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Pensamiento Masonico

LA "ROYAL SOCIETY"

LA "ROYAL SOCIETY"

Iván Herrera Michel. 33°

Desde la publicación de mi libro "Historia de la Masonería" (Artes Gráficas Industriales Ltda., Barranquilla, 2004), en donde hago mención de la hipótesis que sostiene que la Gran Logia de Londres fundada en 1717 no deriva su existencia de Logias Masónicas, sino de la decisión extramural de un grupo de Masones y profanos miembros de la "Royal Society", es frecuente que algunos Masones, que han tenido la amabilidad de leer la obra, me interroguen acerca de esta institución. 

Este no es un detalle de poca monta, puesto que la procedencia espurea es la base del señalamiento de la irregularidad de origen, que se le anota a la Gran Logia de Londres.  Una de las dos Obediencias que en 1813 fundaron la Gran Logia Unida de Inglaterra (United Grand Lodge of England - UGLE).

El punto esencial a tener en cuenta, es que unos Masones impulsaron y crearon en 1660 la Royal Society, y que a su vez, cuando ocupaba la Presidencia de esta Sociedad Sir Isaac Newton (1703-1727), algunos de sus miembros Masones y profanos se inventaron la Gran Logia de Londres, en el marco de la disputa surgida por la llegada al trono de Inglaterra, en 1714, de Jorge I, perteneciente a la dinastía alemana de los Hannover, la cual debió enfrentar desde el principio la oposición de escoceses, no pocos ingleses e irlandeses, Masones y católicos, que querían ver gobernando a Jacobo Eduardo Estuardo, conocido como el Viejo Pretendiente.  Naturalmente, por efecto dominó, los miembros de la Royal Society se encontraban en peligro dado que aún mantenían fuertes entrelazamientos con la Masonería en virtud de la doble militancia que la poseía la  mayoría.

A tal punto llegan los canales de comunicación doctrinal con la Masonería, que los artículos primero y segundo de las Constituciones de Anderson de 1723 - fuente formal del Derecho Masónico moderno del Simbolismo - son una copia idéntica de sus pares en el Reglamento de la Royal Society.   Y a su vez, en esta Sociedad, estas normas, fueron extraídas por sus fundadores de las liturgias de la Masonería escocesa anterior a ella.

Frente a esta inquietud, me he limitado, la más de las veces, a recomendar la lectura de un historiador contemporáneo, miembro de la UGLE -, Robert Lomas, cuyo libro "El Colegio Invisible, El papel de la Masonería en el Nacimiento de la Ciencia Moderna" (Impresiones Gráficas de Arte Mexicano, S. A. de C. V., México D. F. 2003), aún se consigue en las librerías colombianas.  En él se narra  - in extenso - las particularidades políticas, filosóficas, científicas y religiosas, que intervinieron en la sociedad inglesa de mediados del siglo XVII, y que posibilitaron el nacimiento de una asociación que reuniera a antiguos enemigos políticos y académicos con el fin de estudiar y cultivar las ciencias experimentales y la filosofía, bajo la premisa Masónica de prohibir en su seno las discusiones sobre asuntos de estado y teología.

En este contexto, la decisión política de los Masones ingleses consistió en crear distancia con respecto a los Hermanos que apoyaban la Casa Estuardo - circunstancia, que se pagaba con la pena de muerte - fundando una Gran Logia en Londres el 24 de junio de 1717 partidaria del Rey Hannover, enfrentada a la Masonería tradicional que ya contaba con ramas en Francia, Holanda, Irlanda, Escocia y las colonias británicas de Norteamérica, y por reflejo colocar a buen recaudo a la Royal Society de la animadversión real.  Los historiadores se refieren a estas dos líneas evolutivas de la Orden como "Masonería Hannoveriana" y Masonería Jacobita".  La primera se tornaría en "la Masonería" en Gran Bretaña, al tiempo que se eliminaría a la segunda.  A su vez, la "Jacobita" - ya sin este mote - a lo largo de los setecientos se extendería primeramente a Francia, Holanda y España, y desde allí, contagiado su ideario con el liberalismo francés, se difundiría por todo el mundo hasta llegar a Colombia a principios del siglo XIX a lomo de caballo de nuestros precursores de la patria.  Pero esta conversión de jacobitas en jacobinos, es otra historia.

Por otra parte, y dicho sea solo de paso, a manera de ilustración, desde 1371, catorce Estuardos dirigieron Escocia consecutivamente, y los últimos seis también reinaron simultáneamente en Inglaterra, hasta cuando la corona pasó a la Casa Hannover.  El hecho de que los Estuardos fueran protectores de la Masonería en Escocia y que se hubieran iniciado en ella sus últimos reyes, desde que Jacobo I lo hizo en 1601, generó que la Orden fuera incondicional con ese linaje cuando perdió el reino en 1714. 

Por esta vía,, desde 1714 en el lenguaje Masónico, los términos "Escocés" y "Antiguo" resaltan el pasado escocés de la Masonería en contraste con el relato oficial inglés que sostiene que la Masonería moderna nace en Londres en 1717 de la conjunción de cuatro Logias.  Versión que ha contado con mucha difusión  ya que como recuerda Robert Lomas en su libro: "la historia la escriben los vencedores".

Volviendo tres párrafos atrás, y sin ahondar en detalles sobre el caldo de cultivo primigenio en que nació la Royal Society, ya que el estudioso Masón Socorrano Gabriel Dávila lo hace en un articulo que aparece en esta misma edición, la mayor sorpresa, entre quienes me consultan, la noto cuando les cuento que la Royal Society es una institución que todavía existe en el Reino Unido, que es uno de los mayores centros científicos del mundo y que sus miembros incluyen hoy a varios hombres y mujeres de ciencia que han ganado el Premio Nobel, tales como Paul Nurse (por sus investigaciones sobre el cáncer) y Peter Mansfield (que trabaja sobre el desarrollo de las imágenes de resonancia magnética).  Igualmente, son miembros de la Royal Society el matemático y físico Stephen Hawking y Tim Berners-Lee inventor de la World Wide web.  He notado que esta información siempre brinda un viraje a la conversación hacía la actualidad de la Sociedad.

Pues bien, hoy en día, la Royal Society es una asociación que se encuentra completamente independizada de la Masonería, y su misión es netamente científica.  La Sociedad apoya económicamente a muchos de los mejores científicos del Reino Unido como parte de su misión de promover la ciencia, y actualmente financia a 1.600 de ellos cada año con sueldos, becas, viajes o donaciones de equipos.  Igualmente concede 10 medallas, 5 premios y 8 pergaminos, en honor a la excelencia en varios campos de la ciencia, la ingeniería y la tecnología. 

La Real Sociedad cada año elige a sus nuevos miembros, provenientes del Reino Unido y sus naciones asociadas (Commowealth), escogidos de aquellos que cuenten con un sólido prestigio internacional en el mundo de la ciencia, la ingeniería y la medicina, lo cual se considera un alto honor y el espaldarazo más grande que un científico puede recibir, superado solamente por el Premio Nobel.  También elige a unos pocos miembros extranjeros. 

La historia de la Royal Society está íntimamente entrelazada con la historia de la ciencia en Inglaterra y Escocia desde 1660.  Y por los mismos caminos con la de la Masonería de esos reinos del siglo XVII en su interés de apoyar las ciencias experimentales.  Los orígenes de la idea parecen estar en una institución conocida como el "Invisible College" integrada por unos filósofos Masones que se empezaron a reunir hacia mediados de los 1640s para discutir las ideas de Francis Bacon. 

Pero su fecha oficial de fundación corresponde al 28 de noviembre de 1660, cuando 12 hombres - todos ellos miembros de la Masonería - se reunieron en el Gresham College, después de una conferencia de Christopher Wren, profesor de astronomía en esa institución educativa, con el fin de fundar un Colegio para promover la enseñanza experimental de la física y la matemática. 

Este grupo incluyó al mismo Wren, Roberto Boyle, Juan Wilkins, Sir Robert Moray, y William, Vizconde de Brouncker.  La Sociedad acordó reunirse semanalmente para presentar los avances de los experimentos adelantados y discutir asuntos científicos.  El primer Curador de Experimentos fue Robert Hooke y Moray fue el encargado de presentar al Rey Carlos II esta empresa y obtener su aprobación y patronazgo.  Este monarca de acuerdo a la tradición de los Estuardos durante el siglo XVII se había hecho iniciar en la Masonería.

El nombre de la Royal Society apareció por primera vez en una publicación de 1661, pero fue en una Carta Real de 1663 en que aparece nominada como "The Royal Society for Improving Natural Knowledge"  (Real Sociedad para la Promoción del Conocimiento Natural", y su primera sede estuvo localizada en Gresham College, en donde inició rápidamente una biblioteca y un depósito o museo de especímenes de interés científico. 

Después del gran incendio de Londres de 1666, la Sociedad se mudó durante algunos años a Arundel House, hogar en Londres de los Duques de Norfolk.  Y no fue, sino hasta 1710, bajo la Presidencia de Sir Isaac Newton, que la Sociedad adquirió sede propia, en Crone Court.  Y a partir de 1662 comenzó a publicar libros, en forma tan exitosa que  la Philosophical Transaction (Memorias Filosóficas) que edita es actualmente la publicación científica de mayor antigüedad continua del mundo.

Al igual que en la Masonería, desde un principio, los miembros de la Sociedad escogen por cooptación a sus nuevos compañeros, pero al comienzo los criterios para esta elección no estaban muy definidos y la mayoría de ellos no eran científicos profesionales.

 En 1731 una nueva reglamentación estableció que cada candidato debía ser propuesto por escrito y apadrinado por dos miembros activos que lo apoyaran.  Estos documentos todavía sobreviven y nos permiten dar una ojeada a las razones por las que fueron elegidos y los criterios de selección.

En 1780, bajo la Presidencia de Sir Joseph Banks (1778-1820), quien la ejerció hasta su muerte, la Sociedad varió su orientación hacia una combinación que favorecía tanto los trabajos profesionales científicos como los de los aficionados.  Esta visión decreció en popularidad durante la primera mitad del siglo XIX, hasta que finalmente en 1847 se decidió que en adelante los nuevos miembros serían elegidos con base en sus trabajos científicos.

Este nuevo viraje hacia lo profesional contribuyó significativamente para que la Sociedad, poco a poco, se convirtiera enteramente en una academia de científicos.  El gobierno reconoció esto en 1850 otorgando una donación a la Sociedad de 1.000 Libras Esterlinas para asistirlos en sus investigaciones y comprar equipos.  De ahí en adelante comenzó una relación muy cercana con el gobierno que no implicó, en ningún momento, que la Sociedad disminuyera su autonomía esencial.

En 1857 la Sociedad se mudó una vez más a Burlington House en Piccadilly, y durante la siguiente centuria su personal creció rápidamente obligándola a cambiarse de lugar.  Por lo tanto, en 1967 se trasladó a su actual sede en Carlton House Terrace, también en Londres, con un personal que ahora ha crecido a 120 miembros.  Todos trabajando por el Futuro de la Royal Society en su rol de academia científica independiente. Su actual Presidente desde el año 2000 es Lord (Robert) May of Oxford.


Aunque desde hace muchos años la Royal Society ya no es la "rama científica de la Masonería inglesa", es innegable que la filosofía Masónica del hoy Segundo Grado - que corresponde a la esencial del inicio de la Masonería Especulativa escocesa - aún sigue vigente en la ella, en su compromiso con el "Progreso de la Humanidad".

Espero, que de esta manera quede satisfecha, en principio, la inquietud que se me ha transmitido sobre la Royal Society, y que ,en segunda medida, sirva esta breve reseña de una de las ramas de nuestro genealogía en la comprensión de nuestras doctrinas originales, la verdad, bastantes diluidas en la maraña de agregados metafísicos que se ha ido añadiendo desde mediados del siglo XVIII hasta hoy.

Y, que bueno que seamos parientes de doble vía de la Royal Society.   

Carta respuesta a Salvador Allende

Oriente de Santiago, 5 de agosto de 1965

Querido Hermano,
Salvador Allende.
Presente

La Cámara del Medio de la respetable Logia "Hiram"N.-65 ha conocido y comentado latamente la comunicación que habéis enviado, solicitando vuestra Carta del Retiro de las Columnas del taller, por las razones que exponéis con tanto detalle y claridad.

No podemos dejar de expresaros que, a parte del natural sentimiento de los primeros instantes hemos experimentado una legitima complacencia al advertir en vuestra pieza una identificación tan precisa y concordante con nuestras propias convicciones,  además de su hondo contenido doctrinario, de su fraternal y sugerente redacción y de constituir una verdadera invitación a un trabajo de reflexión seria y ponderada.

Es tanto más valioso vuestro planteamiento cuanto que, no solo los hermanos de la Logia  "Hiram" son los que comparten estas inquietudes, sino que varias Logias de éste y otros Valles están precisamente examinando en detalle las características  herméticas de nuestras disciplinas actuales y la escasa  resonancia y penetración que la Orden tiene en el mundo exterior.

La Gran Logia de Chile, por otra parte,  oficialmente ha iniciado un proceso de revisión  de los objetivos y fines de la Doctrina y de la Constitución Masónica, y está estimulando en todos nuestros ambientes,  la sistematización responsable de las nuevas aspiraciones de los Hermanos que,  como nosotros, nos sentimos un poco defraudados ante la inoperancia o esterilidad relativa de nuestra actividad institucional.

Particularmente en la Logia "Hiram" estimamos que nuestro sistema doctrinario, nuestra integración en la filosofía iniciática y el ejercicio constante de la investigación y búsqueda de la verdad,  han sido los pilares fundamentales de la FrancMasonería en los tres siglos de su historia moderna. 

Aun más, la severidad de nuestros ritos y nuestra liturgia, siguen manteniendo vigencia en toda su dimensión. 

Pero si bien es cierto que tales bases fundamentales se establecieron y formularon trascendentemente en una etapa histórica determinada, y que pudieron imponerse en el transcurso del desarrollo de este ciclo, ahora no satisfacen suficientemente la realidad actual, cuya urgencia imperativa obliga a nuevas actitudes realistas y objetivas, frente a la concepción del mundo y al carácter que conceden las generaciones jóvenes a nuestro sentido de la vida.

La Orden, pues, no puede constreñir su existencia a formas exclusivamente tradicionales (por más que estas continúen siendo valederas), sino que, sobre ellas, debe proyectar genuina contemporaneidad y consistencia. 

Podréis advertir, en consecuencia, que vuestras preocupaciones son compartidas y coincidentes con las de todos  los miembros de estas Columnas y que, con las diferencias pertinentes que puede otorgar un estudio más extenso de los problemas que plantea el verdadero SER de la Orden, estamos también comprometidos a impulsar esta segunda era, para que refleje las verdaderas y autenticas necesidades y aspiraciones de nuestro medio social y cultural, que los Masones llamamos: mundo profano.

No es nuestro propósito referirnos en detalle a los conceptos de vuestra extensa "plancha", ni rebatir algunas observaciones formales que vos habéis formulado en ella, sino que deseamos expresaros,  enfáticamente, que reafirmamos nuestra convicción de que la Francmasonería  es una institución perfecta en su sentido ontológico y que adherimos a su filosofía racionalista y positiva, alerta a la lucha contra el dogma y el error; que reconocemos su posición evolucionista por excelencia y por definición, y que afirmamos que ella puede constituirse en un arbitro idóneo en el devenir o desarrollo de la humanidad, de sus fenómenos colectivos y de las ideas.

Concordamos en que, en su cometido, la Orden tiene dos ámbitos: uno hermético, regido estrictamente por normas constitutivas, y otro exotérico, sometido a los cambios y variaciones de la humanidad.

En el primer círculo trabajamos como elite,  para conseguir el perfeccionamiento de la individualidad, elevada a plano idealizado, con el fin de lograr -mediante la acción inteligente y singular de sus adeptos- ciertas influencias y penetración rectoras que requiera la sociedad.

No significa por cierto, como bien lo apuntáis, que esta actividad de la Orden en el plano temporal pudiese operar una transformación de ella y, desnaturalizándola,  convertirla en un partido político. 

El principio que informa la declaración constitucional de que "la Francmasonería  no es una secta ni un partido" tiene sentido, inteligencia y alcance de prescindencia en lo que concierne a la política contingente, local o nacional; pero esta idea, contenida en esa declaración, no la constriñe respecto a su actitud frente a los grandes movimientos ideológicos que sacuden al universo. 

En segundo lugar, como institución que ha adoptado el método evolucionista, debe encausar sus acciones conforme a la dinámica de las leyes que impulsan y gobiernan los fenómenos sociales, económicos, políticos y culturales, sin que sea aceptable adoptar una actitud meramente espectadora del devenir.

Sus grandes postulaciones: la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, nunca han sido ni podrán constituir conceptos puramente académicos para la Masonería,  por cuanto nuestra Augusta Orden propugna e idealiza la individualidad "Corrigiéndola y Perfeccionándola" mediante métodos que conduzcan necesariamente a su realización íntima y autentica y, luego, a su normal interrelación con la Sociedad; esto es, al perfeccionamiento de la Personalidad.

Los atributos de la persona, involucrados todos en el concepto rector de la Libertad, obligan a que su ejercicio se haga de tal manera que no hiera la individualidad de los demás, concretándose de este modo el principio de los Francmasones del ser "iguales entre sus semejantes".

Por último, Querido Hermano Allende, proclamemos una vez mas los designios humanistas de la Orden y, sin necesidad de ahondar en su definición y procedimientos, exaltemos la Fraternidad y los deberes que ella impone,  en el concepto y la acción.

Reclamemos de la Orden, eso si,  la consecuencia que debe existir  entre estas dos actividades, y contribuyamos inteligentemente a definirlas en la realidad.

A este respecto, permítasenos  una digresión iterativa  (que tiende a repetirse):  la Francmasonería  inició su historia en la época en que, razonablemente,  la individuación constituía la mas segura garantía  del progreso del hombre y de la sociedad en que vertía sus contenidos.

Pero desde aquella época,  la evolución normal de los conglomerados comunitarios (mas o menos indistintos) ha desplegado aceleradamente su desarrollo hasta hoy día en que,  según los análisis de la sociología, se han convertido propiamente en "entidades orgánicas", diferentes en sus cualidades, en su desarrollo y en su trascendencia,  de la pura "individualidad"

Las comunidades se mueven con leyes características (solo hace poco tiempo formuladas) y muestran en su progresión una dinámica  que obedece a necesidades independientes y que utiliza procedimientos propios para el logro de sus fines de superación o de superioridad, y para el establecimiento de su satisfacción y seguridad, que los hombres deben concebir como permanentes.

Ahora bien, si la Francmasonería  entrega,  según hemos repetido,  una metodología sabia y racional para conseguir los objetivos de la individuación (inculcando además,  a sus adeptos, lo legitimo que constituye para ella el "sentimiento de comunidad"), creemos que esta metodología no alcanza a ser adecuada para confrontar directamente las nuevas entidades orgánicas que hemos llamado comunidades.

No nos creemos capaces, en este momento actual, de influir en tales cuerpos colectivos solo con las herramientas tradicionales,  de orden singular, que existe en nuestros Talleres,  por muy amplio que sea su grado de uso; ni siquiera de tener una visión fidedigna y útil de la forma como se efectúan los movimientos de integración o como se producen las reacciones que emergen de ellas.

Solamente estamos conscientes de su composición, de ciertos estados de injusticia en que sobreviven, de los grupos de presión  exógena e internas que interfieren y de algunas de sus vagas formulaciones de necesidades; por mas que dispongamos poderosamente del amor fraternal que ellas merecen o requieren, mas que sus propios componentes individualmente considerados.

El diagnostico de esta situación, las contingencias de su acontecer contemporáneo y futuro, y la manera de influir favorablemente sobre cada una, con el tesoro de nuestra doctrina y nuestras virtudes,  constituyen una de las mas grandes empresas a la que la Masonería moderna debe abocarse con urgencia.

A los compromisos asumidos en nuestros trabajos esotéricos, debemos impostergablemente sumar este otro compromiso:  el de la responsabilidad práctica de las futuras actividades de los Hermanos, que nos permita llevar la generosa semilla de la Granada, el limpio ejemplo de nuestra vida institucional, y una inteligente y decidida programática hasta el seno mismo de ese fenómeno social.

Estamos, como veis, en una actitud y postura de autocrítica,  renovando nuestro vigor para reforzar las acciones de la Orden, sugiriendo estas profundas transformaciones en el ámbito exotérico o pragmático.

Deberemos,  además, modificar  la composición de nuestros cuadros, eliminando las vacantes estériles de nuestra organización interna, eligiendo hombres que posean la aristocracia del esfuerzo dignificador, la consecuencia y adhesión irrestricta a los postulados de la Orden y haciendo todo lo posible porque los Masones probados, como vos,  nos sigan prestando el valor de su aporte y la sabiduría de su experiencia.

Consideramos finalmente que, en nuestra posición y en la vuestra, Querido Hermano Salvador Allende, no hay diferencias, así como no existe antinomia entre los principios de nuestra venerable institución y las aspiraciones enunciadas, que se yerguen impostergables, con existencias de satisfacción urgente, para el logro de la justicia y la felicidad de la comunidad.

Por cuanto os hemos dicho, por el reconocimiento de vuestra valía, de vuestra inteligencia y de vuestra adhesión fraternal,  y habiéndose reafirmado una vez mas la coincidencia de nuestros planteamientos y el compromiso de llevar adelante un programa doctrinario de acción consecuente, la Sublime Cámara del Medio de la respetable Logia "Hiram" N.-65 acordó, por unanimidad, rechazar la Carta de Retiro presentada por vos.

Esperando vuestro pronto reintegro a las actividades del Taller, os saludan afectuosamente, vuestros adictos Hermanos.

Luis Holguín Blanco
Venerable Maestro Logia "Hiram" 65

Juan Venegas Quevedo
Secretario

Tomado del libro "Allende Masón", de Juan Gonzalo Rocha. Editorial Sudamericana. (Pág. 139).

Cómo voy a salir si está lloviendo?

Cómo voy a salir si está lloviendo?

Cuenta una vieja historia budista que pasaba un hombre por una aldea, en pleno temporal, cuando de repente ve una casa ardiendo. Al acercarse, observa a otro hombre sentado en la sala:
-¡Su casa está ardiendo! –le grita.
-Ya lo sé –responde el hombre desde la sala en llamas.
-Entonces, ¿por qué no sale?
-Porque está lloviendo. Mi madre siempre dice que la lluvia puede provocar neumonía.

Zao Chi comenta sobre la fábula: "sabio es el hombre que sabe cambiar de situación cuando se ve obligado a ello”

Paradigma Holográfico

Paradigma Holográfico

En 1982, Alain Aspect [físico de la Universidad de París] y su equipo descubren que sometiendo bajo ciertas condiciones a partículas subatómicas como los electrones, ellas son capaces de comunicarse instantáneamente unas con otras independientemente de la distancia que las separa, sea ésta de 10 metros o 10 mil millones de kilómetros. Es como si cada partícula individual supiera exactamente que cosa están haciendo todas las demás. Este fenómeno viola la teoría de Einstein que excluye la posibilidad de comunicaciones más veloces a la luz. Esto ha impulsado que otros científicos traten de explicar los descubrimientos de Aspect.

La hipótesis más acreditada es de David Bohm, conocido físico de la universidad de Londres, ya fallecido, que opinó que los descubrimientos de Aspect implican que la realidad objetiva no existe. A pesar de su aparente solidez, el universo es en realidad un fantasma, un holograma gigantesco y espléndidamente detallado.

Un holograma es una fotografía tridimensional producida con la ayuda de un láser. Para crear un holograma el objeto a fotografiar está bañado en la luz de un rayo láser, luego se le hace rebotar a un segundo rayo láser sobre la luz reflejada del primero y el esquema resultante de la zona de interferencia dónde los dos rayos se encuentran es impreso sobre una película fotográfica. Cuando la película es revelada resulta visible sólo un enredo de líneas claras y oscuras, pero, al iluminarla con otro rayo láser aparece la imagen tridimensional del objeto original.

La tridimensionalidad de tales imágenes no es la única característica interesante de los hologramas. En efecto, si el holograma de una rosa es cortado a medias y luego iluminado por un láser, se descubrirá que cada mitad todavía contiene la imagen entera de la rosa. Si seguimos dividiendo las dos mitades, veremos que cada minúsculo fragmento de película siempre contendrá una versión más pequeña, pero intacta, de la misma imagen. A diferencia de las fotografías normales, cada parte de un holograma contiene todas las informaciones poseídas por el holograma íntegro. Esta característica de los hologramas nos provee una manera totalmente nueva de comprender los conceptos de organización y orden

En casi todo su historia, la ciencia occidental ha actuado bajo el prejuicio de que el mejor modo de entender un fenómeno físico, trátese de una rana o de un átomo, es seccionándolo y estudiando sus respectivas partes. Los hologramas nos enseñan que algunos fenómenos del universo pueden no encajar en este método.

La intuición le sugirió a Bohm una dirección diferente para así poder comprender el descubrimiento del doctor Aspect. El creyó que el motivo por el cual las partículas subatómicas quedan en contacto, independientemente de la distancia que las separa, reside en el hecho de que su separación es una ilusión. En un cierto nivel de realidad más profunda, tales partículas no son entidades individuales sino extensiones de un mismo "algo" fundamental.

Para explicar su teoría Bohm utilizó este ejemplo: imaginen un acuario conteniendo a un pez. También imaginen que el acuario no es directamente visible, que sólo se lo ve por dos telecámaras, una situada frontalmente y la otra lateralmente. Mientras miramos los dos monitores televisivos podemos pensar que los peces visibles sobre los monitores son dos entidades separadas, la diferente posición de las telecámaras nos dará en efecto dos imágenes levemente diferentes. Pero, siguiendo con la observación de los dos peces, al final nos percataremos que hay cierta unión entre ellos: cuando uno se vuelve, también el otro se volverá; cuando uno mira frente a si, el otro mirará lateralmente. Si nos quedáramos con el objetivo real del experimento, podríamos llegar a creer que los dos peces se estén comunicando entre sí, instantánea y misteriosamente, pero éste no es el caso.

Esto, dijo Bohm, es precisamente lo que ocurre con las partículas subatómicas del experimento de Aspect. La aparente conexión entre las partículas subatómicas más rápida que la luz está realmente diciéndonos que hay un nivel más profundo de realidad al que no tenemos acceso, una dimensión mas compleja más allá de nosotros, que es análoga al acuario.

Si las partículas subatómicas nos aparecen separadas es porque somos capaces de sólo ver una porción de su realidad, ellas no son "partes" separadas, sino facetas de una unidad más profunda y básica, que resulta al fin tan holográfica e indivisible como el holograma de la rosa. Y ya que cada cosa en la realidad física es constituida por estas "imágenes", el universo en si mismo es una proyección, un holograma.

Si la separación entre las partículas subatómicas es solo aparente, eso significa que, a un nivel más profundo, todas las cosas están conectadas infinitamente. Los electrones de un átomo de carbono del cerebro humano están conectados a las partículas subatómicas que se encuentran en cada salmón que nada, cada corazón que late y en cada estrella que brilla en el cielo.

Cada subdivisión necesariamente resulta artificial y toda la naturaleza no es otra cosa que una inmensa red interminable. En un universo holográfico hasta el tiempo y el espacio no serían más que principios fundamentales, ya que conceptos como la localidad (ubicación) son quebrantados en un universo donde nada está realmente separado del resto: también el tiempo y el espacio tridimensionales como así también las imágenes del pez sobre los monitores de TV, debería ser interpretados como simples proyecciones de un sistema mucho más complejo. A un nivel más profundo, la realidad no es otra que un tipo de super-holograma, dónde el pasado, el presente y el futuro coexisten simultáneamente; ésto implica que, teniendo los instrumentos apropiados, un día podríamos entrar en aquel nivel de la realidad y recoger las escenas de nuestro pasado por largo tiempo olvidado. Que otra cosa podría contener el super-holograma queda como una pregunta sin respuesta. Hipotéticamente, admitiendo que ello exista, debería de contener cada partícula individual subatómica que sea, que haya sido y que será, además de cada posible configuración de materia y energía: desde copos de nieve a estrellas, de ballenas grises a los rayos gama. Deberíamos imaginarlo como un tipo de almacén cósmico de Todo lo que Existe.

Si el mundo concreto no es otro que una realidad secundaria y, lo que existe no es otra cosa que un torbellino holográfico de frecuencias y, si el cerebro sólo es un holograma que selecciona algunas de estas frecuencias, transformándolas en percepciones sensoriales, ¿qué cosa seria la realidad objetiva? En otras palabras: no existe. El mundo material es una ilusión. Nosotros mismos creemos ser entidades físicas que se mueven en un mundo físico; pero todo esto es parte del campo de la pura ilusión. En realidad somos un tipo de "receptores" que flotan en un calidoscópico mar de frecuencias y lo que extraemos de ello lo transformamos mágicamente en realidad física: uno de los mil millones de "mundos" existentes en el super-holograma. Este impresionante nuevo concepto de la realidad ha sido bautizado "paradigma holográfico" y aunque muchos científicos lo hayan acogido con escepticismo, ha entusiasmado a muchos otros. Un pequeño, pero creciente, grupo de investigadores está convencido de que se han liberado del modelo de realidad hasta ahora alcanzado por la ciencia, dónde los asi llamados estados "alterados de conciencia" podrían ser sencillamente el paso a un nivel holográfico más elevado.

También la medicina y todo lo que conocemos sobre el proceso de curación, serían transformados por el paradigma holográfico. En efecto, si la aparente estructura física del cuerpo no es otra cosa que una proyección holográfica de la conciencia, resulta claro que cada uno de nosotros es mucho más responsable de la misma salud de lo que reconozcan los actuales conocimientos en el campo de la medicina. Las que nosotros ahora consideramos curaciones milagrosas podrían ser en realidad debidas a un cambio del estado de conciencia que provoca cambios en el holograma corpóreo. Del mismo modo, podría darse que algunas controvertidas técnicas de curación alternativa como la "visualización" resulten eficaces, porque en el dominio holográfico del pensamiento las imágenes son reales. El mundo concreto es una tela blanca que espera ser pintada. .. Quizás estemos todos de acuerdo que, exista o no exista, lo que consideramos "realidad consensual" ha sido formulada y ratificada a un nivel de conciencia humana en el que todas las mentes están ilimitadamente unidas entre sí. La más profunda e importante de todas las consecuencias conexas al paradigma holográfico implicaría que, los milagros no son más habituales por el mero hecho de no haber programado nuestras mentes con las convicciones adecuadas para que se produzcan. En un universo holográfico no hay límites a los cambios que podemos aportar a la sustancia de la realidad, porque lo que percibimos como realidad es solamente una tela en espera a que se la pinte con cualquier imagen que queramos.

Todo es posible, desde el doblar cucharas con el poder de la mente, a los fantasmagóricos acontecimientos vividos por Carlos Castaneda durante sus encuentros con don Juan, el chaman Yaqui descrito en sus libros. Todo esto no será, ni más ni menos milagroso que la capacidad que tenemos de plasmar la realidad a nuestro agrado durante los sueños.

Cortesia  SuGar

EL PERRO Y KAKASBAL

EL PERRO Y KAKASBAL

Un hombre era tan pobre que siempre estaba de mal humor y así no perdía la ocasión de maltratar a un infeliz perro que tenía. Kakasbal, espíritu del mal, que está en todo, vio que podía sacar partido de la inquina que seguramente el perro sentía contra su amo y así se le apareció y le dijo:
Ven acá y dime qué te pasa, pues te veo triste.
Cómo no he de estarlo si mi amo me pega cada vez que quiere, respondió el perro.
Yo sé que es de malos sentimientos. ¿Por qué no lo abandonas?
Es mi amo y debo serle fiel.
Yo podría ayudarte a escapar.
Por nada le dejaré.
Nunca agradecerá tu fidelidad.
No importa, le seré fiel.
Pero tanto insistió Kakasbal que el perro, por quitárselo de encima, le dijo:
Creo que me has convencido; dime, ¿qué debo hacer?
Entrégame tu alma.
¿Y qué me darás a cambio?
Lo que quieras.
Dame un hueso por cada pelo de mi cuerpo.
Acepto.
Cuenta, pues...
Y Kakasbal se puso a contar los pelos del perro; pero cuando sus dedos llegaban a la cola, éste se acordó de la fidelidad que debía a su amo y pegó un salto y la cuenta se perdió.
¿Por qué te mueves? le preguntó Kakasbal.
No puedo con las pulgas que me comen día y noche. Vuelve a empezar.
Cien veces Kakasbal empezó la cuenta y cien veces tuvo que interrumpirla porque el perro saltaba. Al fin Kakasbal dijo:
No cuento más. Me has engañado; pero me has dado una lección. Ahora sé que es más fácil comprar el alma de un hombre que el alma de un perro

Fuente: Cuentos y Leyendas Mayas.

Mi conclusión es que es fácil saber por que mandan los que mandan pero es muy difícil saber por que obedecen los que obedecen.

Unicornio

CARTA DE PETICIÓN DE CESE MASÓNICO de SALVADOR ALLENDE

CARTA DE PETICIÓN DE CESE MASÓNICO de SALVADOR ALLENDE

Al Querido Hermano:
Luis Holguín Blanco
Venerable Maestro de la
Respetable Logia Simbólica "Hiram" No. 65
Presente.-

Creo que, tal vez, en ninguna alternativa anterior de mi existencia había experimentado una emoción más intensa y compleja como la que afronto en la presente oportunidad: he de esperar que esta comunicación traduzca ante el Querido Hermano y Venerable Maestro y mis Hermanos, lo más genuino y auténtico de mi pensamiento.

Las alternativas propias de un destino profano pletórico de contingencias de lucha, me connaturalizaron con el principio de que es esencial el frío análisis colectivo para adoptar resoluciones de gran trascendencia.

Pero en tales coyunturas siempre -antes que ahora- comprendí que actuaba en función de procesos sociales y políticos e igualmente en función de organizaciones de muy claras concepciones interpretativas de la historia, regidas por programas concretos y atendidas a estrategias y tácticas consecuentes.

Capté que no era yo, aún acerca de mis propios actos, el arbitro supremo y exclusivo.

Encarné aspiraciones de carácter general que personificaban a miles de chilenos y, por lo mismo, aunque se me dispensara el honor máximo de las más elevadas responsabilidades cívicas, me di los hechos con un compás de justo graso y según una cabal escala de valores objetivos.

Mis pasos tenían que reflejar un fenómeno amplio.

Y conforme a este criterio, jamás me dejé arrastrar por la jactancia de echar sobre mis hombros el fardo de algo que me transformara en una especia de agente de lo irreparable.

Siempre me miré, antes que nada, en la faz de mi conciencia; pero aboné mis procederes y elegiré su peso, en lo que consideré como una correcta interpretación del sentir de la comunidad.

En este instante no he consultado a ser humano alguno, porque ello no procede.

Obro, teniéndome a mí mismo como único consejero.

Por un impulso íntimo e inducido por ansias y anhelos nutridos de lo bueno y alimentado también por el ambiente familiar, con humildad y fe en lo positivo de la condición del hombre, detuve mi ruta profana.

Golpeé, hace cerca de 30 años y en plena muchachez, ante las puertas de la Orden.

Dejé oír mi solicitud iniciática; Hoy, al cabo de tan larga etapa de trabajo y convivencia, he resuelto cerrar esta dilatada trayectoria, sin haber interrumpido jamás mi asiduidad a los Talleres.

 ME ACOJO A MI TEMPLO ÍNTIMO

Me alejo de los templos, por magníficos que ellos aparezcan ahora en la suntuosidad de su arquitectura y me acojo al templo íntimo que, en plena madurez de condiciones, he logrado edificar para mí mismo.

Este Templo, construido con los sólidos muros del idealismo; traducido en la justicia social, la libertad concreta extraña a toda alienación; apoyado en la fraternidad por la proscripción de las clases sociales y de la igualdad por la derogación de cualquier discriminación, ya sea racial, religiosa, económica o cultural, es obra de múltiples experiencias acumuladas con el correr del tiempo.

Surge mi formación, de estudios hechos, de circunstancias y emociones tan variadas como ricas, en las que el éxito y el fracaso se confundieron; en  que las amarguras y las excepciones se borraron ante el desinterés de nos humildes y los ejemplos anónimos y edificantes y también de mis muchas jornadas de mi alternancia Masónica.

Cuanto acumulé a través de treinta años de trabajo en los talleres de la Orden, tiene inobjetablemente caracteres de piedra fundamental para mí.

Pero no deseo que semejante cimiento angular sufra menoscabo y velando por preservarlo ante mis ojos con fuerza y vigor he resuelto poner entre lo actual y contingente y los grandes valores, la neutralidad de la distancia y su benévola perspectiva.

Me alejo sin reservas espirituales de ningún especie; con hondo sentido de la fraternidad hacia todos mis hermanos y ansiando solo que se me excuse, si inadvertidamente, con actos o palabras dijera, siquiera rocé espiritualmente a algún Hermano en nuestros Talleres.

Solicito mi carta de retiro por imperativo de mi conciencia.

Y ante esta, todo requerimiento extraño al propio yo, ha de detenerse y todo sentimiento ha de postergarse.

El precio de semejante estrictez es muy duro.

Pero se alcanza una compensación: la conformidad consigo mismo y la paz que traen el tiempo y su transcurrir.

Aspiro que mi último contacto material con los Talleres pueda ser de alguna utilidad.

Ello es mi deber postrero como Masón activo.

Por lo mismo, pensaré en voz alta, con el único ánimo de que mi franqueza contribuya a clarificar conceptos, a evitar dudas en los iniciados -ojalá así sea-, también a enriquecer a quienes han alcanzado la plenitud Masónica, ya que el acervo moral no cesa jamás de perfeccionarse por la adición incesante de puntos de vista.

Estudiante en un período de fragor social y político y médico joven, de acción profesional amplia y anónima, fui tremendamente golpeado por el impacto de la realidad patria y que, por decirlo sintéticamente, en su estructura económica, cultural, social y política, es la de toda América Latina.

De ambiente familiar sin prejuicios dogmáticos y atraído por el papel protagónico de los Masones desde los albores de la independencia; por la dura tarea de la Orden en su inalterable lucha contra el mal y por el bien; por la acción profana de la institución en sus afanes de eliminar la desigualdad social; por sus esfuerzos para barrer la intolerancia y superar el oscurantismo y pro imponer un régimen de igualdad de derechos y de expectativas para todos los hombre ingresé a la Orden.

Es no escasa medida también ejerció influencia en mis preocupaciones de bien público, mi devoción hacia la figura de mi abuelo, el doctor Ramón Allende Padín, ex Gran Maestro de la Orden y fundador de la primera escuela laica de Chile.  

Larga trayectoria en la que he recibido honrosas muestras de confianza de mis Hermanos, como la Maestría y la jefatura de mi Taller, me han hecho formarme un juicio que estimo apoyado en la realidad de nuestro ámbito fraternal.

Además, imagino que son muy escasos los Hermanos que han visitado tantas Logias como yo, a través del territorio nacional, durante tantos y tantos años que llevo procurando descubrir en su integridad social a Chile y las características de sus gentes.

UN INCENTIVO DE SUPERACIÓN

Desde un punto genuinamente teórico, la Orden Masónica es una institución perfecta.

Esencialmente aspira a una meta que carece de ubicación determinada en el tiempo y que, por lo mismo, representa un incentivo permanente del más alto nivel: la superación del hombre en sí.

Los métodos que sustenta para promover semejante proceso son inobjetables por su contenido y significación.

En efecto, su sistema de gradación iniciática, sinónimo de esfuerzo, disciplina, constancia, etc., no puede merecer el más leve reparo.

Su lenguaje simbólico, más allá de la belleza que encierra en si, ofrece la enorme  ventaja de que las imágenes, que superan el frío significado preciso de los términos, ponen en vibración sugestiva y creadora todos los resortes de la imaginación interpretativa y de los sentimientos.

Y el Ritual del intimo contacto  de los símbolos,  planea  fórmulas expresionales y hasta organizativas  que ennoblecen la convivencia . 

La Orden, en sus aspiraciones de fondo, podría mirarse quizá si como la mas acabada expresión del humanismo, ya que no incurre en dogmas  - sinónimo de drama histórico- que singularizan las religiones.

En su aspecto formal, la Orden también reconoce principios de una vigencia indiscutible: genuina democracia; una indispensable jerarquízación funcional de valores y una precisión nítida de las delimitaciones entre los diversos órganos de su estructura.

Obviamente,  dentro de los Talleres se crea,  así una realidad que debería  hacer de cada Hermano un hombre libre, de buenas costumbres, apto para cultivar la igualdad, la fraternidad, la tolerancia, y en suma, un ciudadano auténtico de la libertad integral. 

En la sociedad Masónica y en el pueblo Masónico nace, en cierto modo, un mundo que refleja el ideal de estructura  de la comunidad, no solo ya en su carácter  nacional,  sino en la esfera universal.

 APERTURA AL MUNDO CONTEMPORÁNEO

Este mundo ideal en que vive  el pueblo Masónico,  ¿puede bastar al hombre real,  al hombre común,  que se desenvuelve  dentro de los imperativos tan concretos de una nación?

En este interrogante radica un gran problema, pues, en los hechos, se aprecia una contradicción.

Los Masones giramos en torno de la Igualdad, la Libertad, la Fraternidad como suprema síntesis de la convivencia colectiva .

Procede hacer una observación: ¿quiénes integran nuestra Orden?

¿Podría, con honestidad intelectual, imaginarse que su composición refleja a la sociedad chilena de hoy?

La respuesta, al menos en mi comprobada  experiencia, tiene que ser negativa.

En la Orden solo se cobijan elementos de la burguesía. 

No hay éste aserto calificativo de ninguna especie. Es un hecho y nada mas.

En consecuencia, los principios que animan la vida Masónica son practicados por un grupo -no el mas vasto- de nuestra comunidad.

¿Debe la Orden permanecer  indiferente ante una vacancia de la clase obrera como la que enuncio? 

Más aún,  ¿se trata de un fenómeno accidental?

La ausencia de elementos extraños a la burguesía es grave, tanto  mas cuanto que fenómeno tiende a acentuarse, ya que la historia acredita que hubo épocas en que nuestros Talleres se vieron decorados por muchos  y preclaros  Hermanos, que respondían, por lo menos a una extracción  artesanal y que también predominaba en el mutualismo.

¿Ingresa a la Orden en forma ininterrumpida, una raudalosa corriente de juventud, de estudiantes, de elementos representativos de la intelectualidad nacional en marcha?

Tengo la impresión de que la respuesta, aunque menos categórica  que en el caso de los trabajadores, tiene también que ser adversa.

En mi trayectoria  de Masón activo, siempre me promoví estas cuestiones. 

Las conclusiones fluyen con extrema  facilidad: determinados sectores sociales y aun estratos muy influyentes de la burguesía progresista no sienten que la Orden responda a los requerimientos del mundo contemporáneo.

¿Por  qué? Por dos razones principales: por el desconocimiento de lo que es en sí la Orden y por la actitud de algunos Hermanos, que contradicen en el mundo profano lo que se imagina deben ser los principios de la institución.

En su incesante afán de superación humana,  la Orden tiene,  sin embargo, metas que son esenciales para que tal perfeccionamiento pueda alcanzarse. Se plantean como tales la Igualdad, la Libertad,  y la Fraternidad, y sus derivaciones.

Algunos Hermanos consideran estos elementos en una órbita exclusivamente abstracta  y formalista, eludiendo toda consideración de sus aspectos reales en la convivencia y que aparecen como algo sine qua non para el imperio de estos principios. 

Puede argumentarse que la Orden, si entra en estas actitudes temporales, pasaría  rápidamente hacia su transformación en un partido político.

Hay en esta apreciación un juicio simplista que exige análisis.

En primer término, tiene que pensarse en la época en que la institución Masónica afianzó su etapa moderna, ya que no es del caso remontarse a entidades esotéricas del mundo antiguo, del Renacimiento o del feudalismo. 

La actual trayectoria corresponde a un período en que recién se comenzó a luchar por la emancipación del hombre con un sentido propiamente "humanista".

¿Cuál era el nivel en que podía librarse esta confrontación de valores?

Sólo en los espíritus selectos que, por su capacitación intelectual captaban que las únicas expectativas de progreso radicaban en el afianzamiento de ciertos conceptos de derecho, sinónimo de garantías individuales.

Se promovió, así,  el avance y perfeccionamiento de las instituciones constitutivas del Estado, al libre examen y al desarrollo capitalista como oposición al medioevo. 

La Orden partió en su ruta actual bajo el imperativo de fortificar las instituciones políticas y sus estructuras . 

Es decir, fue reflejo de una etapa en que las condiciones predominantes restringían las posibilidades de los seres superiores a hacer más y más correctas las manifestaciones superestructurales y formalistas de la sociedad.

Y nadie puede ignorar que semejante enfoque se abría solo para los espíritus más cultos y generosos de la burguesía  y de la intelectualidad. 

Y, desde entonces, la Orden para muchos Hermanos ha fincado su supervivencia en subrayar el carácter abstracto de su contenido.

Me inquiero, ¿puede una institución mantener su fuerza y su vigor situándose al margen del "devenir" histórico y preocupándose sólo de conceptos relativos?

A mi juicio ello sería una vana aspiración que,  a lo más relegaría  la Orden a una labor ateneísta y de grata convivencia  puertas adentro.

LA REALIDAD CON MIRADA VIGILANTE

A mi juicio, la Orden  tiene que medir la realidad que la circunda, tanto nacional como latinoamericana y universal, con mirada vigilante y actual. 

La declaración de principios y reiterados Conventos así lo disponen.

No se puede sobrevivir sólo en razón de bellas tradiciones y del mérito del papel que se desempeñó en acontecimientos históricos.

Nadie ignora que los deslumbrantes avances científicos y técnicos han transformado en sus raíces mismas muchos conceptos.

Diríase que la mayoría  de las palabras conservan su sentido esencial; pero que resultan ineficaces para expresar las dimensiones de los nuevos valores que trastocan el mundo en sus elementos determinantes.

Es acertado imaginar que un régimen jurídico liberal, a través de las  disposiciones constitucionales, podría, por ejemplo, garantizar la libertad de los hombres, en el sentido de evitar la presión arbitraria.

Evidentemente, el régimen jurídico representa un progreso sobre la etapa en que predominaban el absolutismo y la arbitrariedad.

Igualmente constituyó un enorme avance la división  y la autonomía de los Poderes del Estado, etc. 

Nuestra Orden cumplió en ese sentido una noble misión, no solo por la filosofía que imprimió en sus afiliados, sino por la batalla que libró frente a instituciones que, como la Iglesia, eran sinónimos de un status quo absolutista.

Pero, ¿Puede hoy restringir sus esfuerzos a semejantes aspiraciones?

No, y por una razón muy simple: en el estado actual alcanzado por las ciencias y sus técnicas derivadas, es dable ir más allá: se está en condiciones de organizar un régimen que origine un humanismo, claramente configurado. 

Es alcanzable hoy la libertad  concreta, y no solo la libertad de espíritu.

Antes, la gente de privilegiada sensibilidad y cultura se limitaba a alcanzar la hegemonía de su propia conciencia mientras las grandes masas quedaban al margen de todo avance.

Hoy, nadie debe ignorarlo, resulta viable procurar a todos los seres los elementos que requieren para satisfacer sus necesidades biológicas, espirituales y culturales, en cualquiera de sus expresiones y matices.

Es posible dar estructura a una comunidad en que haya sistemas planificados, aptos para derrotar las alienaciones efectivas que subordinan al hombre.

Y un ser liberado en términos concretos tiene acceso a la más genuina, fecunda y típicamente  humana existencia del espíritu y a una moral también genuinamente humana y social.

Hoy, el hombre puede, en forma efectiva, desarrollar los tributos que lo diferencian de los demás seres. 

Es factible construir una comunidad en forma y en marcha. 

En forma, para responder eficazmente a los requerimientos que singularizan al hombre y su presencia, y en marcha, por la experiencia que es posible alcanzar ininterrumpidamente metas que la imaginación se revela incapaz de concebir.

Es dable, así,  cumplir integralmente, en el espíritu y la materia, un humanismo que, por si, justifica nuestra Orden y que, a mi juicio, traduce el símbolo del Gran Arquitecto del Universo.

¿Cómo podría o debería proceder nuestra Orden en su labor para alcanzar tan loables finalidades?

La exclusión parece ser el método más adecuado para responder.

No puede, sin lugar a dudas, enunciar fórmulas programáticas definitorias para dar solución a los problemas objetivos de la realidad, porque con ello seguramente alteraría  la fraternidad, constituyéndose en un partido político o en una suerte de organización semejante, cuyo destino, en último término, habría  de ser predominio institucional, con todas las proyecciones y consecuencias que esto trae consigo.

No puede, igualmente,  desentenderse de semejante realidad, ya que los hechos son porfiados y las vacancias que se comprueban en la composición de la Orden -vacancias tanto cualitativas como cuantitativas- revelan que algo origina esta falta de atracción en la comunidad.

 UNA MISIÓN GRANDE Y EXCELSA

A mi modo de ver, la Orden tiene una misión grande y excelsa: sin precisar enunciados de soluciones programáticas debe inculcar a sus afiliados que hay que definir con vara actual los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad  para que surja una sociedad exenta  de alienaciones, eliminando la cesantía abierta o disfrazada por los salarios insuficientes; para que se evite la enfermedad suprimible; para que no se operen las muertes anticipadas; para que exista un sistema de seguridad social funcionalmente correcto y eficaz en su acción, para que se erradique el analfabetismo y para que se abra a todos el acceso a las anchas rutas de la cultura en sus múltiples expresiones y creaciones; para que se reconozca el derecho a la vivienda que llevan en si todos los seres y para que el esparcimiento se encuentre al alcance de la generalidad, tanto en el orden físico y espiritual y no represente, como hoy acontece, un privilegio económico de los sectores que menos lo requieren por su vida grata cotidiana.

Trasladados estos conceptos al orden internacional, se eliminará el subdesarrollo de los países; se afianzará la paz y se impondrán los derechos entre los Estados, más allá de las fórmulas organizativas o de su poderío bélico.

LA LUCHA CONTRA LA OLIGARQUÍA

Esta posición de nuestra Orden necesariamente la llevará a luchar con quienes, acéptenlo o no, son índices de postergación generalizada y con quienes disfrutan de las ventajas de un status quo insostenible por antihumano y antisocial.

Estas mismas batallas se libraron ayer y ahora ellas deberán librarse contra la oligarquía, el feudalismo agrario; la concentración financiera monopólica; el colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo, y el oscurantismo religioso y dogmático.

La Orden, si acepta tal actitud consecuentemente con las responsabilidades de nuestra hora, no podrá guardar silencio y enclaustrarse en sus templos. 

Sus filas, en cambio, se verán engrosadas y fortificadas de modo que sus enseñanzas trascenderán decisivamente al medio.

Pero una Orden que nada dice cuando se siembra el terror psicológico masivo sobre la base de la mentira internacional  durante nuestros procesos cívicos, es algo sin valor espiritual.

Una Orden que no reacciona para procurar que no se vulneren la soberanía y la libre determinación de los pueblos, es algo también sin vida. 

Una Orden que nada dice cuando se invaden y masacran  los pueblos porque una nación se reserva  el derecho  de determinar, por sí  y por su poderío armado, cual es el sistema político  y económico que considera aceptable, es una institución que no vela por la Libertad, ni por la Igualdad ni por la Fraternidad.

Nadie puede inferir en estas apreciaciones que yo pretenda que la Orden se transforme en movimiento político.

Pido, sencillamente, que forme a sus miembros en los conceptos que son su razón de existir, pero trasladados éstos a su significado, contenido y dimensiones presentes.

A través de toda mi labor,  principalmente en los últimos años he procurado que los Hermanos adquieran una conciencia de estos hechos.

En importantes actos de la Gran Logia he denunciado la colusión gigantesca puesta en marcha entre la Iglesia, el imperialismo y la reacción nacional e internacional para preservar el statu quo que origina que la sociedad chilena no esté al margen de los riesgos colectivos - hoy técnicamente eliminables -  siempre que impere un régimen político  y de Gobierno que así lo desee.

El sistema en vigencia hace que las masas no se revelen integradas por hombres  "libres y de buenas costumbres", sino en alta cuota por seres alienados, frustrados y agobiados por las taras de la miseria.

A través de una muy prolongada jornada también he tratado de contribuir a que en los talleres se desentrañen objetivamente los elementos que configuran la realidad, definiendo en todos sus grandes lineamientos los factores que, en conjunto dan pie al subdesarrollo en Chile.

Hasta ahora, he de reconocerlo, esta adaptación de las concepciones  de mis Hermanos al mundo de hoy se torna difícil.

He hecho un esfuerzo grande, a pesar de que mis tareas profanas me absorbían en inmensa medida.

He cumplido conmigo mismo.

En el aspecto interno se han adoptado normas institucionales que,  en mi concepto,  vulneran gravemente el sentido democrático de la institución.

Tal juicio me merece  y lo representé en forma del todo regular, la última enmienda constitucional que ha llevado a posibilitar la reelección del Serenísimo Gran Maestro.

Esgrimí objeciones morales y también genuinamente institucionales, ya que toda entidad, de cualquier naturaleza que ella sea, ha de abrir válvulas para la renovación. 

Si no se considera conveniente brindar tales expectativas,  se llega al corolario de que la misión del Sembrador no ha sido útil, pues no se ha dado origen a los frutos de cuya nobleza se tenga certidumbre. 

Podría, ante todos los hechos que he analizado, adoptar una alternativa: seguir junto a quienes comparten mis ansias de renovación dentro del pueblo Masónico o darme por vencido y guardar silencio. 

Pero no haré ninguna de ambas cosas.

No creo útil para los Hermanos, cuyos puntos de vista comparto en su alto significado Masónico mi permanencia en la tarea junto a ellos, pues soy un político de acción militante muy definida y, por lo mismo, resulta fácil esgrimir la mezquindad de imputaciones partidistas para desconocer y desnaturalizar la raíz Masónica de mis afanes.

No me acojo al silencio y envío esta nota a mis Hermanos explicando con franqueza mis ideas.

Aspiro que esta comunicación sea juzgada en su exacta dimensión y que ella llegue a constituir un incentivo mas para las inquietudes de tantos Hermanos.

Me resta formular algunas explicaciones estrictamente subjetivas. 

Experimento desgarramiento al alejarme de la casa que, espiritualmente, fue la mía por tantas épocas.

Tengo conciencia de que, dentro y fuera de los Talleres, me comporté como un Masón. 

Siempre, aun a riesgo de mi posición política, reivindiqué públicamente mi formación iniciática; ante el ataque  aleve contra la Orden siempre se me halló delante,  ya sea en el Parlamento, en el Comité o en la Asamblea Popular.

Aun dentro de los organismos superiores dentro de mi partido hube de poner de realce la no incompatibilidad entre los principios de la Orden y los programas de tipo socialista: entonces, al igual que esta comunicación trate de analizar la realidad de lo que es, en esencia, nuestra institución Masónica.

Es decir, creo que en mi la siembra fue fecunda y al incurrir en esta mención, recuerdo con recogimiento y gratitud a quienes me brindaron la iniciación, a quienes me prodigaron la generosidad de su ejemplo y a quienes me estimularon a desbastar la piedra bruta.

Mi emoción solidaria se traslada igualmente hacia los Hermanos que, sin vulnerar la prescindencia política de la Orden me procuraron su inapreciable apoyo a mi trayectoria  profana, me alentaron con la fe en los postulados de justicia social y me entregaron tantos y tantos testimonios de solidaridad abierta y extraños a cualquier propósito subalterno.

Me acojo a retiro. 

Formulo votos por la prosperidad de la Orden dentro de una efectiva misión social, para bien de la Patria, de nuestra América y del mundo. 

Deseo que la felicidad mas genuina marque el destino de todos y cada uno de quienes son y seguirán siendo mis Hermanos de verdad.

Saluda muy fraternalmente al Venerable Maestro

Firmado:
Salvador Allende G.
Santiago, 21 de junio de 1965

REENCARNACIÓN

REENCARNACIÓN

EMILIO MOSCOTE Y PÉREZ  M:.M:.

El presente tema es parte de una rigurosa investigación que he venido llevando a cabo desde hace algún tiempo. Con él no pretendo de ninguna manera dar respuestas a los inexplicables misterios de la vida y de la muerte, por considerar que aun falta muchísimo por investigar al respecto, especialmente en el campo de la ciencia.

No obstante lo anterior, lo considero un pequeño aporte cuyo objetivo es invitar a la reflexión, pues la Reencarnación no debe de plano considerarse como una "verdad olvidada" o como una "doctrina descartada", sino como una interesante doctrina, de aquellas que pueden representar un papel muy importante en la historia del pensamiento occidental del presente siglo, porque estrictamente hablando, desde el punto de vista del pensamiento oriental no existe la muerte.

Este nombre es una mentira y su idea, una ilusión nacida de la ignorancia de los pueblos. Ellos repiten incesantemente no hay muerte. Sólo hay vida con muchas fases y modalidades, a una de las cuales llamamos MUERTE. "Nada muere realmente, aunque todo experimenta un cambio de forma y actividad". Es este es el pensamiento que arguyen frecuentemente contra la inmortalidad del alma diciendo que "la muerte no es más que un aspecto de la vida, y la destrucción de una forma material es el preludio de la construcción de otra.

Lo que llamamos muerte o destrucción, aun del más insignificante ser inanimado, no es más que un cambio de forma o condición de su energía y actividades. Ni siquiera el cuerpo muere en el estricto sentido de la palabra. El cuerpo no es una entidad sino un agregado de células que sirven de vehiculo a ciertas modalidades de energía que las vitalizan. Cuando el alma deja el cuerpo, las células se disgregan en vez de agregarse como antes.

La unificante fuerza que las mantenía agregadas retiró su poder y se manifiesta la actividad inversa . He ahí el fundamento de la doctrina reencarnacionista. No es fácil averiguar en que tiempo ni en que pueblo nació; pero diferentes teorías y varios escritores que han incursionado en esta materia señalan a Egipto, a la Antigua India (hinduismo, budismo, budistas tibetanos, entre otras) e incluso mencionan a la fabulosa y desaparecida Atlántida como el punto de origen de ella.
En todas las latitudes se han levantado las voces para hablar de la existencia de un más allá, con el fin de darle un sentido a nuestra existencia. Interrogantes fundamentales del hombre que ninguna cultura ha dejado de responder a su manera como: ¿Quién soy?; ¿De donde vengo?; ¿a dónde iré?; ¿qué hago aquí en la tierra?; ¿Por qué he de morir?; ¿Será que fui alguien antes de nacer?; ¿Seré alguien después de morir?; ¿Qué sentido tiene vivir, si he de morir algún día?, y muchísimo más, han motivado al análisis y estudio de esta disciplina. No obstante lo anterior, existe un inmerso abismo entre la creencia popular y las pruebas científicas y es por ello que fenómenos como mensajes recibidos "del más allá" por médiums en trance, visiones de los que están en trance de morir, el testimonio de los llamados proyectores astrales, personas que tuvieron una aparente muerte causada por algún tipo de accidente, y que luego pudieron regresar a sus cuerpos físicos para narrar cómo veían desde fuera de ellos, son básicos para justificar por los adeptos a la reencarnación su razón de ser; sin embargo, la ciencia convencional ha evitado desde mucho tiempo atrás, estudiar el fenómeno de la muerte y lo que puede existir más allá de ella.

Solo últimamente la tanatología ha surgido como un campo de estudio separado del cuerpo principal de la psicología convencional. Hasta aquí, la ciencia y la psicología simplemente consideraban la experiencia de la muerte como un profundo y "oscuro adversario" y no como una zona valida de indagación. La única disciplina que alguna vez se preocupó por el estudio de la inmortalidad del alma ha sido la investigación psíquica o la parapsicológica y probablemente la mayoría de los científicos se opondrían a que se considere este tipo de estudio como verdaderamente científico.

La parasicología solamente ha alcanzado una precaria posición dentro de la comunidad científica en los últimos cuarenta años y es por ello que sus descubrimientos acerca de la vida después de la muerte han logrado demasiado impacto en la ciencia o en la cultura en general; sin embargo, en la actualidad, la parasicología es una ciencia experimental y la mayoría de los investigadores profesionales, se dedican a examinar a personas en el laboratorio en busca de manifestaciones de telepatía, clarividencia, precognición y el poder de la mente sobre la materia. Es esta, la nueva cara de la parasicología en la búsqueda de respetabilidad científica.

De acuerdo con todo lo anteriormente expresado no puede haber un punto de convergencia entre la prueba científica y los fenómenos extra o parasensoriales con relación a lo que nos ocupa y no está por demás recordar que mientras que las ciencias trabajan en el campo de la realidad, en el conocimiento racional, fenómenos como la reencarnación se escapan de esa esfera y apuntan más hacia el campo religioso o hacia el entrenamiento esotérico que ha hecho posible el que muchos seres desarrollen la facultad clarividente y que sostienen que existen otros planos espirituales en donde se desarrolla la vida y que "si la vida humana fuera sólo un instante de tiempo entre el nacer y el morir, el oportunismo seria la ley predominante de la existencia en este mundo donde deberíamos aprovechar cada segundo en nuestro beneficio.

No tendría sentido ningún plan de vida, ninguna igualdad, ninguna justicia. El único fin seria sobrevivir sin importarnos para nada lo que sucediera con los demás, pues de nada valdría el afanarse por lo que mañana tan sólo será polvo. Sin embargo, los materialistas mismos rechazan tal desacierto inconscientemente y reclaman la justicia social. Además, si las condiciones de vida de unas personas no son las mejores que desearía y su existencia sólo le trae dolor y sufrimientos ¿no seria mejor morir y acabar de una vez con tal misterio? Un sano pensamiento se opone a tal medida, sintiendo el hombre por el llamado espíritu de conservación, la necesidad de vivir en este plano físico.

Pero, en que consiste o ¿qué es la REENCARNACIÓN? "Literalmente, reencarnación significa el retorno al cuerpo físico. Es la creencia de que el alma, en el momento de la muerte, sale del cuerpo y comienza a prepararse para regresar a la vida con otra forma física. Las circunstancias de ese retorno - el entorno y demás - son determinadas por el crecimiento y el progreso alcanzado en las vidas previas. Cada personalidad que se adquiere es una síntesis de lo que ha ocurrido antes y el renacimiento se presenta en un entorno que le permita al individuo desarrollarse y evolucionar, de modo que pueda obtener el máximo de beneficios. Así, mientras mejor vivamos nuestras vidas, más benéficas serán nuestras circunstancia de renacimiento". 

Según esto, la reencarnación viene a ser una teoría, una filosofía, un sistema de creencias y una forma de vida que provee un modelo de comportamiento basado en la responsabilidad personal.

Brian Weiss. Psiquiatra norteamericano autor de numerosas obras que reafirman la doctrina de la reencarnación, mediante el método de las regresiones ha probado que a través de la ciencia no cabe ninguna duda sobre las vidas anteriores de una persona. Weiss era un escéptico frente a éste tema, pero la practica y la investigación con relación a las regresiones que hacía a diario en su consultorio lo llevaron a concluir que no hay duda al respecto.

En los "Mensajes de los sabios" , Weiss en el capitulo que denomina "el ciclo de la vida" expresa lo siguiente:   "Cuando estamos aquí pasamos por muchas  etapas. Nos despojamos de un cuerpo de recién nacido, pasamos al de un niño, del de niño al de adulto, y del adulto al de anciano. ¿Por qué no dar un paso más y desprendernos del cuerpo adulto para pasar a un plano espiritual? Eso es precisamente lo que hacemos. Nunca dejamos de crecer, y cuando llegamos al plano espiritual seguimos creciendo aun más. Pasamos por varias etapas de desarrollo. Cuando llegamos, estamos quemados. Tenemos que pasar por una etapa de renovación, una de aprendizaje y una de decisión. Decidimos cuando queremos regresar, donde y por qué motivos. Todo es crecimiento y aprendizaje, un crecimiento continúo. El cuerpo no es más que un vehiculo que utilizamos mientras estamos aquí. Lo que perdura eternamente es el alma y el espíritu"… y continúa en el capitulo "El regreso" con: "Elegimos cuando queremos pasar al estado físico y cuando queremos abandonarlo. Sabemos cuando hemos conseguido aquello o por lo que nos enviaron aquí abajo… Cuando has tenido tiempo de descansar y revigorizar el alma, se te permite elegir cuando regresar al estado físico".

Totalmente identificada con el autor anterior, Annie Besant, autora de "El hombre y sus cuerpos" nos explica todo lo referente al cuerpo físico del hombre en sus partes invisibles y visibles, al cuerpo astral y a los cuerpos de la mente. Precisamente en un aparte de la portadas o carátula de "El hombre y sus cuerpos", afirma lo siguiente: "Por hombre entiendo al Yo vivo, consciente y pensante: al individuo; por cuerpos, las diversas envolturas en que el Yo está encerrado, cada una de las cuales sirve al Yo para funcionar en determinada región del universo. Lo mismo que se usa del carruaje en tierra, del barco en el agua, y del avión en el aire para trasladarse de un lugar a otro, siendo el viajero, siempre el mismo, así también el yo, el hombre verdadero, permanece el mismo cualquiera sea el cuerpo en el que funciona. Tenemos muy arraigada la costumbre de identificarnos con las envolturas externas que llevamos, y somos muy propensos a reconocernos como si fueran nuestros cuerpos. La identificación con estos cuerpos que solo tiene una existencia pasajera, es un realidad tan necia y poco razonable, como si nos identificáramos con nuestros vestidos; no dependemos de ellos; su labor está en proporción de su utilidad…"

Visto lo anterior podemos expresar que REENCARNACIÓN es la ENCARNACIÓN REPETITIVA o REINCORPORACIÓN DEL ALMA o PARTE INMATERIAL DE LA NATURALEZA HUMANA, que una encarnación es un periodo de existencia dentro de un cuerpo. Pero veamos que ocurre según los entendidos en esta materia en el momento de la muerte: el moribundo va desprendiéndose poco a poco de su cuerpo físico y al expirar queda el alma revertida del cuerpo astral, más sutil que el físico, una copia luminosa de aquel, se dice que es una contraparte del físico con el cual coincide durante la vida terrenal. En el preciso momento de la muerte, el cuerpo astral queda unido con el cadáver por un tenue cordón de materia aérea que denomina el cordón de plata, dicho cordón se rompe quedando el cuerpo astral libre, como externa envoltura del alma. Pero este cuerpo astral no es el verdadero ser humano, como tampoco lo era el cuerpo físico, pues ambos no son más que temporáneas envolturas del alma.

"Al dejar el cuerpo físico se sume el alma en profundo sueño o estado comático, semejante al del feto en el claustro materno y así se predispone a nacer en el mundo astral, pues necesita tiempo para adaptarse a las nuevas condiciones y cobrar la fuerza y vigor requeridos por la nueva fase de existencia…"

Lo anterior nos explica claramente que después de la muerte del cuerpo físico permanece el alma dormida en el cuerpo astral, que le sirve de protectora envoltura, como la matriz protege al feto.

Al sumirse el alma en sueño se le representa la visión de su vida pasada escena tras escena, desde su infancia hasta su vejez, si llegó hasta allí, en forma pormenorizada.

Algunas almas "duermen" corto tiempo, mientras que almas muy evolucionadas requieren de un sueño más largo. Cuando el alma siente el impulso de reanudar la vida se despereza lenta y lánguidamente y a manera de mariposa que surge de su crisálida, se desprende el alma del cuerpo astral y en su rápida sucesión desecha los elementos inferiores de su humana naturaleza. En un corto proceso en el que el alma va recobrando lentamente su conciencia.

El alma desprendida del cuerpo astral carece de forma y figura y en donde despierta no es un lugar, sino un estado o condición de existencia, una tónica de energía vibratoria en el mundo espiritual.

Pasado este periodo que hace parte del llamado ínterin cósmico o espiritual que permitió al alma refrescarse luego de la intensidad de la vida física se prepara el alma para regresar dentro de un cuerpo. Es solo la mitad de un ciclo de desarrollo. El ciclo de desarrollo completo es el lapso comprendido entre un nacimiento en el plano físico y el siguiente renacimiento. La mitad de este periodo comprende desde el instante de la concepción hasta la transición física que llamamos muerte.
El presente tema que forma parte de los estudios esotéricos y metafísicos, es muy extenso y es una invitación a la discusión y a la reflexión en los límites de la tolerancia. Constituye además una invitación al crecimiento espiritual del ser por cuanto a lo que propone es sano. Somos energía pura, energía que utiliza un cuerpo físico provisto de un ropaje, para aprender y crecer.

En el proceso de reencarnación su verdadera esencia trabaja con tres principios predominante en el crecimiento y la educación: partimos del principio de la evolución. Su esencia nace bajo condiciones que nos brindaran oportunidades para el desarrollo de las cualidades y características que necesitamos. Dichas condiciones brindan oportunidades para un cambio progresivo. En este contexto este crecimiento se establece por la herencia, el momento y condiciones del nacimiento, así como también de los factores circundantes o ambientales que puedan influir (raza, religión, sexo, familia y amigos entre otras relaciones).

El segundo principio es el del libre albedrío, el cual nos da la libertad de escoger, actuar, tomar decisión, etc. No es obligatorio entonces cumplir aquello que hemos venido a hacer. Estamos en la libertad de hacerlo o no a nuestro parecer. Y el tercer principio que es uno de los más erróneamente entendidos es el del Karma, dentro del cual opera algo que a veces se llama la ley de la compensación o del equilibrio o ley de la causa y el efecto. "Aquello que siembres, cosecharas". Nuestras malas acciones nos castigan y nuestras buenas acciones nos premian. Karma es aprendizaje, y es por lo mismo que no es suficiente una sola vida física para saldar las deudas contraídas y luego acercarnos o tratar de aproximarnos al Ser perfecto. Esta doctrina atacada por los escépticos e incrédulos a la vez se convierte para otros en una esperanza que contribuye significativamente a apaciguar el temor a la muerte.

 

 

Grabar en piedra

Grabar en piedra

Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:

HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGO UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.
Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:

HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA.

Intrigado, el amigo preguntó:
¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?.

Sonriendo, el otro amigo respondió:
Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.

La analogia de la piedra bruta en masoneria,  tiene que ver con desbastar toda esa superficie donde se marcan las heridas recibidas,  en una superficie pulida,  no hay arena,  ya el viento la barrio con todo lo que en ella se escribe.

Unicornio