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Pensamiento Masonico

La fraternidad

La fraternidad

Dario Gomez Tafur 

El primer acto guerrero fue, según lo que llamamos Historia Sagrada, la de la Biblia, el asesinato de Abel por su hermano Caín. Fue una muerte fraternal, entre hermanos; el primer acto de fraternidad. Y dice el Génesis que fue Caín, el fratricida, el que primero edificó una ciudad, a la que llamó con el nombre de su hijo. Y en aqueIla ciudad, “polis”, debió empezar la vida civil, política, la civilidad y la civilización.

Muy contrario a esto el significado de la palabra “fraternidad” encierra “unión y buena correspondencia; amor y cariño reinante entre hermanos”. Es fraterno, aquel que auxilia a otro en el infortunio, le ayuda en sus obras virtuosas, le guarda inviolables sus secretos y le defiende su reputación. La fraternidad es lealtad en la ausencia y solidaridad sin necesidad de presencia.

La fraternidad constituyó la auténtica prédica de Jesús, como fue, también, el profundo contenido de las enseñanzas de Krishna. Por eso, muchos aprendieron a repetir las palabras del Nazareno; pero pocos, muy pocos, han podido comprenderlas.

Si el sentimiento de fraternidad no fuera parte de nuestra vida masónica, no seríamos capaces de repudiar el egoísmo, de hacer a un lado la vileza y de rechazar la ingratitud.   En ausencia de fraternidad,  nos dominará la ambición que nos enfrenta como fieras y nos despedazará.

Si queridos hermanos, realmente es buena la unidad de los hermanos, en la unión está la fuerza, pero debeis tener en cuenta que ninguna cadena es más fuerte que el más débil de sus eslabones, por lo tanto si un eslabon esta a punto de fallar,  es la cadena la que falla.

Queridos hermanos, fieles a los postulados de nuestra hermandad, con la cooperación de todos hagamos de las Logias, bajo la augusta dirección del Gran Arquitecto del Universo, una verdadera fraternidad, de tal manera que nos aceptemos los unos a los otros, con nuestras virtudes y con nuestras debilidades y defectos.

Debemos buscar por los medios que estén a nuestro alcance, la verdadera fraternidad; conscientes estamos que esto no es fácil, todos debemos poner nuestro grano de arena, hacer a un lado nuestros ideales personales y pensar sólo y solamente, en la unidad y el progreso de la humanidad.

“Aquel que duda y no investiga, se torna no sólo ignorante, sino también injusto”
Blas Pascal

Marzo 2 de 2005

Referencias
Miguel de Unamuno, Miguel García Mejía 

Primera mujer en logia?

Sabemos que la señora Catalina Babington, de Kentucky- EEUU, en el año 1815 se oculto en varias oportunidades, durante 18 meses, en una habitación vecina a la utilizada por la Logia local. En eso, fue descubierta por su propio tío quien sorprendido no solo de hallarla, sino también de lo versada que estaba por lo que había visto y oido su sobrina, con respecto al ritual y conocimientos de la Orden, tomó una decisión.

La vistió con uniforme de paño rojo y la condujo al seno de la logia. Alli se la hizo jurar como un masón regular, pero sin derecho de admisión como miembro del taller.

Su hijo, el Q:. H:. J. P. Babington de la Resp:. Log:. “Lee” No. 253 de Taylorsville, Carolina del Norte, relató numerosos incidentes provocados por su madre, al usar signos y palabras masónicas durante sus viajes.

La flauta magica de Mozart; Alegoria masonica.

La flauta magica de Mozart;  Alegoria masonica.

En la imagen Sorastro en plena luz del día proclama el reino de la luz y de la verdad en presencia de todos, que se felicitan por tal motivo.

La flauta mágica, fue la última ópera de Mozart. Encargada por su amigo Emanuel Schikaneder ( libretista de la obra ), un masón como lo fue el compositor.

Tal vez sea por este motivo por el que se pueden rastrear algunos elementos de la logia dentro de la obra. Elementos que en líneas generales son claros, aunque si bien algunos críticos o musicólogos han tratado ir más allá y encontrar significados ocultos dentro de la obra. Sea como fuere y sin tratar de realizar en estos momentos un estudio completo sobre la masonería en esta ópera, lo cierto es que elementos como la “búsqueda” del conocimiento, conocimiento que se encuentra oculto y al que ha de accederse por medio de una serie de pruebas que han de pasarse es sin duda pare de los ritos de iniciación masónicos que prueben el templo del candidato y que le hagan merecedor de lo que se ha propuesto alcanzar. De la misma manera que la alusión al silencio impuesto en la prueba nos indica el secretismo de todos estos rituales o la alusión al cambio de roles maniqueos entre “buenos y malos” De tal forma que si en un principio se podía intuir la existencia de un malvado personaje que había raptado a una princesa (tema manido en las óperas barrocas), en el trascurso de la acción nos percatamos de que Sarastro (sobre el que pesan una serie de rumores) es el “bueno” mientras que la reina es la malvada. Situación extrapolable a la masonería y su consideración en la sociedad, de la que si bien existen un sinfín de rumores que la satanizan, un acercamiento a ella nos conduciría a la verdad, en opinión del compositor. Otros elementos como la cita egipcia, el desarrollo del número tres tanto en la acción como en los compases, o las diversas relaciones entre los personajes, nos vuelven a recordar sus múltiples significados esotéricos.

Libreto: Obra de Emanuel Schikaneder, basado en Lulú, oder die Zauberflöte de A. J. Liebeskind y en Sethos de Jean Terrasson

Fuente: http://www.filomusica.com/filo29/mozart.html

Los nacimientos / Pablo Neruda

Nunca recordaremos haber muerto.
Tanta paciencia para ser tuvimos anotando los números, los días, los años y los meses, los cabellos, las bocas que besamos, y aquel minuto de morir lo dejamos sin anotación: se lo damos a otro de recuerdo o simplemente al agua, al agua, al aire, al tiempo.
Ni de nacer tampoco guardamos la memoria, aunque importante y fresco fue ir naciendo; y ahora no recuerdas ni un detalle, no has guardado ni un ramo de la primera luz.
Se sabe que nacemos.
Se sabe que en la sala o en el bosque o en el tugurio del barrio pesquero o en los cañaverales crepitantes hay un silencio extrañamente extraño, un minuto solemne de madera y una mujer se dispone a parir.
Se sabe que nacimos.
Pero de la profunda sacudida de no ser a existir, a tener manos, a ver, a tener ojos, a comer y llorar y derramarse y amar y amar y sufrir y sufrir, de aquella transición o escalofrío del contenido eléctrico que asume un cuerpo más como una copa viva, y de aquella mujer deshabitada, la madre que allí queda con su sangre y su desgarradora plenitud y su fin y comienzo, y el desorden que turba el pulso, el suelo, las frazadas, hasta que todo se recoge y suma un nudo más el hilo de la vida, nada, no quedó nada en tu memoria del mar bravío que elevó una ola y derribó del árbol una manzana oscura.
No tienes más recuerdo que tu vida.

Plenos Poderes (1962), Pablo Neruda.

 

Discurso de su excelencia el embajador, ante la asamblea internacional

Discurso de su excelencia el embajador, ante la asamblea internacional

“Me ha tocado en suerte ser último orador, cosa que me alegra mucho porque, como quien dice, así me los agarro cansados. Sin embargo, sé que a pesar de la insignificancia de mi país que no tiene poderío militar, ni político, ni económico ni mucho menos atómico, todos ustedes esperan con interés mis palabras ya que de mi voto depende el triunfo de los Verdes o de los Colorados.
Señores Representantes: Estamos pasando un momento crucial en que la humanidad se enfrenta a la misma humanidad. Estamos viviendo un momento histórico en que el hombre científica e intelectualmente es un gigante, pero moralmente es un pigmeo. La opinión mundial está tan profundamente dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables, que dado el singular caso, que queda en solo un voto. El voto de un país débil y pequeño pueda hacer que la balanza se cargue de un lado o se cargue de otro lado. Estamos, como quien dice, ante una gran báscula: por un platillo ocupado por los Verdes y con otro platillo ocupado por los Colorados. Y ahora llego yo, que soy de peso pluma como quien dice, y según donde yo me coloque, de ese lado seguirá la balanza. ¡Háganme el favor!... ¿No creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo ciudadano? No considero justo que la mitad de la humanidad, sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro.

El que les habla, su amigo... yo... no votaré por ninguno de los dos bandos (voces de protesta). Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos debido a tres razones: Primera, porque, repito que no se sería justo que el sólo voto de un representante, que a lo mejor está enfermo del hígado, decidiera el destino de cien naciones; Segunda, estoy convencido de que los procedimientos, repito, recalco, los procedimientos de los Colorados son desastrosos (voces de protesta de parte de los Colorados); ¡y Tercera!... porque los procedimientos de los Verdes tampoco son de lo más bondadoso que digamos (ahora protestan los Verdes). Y si no se callan ya yo no sigo, y se van a quedar con la sensación de saber lo que tenía que decirles.

Insisto que hablo de procedimientos y no de ideas ni de doctrinas. Para mí todas las ideas son respetables aunque sean “ideítas” o “ideotas” aunque no esté de acuerdo con ellas. Lo que piense ese señor, o ese otro señor, o ese señor (señala), o ese de allá de bigotico que no piensa nada porque ya se nos durmió, eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos. Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y el chaleco se lo tratamos de imponérselo a los demás y si no lo aceptan decimos que son unos tales y unos cuales y al ratito andamos a la greña. ¿Ustedes creen que eso está bien? Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien. Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente: “El respeto al derecho ajeno es la paz” (aplausos). Así me gusta... no que me aplaudan, pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras.

Yo estoy de acuerdo con todo lo que dijo el representante de Salchichonia (alusión a Alemania) con humildad, con humildad de albañiles no agremiados debemos de luchar por derribar la barda que nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la barda del odio, el día que lo logremos podemos decir que nos volamos la barda (risas). Pero no la barda de las ideas, ¡eso no!, ¡nunca!, el día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en máquinas, en autómatas.

Este es el grave error de los Colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico, hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿existen esas libertades en sus propios países? Dicen defender los Derechos del Proletariado pero sus propios obreros no tienen siquiera el derecho elemental de la huelga, hablan de la cultura universal al alcance de las masas pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad, hablan de la libre determinación de los pueblos y sin embargo hace años que oprimen una serie de naciones sin permitirle que se den la forma de gobierno que más les convenga. ¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto? No, señores representantes, yo no puedo estar con los Colorados, o mejor dicho con su modo de actuar; respeto su modo de pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante por la fuerza en todos los países de la tierra (voces de protesta). ¡El que quiera ser Colorado que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás! —los Colorados se levantan para salir de la Asamblea—.

¡Un momento jóvenes!, ¿pero por qué tan sensitivos? Pero si no aguantan nada, no, pero si no he terminado, tomen asiento. Ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado; pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos... todavía tengo que decir algo de los Verdes, ¿no les es gustaría escucharlo? Siéntese (va y toma agua y hace gárgaras, pero se da cuenta que es Vodka).

Y ahora, mis queridos colegas Verdes, ¿ustedes qué dijeron?: “Ya votó por nosotros”, ¿no?, pues no, jóvenes, y no votaré por ustedes porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo, ustedes también son medio soberbios, como que si el mundo fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa, y aunque hablan de paz, de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero. Yo estoy de acuerdo con ustedes en que debemos luchar por el bien colectivo e individual, en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, del vestido y del sustento. Pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas, ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio, poco a poco se han ido convirtiendo en los acreedores de la humanidad y por eso la humanidad los ve con desconfianza.

El día de la inauguración de la Asamblea, el señor embajador de Lobaronia dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión; ju... y yo me pregunto: ¿para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos?, ¿para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?, ¿para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos? (aplausos).

Debemos de pugnar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y de tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos. Pero esta aspiración no será posible sino hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social. Es verdad que está en manos de ustedes, de los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares.

Ayúdennos pagando un precio más justo, más equitativo por nuestras materias primas, ayúdennos compartiendo con nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en la técnica... pero no para fabricar bombas sino para acabar con el hambre y con la miseria (aplausos). Ayúdennos respetando nuestras costumbres, nuestras costumbres, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos; practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional. Reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorios, sino como seremos humanos que sentimos, que sufrimos, que lloramos.

Señores representantes, hay otra razón más por la que no puedo dar mi voto: hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia como embajador de mi país, espero me sea aceptada. Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libre, el anhelo delegar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia. Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos. Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras, que hace dos mil años, dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos... amaos los unos a los otros”, pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “Armaos los unos contra los otros”. ... He dicho...”.

Cantinflas 1966, Mexico

fuente: http://elmason.blogspot.com/2006/01/discurso-de-cantinflas.html

La Alegoría de la Caverna

La Alegoría de la Caverna

Sócrates: ...En una caverna subterránea, con una entrada tan grande como la caverna toda, abierta hacia la luz imagina hombres que se hayan ahí desde que eran niños, con cepos en el cuello y en las piernas, sin poder moverse ni mirar en otra dirección sino hacia delante impedidos de volver la cabeza a causa de las cadenas. Y lejos y en alto, detrás de sus espaldas arde una luz de fuego, y en el espacio intermedio entre el fuego y los prisioneros, asciende un camino, a lo largo del cual se levanta un muro, a modo de los reparos colocados entre los titiriteros y los espectadores, sobre los que ellos exhiben sus habilidades.
 
Glaucón: Me lo imagino perfectamente.
 
Sócrates: Contempla a lo largo del muro hombres que llevan diversos vasos que sobresalen sobre el nivel del muro, estatuas y otras figuras animales en piedra o madera y artículos fabricados de todas las especies... ¿crees que los prisioneros puedan ver alguna otra cosa, de sí mismos y de los otros, sino la sombra  proyectada por el fuego  sobre la pared de la caverna  que está delante de ellos?  ...¿y también de la misma manera respecto a los objetos llevados a lo largo del mundo? Y si pudieran hablar entre ellos, ¿no crees que opinarían de poder hablar de estas [sombras] que ven como si fueran objetos reales presentes? ...Y cuando uno de ellos fuese liberado, y obligado a alzarse repentinamente, y girar el cuello y caminar, y mirar hacia la luz... ¿no sentiría dolor en los ojos, y huiría, volviéndose a las sobras que puede mirar, y no creería que estas son más claras que los objetos que le hubieran mostrado?... Y si alguien lo arrastrase a la fuerza por la espesa y ardua salida y no lo dejase antes de haberlo llevado a la luz del sol, ¿no se quejaría y se irritaría de ser arrastrado, y después, llevado a la luz  y con los ojos deslumbrados, podría ver siquiera una de las cosas verdaderas?
 
Glaucón: No, ciertamente, en el primer instante.
 
Sócrates: Sería necesario que se habituase a mirar los objetos de allá arriba. Y al principio vería más fácilmente las sombras, y después, las imágenes de los hombres reflejadas en el agua y, después, los cuerpos mismos; en seguida, los cuerpos del cielo, y al mismo cielo le sería más fácil mirarlos de noche ...y, por último, creo, el mismo Sol... por si mismo, ...Después de eso, recién comprendería que el Sol... regula todas las cosas en la región visible y es causa también, en cierta manera, de todas aquellas [sombras] que ellos veían... Pues bien, recordando la morada anterior, ¿no crees que él se felicite del cambio y experimente conmiseración por la suerte de los otros?... Y considera aun lo siguiente: si volviendo a descender ocupase de nuevo el mismo puesto ¿no tendría los ojos llenos de tinieblas, al venir inmediatamente del Sol?... Y si tuviese que competir nuevamente con los que habían permanecido en los cepos, para distinguir esas sombras, ¿no causaría risa y haría decir a los demás que la ascensión, deslumbrándolo, le había gastado los ojos?... Pero si alguno tuviese inteligencia... recordaría que las perturbaciones en los ojos son de dos especies y provienen de dos causas: el pasaje de la luz a las tinieblas y de las tinieblas a la luz. Y pensando que lo mismo sucede también para el alma... indagaría si, viniendo de vidas más luminosas, se encuentra oscurecida por la falta de hábito a la oscuridad, o bien si, llegando de mayor ignorancia a una mayor luz, está deslumbrada por el excesivo fulgor.
 
La República. Platón. Libro VII, 1-3, 513-18. Trad. De R. Mondolfo

PALABRAS A UN JOVEN RECIEN INICIADO EN LA MASONERÍA

PALABRAS A UN JOVEN RECIEN INICIADO EN LA MASONERÍA

Q:. H:.  Aprendiz.,

Me pide usted unas cuantas palabras con ocasión de su ingreso a la Masonería hace unos días, y aunque he querido contestarle rápidamente no me ha sido fácil hacerlo.

La razón de esta demora, radica en que el método que practica la Orden es rico en cauces, y no es sencillo elaborar un instructivo Masónico al estilo de la "Guía para la Vida", de Bart Simpson, como sería mi deseo.

Sin embargo, creo que debo comenzar diciéndole que en lo personal me alegra la llegada a la Masonería de jóvenes de mentes abiertas.  Seguramente, acostumbrados a la vida académica, y diestros en los nuevos adelantos tecnológicos de la sociedad de la información (Internet, Escáner,  Video Bean, wi-fi, celular, megapixel, e- mail, i-Pod, i-Pac, DVD, Mp3, Palm, space, chat, USB, Pocket PC, bytes, mouse, blogs, vlogs, podcast, spyware, adware, etc.).

Por lo tanto, no son ustedes ciudadanos que ingresan a la Masonería con los escasos conocimientos con que lo hacíamos nosotros cuando no existían las computadoras.  Muy por el contrario, se trata de personas que, antes de tocar nuestras puertas, pudieron investigar en la Internet, en compañía de sus allegados, quienes somos los Masones, quienes hemos sido, que hacemos, que dicen de nosotros nuestros simpatizantes y que afirman nuestros malquerientes.

Naturalmente, esto nos crea el reto, frente a ustedes, nuevos compañeros de ruta, de estar permanentemente actualizándonos acerca de las nuevas corrientes de opinión y practica de la Masonería en una época que se llama a si misma la de la información.  Es decir, que estamos obligados, por imperativo de los tiempos que corren, a asumir simultáneamente el rol de heraldos del progreso y guardianes de la tradición.  Y eso no es fácil.

La buena noticia, es que la experiencia ha demostrado que de estos diálogos intergeneracionales la Masonería siempre emerge ratificando un rol muy afín con la construcción de un mundo más humano y más sensible al dolor ajeno que el que encontró.  Un mundo más respetuoso de la diferencia y la heterogeneidad.

Del mismo modo entiendo, que jóvenes como usted, que han optado por dedicar su tiempo a la Masonería, se respetan a sí mismos, y también respetan a aquellas personas que han escogido para ejecutar un proyecto común, y con quienes obligatoriamente están analizando esta nueva distracción de la vida familiar, así como su lugar en la vida de pareja.

Y si para ello, usted cancela una suma mensual de dinero que fácilmente podría dedicar al disfrute de un buen libro, de un partido de fútbol, a oír música de su gusto, charlar con su pareja, comer una rica pizza (doble queso con piña, pollo y champiñones), o a degustar un excelente congrio con  un cabernet, en inmejorable compañía, o a cultivar con devoción un pecado capital, eso me impone el máximo respeto por su presencia entre nosotros.

Sentado esto, créame, Q:. H:., cuando le digo, que la promesa que le hace la Masonería consiste en brindarle la posibilidad de dialogar sin intermediarios con usted mismo, de confrontarse, y de elaborar en consecuencia un argumento propio para incorporarlo a su biografía personal.  Es este el real carácter instrumental de los muchos textos y psicodramas que conocerá entre nosotros.  Es el "atrévete a pensar" que Kant  (otro Masón como usted) escribió en el frente de su casa.

La Masonería además le ofrece una catarsis.  Es decir, en palabras del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, una "purificación de las pasiones del ánimo mediante las emociones provocada por el arte".  En nuestro caso, por el "Arte Real" de la construcción de nosotros mismos y del de la construcción de la sociedad en que vivimos.

La Iniciación por la que acaba de pasar, en palabras de René Guenon (un escritor Masón francés), no es más que "la transmisión de una influencia intelectual".  Y en esta, como en cualquier otra transmisión, para que sea funcional se requiere un emisor idóneo (la Masonería), un receptor idóneo (usted) y un medio idóneo (lo llamamos Rito).  Es decir, que nuestros modos le imponen a usted mismo un gran peso en su construcción particular, y no es caprichoso el diseño puesto que solo usted conoce la exacta configuración del terreno en donde habrá de levantarse su edificio.

La Orden Masónica cuenta, y ha contado siempre, con muchas formas y estilos de decirle a sus adeptos: "se tú mismo", "lo que tú haces te hace", "supérate", "valora el honor, el saber y la virtud", "estudia", "lucha contra la ignorancia y la ambición", "no te dejes llevar por el brillo de los metales", etc.   Cualquiera que sea nuestra forma personal de transmitirlo, usted no pierda de vista el mensaje central.

No espere, ni busque, ni practique entre nosotros, proselitismos ideológicos, políticos, metafísicos, o de cualquier otra índole, por que estas corrientes de pensamiento corresponden a otros espacios más específicos de adoctrinamiento.  No obstante, debemos reconocer que todas esas corrientes de opinión son legítimas en una sociedad plural, a cuya pluralidad debemos incorporarnos con respeto.  "He ahí el detalle", diría Mario Moreno, Cantinflas (otro Masón extraordinario).

Q:. H:. Aprendiz,

Al iniciar usted ahora el método de construcción personal que ofrece la Masonería, mi invitación cardinal es al estudio.  Hago votos por que las expectativas que lo llevaron a tocar nuestras puertas sean colmadas a entera satisfacción, y por que tenga una vida Masónica muy placentera.

Bienvenido y mil éxitos.


Iván Herrera Michel. 33°
Ex - Gran Maestro de la Gran Logia del Norte de Colombia
Ex - Secretario de la Conferencia Masónica Americana - COMAM -

Tecnicas de lectura

Tecnicas de lectura

Un día, hace mucho, mucho tiempo, descubrimos que ciertos signos escritos de manera ordenada sobre una hoja de papel tenían sentido, una especie de equivalencia con los sonidos que nos sirven para comunicarnos entre seres humanos. Resultaron ser una representación gráfica de la palabra. Desde entonces, pasaron por nuestras manos diversas expresiones de ese maravilloso instrumento que es la escritura; cuadernos, libros, compendios, etc.  

Pero aprendimos a leer: a traducir símbolos escritos en ideas comprensibles. Empero, quienes han asumido la responsabilidad de aumentar sus conocimientos a través de la lectura saben que leer es una tarea titánica; se trata de comprender e interiorizar ideas ajenas. Dicho de otro modo: tratar de aprehender los pensamientos que otro ser humano para incorporar sus conocimientos a nuestro propio saber. Esa es la verdadera lectura: la lectura de comprensión.

¿Cómo leemos?   Existe, primero, la lectura mecánica que se limita a identificar palabras, prescindiendo de interpretar su significado. Prácticamente no hay comprensión.  Aparece luego la lectura literal que permite una comprensión superficial del contenido. Viene, a menudo, acompañada de la lectura oral.  Finalmente su opuesto es la lectura silenciosa que capta mentalmente el mensaje escrito sin pronunciar palabras. El lector está captando ideas, no fonemas; de donde surge el hábito de lectura.

Podemos mencionar también, algunos vicios p.e., la lectura de regresión. Consiste en volver atrás sobre lo leído, antes de terminar el párrafo. Muchas veces, se hace de forma inconsciente. La regresión provoca un efecto negativo sobre la velocidad de lectura y la comprensión de lo leído, porque divide el pensamiento y se pierde la idea general. Muchos lectores creen que con este medio se reafirma la comprensión de lo leído. 

Finalmente, un buen lector tendrá a mano y consultará con frecuencia el diccionario. Un vocabulario escaso hace descartar gran cantidad de palabras y expresiones, lo que hace la lectura lenta. Este es un círculo cerrado: hasta que no se empiece a usar con regularidad el diccionario no se ampliará el vocabulario y la lectura no será todo lo eficaz que debiera. MEMORIA: OLVIDO Y RECUERDO.

Respecto a los elementos físicos, diremos que el movimiento de los ojos en la lectura consiste en tres actividades: 1. La fijación, que tiene lugar cuando los ojos se detienen. Es el momento en que se lee. 2. Los movimientos sacádicos. Los ojos de una persona que está leyendo mueve los ojos a saltos. 3. La barrida de retorno. Cuando los ojos alcanzan el final de la línea, pasan a la siguiente realizando este tercer movimiento.

Una lectura eficiente, por tanto, consiste en un movimiento de ojos suave y rítmico, mientras van avanzando a lo largo del material, con pocas regresiones (o relecturas del material). Los ojos siempre están en el lugar previsto, en vez de ir vagando por la página. También tienen una amplia zona de enfoque sobre las palabras.  Los expertos proponen, entonces, algunas técnicas de buena lectura. 

Por ejemplo, seguir al dedo. Emplear al dedo como si fuera un puntero que marca el ritmo de lectura constituye la mejor herramienta para adquirir mayor velocidad y conseguir fijaciones más amplias. Basta con subrayar con el dedo cada línea de la página de margen a margen mientras se lee, de modo que los ojos logren un enfoque definido sobre la página. Se obliga a los ojos a seguir al dedo y así se eliminan fácilmente las regresiones innecesarias. Al ganar en velocidad de lectura percibirán que empiezan a captar más palabras: o sea, logran fijaciones más amplias.

Un movimiento básico de la mano, donde el movimiento de la mano sirve para marcar el ritmo. En esta técnica, los ojos deben seguir al dedo a lo largo de las líneas impresas. El dedo recorre cada línea lo suficientemente despacio para entender, pero no hay que dejar que el se pare. Cuando el dedo llegue al final de la línea, practica una barrida de retorno junto a los ojos. Una barrida de retorno es el movimiento que hace llevar los ojos hasta la primera palabra de la siguiente línea.

Una técnica alternativa es la de movimiento en S. Sirve para controlar la velocidad y ampliar las fijaciones; se utiliza para simulacros de lectura, para repasos y para análisis previos, pero no sirve como método de lectura normal. Hay que tomar en cuenta que la mano está definiendo una zona a la que deben mirar los ojos, por tanto no es extraño que se pueda leer cuando se hace el movimiento inverso.

Una vez que percibimos algo, comienza un proceso que conduce a la memorización de esos datos. Este ciclo comprende las siguientes fases: Comprensión: supone la observación a través de los sentidos y el entendimiento tanto de las partes como del todo. Fijación: se adquiere con la repetición. Es imprescindible fijar antes de recordar una información que nos interesa. Conservación: esta fase está en función del interés y la concentración. El entrenamiento definirá el modo en que se memoriza. Evocación: significa sacar al plano de la conciencia los conocimientos almacenados. Reconocimiento: consiste en la interrelación de los conocimientos nuevos y previos.

No todas las personas tienen la misma capacidad para memorizar datos. Frente a quienes rápidamente se acuerdan de una información remota, hay personas que tienen más dificultades para memorizar. Puesto que la memoria que vamos a utilizar se basa en asociaciones de informaciones, debemos estructurarnos y relacionar el material a retener. Es necesario pensar con imágenes, ya que la imaginación y el pensamiento están unidos. Para conseguirlo hay tres principios: Exagerar determinados rasgos como si se tratase de una caricatura. Captar los novedoso. Dar movimiento a nuestras imágenes pensadas como si fueran una película. Fijar contenidos con la repetición y repetir las ideas evitando la asimilación mecánica. Es importante hacer pausas mientras se lee o estudia para recordar lo que se va aprendiendo.

Un asunto importante para cualquier investigador es el subrayado, algo fundamental para destacar lo más importante de cada tema y para mejorar la retentiva.

Nuestra Orden exige de nosotros un importante esfuerzo de lectura, para aprehender la experiencia de nuestros mayores y de quienes profundizaron en el estudio de la compleja ciencia que constituye la Masonería.

Resumen de la plancha: Tecnicas de lectura; H:. M:. Jaime Vásquez de la B.  http://fe41bo.netfirms.com/La%20lectura.html