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Pensamiento Masonico

D I O S

Del curso "Concepto filosófico del Universo"
Por el V:. H:. Joaquín Ancona Albertos
Yucatán México

Prólogo del Q:.H:. Ricardo E. Polo :.

Importancia Histórica de recordar a un insigne masón, ingeniero y Rector de la Universidad de Yucatán, víctima de la intolerancia religiosa

El  Ing.  Joaquín Ancona Albertos, fue Rector de la Universidad de Yucatán, y por haber incluido en el programa de la preparatoria las cátedras de  "Historia de la Filosofía" y la de "Religiones comparadas", se hicieron movimientos religiosos que lograron destituirlo como Rector de la alta casa de estudios, y se fue a Puebla en la que ocupó el cargo de director del observatorio de Tonantzintla, donde escribió un libro de cosmografía.  Falleció siendo miembro de la Francmasonería Progresista Universal, y miembro activo del Rito Primitivo.

Prólogo

Poco es cuanto puede agregarse a los razonamientos del Catedrático que expuso estas ideas sobre el concepto de Dios. Y menos aún podría comentar una exposición, cuyo desarrollo científico y filosófico es impecable. Sin embargo, como naturalmente sabemos que su contenido ha de prestarse a la polémica y que una cierta cohorte de asombrados lectores habrá de experimentar distintas sensaciones, todas ellas emergentes de las creencias de conciencia, me debo abstener en extenderme sobre consideraciones que a la postre, solo son posibles si el tema se pudiera desarrollar dentro de los carriles de lo filosófico.

Sin embargo, vale la pena insistir sobre ciertos hechos que a través de los Cuadernillos, pretendemos destacar. Uno de ellos es la supina mediocridad que caracteriza el tiempo que nos toca vivir. A pesar de los asombrosos avances de la tecnología comunicacional, no parece que proporcionalmente a su magnitud, el Hombre haya sabido acompañarla en su desarrollo. Nuestro tiempo se caracteriza por un síndrome muy particular. El de la "supocicionitis", que es la "certidumbre" de dar todo por supuesto y lo que se de por supuesto, es cierto.

De allí que podamos advertir el gran número  desproporcionado con relación al avance de los tiempos de personas que en cualquier conversación parecen "saber" de lo que hablan y en los argumentos esgrimidos, el consabido "por supuesto" que nos avisa de su "malformación intelectual mediatizada". Sea dicho de paso, una de las curiosas frases que pretenden condensar calificaciones posmodernistas.

Podemos conversar en estos tiempos sobre diversos temas relacionados con las ciencias humanistas. Saber de la existencia de geniales estudiosos de las Ciencias Naturales. Asombrosos científicos en materia de Física y Matemáticas, imbuidos de los descubrimientos cada día más profundos en materia de Ciencias Exactas. Y hasta ciertos pensadores, a los que la vulgaridad de los medios de difusión, denomina "filósofos", y que en su generalidad se encuentran abstraidos en el vértigo del "confusionismo" contemporáneo. Eximiendo a Confucio de tal calificación. Y no mencionemos, sin estremecernos, aquellos soberbios universitarios imbuidos de la idea de que su status es privilegio para la opinión y que solo a través del método cartesiano con el que martillaron su mente, son depositarios de la Verdad o en su defecto, de la única manera de buscarla...

Ahora sin ironías, molestémonos de la medianía que campea en el mundo que nos toca vivir. La de los "Grandes Hombres" que dirigen el planeta, de la dirigencia planetaria imbuida de frivolidades y farandulismos, fenómeno tan extendido hoy como un reguero de pólvora. De intelectualoides circunscriptos a cenáculos de recíproca adulación; de la falta de talentos verdaderos; o de estos, que de solo asomar su cerviz, la perderían; de tantos desinformadores que eluden compromisos y de tantos hombres que se encuentran sometidos al consumismo, empobrecidos espiritualmente por el mercado o excluidos ya del sistema. Y fundamentalmente, del execrable "no te metas", de primigenia divulgación familiera.

Sin embargo, observando objetivamente el tiempo que nos toca vivir, es posible todavía experimentar el asombro; recuperar la Esperanza de un mundo mejor y tener la certidumbre de coadyuvar al Progreso. A pesar de todo. No hablo de emprendimientos axiales o planetarios. Me circunscribo a la idea de poder dar lectura pormenorizada del pensamiento de hombres como el Q:.H:. Joaquín Alcona Albertos, controvertido o no, pero que deslumbra por su honestidad, sencillez y profundidad.

No es extraño entonces que a pesar de sus títulos Universitarios, su capacidad intelectual, su sentido progresista y sus múltiples actividades en procura del Progreso de la Humanidad, los retardatarios,los fanáticos, los ignorantes y los pusilánimes, hayan logrado desplazarlo del Rectorado de la Universidad de Yucatán y cuestionarlo por haber intruducido en la preparatoria, las materias Historia de la Filosofía y Religiones Comparadas.

Pero no debiéramos escandalizarnos por esto. No solo estas cosas suceden en el inmovilismo retardatario de las religiones positivas. También sucede en cuanto ámbito se procure dejar de aceptar, por entusiasmarse en pensar.

Ricardo E. Polo : .
Mar del Plata septiembre de 2001   

Del  "Concepto filosófico del Universo"                 
1937

50.El antropomorfismo ha conducido, según hemos visto ya, a explicar el Mundo y todos los fenómenos que en él se verifican con la intervención de uno o varios dioses. La idea que de éstos se han formado los hombres es tan variada, que se puede afirmar que no hay dos personas que acerca de tales personajes piensen lo mismo, sin que para ello sea obstáculo la disciplina rígida que en sus dogmas introducen ciertas Iglesias, singularmente la romana. Cada persona tiene, para su uso personal, dioses ideados a su propia imagen y semejanza; pero prescindiendo de los diferentes matices personales que cada creyente imprime a sus dioses, puede decirse que las ideas principales acerca de la divinidad se agrupan en dos grandes sistemas: El panteísmo y el teísmo.

En el panteísmo se hacen de Dios y el Mundo un solo y único Ser, del que todos los demás no son sino manifestaciones: Dios  es  la Naturaleza.  El panteísmo -dice Schopenhauer-  es un ateísmo cortés.

El teísmo toma distintas formas, según las religiones y según los sistemas filosóficos. En el politeísmo, se admite la existencia simultánea de muchos dioses, que son personificaciones de los fenómenos naturales o de cualidades abstractas; en el anfiteismo, se supone el Mundo regido por dos dioses, uno bueno y otro malo: Osiris y Tifón en Egipto, Vichnú y Chiva en la India, Ormuz y Ahrimán en Persia, Dios y el Demonio entre los cristianos y mahometanos; en el monoteísmo, habría que reducir todas las divinidades a una sola pero, ninguna de las religiones vivas o muertas ha alcanzado esta fase.

Ciertos filósofos no religiosos son monoteístas y toman el nombre de deístas. No obstante tampoco están de acuerdo en la naturaleza y funciones de este Dios único. Para unos su papel ha consistido en introducir el orden y la armonía en el caos eternamente existente (Demiurgo); para otros, se ha limitado a crear el Mundo por un solo acto de su voluntad (creador) y lo ha abandonado después a la acción ordenada de las causas segundas; para otros en fin, la creación divina no ha sido un acto instantáneo, sino que es permanente: esto es, Dios (la Providencia) sostiene y ordena constantemente el Mundo con su voluntad; de modo que, para destruirlo, no necesita desearlo: le basta con suspender su voluntad de sostener el Mundo.

El dios identificado con el mundo, de los panteístas, recibe entre los filósofos no religiosos el nombre de Dios Inmanente; el dios personal, distinto del mundo, de los deístas, el de Dios Trascendente. Este último puede ser, según acabamos de ver, Demiurgo, simplemente Creador, o Creador y Providente.


Analizando los argumentos que en pro de la existencia de un Dios han dado los creyentes, es fácil convencerse, no sólo de que no demuestran lo que pretenden, sino que en último término, arguyen en contra. Expondremos y criticaremos brevemente a continuación, los más frecuentemente usados, de esos argumentos.

Según un apologista cristiano, estos argumentos son:

1º- La existencia del Universo.
2º- El movimiento, el orden y la vida que en él reinan.
3º- La existencia del hombre inteligente y libre.
4º- La existencia de la Ley Moral.
5º- La creencia universal del género humano.
6º- Los hechos ciertos de la historia.
7º- La necesidad de un ser eterno.

El mismo apologista añade que todos estos argumentos están basados en la ley de la causación universal; pero lo cierto es que esta ley no prueba necesariamente la existencia de uno ni de varios dioses.

El hombre primitivo -y hay que comprender en este término al ignorante actual- ve como causa de cada fenómeno un ser sobrenatural, un dios, un demonio, un ángel, un santo: todo se lo explica con la intervención divina.

Cuando su instrucción le hace darse cuenta de que cierto fenómeno B es causa, o antecedente necesario de otro fenómeno A, considera innecesaria la intervención divina para producir éste último  y la regla para explicarlo es el fenómeno B. Si luego se da cuenta de que otro fenómeno C es antecedente necesario del fenómeno B relegará la intervención divina hasta el fenómeno C.

A medida que la ciencia avanza, los dioses retroceden... Prolongando hacia atrás la cadena de las causas, quiere el hombre conocer una causa primera.  No puede hacerlo; pero incapaz de confesar ignorancia y librarse de la ilusión del animismo, le da a la causa primera un nombre: dios.  Y sin embargo, este nombre no es más que una palabra vacía de sentido y que no resuelve los problemas que pretendía resolver.

51.La cuestión primordial, la de la existencia misma del Universo, ha sido contestada por tres hipótesis distintas: el ateísmo, el panteísmo y el deísmo: o el mundo existe por sí, o se ha creado a sí mismo, o ha sido creado por una potencia exterior.

Si existe por sí, no ha tenido principio, porque no ha tenido creador.  Es la consecuencia lógica de la ley de la sustancia, de la eternidad de la materia y de la energía, establecidas sobre las sólidas bases de la experimentación y el raciocinio por las ciencias químicas.  Sin embargo, muchos la rechazan porque se niegan a admitir la existencia sin principio: dicen que no puede existir lo que no empezó a existir alguna vez.

Los panteístas aseguran entonces que el mundo sí tuvo principio: pero como no existen dos seres distintos, sino uno sólo, el mundo se ha creado a sí mismo. ¿Y cómo? Si no existía, ¿Quién creó?  Se puede pensar que hubo un tiempo en que el mundo no existía en su estado actual, sino en un estado que pudiéramos llamar potencial, y que ha pasado al estado "actual" de manera espontánea:  algo así como cuando se forma una nube por la condensación de un vapor invisible; pero esta idea no resuelve la cuestión, porque hace admitir la existencia indefinida de un mundo en estado potencial. ¿Y cómo explicarnos su existencia? No diremos que ha sido creado por un Ser distinto del mundo, porque sería negar la esencia misma del panteísmo; ni que existió sin principio, porque esta hipótesis es la que queremos eludir.  ¿Habrá sido creado por otra modalidad del propio Mundo? Esto nos obliga a prolongar indefinidamente hacia el pasado la serie de modalidades distintas y admitir, forzosamente, la existencia sin principio.

Trataremos de eludirla admitiendo que el mundo fue creado por una potencia exterior, por un dios distinto del mundo. ¿Habremos suprimido la dificultad?  No: únicamente la hemos trasladado, porque nos quedaría por explicar la existencia de ese dios, y ésto no podemos intentarlo, sino mediante las mismas tres hipótesis: o Dios existe por sí, o se ha creado a sí mismo, o ha sido creado por una potencia exterior: por un superdios.

Esta última hipótesis se rechaza desde luego, porque el dios intermedio saldría sobrando, y porque no haríamos sino trasladar de nuevo la dificultad de la existencia de ese superdios; y si hubiera sido creado por otra potencia exterior, aún tendríamos que prolongar indefinidamente hacia el pasado la serie de superdioses y, en último término, admitir la existencia sin principio de la propia serie.

El dios creador del Mundo ¿Se habrá creado a sí mismo?  O admitimos entonces que había obrado antes de ser, lo que es absurdo, o admitimos que el estado "actual", fue precedido por un dios en estado "potencial", creador del estado actual; pero esta hipótesis, sobre hacer innecesario el dios actual, nos llevaría también a admitir la existencia sin principio de una serie de modalidades de dios.

Sólo queda la hipótesis, generalmente admitida, de que dios existe por sí, sin principio, y la dificultad queda en pié. Todo aquél que rechace la hipótesis ateísta porque contiene la dificultad de la existencia de algo que no empezó a existir, debe, lógicamente rechazar las hipótesis panteísta y deísta, porque contienen la misma dificultad.

En realidad, lo que prueba el razonamiento anterior, es la necesidad de un ser eterno. Es incomprensible; pero ningún esfuerzo mental nos permite eludirla. Hemos de admitir la existencia sin principio, aunque no podamos tener de ella una representación mental, del mismo modo que admitimos el espacio sin limites, sin podérnoslo representar. ¿Cuál es el ser eterno? Nos lo han contestado ya las ciencias físico-químicas: La sustancia, manifiesta como materia y como energía, es decir, el Universo.

La verdad está contenida en la hipótesis ateísta:

Dios

52. El movimiento no prueba tampoco la existencia de un dios. Se pretende que todo movimiento supone un motor, pero que el primer motor ha de ser inmóvil, y que su primer motor, es un dios; pero la eternidad de la sustancia, esto es, la eternidad de la materia y de la energía, implica el movimiento.


El pretendido orden del mundo, nada prueba tampoco.

"En el Universo -dice el apologista antes aludidoreina el orden más perfecto: cada cosa está en su sitio. El día sucede a la noche, y ésta, a aquél; las estaciones suceden a las estaciones. La tierra, los cielos, las estrellas, los diversos elementos del Universo, todo se encadena, todo concurre a la armonía maravillosa del conjunto".

Pero se le ha olvidado añadir: "En la Tierra reinan la lucha, la desolación y la muerte; para que unos seres vivan, es menester que otros perezcan; las tempestades y los terremotos; las pestes y el hambre, la sequía y las inundaciones, ponen la armonía y el orden en ridículo.  En la Luna, la sucesión de los días y de las noches significa cambios de temperatura tan bruscos, que hacen, imposible esta vida que tanto admira a los apologistas de la armonía universal. Todos los astros tributarios del Sol acabarán por precipitarse en él, quizá para librarse de los que hablan del orden inmutable del Mundo, etc." Y sobre todo, se dice que el Mundo está perfectamente organizado, siendo así que es imposible compararlo con otro. Si en vez de ser como es, fuera de otro modo, los apologistas lo hallarían igualmente admirable.

Y tal como es, cada  uno  de  nosotros puede hallarle defectos, y hasta proponer el modo de corregirlos. Laplace ha enseñado la forma en que debió haber sido creada la Luna para que se nos presentase siempre llena. Flamarión conocía el secreto que pudo habernos dado una eterna primavera, y una atmósfera que constituya el alimento completo de los seres vivos; y en nuestra vida diaria, hallamos siempre algo que corregir y la manera de hacer un mundo ordenado más a nuestro gusto. ¡Bien pudo el Todopoderoso dar satisfacción a todas sus criaturas!

Para sostener la idea del Mundo, se habla de que la misma ciencia ha establecido que los fenómenos se suceden de conformidad con ciertas leyes inmutables, y que estas leyes presuponen la existencia de un legislador. Se juzga en este argumento, con la palabra ley. Lo que llamamos "leyes naturales" no se parece en nada a las leyes humanas, expedidas por legisladores.

Las  primeras  están   en   las   cosas  mismas;   las segundas, preceden a los fenómenos que provocan, son distintas de ellos, y pueden permanecer escritas sin efecto alguno. Para que las "leyes" del péndulo se realicen, basta la existencia de un péndulo y de la acción gravitacional de la Tierra: no son, en realidad, cosa distinta de la misma pesantez.

La Ley electoral puede no cumplirse, aún cuando existan electores y elegidos; es esencialmente distinta de unos y otros, y de allí que presuponga la existencia de un legislador. En realidad, se da un sentido abusivo a la palabra ley, cuando decimos "leyes naturales". Las proposiciones así llamadas, no son sino inventarios de observaciones acerca de la sucesión de los fenómenos. Y en tal sentido, no presuponen la existencia de un legislador.

La existencia de los seres vivos, tampoco prueba la existencia de un dios. Los apologistas sostienen que la materia no pudo dar vida a los vegetales, a los animales y al hombre, porque es inerte. Es una base falsa, pues ya sabemos que la materia y la energía son manifestaciones distintas de una sola entidad: la sustancia y la vida, cualquiera que sea su esencia, no son sino una forma de energía.

Por lo demás, los biólogos actuales, entre los cuales hay que citar al mexicano, doctor don Alfonso Herrera, han logrado crear sistemáticamente la materia orgánica, y han obtenido, combinando sustancias de las llamadas por los idealistas "inertes", seres que se mueven, se alimentan, se desarrollan, se reproducen por segmentación, y muestran en fin, tal semejanza con los seres vivos unicelulares, que no cabe ya duda de que éstos, en condiciones favorables, pueden surgir y han surgido sin duda, de la combinación fortuita de determinados elementos inorgánicos.

Se ve ya bastante claramente, a través de tales experimentos, la cadena 3ininterrumpida que conduce, por evolución, desde la materia bruta, hasta los seres vivos mejor organizados. Todos estos han surgido siguiendo esa sucesión de hechos agrupados en la teoría de la evolución, y este mismo fenómeno se ha producido en forma que denuncia a las claras la existencia fortuita, y la ausencia de todo director inteligente.

Como tercer argumento se nos da la existencia del hombre inteligente y libre. Hay que descartar la libertad, que no existe. En cuanto a la inteligencia, es también, según sabemos, resultado de la evolución. El cuarto, es la existencia de la ley moral. Se dice:  "Existe una ley moral absoluta, universal, inmutable, que prescribe el bien, prohíbe el mal y domina en la conciencia de todos los hombres. Cuando obedecen a esta ley son felices, cuando la violan, sienten remordimientos.

Ahora bien, esta ley no puede dimanar sino de Dios... No hay una palabra de verdad en todo este discurso. La moral, las nociones del bien y del mal, varían  de un  pueblo  a  otro,  de  unos años a otros, de unos individuos a otros. No hay nada menos absoluto, universal e inmutable.

El que un acto se considere bueno o malo depende de las consecuencias momentáneas que produce y de sus móviles y unos y otros son por regla general tan complejos y variados, que es raro que hayan dos personas que al juzgarlo estén de acuerdo. Nuestra propia capacidad para juzgar un acto, depende de nuestra educación, de nuestro grado de cultura, de nuestras ideas filosóficas de nuestro estado de ánimo.

La "Ley moral" que mandaba a los espartanos matar a los niños enclenques e inútiles, nos manda hoy rodearlos de cuidados exquisitos. Cualquiera que sea, en un momento y en un pueblo dado "la  ley  moral"; es única y absolutamente humana. La naturaleza misma es absolutamente indiferente a nuestras nociones del bien y del mal: "El sol sale sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos". (Mateo V, 45)

Podemos añadir que los terremotos y las erupciones volcánicas, no suelen escoger entre los malvados a sus victimas: Y semejante indiferencia no puede ser sino reveladora de toda ausencia de sentido moral, de conciencia y de talento. No es este precisamente, el concepto que de Dios se forman los apologistas. El quinto argumento es la creencia universal del género humano. Al tratar del alma, hemos demostrado ya la ninguna fuerza de semejante raciocinio. Como sexto argumento, se nos ofrecen los "hechos ciertos" de la historia, y como tales se nos dice que Dios se mostró a Adán y Moisés, personajes tan mitológicos como el mismo Dios, ó, por lo menos,
tan discutibles como todos los dioses.

El último argumento es la necesidad de un Ser eterno. Hemos convenido ya en ello; pero reconocido al Ser eterno, con auxilio de las ciencias físicoquímicas: es  la  sustancia.  La  necesidad de  un  Ser eterno no arguye pues, la existencia de ningún Ser distinto del Mundo: es el Mundo mismo. Esta declaración  ¿es panteísta? No: declarar que el Mundo es eterno, no es identificarlo con un dios, puesto que eso equivaldría a atribuir a la sustancia cualidades que no posee: unidad, simplicidad, inmutabilidad, omnipotencia.

Por el contrario, reconocer en la sustancia el Ser eterno, es negar todo dios, inmanente y trascendente. No por eso  habremos  explicado el Mundo.

Los deístas y panteístas tampoco lo consiguen: tapan su ignorancia con una palabra: dios, y se engañan a sí mismos. Los materialistas ateos sabemos que el Mundo, esto es, la materia, la energía, el movimiento, son en absoluto inexplicables. Un hecho, un fenómeno queda explicado cuando hacemos notar su analogía con otros que conocemos mejor. La creación exnihilo, no es una explicación del origen del mundo,  porque no es un hecho análogo a ninguno otro. No lo es a la reproducción de un ser viviente porque, en hipótesis creacionista, Dios y el Mundo son de distinta esencia y naturaleza. No lo es tampoco al arte del escultor que modela una estatua ni al del artesano que fabrica un reloj, porque uno y otro no hacen sino transformar materia preexistente. La existencia del Mundo es absolutamente inexplicable, porque no existe género para la especie Mundo; porque no hay otros seres análogos.

Si, libres de la ilusión antropomorfista, contemplamos el Mundo y reconocemos la eternidad de la sustancia, su multiplicidad, su evolución sin plan preconcebido, su ceguedad e inconciencia, quedaremos ineludiblemente obligados a negar la existencia de todo dios.

Solo poseemos una verdad positiva: el Mundo es.

Nota para los lectores:
Creemos que uno de los derechos mas significativos, emergente del Libre Albedrío, es el derecho a discrepar. Convocamos por ello a los QQ:.HH:. que deseen aportar su colaboración para la serie de Ensayos y Recopilaciones sobre este y otros temas, lo remitan mediante e-mail al Q:.H:. Genaro de Jesús Mena Lizama, a su correo:
elisa@sureste.com

Razón y Sentido, la metáfora masónica.

Razón y Sentido, la metáfora masónica.

Javier Otaola 

R. Hiria. 2006.
Asequible en Fuentetaja.com
Reseña del autor.
Este libro es la segunda edición corregida que se publicó en 1996 con el  título de La Masonería hoy. Razón y sentido.

Comencé a incubar este libro al poco de ser iniciado en masonería allá por el año 1981 en el triangulo Tolerancia en Bilbao y digo incubar porque en efecto ha sido imprescindible un proceso largo de rumia y asimilación previo a la tarea misma de escritura y exposición durante al menos 15 años, el tiempo necesario para adquirir la experiencia personal y masónica suficiente que me pudiera permitir decir algo sobre masonería, del valor de eso que he dicho juzgarán los lectores.
El propósito del libro ha sido el de dar cuenta ante mí mismo y ante los demás de cual es la razón por la que la masonería puede servir hoy en día, del mismo modo que ha servido en el pasado para propiciar en aquellos y aquellas que se incorporan a esta Tradición el inicio de un proceso de esclarecimiento personal, que se traduce en última instancia en un proceso de construcción individual abierto a otros, a la sociedad y al misterio del Ser.
Ya una primera mirada al sumario del libro señala una importante característica de la "Metáfora masónica" que me parece indispensable destacar. Con la palabra masonería nos referimos normalmente a dos cosas: La masonería es  a mi juicio fundamentalmente una metodología, como la filosofía, tiene la misma raíz:  el amor a la sabiduría. Por lo tanto, del mismo modo que la Filosofía, la masonería no tiene una unidad doctrinal: hay una filosofía existencialista, cristiana, aristotélica, materialista, positivista, vitalista....NO hay UNA Filosofía, salvo en que todas ellas comparten un método de reflexión que les es común. Del mismo modo hay Masonería(s) con diferentes estilos y sensibilidades, y sobre todo hay masones y masonas, individuos con diferentes opciones personales. Por ese motivo he pretendido en mi libro explicar lo que a mi juicio es la masonería como método y tradición iniciática por un lado y por otro lado en un capítulo que he titulado "Lo que yo creo" he querido explicar a qué conclusiones, me ha llevado, personalmente, dicho método sin pretender, ni de lejos, asegurar, que esas conclusiones son las únicas posibles, ni siquiera las mejores, sólo las mías.
Es difícil en muchas ocasiones hacer ese distingo, pero me parece obligado para ser honesto con los lectores y con la masonería. La construcción personal se ha servido en mi caso del estímulo constante y del diálogo permanente que he vivido en logia y a través del contacto con tantos hermanos y hermanas, pero esa construcción no es sino el resultado de una suma de opciones y apuestas personales, a las que me adhiero pero que responden a una circunstancia biográfica particular. Y la masonería está mas allá de mi propia biografia.
Lo importante en el libro, si algo tiene que merezca ese adjetivo, es sin embargo lo que de reflexión general y transpersonal  pueda hallarse entre sus páginas, reflexión sobre lo que la masonería es.
He querido explicar la masonería a partir de dos aproximaciones convergentes: La masonería, ilustración en acción y El Descubrimiento de la Iniciación.
Ilustración, Iniciación y Metáfora son los tres conceptos claves para entender la masonería.
Ilustración, es entre nosotros una expresión para referirnos a una época histórica determinada en la que coincidieron un conjunto de procesos de emancipación jurídica, política y espiritual que transformaron la sociedad de su tiempo y la historia del pensamiento occidental. Nadie como Kant definió mejor qué es la Ilustración: la emancipación del ser humano del estado de minoría de edad culpable en el que era mantenido por los poderes políticos, económicos y religiosos de la época.
La masonería que nace precisamente como Masonería especulativa en 1717, en ese periodo histórico, no es una realidad que pueda reducirse a ese momento temporal; la masonería como tradición iniciática hunde sus raíces antes del siglo XVIII y ser proyecta también mas allá, manteniéndose en el siglo XXI .
La masonería entiende la ilustración no cómo un fenómeno epocal reducido al tiempo de las pelucas y el paletó sino como un imperativo íntimo y permanente, como una vocación existencial del ser humano, "que de lo oscuro a lo claro aspira·", de ahí que esa ilustración es en masonería un proceso siempre en curso y siempre inacabado: una ilustración en acción. Ese carácter dinámico y permanente de ese esclarecimiento personal que la masonería propone me lleva acto seguido a detenerme en el significado de la Iniciación.
La masonería es ilustración porque supone esclarecimiento pero es en última instancia Iniciación porque se trata de un esclarecimiento que va creando la realidad que ilumina, no es simplemente un aclararse sobre las cosas es un aclararse sobre lo que soy yo en el mundo, o sea que se trata de un esclarecimiento sobre la cuestión esencial, ontológica, esa cuestión que adornaba la entrada de las fratrías iniciáticas de la Antigüedad Clásica "Nosce te ipsum".
La iniciación masónica no es sino una metodología, un ponerse en camino, para que cada uno llegue a responder a esa pregunta, siguiendo las luces que le alcancen a esa primera pregunta que se le hace en el mismo umbral de la logia: ¿Quién va?...o sea  ¿quién eres tú. ?
Naturalmente la masonería no ofrece una respuesta doctrinaria a esa pregunta, te ofrece simplemente una metáfora: Si vienes a una logia masónica, eres un constructor. El proyecto y la medida de tu construcción eres tú el que habrá de decidirlo asumiendo el riesgo y la responsabilidad de hacer tu elección mas auténtica. Para ello cada masón y cada masona echará mano de los materiales que la vida ponga a su alcance, de las luces e inspiraciones que le lleguen: religiosas o no relegiosas, filosóficas o no filosóficas, prácticas o teóricas.
La Logia se nos ofrece como el espacio en el que convivir y compartir los buenos y malos días de esa construcción.
Razón ilustrada y Sentido iniciático me parece que son los dos ejes sobre los que gira combinadamente el trabajo masónico, de ahí el título elegido.
He querido también con mi libro resaltar que la masonería es en efecto una tradición iniciática viva y también una sociedad de pensamiento pero que tanto en su condición de tradición como de sociedad de pensamiento, no es algo excéntrico y extravagante, ininteligible desde el exterior, no hay en esa iniciación nada de mágico sino que ese proceso de pensamiento y transformación de una manera o de otra es común a todos los seres humanos, con mayor o menor conciencia de ello, y de ahí que he punteado mis explicaciones masónicas con resonancias y coincidencias significativas que he descubierto en autores ajenos a la masonería pero no ajenos a lo humano, así: Ortega y Gasset, Salvador Pániker, Fernando Savater, Eugenio Trías, Gilbert Durand o Martín Heiddegger. En todos ellos y en muchos otros he encontrado esa misma inspiración libre y gozosa que he encontrado en masonería y que los masones llamamos el Arte Real.

Revista Hiran Abif

Revista Hiran Abif

Como un pequeño reconocimiento a la gran labor realizada por sus editores,  publicamos este sitio la colección completa ( hasta su edicion actual ) en formato pdf que puede ser directamente leído de la WEB e indexado por los buscadores.

Un fraternal saludo a su editor, nuestro QH:.  Ricardo E. Polo  por la excelente labor  y  nuestros agradecimientos a  DomainDlx por permitirnos alojar gratuitamente las revistas en su sitio. 

** Nota tecnica :  Debido al tamaño de las revistas ( 700K en promedio )  recomendamos bajarlas a disco ( hacer download con herramientas como FlashGet ) en vez de intentar leerlas en linea.

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Siembra y Cosecha

Ricardo E. Polo :.

"Hay un tiempo de siembra y un tiempo de cosecha"...

Cada semilla que vamos depositando en los surcos de nuestra existencia, debe fructificar para que podamos obtener buenos frutos. A medida que transcurren los años en nuestras vidas, advertimos si tales frutos son acordes a nuestro esfuerzo y a la calidad de las semillas que fuimos sembrando.  Porque ocurre que pensamos que la siembra ha sido hecha con semillas de calidad.

Sería una gran satisfacción cosechar frutos, de siembras realizadas con el amor con el que creímos hacerlo. Pero no siempre sucede, pues a veces ocurre que los frutos no logran llenar nuestras espectativas. Es natural que así ocurra. Porque somos falibles y porque muchas veces exageramos la esperanza de ser recompensados por el solo esfuerzo, cuando puede resultar necesario perseverar en el perfeccionamiento de nuetras acciones.

Ocurre que no siempre resulta posible, por ejemplo, cosechar el fruto de la amistad, a pesar de habernos entregado a su exaltación. Pero hemos aprendido a no llorar sobre la leche derramada, cuando ocurren los desengaños. Es decir, aprendemos a "galvanizar " nuestros sentimientos, de modo de saber disculpar los errores cometidos hacia nosotros, pero poder reconocer aquellos que hemos protagonizado.

No quisiera exponer estas sencillas observaciones cotidianas, extendiéndo su contenido al ámbito total de nuestra vida. Cometería un gran error si pretendiese hacer paradigmáticas sencillas vivencias personales. Sin embargo, quisiera mencionar que durante estos últimos cinco años, durante los cuales he incursionado en la Internet, advertí singulares circunstancias en función de las cuales se han enriquecido mis sentimientos y mi pensamiento.

A través de los mensajes que circulan por las Listas Masónicas, hemos conocido personas de trascendencia, capacidades manifiestas y sensibilidades destacables. Hemos aprendido a moderar nuestros impulsos en el intercambio de las ideas y a valorar los gestos afectivos, cuyas señales no siempre son advertidas por causa del contacto tan solo epistolar.

Sin embargo, debemos señalar el asombro que despiertan los gestos traducidos en mensajes solidarios, en acciones no menos contundentes al momento de recibir una ayuda explicitada... y en algunos casos intuida, por aquél ser que reside a miles de kilómetros de distancia.

Hoy podemos "creer" con certeza en la fraternidad que debe reinar entre los hombres. Nuestra hermandad ha extendido su realidad incluso en la virtualidad de este fenómeno comunicacional que es la Web. Asombra pensar que los masones, a pesar de ciertas reticencias planteadas por quienes no comprenden o se resisten al aggiornamiento, hemos avanzado tanto, que la "esperanza " de Unidad y universalidad de la masonería, se encuentra más cerca de lo que imaginamos. Nos atrevemos a pensar que este es tiempo de siembra, porque podemos "sentir" que ya se van cosechando los frutos de la perseverancia y el amor que se han derramado con la fraternidad, la tolerancia y la convicción de substanciarnos con nuevas herramientas para difundir y consolidar nuestras ideas universales, en procura del Progreso de la Humanidad.

Creemos que en la medida que acotemos nuestras tendencias al "yoismo", a la vanidad, a la figuración, con un sentimiento de solidaridad y convicción en los paradigmas masónicos, seguramente será posible la cosecha de "un mundo mejor ante un actual imperfecto ", como lo exhortaba el I:. y P:. H:. José Ingenieros. Los hombres somos falibles. Nos hace falta comprender y acercarnos no a la cacareada "humildad", cuyo sentido es más una forma de vanidad que una sincera posición ante las cosas y los hombres. Es decir, "ser" honestos y sinceros en el propósito y en el fin y substanciarnos de la naturaleza humanista de nuestra Orden. También, por qué no, precavernos de los falaces y de aquellos que, como vulgarmente decimos, se disfrazan de ovejas siendo lobos.

Cada uno de nosotros, en la siembra, debe asumir su rol de sembrador. Utilizar, desarrollándolas, las herramientas que la naturaleza y la inventiva nos ofrecen para optimizar la tarea. Esmerarnos en pulir las aristas del diamante que es nuestra "razón" y nuestro "pensamiento ", para con esmero ayudar a nuestros semejantes a crecer espiritual y materialmente. Y lo fundamental, abrevar en la verdadera historia y devenir de nuestra Orden, tratando de disipar los "velos" que le han sido colocados, para endiosar las vanidades e incumplir su doctrina y sus fines.

Hemos aprendido en estos últimos tiempos, a comprender las desviaciones en la continuidad histórica de aquella masonería operativa, de singular riqueza histórica y conceptual. Y hemos entendido la importancia de asumir una tolerancia activa pero correctora, de aquellos equívocos que se han diseminado en la creación de "nuevas divisiones", Ritos, tendencias e ideas, que han sido el fruto de siembras erróneas y de semillas de escasa calidad fraterna, conspirando contra la Unidad Universal de la Orden.

Ricardo E. Polo.
Editorial  Revista Hiran Abif
Octubre de 2003

LA DOCENCIA ÉTICA DEL MASÓN EN LATINOAMÉRICA

Iván Herrera Michel.

Como el médico al enfermo, el abogado a la resocialización del individuo y el arquitecto a las construcciones, así se encuentra ligado el Masón al progreso del género humano. Y como la facultad de medicina al médico, la de jurisprudencia al abogado y la de arquitectura al arquitecto, de igual manera los talleres Masónicos se deben a una docencia ética progresista de sus miembros basados en valores humanistas.

Latinoamérica es una región constituida por países y habitantes unidos por una historia común, cuyo caldo cultural primigenio es diferente al del resto del planeta.

Después de muchos siglos de tranquilidad indígena se nos vino encima Europa, representada por España, Portugal y la Iglesia Católica.  El trono y el altar, la espada y el evangelio, el soldado y el cura, y sus enfermedades causaron el mayor exterminio de la historia: de alrededor de cien millones de indios, se pasó un siglo después ... a diez millones!!. La experiencia Inca es tan solo un ejemplo desgarrador del exterminio absurdo de una cultura.  Mientras tanto, el debate en Europa tenía como punto central "la naturaleza" de los indios: son humanos?  Son hijos del diablo?  Son evangelizables?  Tienen alma?  Son esclavos por designio de Dios?.

Al determinar Roma que los negros tampoco tenían alma, surge Portugal, Inglaterra y España como proveedores de esclavos negros, los cuales llegaron a ser en Latinoamérica 11 veces más numerosos que los blancos.  A veces era tan duro el trabajo que poblaciones enteras de esclavos debían ser renovadas cada año, pero en general "la vida útil" era de entre 5 y 7 años.

Al llegar el esclavo negro ya se le había despojado del nombre, de la familia, la cultura, la tribu, eran seres humanos perdidos sin esperanza en una cultura desconocida, en un continente desconocido y lejano, lejos de sus mujeres, sus hijos, sus amigos.  Durante siglos las naves arrojaron negros sobre estas tierras sin descanso, y al ruido de las cadenas se agregó la cadencia de los tambores, la danza africana y la sensualidad contagiosa de la nueva raza que las venía a poblar.

De España llegó una decena de razas;  el extremeño que colgó la mochila y el borrico, el vasco pesado y singular, el andaluz que arrastraba su pobreza con el donaire de un noble disfrazado de mendigo, el castellano silencioso y desganado que oraba a media lengua, y muchas, muchísimas, gentes que no tenían más sueño que la de colmarse de riqueza y poderío en estas tierras.

A la negra esclava, y a la india, le hizo el amor el amo blanco, el soldado y el cura.  Surgió el mulato y el mestizo. Y el mulato y el mestizo no aceptaron ni a los indios ni a los negros.  Se hicieron líderes, médicos, abogados, políticos y se continuaron mezclando, absorbiéndose, dejándose absorber, y hoy los tenemos de generales, obispos y presidentes.

Nos independizamos gracias a una pléyade singular de Masones: Miranda, el precursor, seguido de Bolívar cuyo pensamiento hoy  congrega la Orden, San martín, O’Higgins, y un largo etc.  El siglo XIX nos transcurrió en los afanes de una lucha por el poder entre liberales jacobinos y conservadores nostálgicos del trono y el altar.

Hoy Latinoamérica tiene un nuevo roll, y los Masones un nuevo reto: la degradación de la tierra, la deforestación, la excesiva urbanización y la contaminación del aire son los principales desafíos medioambientales, a los cuales se añade el agotamiento de las fuentes de agua y la reducción de la biodiversidad (1000 especies de vertebrados están en vías de extinción).

En Latinoamérica están los más frondosos bosques tropicales del planeta, los cuales cubren casi la mitad de su área, y el 75% de su población vive en ciudades y megaciudades (México, 16.5 millones, Sao Paulo, 16, Buenos Aires, 12, Río de Janeiro, 10, etc.).

Muchos de los habitantes de la ciudad viven en barriadas miserables, en donde el narcotráfico, el sicariato y la delincuencia común son opciones casi únicas de supervivencia, frente al marginamiento, la falta de educación, de competitividad social, de servicios públicos básicos y de alimentación, en contraste con la liviandad de una clase alta cínica y flemática.

En Latinoamérica la Iglesia Católica se disputa los diezmos y ofrendas con infinidad de nuevas denominaciones cristianas, y todavía es una fuente real de poder, y ambas son enemigas del control de la natalidad, el uso de preservativos y las terapias genéticas, con graves consecuencias para los más pobres.

Según la ONU, Latinoamérica triplicará su población en los próximos 50 años, y el incremento en el consumo mundial amenaza con destruir sus recursos naturales.

Aún falta conseguir la igualdad de estatus entre el blanco, el negro y el indio, entre las mujeres y el hombre, frente a la salud, la educación, mejorar la distribución del ingreso y la propiedad privada, definir una deuda impagable con los países ricos, disminuir la pobreza y un largo etc. de iniquidades, productoras de violencia, crimen, miseria y degradación humana.

Por todo ello es que cuando un profano libre y de buenas costumbres logra acceder mediante la iniciación a nuestro método librepensador de acercamiento a la realidad social debe ser educado, ya como Masón,  en una ética que consulte las grandes necesidades de nuestros pueblos desde una perspectiva de valores, que como el saber, el honor y la virtud direccionan nuestras reflexiones y pensamientos, desde la necesaria plataforma de los más modernos avances científicos, siempre en pos de fortalecer las libertades individuales en nuestros pueblos.
Noviembre de 2001.

 

La Parábola Del Pato Muerto

La Parábola Del Pato Muerto

El pequeño Daniel visitaba a los abuelos en su granja. Sus padres le habían dado una cauchera para que cazara cuando estuviera en el campo.

Él practicó muchas veces, pero nunca pudo darle a su objetivo.  Ya un poco desanimado regresó a la casa para la cena.  Mientras caminaba de regreso, vio el pato más querido por su abuela, de manera impulsiva, le tiró una piedra con la resortera, le pegó al pato en la cabeza y lo mató.  Él estaba impresionado y consternado, en un momento de pánico escondió el pato muerto entre una pila de madera.  En ese momento, vio que su hermana Sara lo estaba observando. Ella lo había visto todo, pero no dijo nada.


Después del almuerzo del siguiente día, la abuela dijo:
-Sara, vamos a lavar los platos.
Pero Sara le contestó:
-Abuela, Daniel me dijo que el quería ayudarte en la cocina.  Luego le susurró a su hermano:  ¿recuerdas el pato?.  Así que Daniel lavó los platos.
Más tarde ese día, el abuelo les preguntó a los niños si querían ir a pescar, pero la abuela dijo:
-Lo siento pero necesito que Sara me ayude a hacer las compras
Sara sonrió y dijo:
-Abuela, hay problema porque Daniel me dijo que quería ayudar con eso.Ella susurró nuevamente:  ¿Recuerdas el pato?.  Sara se fue a pescar y Daniel se quedó ayudando.
Después de varios días en los cuales Daniel hizo tanto sus tareas como las de Sara, pero no pudo soportarlo más y finalmente le confesó a su abuela que él había matado el pato.  La abuela se arrodilló, le dio un abrazo y le dijo:
-Hijo, yo lo sé. Yo estaba parada en la ventana y vi todo lo que pasó, y porque te amo, te perdono.  Sólo me preguntaba cuánto tiempo más permitirías que Sara te hiciera su esclavo.


Autor Desconocido

LA MÚSICA MASÓNICA DE WOLFGANG AMADEOUS MOZART

LA MÚSICA MASÓNICA DE WOLFGANG AMADEOUS MOZART

A raiz del 250 aniversario del nacimiento del Q:. H:. Mozart el 27 de enero de 2006, preparamos este ensayo, el cual fue publicado en la revista Plancha Masónica Nº 24 de septiembre de 2005 y en la Revista Dominical del periódico el Heraldo del 22 de febrero de 2006 y que además quiero compartir con todos mis HH:. y Hnas:. que visitan esta página:

..¡Qué difícil es hablar de la Música Masónica del Q H Mozart..! Es que hablar de este gran genio prodigioso de la polifonía clásica es platicar de arte, de estética, de sonidos y símbolos, de entonación, de resonancia, de ritmos y movimientos, de tonalidad, etc. Es meterse en el mundo de la melodía y la armonía, el de los acordes y la modulación, en fin, es departir de las artes fonéticas que hablan al espíritu por medio del oído, sus obras se deslizan en el tiempo, su principio es la sucesión, son artes más espirituales y subjetivas, en ellas la belleza parece interior, son: la música, arte que crea la belleza por medio del sonido, y la literatura, que la crea en virtud de la palabra en poesía o en prosa. En la antigüedad, Platón consideró el arte como un idioma que todos los hombres pueden entender. Para Hegel, el arte es la conjunción del espíritu y la forma, de lo finito en lo infinito, de lo real y lo ideal, de lo subjetivo y lo objetivo. León Tolstoi considera que evocar un sentimiento experimentado y luego por medio de líneas, colores, movimientos, sonidos o palabras transmitirlo a los demás, constituye el arte.

Podríamos continuar citando definiciones de artes –que no es nuestro propósito– pero la mayor parte de ellas coinciden –como lo señalamos en el editorial de la revista Plancha Masónica Nº 16– en que es una expresión de la emoción humana. En efecto, el arte no es otra cosa que una proyección del espíritu que se materializa, es la objetivación de un ideal, la materialización del sentimiento, o bien, si se quiere, la espiritualización de la materia. Y este paradigma del arte que crea la belleza a través del sonido es algo filogenético de Mozart, heredado de su padre, quien también se distinguió como un excelente músico. Al mismo tiempo fue algo ontogénico por el entorno musical en que se levantó a partir de su niñez.

El Q H Mozart desde muy niño asimiló el origen sistemático del sentimiento puro y su manifestación a través de la estética del arte musical. Entendió que su objetivo era reflexionar sobre los asuntos estéticos de este arte. Ayudó, con sus obras musicales, a satisfacer las necesidades espirituales del hombre, fortaleciendo de esta manera la cultura. Para él la música no es más que el arte de producir y combinar sonidos acordes de todos los elementos de creación sonora como instrumentos, ritmos, sonoridades, timbres, tonos, melodías, armonías, etc. En otras palabras, aprendió el arte de producir y de combinar los sonidos de una forma tan agradable al oído, que sus modulaciones conmueven el alma.

Es de anotar que en las continuas civilizaciones, la música adquiere una labor trascendental en todos y cada uno de los actos importantes, social o personal, donde realiza una tarea mediadora entre el intelecto y lo espiritual. Por esta razón cobra especial significación en las ceremonias ritualistas, además de su capacidad de promover emociones. La música representa el equilibrio y orden, es un lenguaje universal.

En la Masonería, la música encarna una de las siete artes liberales, simboliza la armonía del mundo, especialmente la que debe existir entre nosotros los Masones. A través de la belleza de los sonidos y de la armonía de los ritmos llegamos a la sabiduría del silencio. Por tanto, la música es el arte de organizar los sonidos. Todo arte consiste en ordenar un material de acuerdo con las «leyes» y un objetivo. Luego la música es, en ella misma y por esencia, una Masonería, una construcción de carácter iniciático. Pues, los elementos que la componen no son los sonidos ni piedras brutas, sino las notas, piedras talladas.

Antes del siglo XVIII, en las Logias se empleaban voces. Después empezaron a introducirse instrumentos de cuerda, trompetas y tambores. Más tarde, a finales del reinado de Luis XV –rey de Francia y adversario de nuestra Institución– se conoce con la designación de «Columna de la Armonía» para referirse al conjunto de instrumentos que sonaban en las ceremonias, el cual no podían pasar de siete instrumentos: dos clarinetes, dos cuernos, dos fogots y un tambor. Esto trajo como resultado que las Logias compitieran por contar en sus CCol con los mejores instrumentistas. Lo que a su vez conllevó a que se admitiesen en las mismas, músicos para que prestaran sus servicios. Para ello los eximían de cotización y componían obras para las diferentes Ceremonias Masónicas.

La música en la Logia está representada por la «Columna de la Armonía» que es el conjunto instrumental o reproductor musical destinado a la ejecución de la Música Masónica en el curso de las ceremonias, sobre todo las solemnes. Tiene como misión aportar un complemento al ritual, dándole un tono más protocolario y majestuoso. Por tal motivo podríamos afirmar que es una música funcional, cuyo alcance no depende en primer lugar de su valor intrínseco, sino de la adecuación al destino que le asignemos.

Lo cierto es que a través de la historia son muchos los músicos clásicos de gran reputación que se han iniciado en nuestros augustos misterios y numerosas las obras que le han dedicado a nuestra Ord, sólo citemos unos cuantos: Johan Christian Bach –hijo de Johan Sebastian– Franz Joseph Haydn, Felix Mendelson, Hector Berilos y Franz Liszt, entre otros. Con todo, nos atrevemos a señalar que sus aportes musicales dedicados a la Francmasonería no alcanzan a superar nunca, tanto en calidad como en cantidad, a los de ese gran genio de la música clásica como lo fue Mozart. Su precoz madurez del arte musical aventaja en mucho el modelo convencional de incontables obras de sus contemporáneos por la libertad suprema en la manera de tratar los elementos temáticos, de una homogeneidad perfecta en la que rompió algunos paradigmas en esa materia. Supo brillar por sí mismo en todos y cada uno de los géneros musicales.

Mozart nació en Salzburgo, Austria, el 27 de enero de 1756. Fue bautizado con los nombres de Johannes Chrysostomus Wofgangus Theophilus. El último de siete hermanos, de los que sólo dos llegarían a la adolescencia. Fueron sus padres Leopold Mozart[1] y Anna María Pertln[2].
Wolfgang manifestó desde muy pequeño una sensibilidad auditiva poco común. A partir de los cuatro años recibió de su padre las primeras clases de clave y a los seis ya compuso cortos fragmentos para este instrumento. A esta edad su padre le llevó, junto con su hermana Maria Anna –llamada “Nannerl”– a Munich, donde ambos tocaron el clave en presencia del príncipe elector de Baviera. Luego actuaron numerosas veces en Viena, en los palacios y casas de la nobleza y llegaron a tocar dos veces en el palacio de Schönbrunn ante la emperatriz María Tereza. Desde el primer momento, los hermanos Mozart fueron acogidos con entusiasmo en los salones y teatros de Viena, Munich, París y Londres. Uno de los que tomó más interés por ellos fue el barón Melchior Von Grimm. Este intelectual y poeta alemán, establecido en París, librepensador, identificado con los ideales del Iluminismo, amigo de Diderot, Rousseau, Voltaire y demás enciclopedistas, introdujo a la familia Mozart en la alta sociedad parisina. Tanto es así, que el éxito en el seno de la nobleza francesa les abrió las puertas de la corte de Versalles, donde tocaron varias veces ante Luis XV. La fama los llevó a Londres y en el palacio real de Buckingham les ofrecieron sus obras al rey Jorge III y su esposa Sophie Charlotte, quienes eran muy aficionados a la música.
La gloria de Mozart llegó hasta el Vaticano en donde el cardenal Pallavicini le impuso, en el palacio Quirinal, las insignias: cruz de oro macizo con banda roja, daga y espuela. El papa Clemente XIV le atendió en audiencia privada el 7 de julio de 1770, y le concedió el nombramiento de “Caballero de la Espuela de Oro”, que le daba derecho a ciertos privilegios y que Mozart nunca hizo uso a tales prerrogativas papales.
La música orquestal de Mozart, especialmente sus sinfonías[3] y conciertos[4], significa la madurez definitiva de un largo proceso iniciado por los músicos italianos, alemanes y franceses, que aprendió en sus viajes de infancia. Creó un estilo más que vienés, inconfundiblemente mozartiano. No ocurrió así en las sinfonías de Haydan, con el que hizo amistad en Londres, quien compuso más de cien, mientras que Mozart escribió menos de la mitad y Beethoven sólo nueve, Schumann y Brahms no compusieron más que cuatro y ningún otro gran compositor superó con mucho esa cifra.
El 4 de agosto de 1782, Mozart, contrajo matrimonio en la catedral de San Esteban de Viena, con Konstanze Weber[5]. Tuvieron seis hijos, de los cuales sólo dos llegaron a la adolescencia: Kart Thomas (1784 – 1858) y Franz Xaver Wolfgang (1791 – 1844). Sólo el menor heredó la vocación por la música.
El 5 de diciembre de 1784 Mozart hace solicitud de admisión en la Logia Masónica vienesa “Zur Wohltätigkeit” (“La Esperanza Coronada”) donde estableció una sincera y fraternal amistad con el Q H Emmanuel Schikaneder, famoso poeta y literato alemán, autor de varios escritos y cantos Masónicos, quien más tarde le facilitara el libreto de la «Flauta Mágica». El 14 del mismo mes, Mozart es iniciado en nuestros augustos misterios. Con este motivo se interpretó en la Logia su cantata[6] «A ti creador del Universo, ¡OH! Sol» (K[7]. 429) en la que el aria[8] del tenor es un himno al sol y a la luz. Esta cantata, además, fue adaptada a la celebración de la gran fiesta Masónica de San Juan del verano –más conocida como solsticio de verano– día en que finaliza el año Masónico. Asimismo, fue adaptada a la Ceremonia de Iniciación del primer grado Masónico en el momento, cuando el recipiendario, después de haber pasado por las pruebas simbólicas, recibe la luz. Al año siguiente convenció a su padre, ya con 66 años de edad, para que ingresara a la Orden, lo cual lo hizo el 1 de abril de 1785.

Este genio de la música dejó un legado de más de seiscientas obras en todos los géneros, destacándose en cada uno de ellos, dentro de las cuales sobresalen las dedicadas a la Masonería. Agradecido y apasionado por su Logia, compuso para ella los más notables cantos, en los que no se limitó a expresar de una manera sencilla y bella el sentido de las palabras, sino que dio a las notas todo el calor de su fantasía, todas las nobles y levantadas aspiraciones de un alma conmovida por lo bueno y lo bello y ardiendo de amor por la humanidad. Con motivo de la ceremonia del paso de su padre al grado de Compañero, puso música a un poema de Joseph Von Ratschky, «Lied Zur Gesellenreise» («El viaje del compañero») (K. 468) canto para una sola voz y acompañamiento de piano.

Unos meses antes de ser exaltado al grado de Maestro, asistió –el 11 de febrero de 1785, a la Logia vienesa «La Verdadera Concordia»– a la iniciación de Franz Joseph Haydn, con quien le unía una gran amistad. Por tal motivo le dedicó «Los Seis Cuartetos de Cuerda» (K 168 – K173) formados por seis piezas de un conocimiento y finura tan asombrosos y una ponderación seria y temática tan incondicional que evidencian absolutamente el homenaje y los juicios casi exagerados del segundo hacia el primero. Lo cierto es que tal maestría de mucho tiempo atrás –por lo menos del ciclo de los cuartetos vieneses– se apoyaba fundamentalmente en el ideal que Haydn esbozara en sus Opus[9] 9, 17 y 20 (los «Sonnenquartett») entre 1769 y 1772. El juego de influencias recíprocas entre ambos compositores alcanzó su punto culminante en este género.

Poco antes de la doble investidura que Mozart y su padre recibieron el 2 de abril de 1785 como Maestros Masones, en la Logia Masónica vienesa “Zur Wohltätigkeit” (“La Esperanza Coronada”), compuso para esta Logia dos de sus más importantes obras orquestales Masónicas: «Die Maurerfreude Brüder» («La Alegría Masónica», K 471) y «Maurerische Trauermusik» («Música para Funeral Masónico», K 477). La primera es una cantata escrita en mi bemol mayor para tenor, coro de hombres y orquesta, en la que se pone de manifiesto con que entusiasmo y convicción abordó Mozart su nueva situación de iniciado. La hizo en abril de 1785 en honor a Ignaz Von Born, Gran Maestro de la Gran Logia. Y la segunda, también es una cantata escrita para los servicios de recordación y conmemoración de la muerte de los Hermanos Masones Duke George August de Mecklenburg-Strelitz y Count Franz Veith Edler von Galantha, en Noviembre de 1785, e interpretada en la Logia del dolor.

En 1785, con motivo de una reorganización de las Logias vienesas ordenada por el emperador José II, Mosart compuso para su Logia dos cantatas Masónicas: «Zerfliesset heut, geliebte Brüder» («Para la apertura de la Logia», K 483) y «Ihr unsre neuen Leiter» («Para la clausura de la Logia», K 484). Son canciones de bella y muy alemana línea melódica, que tienen el carácter de un himno y nos aproxima al mundo futuro de La Flauta Mágica, la ópera[10] Masónica por excelencia, estrenada el 30 de septiembre de 1791 en el Theater auf der Hieden de Viena.

Nos encontramos todavía con cuatro obras de Mozart ligadas a la Masonería, donde hallamos a un Mozart comprometido con la libertad y con los ideales de la Revolución Francesa, especialmente en «Eine kleine deutsche Kantate, Die ihr des unermesslichen Weltalls» («Vosotros los que honráis al Creador del Universo», K 619). Esta pequeña cantata alemana la concluyó en julio de 1791, para voz con acompañamiento de piano, que es en resumen, un dilatado y rapsódico lied[11] de bella y serena factura, acorde con el espíritu de equilibrio y armonía que se desprende del texto, lleno de alusiones a la supremacía de la razón y de profesiones de la fe pacifistas, dirigido, más que todo, a la juventud alemana en el momento en que hacía una pausa durante la composición de la Ópera de la Fraternidad Universal: «Die Zauberflöte» («La Flauta Mágica» K 620), considerada por los grandes tratadistas del arte musical como la obra cumbre de Mozart o el testamento musical e ideológico de su autor. Por eso el insigne poeta, filósofo y Francmasón, Q H Juan Goethe le da gran trascendencia histórica a la obra, debido enteramente al genio de Mozart, cuando dice:

«Se necesita más cultura y preparación para reconocer el valor de esta partitura que para negarlo. Aunque la masa de los espectadores sólo goce con el espectáculo en sí, a los iniciados no les pasará por alto el sentido profundo de la obra. Esto ocurre con La Flauta Mágica»

En efecto, sólo Mozart –que logró una increíble fusión de elementos heterogéneos en una forma unitaria al servicio de una idea dramática– es el artífice de la significación superior de esta composición, que supera la ingenua pero certera imaginación del libreto de Schikaneder, así como los símbolos Masónicos a los que la naturalidad y pureza de música despoja de su seco trasfondo ideológico para que prevalezca la idea de la ascensión a la serenidad por medio de un amor purificado. Igualmente podemos señalar que su lenguaje literario es sencillo y la anécdota –independientemente de los simbolismos Masónicos, que están presentes en la obra en todo momento– es clara y lineal, fácil de comprender, sobre todo para los que tienen el grado de Maestro la degustarían mucho más. La ópera fue estrenada el 30 de septiembre de 1791, en el Theater auf der Hieden, teatro de un suburbio de Viena, ante un público llano y sencillo que, pese a ello, captó rápidamente el mensaje servido por medio de un montaje algo tosco y colorista a cargo del hábil Schikaneder. Hoy, doscientos catorce años después de haberse estrenado la magna obra de Mozart, es considerada como el HIMNO DE LA MASONERÍA.

Las otras dos composiciones estrictamente Masónicas a las que Mozart puso música fueron una pequeña cantata Masónica «Laut verkündet unsre Freud» («Elogio de la Amistad», K 623), última obra que inscribió Mozart en su catálogo personal, el 15 de noviembre de 1791 y estrenada en su Logia el 18 del mismo mes. Muestra en general un espíritu jubiloso y brillante. El lied Masónico «Lasst uns mit» («Enlacemos nuestras manos», K 623ª), subsidiario de la cantata, es la postrera obra completa de Mozart; su adiós en un canto íntimo y fraternal, lleno de esperanza en la vida que dice así:

HIMNO MASÓNICO
(Elogio a la amistad)

Cantemos la dulce armonía

nuestro gozo en alta voz

y un eco sea en cada pecho

de fraternidad y amor.

Consagrado este lugar

debe aquí la paz reinar

todos juntos nuestra grey

impondrá siempre la ley.

Cantemos la dulce armonía

nuestro gozo en alta voz

y un eco sea en cada pecho

de fraternidad y amor.

De tan noble igualdad

de tan grata libertad.

Después de siglo y medio (en 1946) se convirtió en el himno federal de la República de Austria.

Existen otras obras que Mozart compuso en su vida profana y también como iniciado que no tenían contenido Masónico. Pero su entusiasmo y fervor por la Institución lo llevó a adaptarlas como música Masónica. Por ejemplo:

Lied: An die Freude, K 53 (sobre un texto masónico).

Salmo 129: De Profundis Clamavi para coro mixto y Orquesta. K 93, compuesta en Salzburgo en 1771.

Lied: O heiliges Band der Freudschaft para tenor y Piano K 148, compuesta en 1772.

Graduale ad Festum B .M. V.: Sancta María, mater Die para coro mixto y Orquesta K 273, compuesta en 1777.
Música incidental: Thamos Konig in Agypten, K 345 (los temas eran profundamente masónicos, considerada precursora de La Flauta Mágica.
Adagio canónico para dos cornos di bassetto y fagot, K 410 (compuesta en 1784, para un ritual procesional)

Adagio para dos clarinetes y tres cornos di bassetto, K 411 (probablemente destinado a una entrada procesional a la Logia).

De acuerdo a los registros de la Logia, Mozart escribe música para dos canciones adicionales durante 1785, Des Todes Werk y Vollbracht ist die Arbeit der Meister (The Work of Death y The Work of the Masters es terminado) obras estas perdidas.

Concierto para piano en mi bemol mayor, K 482, escrito y tocado en un concierto dado por Logia en diciembre de 1785.

Sinfonía Nro. 39 mi bemol, K 543, escrita como celebración del Oficio y la Alegría de vivir.

Adagio y Fuga en do menor, K 546.

Adagio y Rondó para Flauta, Oboe, Viola, Cello, y Celesta, K 617 (escrita mientras Mozart estaba trabajando en La Flauta Mágica e interpretada en entretenimientos de la logia).

Motete: Ave Verum Corpus, K 618 (originalmente escrito para el Coro del Anton Stoll school en Baden, la obra fue aceptada rápidamente para su uso en Logia).

La Clemenza di Tito y el Requiem “piezas por requerimiento de su Logia”.

Mozart murió a los 35 años de edad, el 6 de diciembre de 1791, su causa, según los médicos fue por “fiebre reumática aguda”. También se dice que fue envenenado por algún compositor envidioso (Salieri, etc.).

Referencias Bibliográficas.
Diccionario Enciclopédico de la Masonería. Lorenzo Frau Abriles. Editorial del Valle de México. 1976.
Enciclopedia “Los Grandes Compositores”. Ediciones Salvat, S. A. Tomos de Introducción, I y V. Pamplona, España. 1984.

Enciclopedia “Los Grandes Temas de la Música”. Ediciones Salvat, S. A. Tomos I, II y III. España. 1984.

Mozart. Biografía. En Internet: http://www.webpersonal.net/mozart/cast/biografia.htm
Mozart. En Internet:
http://www.artehistoria.com/frames.htm?http://www.artehistoria.com/historia/personajes/6431.htm

Mozart, la Masonería y la Música Fúnebre Masónica. Darío Borcosque. Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española. Cátedra: Historia de la Música IV. En Internet:

http://www.cefacm.com.ar/Mozart%20y%20la%20Masoneria.htm

Revista Plancha Masónica Nº 16. Gran Logia del Norte de Colombia. Septiembre de 2003. Barranquilla.



[1] Johann Georg Leopold Mozart. Nació en Augsburg el 14 de noviembre de 1719, hijo del maestro encuadernador Johann Georg Mozart y de Anna Maria, de soltera Sulzer. De 1727 a 1736 estudió en el instituto de orientación clásica de San Salvador, regentado por los jesuitas. En 1739 fue bachiller en Lógica. El mismo año fue expulsado de la Universidad, parece ser por inasistencia a clases. Se ganó la vida como ayudante de cámara y músico al servicio del conde Thurn-Valsassina. En 1743 se convirtió, gracias a la intercesión de su paisano J. E. Eberlin, en el cuarto violín de la Capilla de la Corte, en 1744 profesor de música de los muchachos de la Capilla y segundo violín, en 1757 compositor de la Corte y en 1763 vicemaestro de Capilla, con lo que llegó al final de su trayectoria profesional. Publicó un método avanzado para aprender a tocar violín, en Augsburg, 1756, con ediciones y traducciones en holandés –1766–  francés –1770– y ruso –1804–.

[2] Anna Maria Walburga Pertln. nació el 25 de diciembre de 1720 en St. Gilgen, lugar cerca de Salzburgo. Era hija del regidor por el arzobispo salzburgués Wolfgang Nikolaus Pertl y su mujer Eva Rosina, de soltera Altmann, viuda de Puxbaumer (aprox. 1688 – 1755). La enfermiza hija del jurista, con educación musical, criada con ciertas dificultades económicas, se casó en 1747 (no en 1742 como explica “Nannerl” su hija) con Leopold Mozart. En 1777 acompañó a su hijo Wolfgang a París, donde murió el 3 de julio de 1778. Su muerte provocó los reproches de Leopold contra su hijo, a quien incluso llegó a acusarlo de falta de atención.

[3] La SINFONÍA es la adaptación de la sonata a la orquesta reproduciendo su mismo esquema y número de movimientos. Enciclopedia LOS GRANDES COMPOSITORES. Ediciones Salvat, S. A. Tomo Nº 5. Pamplona, España. 1984. P. 324.

La SONATA es la composición para uno o dos instrumentos. También se le llama SONATA a una de las composiciones más importantes de la música de cámara que contiene, por lo general, cuatro movimientos: allegro, adagio, minué o scherzo y allegro (a menudo en forma de rondó).Idem.

La MÚSICA DE CÁMARA es la destinada a una pequeña sala de conciertos, generalmente compuesta para un grupo reducido de instrumentos solistas. Id. P. 321.

El ALLEGRO (Italiano) es un movimiento rápido. Originalmente indicaba también: alegre, festivo. Ibídem.

El ADAGIO (It.) Una de las indicaciones de movimiento más antiguas. Muy lento. Ib.

La MINUÉ es una danza de origen francés escrita en compás de tres tiempos. Tras una larga evolución formando parte de la suite, pasó a la sonata y a la sinfonía, donde ocupó el lugar que más tarde correspondería al scherzo. Ib. P. 323.

El SCHERZO (It.) literalmente significa broma o juego. Composición de movimiento vivo y compás subdividido en tres tiempos. Deriva del antiguo minué y es de carácter alegre y gracioso. Ib. P. 324.

[4] El CONCIERTO es la composición en la que un instrumento solista, tratado con virtuosismo, se opone al conjunto de la orquesta. Ib. P. 321.

[5] Maria Constanze Weber, nació el 5 de enero de 1762 en Zell (Wiesental), hija de Franz Fridolin Weber y de Maria Cäcilie Cordula, de soltera Stamm.

Mozart conoció a la joven de quince años  en 1777, cuando en casa de sus padres en Mannheim le salió al paso su primer “gran amor”, Aloysia Weber. Por razones obvias no se volvió a mencionar el nombre de Constanze hasta que a principios de mayo de 1781, Mozart encontró refugio en casa de las Weber en Viena. Nuevamente, Mozart se enamoró, esta vez de la hermana de Aloysia, ahora de diecinueve años. El que la “aventura”, alentada por la futura suegra y que desembocó en boda, provocara resistencia por parte de Leopold Mozart es tan comprensible como su antipatía nunca superada.

[6] La CANTATA (It.) es una composición para una o más voces con acompañamiento instrumental. Se compone de varios tiempos (recitativos, arias o coros) y puede ser dramática, religiosa, etc. Enciclopedia LOS GRANDES COMPOSITORES. Op. Cit. P. 321.

[7] Numeración de las obras de Mozart realizada en el siglo XIX por Luduig Von Koechel. Estas obras se designan con la letra K seguida de un número, y, en alemán, con las letras KV seguidas del mismo número. KV significa Koechel  Verzeichnis (Catálogo de Koechel). Ib. P. 322.

[8] El ARIA (It) es una composición estructurada para una sola voz (o instrumento) con acompañamiento instrumental. Generalmente figura en las óperas y oratorios. Ib. P. 321.

[9] El OPUS es una palabra latina que significa OBRA. Su abreviatura es Op., con la que se designa, acompañada de un número de orden, la obra de un compositor. Un opus puede constar de varias obras, en cuyo caso cada una de ellas recibe un segundo número. Ejemplo: Op. 1 Nº 1. Ib. P. 323.

[10] ÓPERA (It.). Literalmente, obra. Esta denominación se ha adoptado universalmente para designar, de una manera general, toda obra escénica completamente musicada, en que interviene el canto con palabras, Existen distintas categorías de ópera: gran ópera, ópera cómica, ópera bufa, drama lírico, etc. Ib. P. 323.

[11] LIED (pl.: LIEDER)  (Al.). Canción, canto. Este término se asocia a la canción alemana del siglo XIX. Ib.

 

NOTA: Los HH:. o Hnas:. que deseen la música Masónica o cualquier otra obra de Mozart en formato mp3, comuníquense conmigo al a-mail: mario046@hotmail.com y con mucho gusto se los estaré enviando inmediatamente.

Fraternal abrazo a todos.

MARIO MORALES CHARRIS

Past Gr:. Maest:. Gr:. Log:. del Norte de Colombia

INFORMACION BASICA PARA CANDIDATOS (1)

LA MASONERIA ES .... 

PROLOGO 
Masones Sin Fronteras

A pesar de que la Masonería es una institución de respetable antigüedad, y que de ella se han ocupado ampliamente historiadores, filósofos y escritores, existen en la actualidad una desorientación y desconocimiento casi completos de lo que realmente es esta organización que tiene sucursales en casi todo el mundo, y de cuáles son sus finalidades y qué medios utiliza para lograrlos.


La mayoría de quienes han escuchado en alguna ocasión referencias vagas a la Institución Masónica, se la representan como una especie de mafia tenebrosa que se dedica a incorporar en sus filas a los oportunistas, los cismáticos, los hombres sin credo ni religión, los politicastros sin escrúpulos y a los incautos para sus conspiraciones secretas. Se supone que el objetivo principal de la actividad masónica consiste en atacar a la religión, y el secundario es conseguir puestos lucrativos en el gobierno, la industria, el comercio, o donde quiera que sus adeptos puedan introducirse con sus maniobras encubiertas. Se habla de que la intimidación y el terror son las armas con que son manejados eficazmente los juramentos de esta sociedad secreta, y aun brotan aquí y allá consejas que hablan de terribles y espeluznantes "VENGANZAS MASONICAS".


Muy distinta es la idea que se forman de la Masonería quienes han tenido algún trato con miembros de la Institución. En muchos casos, han creído descubrir que se trata de gente inofensiva, incapaz de "matar una mosca", idealistas y hasta ingenuos, que se reúnen semana a semana en sus "logias", como otros lo hacen en el café o en la cantina; para "darle su arreglada al mundo". Como no se ve que para estas personas cambie en forma alguna su situación económica, a veces precaria, ni que se realicen jamás los proyectos loables que dejan traslucir en pláticas, se deduce que la Masonería es una especie de club en que se vuelcan, en saludable "catarsis", la frustración e impotencia de los ideales fallidos y las metas inalcanzadas, y se busca en la discusión libre de variados temas un desahogo a las inquietudes y cierto solaz en el intercambio de conceptos filosóficos.


Para quienes han asistido a ceremonias masónicas, o han leído artículos ilustrados de los fastuosos actos que se llevan a cabo, los masones quedan catalogados como una gente ociosa que vive en un mundo artificial de fantasía y teatralidad, reminiscente de la pompa y circunstancia de las órdenes de caballería y la nobleza medieval, sin más finalidad que la de conferirse mutuamente ridículos y altisonantes títulos que halagan su vanidad y darle variedad a la incolora mediocridad de la vida real.


Finalmente, hay quienes ven en la Masonería un poco más que un club social, como los Rotarios o los Leones, aunque con cierto sabor arcaico de misticismo, que únicamente sirve para darle marco y ambiente a las altruistas finalidades de ayuda mutua y solidaridad fraterna que se supone deben existir entre sus miembros.


Como puede verse, la imagen que se forja una mente que trata de juzgar a una institución viéndola desde afuera, no puede nunca ser exacta. En verdad, debemos admitir que aún para muchos de los masones que forman parte de la institución, el concepto tampoco es muy claro, y ello, se debe, precisamente a que han transportado al campo masónico sus aspiraciones particulares y han convertido a sus logias en un reflejo de los que esperaban encontrar en la Masonería.


Al solicitar su admisión, un candidato, en la Orden, se le pregunta si lo hace de su libre y espontánea voluntad; pero ¿Cómo puede haber libre y espontánea voluntad de hacer algo, si se ignora lo que ello es?. ¿Cómo puede jurarse el cumplimiento de una constitución y reglamentos si se desconocen completamente? ¿Qué puede pensar de un hombre que va a comprometer su palabra de honor y su buen nombre sin haberse preocupado por investigar más a fondo las consecuencias de tal acto?.


La verdad es que escasean lamentablemente las fuentes fidedignas de información sobre lo que es y lo que no es la Masonería, y esta deficiencia no siempre se puede subsanar por medio de la interrogación directa, pues lo más probable es que se reciban contradictorias y vagas por el temor de muchos masones a decir más de la cuenta, violando las normas de discreción que recomienda la Orden. Tampoco se sale de apuros leyendo obras de consulta de filosofía masónica, o aún los rituales (si se consiguen) pues en toda la literatura que se publica se supone que el lector es masón y, por lo tanto, se omite todo aquello que le ha de ser bien conocido; pero que es precisamente lo que más interesaría al que tiene deseos de investigar la conveniencia de iniciarse en la Masonería.


Para intentar llenar este hueco se escribió la presente publicación, que no trata, ni con mucho, de ser un libro de consulta de Masonería.
Existen buenas obras de este tipo que ayudarán a quien desee obtener información especifica sobre algún aspecto particular del tema. Lo que aquí me propongo es presentar el panorama general, como lo haría ante quien nunca hubiese oído hablar de la Masonería. No se trata de una propaganda a favor ni en contra, sino simplemente una exposición escueta de hechos y datos fáciles de comprobar, pero que, hasta ahora, no estuvieron reunidos en un solo libro.


Quedará mucho aún por decir, y algunas cosas habrán de leerse entre líneas; pero existe la convicción leal de que no son las más importantes las que falten y que la información condensada en esta publicación será más que suficiente para el fin que se persigue, que es el de orientar debidamente a quienes desean conocer realmente lo que es esta institución mundial.


"Los años no siempre dan sabiduría, la lucha deja siempre una experiencia".

Fuente:  http://mx.groups.yahoo.com/group/masonessinfronteras