbres de la forma local de practicar la Masonería, ante la ofensiva de culturas foráneas.

Uno de los retos actuales de las Grandes Logias consiste en determinar una forma idónea para que su accionar se beneficie de la amplia oferta disponible de conocimientos acerca de la Orden en el mundo y de la interconectividad personal de los Masones, sin perder su esencia local que es fruto de su propia historia.

Por estas razones, las Logias, y las Tenidas han dejado de ser la fuente principal del saber Masónico y solo pueden actuar hoy como facilitadoras del conocimiento iniciatico.  El nuevo Masón ha dejado de actuar a la manera de un recipiente vacío a llenar con las charlas y consejos de sus Hermanos de mayor antigüedad en la Orden.

De cualquier forma, el encuentro de la Masonería con estos nuevos Masones es inevitable y hay que actuar en consideración.

De los predicadores de la muerte

FRIEDRICH NIETZSCHE
ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA

Hay predicadores de la muerte: y la tierra está llena de seres a quien hay que predicar que se alejen de la vida.

Llena está la tierra de superfluos, corrompida está la vida por los demasiados. ¡Ojalá los saque alguien de esta vida con el atractivo de la «vida eterna»! «Amarillos»: así se llama a los predicadores de la muerte, o «negros». Pero yo quiero mostrároslos todavía con otros colores.

Ahí están los seres terribles, que llevan dentro de sí el animal de presa y no pueden elegir más que o placeres o autolaceración. E incluso sus placeres continúan siendo autolaceración.

Aún no han llegado ni siquiera a ser hombres, esos seres terribles: ¡ojalá prediquen el abandono de la vida y ellos mismos se vayan a la otra! .

Ahí están los tuberculosos del alma: apenas han nacido y ya han comenzado a morir, y anhelan doctrinas de fatiga y de renuncia.

¡Querrían estar muertos, y nosotros deberíamos aprobar su voluntad! ¡Guardémonos de resucitar a esos muertos y de lastimar a esos ataúdes vivientes! Si encuentran un enfermo, o un anciano, o un cadáver, enseguida dicen: «¡la vida está refutada!» Pero sólo están refutados ellos, y sus ojos, que no ven más que un solo rostro en la existencia.

Envueltos en espesa melancolía, y ávidos de los pequeños incidentes que ocasionan la muerte: así es como aguardan, con los dientes apretados.

O: extienden la mano hacia las confituras y, al hacerlo, se burlan de su niñería: penden de esa caña de paja que es su vida y se burlan de seguir todavía pendientes de una caña de paja.  Su sabiduría dice: «¡tonto es el que continúa viviendo, mas también nosotros somos así de tontos! ¡Y ésta es la cosa más tonta en la vida!» - «La vida no es más que sufrimiento» - esto dicen otros, y no mienten: ¡así, pues, procurad acabar vosotros! ¡Así, pues, procurad que acabe esa vida que no es más que sufrimiento! Y diga así la enseñanza de vuestra virtud: «¡tú debes matarte a ti mismo! ¡Tú debes quitarte de en medio a ti mismo!» – «La voluptuosidad es pecado, - así dicen los unos, que predican la muerte - ¡apartémonos y no engendremos hijos!» «Dar a luz es cosa ardua, - dicen los otros - ¿para qué dar a luz? ¡No se da a luz más que seres desgraciados!» Y también éstos son predicadores de la muerte.

«Compasión es lo que hace falta - así dicen los terceros. ¡Tomad lo que yo tengo! ¡Tomad lo que yo soy! ¡Tanto menos me atará así la vida!» Si fueran compasivos de verdad, quitarían a sus prójimos el gusto de la vida. Ser malvados - ésa sería su verdadera bondad.

Pero ellos quieren librarse de la vida: ¡qué les importa el que, con sus cadenas y sus regalos, aten a otros más fuertemente todavía! - Y también vosotros, para quienes la vida es trabajo salvaje e inquietud: ¿no estáis muy cansados de la vida? ¿No estáis muy maduros para la predicación de la muerte? Todos vosotros que amáis el trabajo salvaje y lo rápido, nuevo, extraño, - os soportáis mal a vosotros mismos, vuestra diligencia es huida y voluntad de olvidarse a sí mismo.

Si creyeseis más en la vida, os lanzaríais menos al instante. ¡Pero no tenéis en vosotros bastante contenido para la espera - y ni siquiera para la pereza! Por todas partes resuena la voz de quienes predican la muerte: y la tierra está llena de seres a quienes hay que predicar la muerte.

O «la vida eterna»: para mí es lo mismo, - ¡con tal de que se marchen pronto a ella! Así habló Zaratustra.