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Pensamiento Masonico

Reflexiones

DESPIERTA MAMÁ/PAPÁ DESPIERTA

DESPIERTA  MAMÁ/PAPÁ  DESPIERTA

Cada día los hijos se van más tarde del hogar, es más hay treintones, que aún dependen de sus padres. Eso se llama ser MANTENIDO.

Parece que las madres estamos fallando en el proceso de separación, individualidad y ayuda a los hijos a crear su propia independencia. Eso se llama.. COMPLEJO DE GALLINA.

Es curioso, lo que pasa es que las madres principalmente confundimos lo que es el amor y nos dedicamos a hacer felices a nuestros hijos, a cumplirles sus caprichos, a resolverles la vida y no pensamos que el resultado es la infelicidad, ya que nuestros hijos nunca aprenderán a ganarse la vida y a ser autosuficientes. Eso se llama hacerlos,  DEPENDIENTES E INÚTILES.

En aras de una felicidad mal entendida queremos llenarlos de cosas materiales, les damos la mejor fiesta de cumpleaños, la mejor ropa, los tenis más caros, la mejor escuela, dinero para las discotecas, un carro si es posible, y constantes gratificaciones que no se ganan, que no se merecen y lo más grave que no te agradecen. Eso se llama ALCAHUETERIA.

Te sacrificas en todos los sentidos para que tus hijos tengan lo mejor y nunca les quedas bien y lo que recibes por parte de ellos es: exigencia, egoísmo y en muchos casos descalificación y malos tratos. Les has dado tanto, que se creen merecedores de todo. No te piden . . . te exigen.

Les hemos dado tanta atención que se sienten el centro del universo, cargados de egoísmo creen que el mundo debe de girar a su alrededor y que lo único valioso, e  importante y primordial son ellos.

No les hacemos conciencia de su papel como miembros de una familia, si yo como madre cumplo con el  compromiso  de cubrir sus necesidades personales, de salud y escolares: . . . Ellos tienen que cumplir con el compromiso de sacar buenas calificaciones y colaborar en el hogar.

¿Qué está pasando con las nuevas generaciones? Si miramos un poco hacia atrás y revisamos los años lejanos o cercanos a nuestra juventud, todo era muy diferente.

No tenías teléfono celular, y no te pasaba nada. Te conformabas con la ropa que tus papás te podía comprar y no por eso te sentías diferente ni descalificada por no usar la marca X ó Z.

Si te llamaban la atención, te negaban un permiso o te daban un coscorrón, no amenazabas a tu mamá con denunciarla a los Derechos Humanos y mucho menos le mencionabas la lista de los Derechos de los niños y de los adolescentes.

Si te ibas a una tardeada, fiesta o pachanga, te comprometías  a regresar a una hora determinada, que tenías que cumplir pese a quien le pese; de lo contrario  no había permiso para la siguiente. Y eso no era motivo para emitir gritos, zapatazos y azotones de puerta, o tener durante una semana . . . . . . . . . . sonrisas fingidas y jetas "naturales".

En ese tiempo existía un valor muy importante que nos enseñaron desde pequeños, se llamaba RESPETO.

Ahora no se conoce, no existe, no sabemos en que lugar estará o detrás de que mueble lo escondimos los padres, para que nuestros hijos no lo encuentren y mucho menos lo practiquen.

En aquellos tiempos de familias grandes, la mamá no tenía mucho tiempo para sentarse con nosotros para hacer la tarea. Y no era común reprobar materias y mucho menos perder el año. Había valores que eran preponderantes : uno era el orden, el otro la disciplina y otro, la obediencia.

Hoy en día, la mamá tiene que hacer la tarea escolar, comprar la monografía y lo único que le falta es ir a presentar el examen en el salón de clase. Limpiarle los zapatos, zambullirse entre los sillones buscando el cuaderno, el lápiz, o el sacapuntas y buscar en el basurero la circular que al día siguiente tiene que presentar firmada en la dirección.

Y todo este circo para que el niño no haga berrinche y no sufra una deshidratación a causa de sus lágrimas y lo más triste, para mantener la paz social en el hogar, donde la solvencia y la autoridad de la madre hace mucho tiempo no existen.

Y que decimos de lo cotidiano en el hogar, donde para evitar conflictos y  discusiones, como ya no funciona aquel estribillo de: Jorgito a la una,  Jorgito a las 2, Jorgito a las dos y cuarto como si fuéramos reloj. O el clásico 'voy a contar hasta diez' va una, van dos.. Nos convertimos en la sirvienta, recogedora de chinches, lava platos, tiende camas, eso si, con la boca callada para no caer "gordas" con tanta habladera y no le permitimos a "la niña de nuestras entrañas" que se desgaste ni siquiera recogiendo sus propios tiraderos, total para qué, ella por qué, si para eso está la mamá . . . . . . . . . ¿querías hija, no?. Y aparte mi mamá ni trabaja, se la pasa en la casa todo el día sin hacer nada. Claro esa frase la han escuchado de alguien en casa.

En aquellos tiempos no te sobreprotegían, ni te solucionaban los problemas . . . . . tenías libertad hasta para cometer errores . . . . . . . y afrontarlos (con la ayuda secreta de la mamá),  lo cual te llevó a  desarrollar un sentido de responsabilidad y de identidad. Eso se llama CRECER y MADURAR.

Dentro de este proceso de crecimiento no estaban exentos de un coscorrón o una que otra nalgada bien puesta . . . las mismas que a nadie le ocasionó ningún trauma, ni hubo necesidad de llevarte al psicólogo.

En aquellos tiempos la voz de los papás se escuchaban con respeto, las órdenes se acataban sin protestar y los consejos de mamá no eran catalogados como "cantaletas", "rollos" o "monsergas".  Ni les decías 'ya
cállate'.

En aquellos tiempos la mamá ponía los límites, las reglas y . . . las condiciones y no tenía miedo de que el hijo o la hija le dijeran: aquí no me comprenden, no me dejan ser, 'me voy de la casa', pues adonde te ibas a ir . . .  y que te trataran mejor que en tu casa.

En aquellos tiempos la mamá no tenía miedo de llamarte la atención y 'que  te enojaras'. Total que tenías dos costos 1) enojarte y 2) volverte a contentar . . . TU MISMO(A).

En aquellos tiempos si no querías comer . . . te quedabas con hambre . . . sin comer nada, porque no te daban dinero para comprar "porquerías" en la tienda de la esquina.

Además la mamá se levantaba temprano a prepararte el desayuno . . . En aquellos tiempos tu mamá no te justificaba tus malas calificaciones, ni tu mal comportamiento en la escuela, ni la falta de respeto a los maestros, ni tu falta de colaboración y apoyo en tu casa.

En aquellos tiempos la mamá decía no. Y no, quería decir  . . . . . . . . . . ¡¡¡NO!!!!.

En aquellos tiempos mi mamá no tenía como asistente educativa a la televisión. Se daba tiempo para escucharme, de acuerdo a sus posibilidades . . . y me informaba, pero sobre todo me formaba.

En aquellos tiempos la figura de la mamá era muy diferente a la actual, en aquellos tiempos el amor, el respeto y la consideración no daban cabida a los actuales calificativos: Mi mamá está loca, está menopáusica, es una histérica, está neurótica, es una frustrada, y quien sabe cuántos calificativos más, los mismos que me causan una gran pena . . . . . no sé si por quien los emite o por quien los recibe.

¿Que vamos a hacer con los hijos de hoy?: egoístas, aprovechados, dependientes, irresponsables, irrespetuosos, groseros, estafadores económicos y emocionales?

Si no le das dinero, te lo "roba", porque así se llama a la acción de tomar algo que no es tuyo. Enséñales a ganar su propio dinero con honestidad, para que sepan lo que cuesta administrarlo y disfrutarlo.

Enséñale a valorar la oportunidad de estudio, no todas las personas tienen el privilegio de prepararse, tener una profesión y formar un plan de vida.

No le permitas que te amenacen con salirse de la escuela y no estudiar.
¿Qué vas a hacer con un parásito en tu casa?.

Enséñale a respetar a sus semejantes para que cuando tenga su pareja la sepa cultivar y procurar: La igualdad entre hombres y mujeres no es faltarse al respeto, ni tener jerarquías ventajosas.

Enséñale a formar su escala de valores que lo hará un ser humano de bien, útil a su familia y a la sociedad.

Hazle conciencia que los valores no han pasado de moda ni son piezas de museo.

Enséñale a quererse a sí mismo para que cuando tenga sus hijos los sepa amar y educar. Para que tenga  credibilidad  en la relación de pareja . . . y no opte por la unión libre que engendra la promiscuidad y la falta de selectividad afectiva . . . para los productos, llamados HIJOS . . . . . y muchas veces a los mismos padres.

Tus hijos son tu responsabilidad . . . cuando Dios puso en tus brazos ese pequeño ser . . . . . te lo dió limpio, sano, y puro . . . te dio un maravilloso material  para que tú elaboraras . . . . .una extraordinaria obra de arte . . . . . . .  qué haz hecho con ese pequeño ser, en qué lo haz convertido, qué cuentas le vas a entregar al Creador de la misión que te encomendó, de formar un ser humano de bien. Dios castiga también la falta de atención y la
negligencia.

Haz un examen de conciencia y reconoce tus errores y enmiéndalos, reconoce tus carencias y prepárate, busca tu dignidad y recupérala.

Hoy nos preocupamos por llenar de cosas materiales a nuestros hijos y olvidamos por completo sus necesidades morales y espirituales, también el alma necesita de . . . . . . .  alimento.

Enséñale a conocer y a practicar la generosidad, hay muchas cosas que dar: una sonrisa, una flor, amistad, amor, compañía, una palabra amable, una oración, un pensamiento positivo.

Un corazón generoso siempre estará rebosante de paz. Dale la oportunidad de estar en paz, pero primero debe de conocerla.

DESPIERTA MAMÁ Y PAPÁ

DESPIERTA!!!!!!!!!!!

Vamos a ponernos las pilas, hagamos de nuestra escala de valores . . . . . . . un estandarte y párate al frente, para que tus hijos puedan identificar de cerca el respeto, la comunicación, el compromiso, la honestidad, la humildad, la cortesía, la prudencia, la generosidad, el agradecimiento, la nobleza de corazón que es lo que hace seres humanos de excelencia.

Se una madre y un padre responsable de tiempo completo, desarrolla en tus hijos raíces profundas para que crezcan muy alto y fuertes y moldéale alas fuertes y ágiles para que vuelen hacia los valores éticos, morales . . . . . y Dios premiará tu esfuerzo. DESPIERTA MAMÁ Y PAPÁ . . . . . . . . . . DESPIERTA.


Enviado por Raul Ramirez

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El desaprendizaje cívico

El desaprendizaje cívico

“Imagino un futuro en el que la educación incluirá como rutina el inculcar aptitudes esencialmente humanas como la conciencia de la propia persona, el autodominio y la empatía, y el arte de escuchar, resolver conflictos y cooperar”.

Daniel Goleman.

Gonzalo Hugo Vallejo
El Diario del Otún

La Pedagogía, esa teoría de la enseñanza y del aprendizaje que se impuso a partir del siglo XIX como ciencia de la educación que estudia las condiciones receptivas y perceptivas, objetivas y emocionales del conocimiento, los contenidos académicos y formativos, la evaluación y trascendencia del mundo problémico, contingente y conflictivo que envuelve a educadores y estudiantes como protagonistas de un proceso histórico y cultural... ha emprendido una expedición arqueológica, etnográfica y antropológica, rastreando en los insondables yacimiento del ser, las huellas epistemológicas y ontológicas que nos acerquen al sentido sígnico y epistémico de lo que se ha entendido por aprender. El aprendizaje se define como ese ejercicio disciplinar que incorpora en sí mismo hechos, sensaciones, intuiciones, percepciones, juicios y criterios de verdad, exógenos y muchas veces desconocidos. “Aprender es convertir en sustancia intelectual o sensitiva propia lo que anteriormente no pertenecía a ella. Aprender es ensanchar la vida y es el medio esencial del crecimiento interior”, afirma Marcel Prevost (“El arte de aprender”, 1947).

Todos sabemos la compleja y ardua labor de adaptarnos a conceptos principios, valores, normas, paradigmas y dogmas preestablecidos, considerados por el común de la gente como válidos, aceptables, correctos, incontrovertibles... todo un mundo sacralizado lleno de verdades flatulentas y apodícticas. ¿Cómo transformar, por no decir, derruir y erradicar estos preceptos grabados indeleblemente en nuestra conciencia? Corremos sin rumbo alguno; no sabemos dónde nos encontramos. ¿Por qué estamos en este aquí y en este ahora? ¿Cuál es nuestra misión en este mundo? ¿Cómo podemos cambiar esa realidad que con crudeza y acritud nos interpela? ¿Por qué aceptamos de una manera “Irracional” situaciones que a todas luces son injustas, degradantes y alienadoras?

El aprendizaje parte de una necesidad, de un interés, de una intencionalidad, de un propósito; parte de igual manera de la aceptación del reto que nos impone el mundo de lo incierto, lo confuso, lo desconocido, lo irresoluto. El aprendizaje es un acto de apropiación racional y emocional de hechos, situaciones y/o actitudes, ajenos o propios a nuestra condición sociocultural. Es ensanchamiento de la vida, posibilidad y probabilidad de crecimiento. El aprendizaje se ha entendido como el desarrollo de habilidades, destrezas, hábitos, actitudes y valores que le permiten al individuo conocer, comprender, resignificar, revaluar, cuestionar, crear y transformar, elementos orogénicos que forman parte del relieve del ser y la geografía del hacer.

El acto de desaprender forma parte importante del aprendizaje y constituye una de las mayores fuentes de resistencia y una de las más dolorosas y sublimes experiencias del individuo por las fisuras, los desgarrones y las rupturas que dejan en el individuo ese dramático enfrentamiento con el mundo contingente de sus habitudes. Ese desaprendizaje consiste en un deslastramiento de vivencias, experiencias, paradigmas, creencias, todo un cúmulo praxiológico que tuvo algún grado de utilidad y de actualidad en el pasado y que las condiciones socioculturales, a pesar de su deslegitimación histórica, aún siguen normatizando nuestras vidas dándole un sentido de pertenencia y legalidad a cada una de esas prácticas, a pesar de su obsolescencia e inocuidad. Desaprender significa comenzar a dudar de la logicidad, certidumbre y obviedad, elementos con los cuales se ha sido tipificando y amortajando el mundo de lo pedagógico y lo formativo en los diferentes escenarios de nuestra vida cotidiana: sociales, culturales, educativos, políticos.

El desaprendizaje es el eslabón que une el aprendizaje y el reaprendizaje. No podemos aprender algo nuevo si no desaprendemos antes, es decir, una nueva praxis no tendrá asidero en nuestras vidas mientras no permitamos que ella ocupe el espacio donde se apoltronó el prejuicio, donde mondos y lirondos dormitan los dogmas y las verdades adiposas y eternas, autosuficientes y mentirosamente indispensables. La tragedia que se vive en el mundo familiar y escolar, obedece, en primera instancia, al interés que existe en “desproblemizar” la realidad al considerarla colindante con el mundo del pesimismo, la anarquía y la negatividad. Se ha venido estigmatizando el pensamiento complejo y divergente, la pedagogía crítica, las posturas histórico-culturales. Sólo es exitoso, productivo, rentable aquello que se erija como positivo, proactivo, consensual, “sinérgico” y que almibare, de alguna forma, desde una pedagogía aplicada, el amargo y cotidiano acontecer de lo humano y organizacional.

En lo fundamental, un cambio de paradigma es una nueva manera de observar, pensar y sentir algo. A menudo este cambio se hace imprescindible debido a los nuevos retos del mundo social y cultural contemporáneo. Tales cambios son necesarios puesto que las transformaciones importantes en la realidad exigen un desarrollo dialéctico donde los agentes educativos reinterpretan, reconceptualizan, recontextualizan y aplican. La mejor manera de captar estas señales de cambio es cuando encontramos personas inquietas, con “el gusanito del desasosiego por dentro”, individuos que no aceptan esa mismidad “apoltro-acolchonada” y comienzan a enredarse, a confundirse y a chocar contra una realidad acartonada por prejuiciosos arquetipos; individuos que desde el reconocimiento de sus mundos disensuales y conflictivos, permiten que la duda, la sospecha, el cuestionamiento, la denuncia, la inconformidad, hagan posible otra realidad disímil, asimétrica, polimorfa, diversa, irregular, diacrónica, divergente, subversiva. Es aquí cuando comienzan las relecturas, la decodificación, la resignificación y el desaprendizaje. Palabras más, palabras menos, no podemos seguir aceptando un mundo de verdades magras y apodícticas fundamentadas en la alienación, la deshumanización, la exclusión y el oprobio.

Las ciudades presentan fuertes contrastes que reflejan una tremenda diversidad cultural y situacional. En nuestras urbes, riqueza y pobreza se interpelan de una manera cruda y permanente. Allí, donde las comunidades no se resignan al atraso, al abandono, la resignación y el olvido, las esperanzas y las angustias cotidianas conviven con los problemas, las dificultades y los retos. Allí se debe ejercitar una ciudadanía compleja, crítica y propositiva que busca devolverle la credibilidad a las instituciones que la representan. En la ciudad habita la sociedad civil con sus múltiples formas y diversos actores sociales, entendida ésta, como un conjunto de actores, entidades comunitarias, organizaciones sociales, sindicales, gremiales e instituciones que no perteneciendo a la esfera de gobierno, juegan un papel importante dentro de la sociedad a nivel de opinión pública, organización ciudadana y representación socioeconómica y política.

En este orden de ideas, se deben reivindicar las mallas institucionales entendidas como una red integral de organizaciones cívicas, comunitarias, asociaciones y comités que deciden unir esfuerzos y propuestas para solucionar los problemas que afectan a su comunidad. Allí debe tomar forma y vida la planeación participativa entendida como una práctica organizacional e interactiva, mediante la cual los ciudadanos intervienen en la elaboración de programas y proyectos de desarrollo humano y social. Se concibe así, la participación, como un proceso donde las organizaciones de la sociedad civil no sólo intervienen en la satisfacción de sus necesidades inmediatas, sino también en los procesos económicos, políticos y culturales de su mundo socio-sistémico y simbólico.

Las fortalezas competitivas en materia de educación ciudadana en el siglo XXI, indican que debemos estructurar nuestras organizaciones desde lo ético y lo comunicacional, lejos del mundo banal de las competencias, habilidades y destrezas que hiperbolizaron el mundo laboral y productivo forjando con sus espejismos fetichistas, imágenes ahítas de abundancia, autoestima y progreso. Debemos aprender a reunirnos, a reconocernos en la crítica y la denuncia, a consultarnos unos a otros... como un medio para que prevalezca el interés general sobre el particular, renazca de esta forma el verdadero sentido y significado de la política y se redefina el concepto de ciudadano como sujeto activo y participativo en la definición y búsqueda de los destinos colectivos, oportunidades de futuro y futuros deseados para su ciudad y región.

El ciudadano, al compartir esa experiencia de vida y comunicación que es el desaprendizaje, “aprende” desde el prisma pedagógico de la absurdidad, a develar la realidad, a veces cruel y triste, de las prácticas de sus congéneres, lesivas para él y sus coterráneos: fosas comunes abiertas por criminales pletóricos de vaciedad, cinismo e impunidad; exterminio de individuos y comunidades consideradas como peligrosos e indeseables; tribus urbanas sometidas al escarnio y la exclusión por haber cometido el imperdonable delito de ser diferentes; hipócritas posturas humanitarias de los actores del conflicto, protagonistas de las múltiples violencias, vestidos con el emético y mortal color del verde oliva; curas y políticos que confundieron el caudillismo populista con el liderazgo estratégico y asumieron la función brahmánica de promulgar un programa de vida a expensas de unos incautos y exprimidos feligreses...

Candidatos a cargos públicos que apuestan cajas de whisky, puestos administrativos, prebendas contractuales; damas grises y tricolores que confundieron el ejercicio cultural con una práctica de beneficencia o con un desfile de pasarela; políticos voraces y de toda laya que convirtieron los caquéxicos presupuestos de secretarías, gerencias e institutos descentralizados en la caja menor con la cual se pagan a cuentagotas sus promesas demagógicas; funcionarios desvergonzados que se rasgan las vestiduras ante el sicariato moral y el homicida a sabiendas de que son ellos mismos sus promotores; aspirantes a los puestos de poder que se juegan su futuro político a la cara y sello, al póker, la ruleta o los dados, en los casinos y/o tribunas porque saben que su vida pública y moral está irremediablemente perdida; candidatos a corporaciones públicas que paradójicamente, con sus febriles sueños juveniles, aspiran a cambiar la vieja política reproduciendo el manzanillismo y las anacrónicas prácticas clientelistas de sus mentores.

Tenemos que reemprender una tarea reeducativa: construir una nueva nación, una nueva ciudad. Para ello tenemos que erradicar la cultura del resentimiento, la indolencia y/o la indiferencia cómplice y asimismo, la utilización del valor de la creatividad sólo en pro de la depredación y la violencia. Estas palabras entresacadas del texto de Jorge Humberto Muñoz V. (”Aprender a desaprender”) nos llevan a pensar que tenemos que cambiar de posturas y modelos actitudinales para no seguir aceptando una rígida y cruel realidad: “así es”, “así ha sido siempre”, “así somos”, “así será”. La enseñanza cívica como acto de desaprendizaje no puede tener valor ni sentido más que por y desde la enseñanza moral de lo público. “Las constituciones que aseguran a todos los ciudadanos la libertad política y que realizan o preparan la igualdad social, tienen como esencia el respeto por la persona y la dignidad humanas”, afirmaba el político francés Jean Jaurés en su obra “La instrucción moral en la escuela”.

A manera de conclusión, podemos afirmar que nos anima sólo un urgente imperativo sintetizado en esta afirmación: “Hay que aprender a desaprender para emprender la tarea de recomprender nuestra realidad y de esta manera, transformarla”... ¡Qué tarea más difícil! ¡Qué ocupación más digna y encomiable ésta, la de aprender a desaprender¡ ¡Adelante maestros con nuestra tarea!

Colaboracion Alvaro Franco

Un pregón para jóvenes provectos

Andrés Ortiz-Osés
Universidad Deusto

Sé siempre extraño y exótico: un alma (W.Gombrowicz).

(Exordio)

El que os habla, jóvenes probables, es un viejo que ha doblado su juventud; el que os habla, jóvenes probados, es un viejo que ha tratado con jóvenes de filosofía; el que os habla, jóvenes provectos, es un viejo carcamal que aspira a carcabien. El que os habla es el que suscribe, pero ¿a quién habla y escribe? Habla y escribe a la juventud, al joven de hoy en día, pero ¿quién es hoy joven? Joven es hoy y siempre la persona emergente, de acuerdo con la etimología latina del joven como iuvenis = el que tiene vigor y es jovial, dos cualidades que nos aproximan a la emergencia del amor y el humor en la juventud de modo unitario. En efecto, el amor es una especie de humor (sublimado o destilado), mientras que el humor es una especie de amor (desublimado o contrariado).

Amor y humor

En la juventud emerge la clave de la existencia porque en ella surge el sentido de la vida como amor y humor. Mientras que el amor es la apertura a la otredad, es el humor el que posibilita dicha apertura, por cuanto es capaz de liquidar o licuar la rigidez hasta descubrir la gracia del otro/otra. Por eso la juventud es la edad de una una especie de melopea o melopeya que en jerga/juerga juvenil se denomina "cachondeo", el cual es un "vacile" o vacilamiento existencial entre el amor y el humor. La paradoja está en que el amor acerca y el humor toma distancia, pero en el vaivén de estos contrarios está contenida la esencia de nuestra existencia humana. Sin esa dialéctica o dualéctica de los opuestos recaeríamos en el amor sin humor (lo cual es fanatismo), o bien en el humor sin amor (lo cual es cinismo). Y es que el amor necesita del humor para relativizar todo paraíso terrenal, y por su parte el humor precisa del amor para cauterizar las heridas de la vida. De aquí que el amor y el humor emergen en la juventud, pero es en la demergencia de la vejez en la que ambos se armonizan mejor: el amor con cierto humor, y el humor con un incierto amor.

Amor y humor reunidos fundan la auténtica actitud ante la vida: el sentido tragicómico de la existencia, representando el amor la pendiente trágica y el humor la vertiente cómica. Así es como el heroísmo trágico del amor queda compensado o complementado por el antiheroísmo cómico del humor. A partir de aquí es posible sonsacar una auténtica filosofía de la existencia basada en la coimplicación de los contrarios, una visión del mundo fundada en la remediación de los opuestos, una sabiduría de la vida capaz de asumir su paradójica contradicción representada in extremis por la muerte: la cual se define como corrosión o irrisión del ser, radical apertura a la otredad total, rajadura enigmática del ente.

En la juventud comienza a hacerse patente la contradicción entre el origen -el nacimiento- y el final -la muerte-, de modo que la juventud es el "presente oscilante" entre el pasado mítico y el futuro utópico. En la juventud realizamos el gran pacto entre lo que nos han hecho y ya somos, y lo que vamos a hacer y aún no somos aunque nos asomamos para serlo. Finalmente, en la juventud apercibimos prematuramente que la propia realidad es contradictoria, ya que a medida que la realidad se realiza en la misma medida se desrealiza. La gran sospecha de la juventud, su gran susto existencial consiste en vislumbrar esta autocontradicción de lo real, según la cual lo que va existiendo va dejando de existir o dexistiendo, lo que redefine a la existencia como ex/sistencia. Esto equivale a decir que existimos a la búsqueda de un sentido abierto que no acabamos de encontrar, ya que si lo encontráramos nuestro camino de la vida quedaría obturado o cerrado, clausurado o detenido, mientras nosotros mismos quedaríamos anegados o bien petrificados:

Busco el sentido pero no lo encuentro si lo encontrara no lo buscaría: así que existo por lo que no tengo si lo obtuviera yo dexistiría.

Paradoja de la vida humana: existimos porque buscamos el sentido no como un ser o cosa, sino como un transer u horizonte de todo ser o cosa: apertura de nuestra finitud al infinito.

 

Sentido de la vida

Así que el sentido no es una cosa encerrada en sí, sino un horizonte abierto al otro, un faro de luz que acoge a las tinieblas, un espacio abierto que cobija al tiempo, la libertad que afirma la diferencia, la apertura radical que asume la muerte como un vacío o huecograbado de la existencia. El sentido es la asunción del sinsentido y la positivación del negativo, la implicación crítica del mundo y el filtraje sutil de la experiencia, la sutilización estética de lo real así transfigurado humanamente. Esto conlleva echarle cierta literatura o cuento/cuenta a la vida para poder contarla, así como cierto afecto o sentimiento para poder consentirla. Pues, como decía John Cheever, si puedo reír puedo vivir, a lo que podemos añadir: si puedo sonreír, puedo sobrevivir. Finalmente, si podemos llorar podemos morir -humanamente.

Mas el sentido no es la razón pura ni la verdad abstracta: el sentido es la razón impura y la verdad encarnada o humanada. Por ello el sentido de la vida tiene que ver con lo sentido vitalmente, pues no hay sabiduría sin saber ni saber sin sabor. Por eso el sentido no es vencimiento sino convencimiento, no es superación de nada sino supuración de todo, pues que no dice abstracción sino extracción: asimilación y metabolismo, transustanciación de la naturaleza en cultura, transmutación de la materia en forma y de la carne en espíritu.

La consecuencia de todo ello es que el sentido de la vida anida en el alma como urdimbre interior del exterior, ámbito de la intimidad frente a toda intimidación exterior, simbolizada por el "corazón" como aferencia de toda referencia. En efecto, la especificidad del hombre es el alma, la cual se sitúa medialmente entre el espíritu divino y el cuerpo animalesco, a modo de remediación de contrarios cuya contracción es el propio hombre así desgarrado entre el cielo y la tierra, la trascendencia y la inmanencia, lo inmaterial y lo material, lo invisible y lo visible. Precisamente la educación humana consiste en reunir lo divino y lo animalesco en el medio/médium del alma, la cual se define como espíritu encarnado y cuerpo humanizado, así pues como síntesis de opuestos, integración de diversos e interiorización del sentido. Y es que, como decía Aristóteles, "el alma es de algún modo todas cosas", así pues la coimplicación simbólica de lo real, el precipitado de nuestras vivencias, en donde lo anímico comparece como la realidad surreal, la trascendencia interior de las cosas, la perspectiva personal del mundo.

Pues bien, de esta visión del universo surge precisamente una especie de "humanismo estrambótico", ya que el hombre es por su alma o interioridad el estrambote críptico del universo, así como la conciencia crítica de un mundo sin alma o desalmado. Por ello, allí donde un joven solitario encuentra la apertura a su trabajo solidario, allí comparece lo político-moral en su sentido plenario y no sesgado: la idea de que un partido es una parte y no el todo aparte.

 

Exhortación moral

Y bien, tras lanzaros este rollo o rollamen, aunque si bien sin examen, quisiera exhortaros, jóvenes de corazón probo e ímprobo estudio, hacia el saber y la sabiduría, al empolle y a la incubación, hacia el estudio y el sentido de vivir. El/lo joven se emparenta con iuvesco que es crecer o desarrolarse, así como con iuvenor que es jugar o divertirse, connotando así la conjunción unitaria de lo lúcido y lo lúdico. Por otra parte, el auténtico estudio, que proviene de studere, reúne también en su significación tanto el deseo como la implicación, el celo y la dedicación, el gusto y el compromiso, así pues el sentido y lo sentido. En realidad esta misma conjugación de contrarios armonizados aparece ya en la raíz lingüística del joven en cuanto jovial (emparentado heroicamente con Jovis-Júpiter) y fuerte o vigoroso (en su sentido antiheroico del capaz de ayudar: iuvo).

He aquí que la fuerza o vigor del joven puede ser usada como heroísmo fatuo o en ayuda mutua, puede ser pura fuerza bruta o bien fuerza al servicio de el/lo débil: y, por lo tanto, religada al trasfondo religioso/religado del universo como compasión universal. Si este último es el caso, si tu fuerza está al servicio de tu alma abierta al otro, entonces oye mi exhortación moral...

...Porque entonces estudiarás no para aprobar el examen meramente sino para probarte a ti mismo y poder aprobarte (pues no hay examen de ciencia sin examen de conciencia).

...Porque entonces empollarás a modo de incubación, pro-creando el fruto de tu corazón cual co-razón de tu propia razón (pues no hay razón sin corazón).

...Porque entonces buscarás la verdad para liberarte, hasta que el sentido te libere de la pura verdad abstracta o inhumana (pues no hay verdad sin sentido humano).

...Pues entonces tratarás de conocerte a ti mismo y, al hacerlo autocríticamente, buscarás perentoriamente conocer al otro (pues no hay yo sin tú ni mismidad sin otredad).

...Pues entonces buscarás el amor, el cual es la apertura radical a la otredad (pues no hay amor sin relación).

...Y entonces vislumbrarás lo sublime, el cual consiste en la sublimación de lo subliminal (pues no hay ascensión sino de abajo arriba).

....Y también captarás que Dios simboliza el sentido y el diablo el sinsentido (pues no hay Dios sin diablo ni sentido sin sinsentido).

...Incluso entenderás desde la fortaleza de tu juventud que fuerte es el que asume lo débil (pues no hay fortaleza sin debilidad).

...Asimismo observarás que la realidad no es racional como pensabas, y por eso sentirás por ella y por todos los que la realizamos, incluido tú mismo, auténtica compasión (pues no hay realidad que no sea digna de compasión humana).

...Finalmente comprenderás desde el cenit de tu juventud que estás amenazado por el nadir, lo mismo que la vida por la muerte (pues no hay cenit sin nadir ni vida sin muerte).

...Y sabrás póstumamente que la propia muerte nos libra y nos libera conduciéndonos a la paz perpetua (requies aeterna).

(Oclusión)

Por todo esto, joven precavido, deberás ir pensando en tu futuro, así como en coronar tu paso por este extraño mundo con un buen Epitafio a modo de símbolo de reconciliación final entre tu alma y el mundo. El cual epitafio te podrá servir cual lema ya en vida para saber vivirla con amor y con humor. He aquí el mío propio, que te ofrezco por si te sirve de alguna referencia implícita:

Aquí yazgo, y yazgo bien: yo descanso, y vosotros también.

Sospecho ahora tras todo lo dicho que el sentido de nuestra labor en esta vida está en un descanso eterno siquiera merecido: descanso que no obtiene quien no aporta su cuota simbólica a tiempo y en el tiempo. La clave está entonces en ser aportativo y no abortativo o deportativo. Entonces ya no se trata de portarse sino de comportarse, o mejor, de aportarse: el auténtico comportamiento como aportamiento. Aportamiernto que no es posible sin un cierto apartamiento, extrañeza o extrañamiento del mundo.

Vale, adiós, salud.

Tomasdo de: http://nonobstante.blogspot.com/2007/05/amor-y-humor.html

 

LA VIDA VIRTUAL

LA VIDA VIRTUAL

Entré apresurado y con mucho hambre en el restaurante. Escogí una mesa bien lejos del movimiento, porque quería aprovechar los pocos minutos que disponía en aquel día para comer y corregir algunos errores de programación en un sistema que estaba desarrollando, además de planear mi viaje de vacaciones, cosa que hace mucho tiempo no tengo.

Pedí un filete de salmón con alcaparras en mantequilla, una ensalada y un zumo de naranja, a fin de cuentas, hambre es hambre, pero régimen es régimen, no es verdad?

Abrí mi PC portátil y me asustó aquella voz bajita detrás mío:
- ¿Señor, no tiene unas moneditas?
- No tengo, muchacho.
- Sólo una monedita para comprar pan.
- Está bien, yo compro un pan para ti.

Para variar, mi casilla de entrada está llena de e-mail.
Quedé distraído al ver poesías, lindas presentaciones,
riendo con los chistes malos...

- Señor, pida margarina y queso para ponerle al pan ... Percibo en esos momentos que el niño se había quedado. Ok. Voy a pedir, pero después me dejas trabajar, estoy muy ocupado, ¿si?

Llega mi almuerzo y con él mi malestar. Hago el pedido, y el mozo me pregunta si quiero que saque al niño.

Mi conciencia, me impide decir que sí.
Digo que está todo bien.
Que lo deje quedarse.
Que traiga pan y un almuerzo decente para él.

Entonces se sentó frente a mi y preguntó:

- Señor, ¿que está haciendo?
- Leo unos e-mail.
- ¿Que son e-mail?
- Son mensajes electrónicos mandados por personas a través de Internet (sabía que él no iba a entender nada, pero quería liberarme de sus preguntas).
- Es como si fuera una carta, sólo que por Internet.
- Señor, ¿Usted tiene Internet?
- Tengo, sí, es esencial en el mundo de hoy.
- Qué es Internet?
- Es un lugar en el ordenador, donde podemos ver y oír muchas cosas, noticias, música, conocer personas, leer,
escribir, soñar, trabajar, aprender. Tiene de todo el mundo virtual

- ¿Qué es virtual?

Resolví dar una explicación simplificada, sabiendo con certeza que él poco iba a entender y me dejaría comer, sin culpas.

- Virtual es algo que imaginamos, algo que no podemos tocar, apañar, pegar... ahí soñamos con un montón de cosas que nos gustaría hacer. Creamos nuestras fantasías, transformamos el mundo en casi como quisiéramos que fuera. - ¡Que bueno eso!. ¡Me gusta!
- Niño, ¿entendiste el significado de la palabra virtual?
- Sí, Señor, también yo vivo en ese mundo virtual.
- ¡¿Tienes computadora?! - Exclamé yo.
- No, pero mi mundo también es vivido de esa manera...Virtual.

Mi madre está todo el día afuera, llega muy tarde, casi no la veo, mientras yo cuido a mi hermano más pequeño que vive llorando, con hambre y entonces le doy agua para que crea que es sopa. Mi hermana más grande sale todo el día también, dice que va a vender el cuerpo, pero no entiendo, porque ella vuelve siempre con el cuerpo.
Mi padre está en la cárcel hace mucho, pero yo imagino siempre a nuestra familia toda junta en casa, mucha comida, muchos juguetes en Navidad, y yo estudiando en la escuela para ser médico algún día.

Eso es virtual ¿no señor???

Cerré mi pc ... pero no a tiempo como para impedir que mis lágrimas cayeran sobre el teclado...

Esperé a que el niño terminase literalmente de "devorar" su plato, pagué, y le di el dinero excedente ... me retribuyó con una de las más bellas y sinceras sonrisas que haya recibido en mi vida y con un:

-"Gracias señor, usted es muy simpático!".

Ahí ... en ese instante, tuve la mayor prueba del virtualismo insensato en que vivimos todos los días, mientras la realidad cruel nos rodea de verdad y hacemos de cuenta que no percibimos!

Un T:. A:. F:.
H:. A:. Samuel Salgueiro Viaña
Resp:. Log:. Fuerza y Esplendor No. 41 V:. La Paz Or:. Bolivia

La Sabiduría del Silencio Interno

La Sabiduría del Silencio Interno

Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca. Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra , dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi. De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía. Nunca hagas promesas que no puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.

Si no tienes nada bueno, verdadero y útil, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende a ser como un espejo, escucha y refleja la energía. El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.

Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos. Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna. Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios, siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera. Con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permite que una comunicación sincera y fluida exista. No te dés mucha importancia, sé humilde pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.

Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible e insondable como el Tao. No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, sus virtudes y a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.

No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar conciencia profunda de la situación te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que dicen sí muy fácilmente porque saben que ese famoso sí no es sólido y le falta valor. Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría. Si realmente hay algo que no sabes o que no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace ver que sabe.

Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal, y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.

Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resulto de ti mismo. Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz. Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar. O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal. Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao. Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder, el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.

Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.

Texto taoísta traducido por Oscar Salazar

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LIBERTAD SIN APEGOS

LIBERTAD SIN APEGOS

Dario Lostado

Todo lo bueno tiene un precio. Cuanto mejor es una cosa, mayor es su precio.

La libertad tiene el duro precio del desapego. Cuanto más libre quieres ser, de más cosas debes desprenderte.

Son pocos los hombres y mujeres verdaderamente libres, porque son muy pocos los que viven sin apegos.

Para volar, necesitas soltar todo el lastre y romper las ataduras. La espiga no nace si el grano no se inmola, muere y se destruye,

No puedes nacer a la libertad, sin morir a tus apegos.

Por qué quieres obtener el gozo del premio sin participar en el esfuerzo de la carrera? No cierres los ojos a La Verdad.

Las siete reglas de Paracelso

Las siete reglas de Paracelso

1º Lo primero es mejorar la salud. Para  ello  hay  que  respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rítmica, llenando  bien  los  pulmones,  al  aire  libre  o  asomado a una ventana. Beber diariamente  en  pequeños  sorbos,  dos  litros   de  agua, comer muchas frutas, masticar  los  alimentos  del  modo más perfecto posible, evitar el  alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un  tratamiento.  Bañarte  diariamente,  es  un  habito  que  debes  a tu propia dignidad.

2º Desterrar absolutamente de tu ánimo, por mas motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza.
Huir  como  de  la  peste  de  toda  ocasión  de tratar a personas maldicientes, viciosas,  ruines,  murmuradoras,  indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores  por  natural  bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman  la  base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de  importancia  decisiva:  se  trata  de cambiar la espiritual contextura de tu alma.  Es  el  único  medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.

3º Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna   persona.   Debes   cuidar   tus   propias  energías  y  huir  de  todo sentimentalismo.

4º Hay que olvidar toda ofensa, mas aun: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu  alma  es  un  templo  que no debe ser jamás profanado por el odio. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablara así  de  pronto,  tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en si, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse, la carne flaca.

5º Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto  fortifica  enérgicamente  el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con  las  buenas  influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos  a  veces  luminosas  ideas,  susceptibles  de  cambiar  toda  una existencia.  Con  el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente  por  una  voz  interior  que  te  guiara  en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el daimon de que habla Sócrates.

6º Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras. por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.

7º Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el DIA mañana. Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque  hay  detrás  de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños. Si elevas  tu  espíritu  no  habrá  mal que pueda tocarte. El único enemigo a quien debes  temer  es  a  ti  mismo.  El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas  de  todos  los  fracasos,  atraen las malas influencias y con ellas el desastre.  Si  estudias  atentamente  a  las personas de buena suerte, veras que intuitivamente,  observan  gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de las que  allegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el  sentido recto, pero poseen muchas virtudes que arriba se mencionan. Por otra parte,  la  riqueza no es sinónimo de dicha; Puede ser uno de los factores que a ella  conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras; pero la  dicha  más  duradera  solo  se  consigue por otros caminos; allí donde nunca impera  el  antiguo  Satán  de  la leyenda, cuyo verdadero nombre es el egoísmo. Jamás  te quejes de nada, domina tus sentidos; huye tanto de la humildad como de la  vanidad. La humildad te sustraerá fuerzas y la vanidad es tan nociva, que es como si dijéramos: pecado mortal contra el Espíritu Santo.

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El Día del Hombre

El Día del Hombre

Guadalupe Loaeza

Hace muchos años, justo un 8 de marzo, mi hijo de en medio me preguntó cuando tenía 10 años: "Dices que hoy es Día de la Mujer, y ¿cuándo es el día del hombre?" Le dije que no existía, porque, ellos ciertamente no lo necesitaban. Sin embargo -continué diciéndole- las mujeres hemos estado durante muchos siglos en la sombra sin haber tenido la oportunidad de ser protagonistas de la historia. "Pues, pobrecitas de ustedes que necesitan de un día para ser reconocidas...", comentó encogiéndose de hombros para después desaparecer. Confieso que sus dos comentarios me dejaron muy pensativa. Respecto al primero, me pregunté si en realidad sería más justo que existiera igualmente un Día del Hombre. Y en relación al segundo, lamenté que no fuera un poco más solidario con las mujeres que tanto trabajo nos había costado conquistar un día del año en el que se nos reconociera con todos nuestros derechos.

¿Quién me iba decir que, andando el tiempo, terminaría dándole la razón a mi hijo? Nunca como ahora pienso que sería más que oportuno que se inaugurara un Día del Hombre. Actualmente son ellos, los varones, los que necesitan un día para ser reconocidos, para ser escuchados, pero sobre todo, para evaluar en qué estado se encuentra la "nueva masculinidad" surgida de los cambios producidos en la sociedad actual.

Es evidente que en los últimos tiempos los varones han sentido un gran cambio. Hoy por hoy tienen que recurrir a una nueva sensibilidad o una forma de ser distinta para relacionarse con la mujer; la mujer empoderada, la mujer realizada y la mujer liberada. Ésa que se ufana de su autonomía y de sus realizaciones personales. Ésa que gana mucho más que él y que en muchos casos ha podido conservar su chamba a diferencia de su pareja, que tal vez se encuentre desempleada. He aquí uno de los tantos temas de los que se ocupa el libro de la periodista española Joana Bonet, cuyo título lo dice todo: Hombres, material sensible (Editorial Plaza & Janés).

En tanto lo leía, por momentos sentía una gran compasión por esos hombres que se sienten totalmente desplazados y que no saben qué rumbo tomar para recuperar el lugar que les dijeron que siempre iban a tener. Para escribir el libro, la autora se basó en diversas entrevistas muy personales a figuras como la periodista y feminista francesa Francois Giroud o al diseñador Giorgio Armani. Igualmente entrevista a Rodríguez Zapatero, a Joaquín Sabina y a José Antonio Marina.

Para reflejar algunos de estos testimonios me permito transcribir uno de ellos que creo ejemplifica perfectamente el estado anímico en que se encuentran actualmente muchos varones que no se hallan. El primero es un estudio de Shere Hite que se publicó en El País Semanal (14 de enero del 2001): "Según mis estudios, muchos hombres están llevando a cabo una discreta revolución dentro de sí mismos, poniendo en tela de juicio las creencias en las que les educaron y modificando su sistema de valores: se replantean la importancia del trabajo y la vida privada, se preguntan cómo debe distribuirse el tiempo, cómo hay que estructurar el trabajo, en qué consiste el amor... Aunque la mayoría cree en la igualdad femenina, al mismo tiempo les preocupa que en un mundo feliz gobernado por mujeres no quede sitio para ellos. Entre tantas presiones muchos se sienten inclinados a revelarse y gritar: '¡al diablo, no logro hacer nada bien, voy a actuar como el macho malvado e inconformista que en el fondo soy...' Como una especie de exorcismo ante la demonización que ha sufrido lo masculino las últimas décadas".

Hoy, no quiero hablar de los derechos de la mujer. Habrá sin duda muchas colegas que lo harán con más experiencia y más conocimiento que yo. Hoy, Día de la Mujer, quiero hablar del hombre sensible, no del vulgar macho, del patrón de la casa, del manipulador ni del violento, ni del borracho, ni de ninguno de esos varones irresponsables. Hoy quiero referirme al hombre que ha cambiado y que acepta y está contento con los cambios de la mujer. Quiero ocuparme del varón que coopera, que no se asusta del éxito de su mujer, que las prefiere trabajadoras que abnegadas y que es un buen padre. Siento, sin embargo, que este hombre es el que está más confuso; se siente rebasado, se siente amenazado por una omnipresente inseguridad sexual, por el desafío a su papel de proveedor, pero especialmente, por la inseguridad acerca de su masculinidad. Se encuentra entre el macho y el metrosexual; entre el que contiene sus sentimientos y el que es capaz de llorar y entre el que manda y el que obedece. Es decir entre el macho y el mandilón. Ése es el hombre que hay que rescatar, comprender y con el que hay que solidarizarse.

Por otro lado, me pregunto por qué mientras que el hombre puede ser culpado por desamor, que resulta un concepto bastante vago, la mujer no puede ser culpada de lo mismo, se supone con el mismo criterio, que se ha atribuido al hombre que es lo suficientemente fuerte y resistente emocionalmente como para no ser tocado por el mismo motivo. Si la mujer no puede ni debe ser forzada a tener relaciones, lo cual parece absolutamente justo, ¿qué le sucede al hombre que no siente deseos de hacer el amor y que se ve presionado por la mujer? ¿Es eso desamor o qué es? ¿Algún día se legislarán leyes a su favor? ¿Cuáles son ahora sus derechos como padre divorciado, como viudo o como abuelo?

Por último quiero mencionar a los anuncios que se refieren a la violencia intrafamiliar en la que se atribuyen todos los casos al hombre sin tomar en cuenta que existe un buen número de situaciones en las que puede determinarse que es precisamente la mujer la que es violenta de muchas maneras, tal vez no física, pero sí moralmente. Veamos algunos ejemplos: la mujer que se dirige al hombre despreciándolo o burlándose de su escasez de atributos masculinos... aquella que le reprocha que no gana suficiente, aquella que le habla constantemente golpeado, que lo disminuye ya sea frente a los hijos o a los amigos. O aquella que lo recibe siempre enojada, desalineada y con una perenne apariencia de fatiga. Escuchemos sus constantes quejas: "Me duele mucho la cabeza". "Lo que me das no me alcanza para nada". "Cada día estás más panzón y calvo". "Ya no siento nada contigo", etcétera, etcétera, etcétera.

Por todo lo anterior pienso que sí debe de existir un Día del Hombre, que bien podría tener nombres como Un Día del Compañero. O bien, Un Día del Hombre Sensible. O Un Día para el Hombre Rebasado. Un Día para el Hombre Nuevo. Un Día para el Hombre Comprensivo. Y por último, Un Día para el Hombre, Hombre...

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