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Pensamiento Masonico

Politiquería

Politiquería

Según el diccionario (DRAE, 1992), "politiquería" se trata de la acción y efecto de politiquear, en nuestro caso entendiendo este verbo en su acepción de "hacer política de intrigas y bajezas". Siendo politiquería una palabra tan manida, pero de la cual no se tiene un concepto muy definido, propongo la siguiente ampliación a la definición arriba citada:

Col. Vocablo utilizado para referirse a cualquier acto impropio realizado por un político, cuando dicho acto es llevado a cabo por un adversario de quien habla.
Ej: No me contagiaré de la politiquería de mis opositores.

De acuerdo con esta propuesta, el concepto (que no el ejercicio) de la politiquería solo existe en el contexto del contenido y el acto del discurso populista, o como en el caso de estas líneas, del debate en torno a ese tipo de discurso. De tal manera, la palabra politiquería abarcaría todos los actos perniciosos de cualquier político, pero solo cuando son traídos a colación por otro político durante una arenga, o en una declaración mediática; así, vemos que siempre se hace referencia a la politiquería como un acto de otros, ajeno y reprobable. Para clarificar un poco, veamos algunos ejemplos.

Si el implicado se reune con algunos gamonales coterráneos para acordar la manera de obtener la mayoría en una corporación y decidir cómo repartirán los puestos, se trata de una "reunión para hacer acuerdos programáticos", pero si
quien hace esa misma reunión es su opositor, se dice que es una "manguala", uno de los más tradicionales actos politiqueros.

Si el candidato Fulano es elegido Presidente de la República con un censo electoral inexacto y poco fiable, el nuevo presidente no pone ningún problema, porque "las elecciones reflejaron la voluntad popular". Pero si con ese mismo censo electoral el referendo que dicho presidente propone resulta rechazado, entonces es una "situación intolerable que no permite conocer la realidad de la votación". Claro, la misma situación ahora sí afecta negativamente sus intereses, y mantenerla sería hacerle el juego a la politiquería.

Cuando en campaña todavía se tiene la esperanza de derrotar al otro candidato presidencial, no se duda ni un instante en referirse a él como "el candidato paramilitar" y a los copartidarios que se van a las filas de este último se les increpa con vehemencia, tildándolos de oportunistas, traidores o vendidos.

Pero, oh sorpresa, cuando ya se perdieron las elecciones contra esa persona, el antiguo rival acérrimo, que estabatotalmente en contra de los planteamientos politicos del ganador, tampoco lo piensa dos veces para aceptar embajadas o representacones internacionales bajo el mando del otrora "candidato paraco". Si lo hace otro, es politiquería; si lo hago yo, es "dejar de lado las diferencias para buscar el bien del país".

Si durante años las entidades de control han estado encabezadas por personas pertenecientes a uno de los partidos tradicionales y al mismo tiempo su partido detenta las mayorías en el Concejo de Bogotá, esa situación nada tenía de raro.

Si, como ahora, ocurre lo mismo pero con un sector político diferente, entonces salen los que fueron desplazados de esa condición a decir que "la situación actual plantea serias inquietudes acerca de la independencia de los organismos de control".

Eso es politiquería, y si quisiéramos hacer una lista detallada de todas sus expresiones, el trabajo sería muy largo. Hablar contra la politiquería en Colombia es el ejercicio predilecto del hipócrita, del político que está listo a tirar la primera piedra para señalar a otro político que hace exactamente las mismas cosas reprobables que él. Claro, esa mano pronta a lapidar, se esconderá en la medida de lo posible cuando los vaivenes políticos impongan la necesidad de una "alianza" con aquel a quien se atacó. Lo que uno no acaba de entender es, ¿como existe politiquería en el país, cuando todos los políticos luchan contra ella? La verdad es que luchan contra la politiquería ajena, porque la propia nunca es vista como tal, y en ese orden de ideas, se está contra la politiquería del otro, no por que esté mal, sino porque le quita espacio y oportunidades a la propia corrupción, bajo la filosofía de que "si no me lo robo yo, alguien más se lo robará". Si todas las palabras contra la politiquería que se han dicho en este país hubieran sido sinceras, la situación sería diferente.

Fuente: http://www.lasillaelectrica.com/articulos_politiqueria.htm

Masonería y Política

Masonería y Política

La especulación de carácter filosófico, una entelequia
que jamás ha dado resultados y quimera cuyas conse-
cuencias están a la vista. La política es actualmente si-
nónimo de hacer dinero de manera facil y rápida.
 
Por: Dino Manco Bermúdez Gr:. 33.
 
No son pocos los autores que niegan de plano, o al menos con mucho énfasis,  la existencia de alguna relación entre la Sociedad de los Constructores del Templo y  el llamado arte, teoría o práctica de gobernar a las sociedades humanas.
 
Basados en la leyenda masónica y luego en lo que conocemos a través de la crónica de la edad media y los hechos más recientes acaecidos en los siglos XVIIII y XIX, podríamos abrir varios escenarios donde la institución como tal no hace parte de ningún movimiento político y en otros, en los que institucionalmente la Mas:. reivindica el derecho de estar involucrada en los acontecimientos decisorios de la vida social y comunitaria de los pueblos, y también, HH:. MM:. imbricados en el quehacer político en forma individual, sin representación o respaldo Inst:.
 
Si nos remontamos a los días del Maest:. Hirán Abí, Arquitecto constructor del Temp.:. del sabio y Pod:. Rey Salomón, podemos observar sin temor a equívocos, a un grupo de expertos proyectistas y planificadores, ejerciendo el arte del diseño y la construcción de acuerdo a las circunstancias de la época en cuanto a uso de materiales y las necesidades de un fenómeno urbanístico incipiente, en una sociedad aún en vías de dejar la trashumancia, dándole paso a la sociedad agraria y a su efecto en el tiempo, la sociedad urbana.
 
Lo colegios de constructores, génesis institucional logístico, hacían de ellos un organismo operativo, debido a la circunstancia misma de su operabilidad en el campo de la edificación de lugares, donde los asociados podrían llevar a cabo sus actividades profesionales y domésticas.
 
Muchas edificaciones, sobre todo en Europa, que aun subsisten a pesar del paso de los años, muestran dentro de su concepción artística variados objetos, parte de la simbología Mas:., corroborando la impresión de haberse vivido un fructífero período de obra material, muy lejos de la especulación de carácter filosófico que, siglos después, marcaría la andadura logística en el largo camino de la interacción social.
 
Más tarde,  la memoria Mas:. nos introduce a la época de los Caballeros del Templo, con J. de Molay como figura relevante de toda una era de actividad político religiosa, donde están involucradas las infortunadas Cruzadas, motivo del odio hacia occidente que se vive hoy día en los países del Oriente Medio. Sin necesidad de buscarle tres extremidades al felino doméstico, debe reconocerse  que las labores de los Caballeros del Templo, o  Templarios como se denominaban también sus integrantes, estaban imbuidas de actividades de carácter social donde eso que llamamos política, genéricamente, y por contera
lo religioso, predominante capítulo del control social en el medioevo,  igual que lo es ahora en las sociedades subdesarrolladas, era parte importante del accionar de dichos personajes y de la organización a la cual pertenecían.
 
De todos es sabida la suerte corrida por los Templarios, quienes fueron acusados de herejes  (temiendo el poder ascendente que ellos tenían, religiosa y políticamente expresado) por su máximo protector y beneficiario, el Obispo de Roma, siendo la mayor parte de ellos quemados en la hoguera. Ese fue el fin del Gran Maestre de los Caballeros del Templo, J. .De Molay.
 
En tales calendas, los Caballeros del Templo fueron lo que los Jesuitas en el reciente pasado y el Opus Dei es actualmente para el Papá. Es decir, la organización de mayor confianza dentro de la Iglesia, para su máximo jefe. No es un secreto la influencia eclesiástica en todos y cada uno de los fenómenos sociales, políticos y religiosos, en cualquier país de occidente, donde no estuvieran representantes del clero y por consiguiente de la estructura religiosa.
 
Entonces, si los Templarios hicieron  parte de la organización medieval de la Mas:., necesariamente esta tuvo una notable intervención en la vida política, religiosa y económica  de esa sociedad y por lo tanto, mucho tuvo que ver la Inst¨. en la toma de tal tipo de decisiones. Entonces, en los días del feudalismo, no éramos  ajenos, institucionalmente, a la intervención en política.
 
Luego, vemos a la Mas:. marcando el paso en los cambios sociales de los siglos XVIII y XIX. En Filadelfia primero  y en París después, la Inst:. Mas:.  que  es abanderada de la libertad de pensamiento, culto  y  conciencia por ser una asociación de hombre libres, apoya  el movimiento independentista norteamericano liderado por el H:.M: George Washington y la separación de los Estados Unidos de Norteamérica de Inglaterra. Allí nacen los primeros postulados de los Derechos del Hombre, que más tarde fueron proclamados durante la revolución francesa.
 
En efecto, los enciclopedistas en su gran mayoría eran individuos iniciados en las Llog:. Mmas:. Sus respectivos Ttall:. apoyaron sus ideas sociopolíticas y se decidieron a colaborar de lleno con la causa de la revolución. No podría decirse que se trató de una acción aislada de unas cuantas Llog:. o de unos pocos HH:.  Probablemente la unanimidad no la hubo,  pero una mayoría abrumadora estuvo presente en los acontecimientos que culminaron con la toma de La Bastilla y el uso y abuso de la guillotina.
 
A continuación, los movimientos separatistas en la América hispanoparlante hicieron de la Mas:. el contexto ideal donde debatir las ideas y planear las estrategias para combatir al tirano chapetón. Francisco De Miranda, Simón Bolivar, Sucre, Santander y en fin, la plana mayor de la insurgencia neogranadina estaba conformada por iniciados.
 
En Centro América y el sur del continente, quienes lucharon por la independencia de sus respectivos países eran masones. Y, desde luego, muchos de los europeos que estuvieron en las filas de los patriotas pertenecieron a la Ord:. La emancipación de España tuvo consecuencias políticas y los precursores de la liberación del yugo ibérico se hicieron cargo de dirigir a sus respectivos países, con la colaboración de sus referentes Ttall:. y Ggrand:. Llog:.  Nuevamente es indispensable recalcar que el manejo de la política  en sus aspectos, sociales y económicos estuvo en manos de HH:. Mm:. y que no lo hicieron solo a título personal sino logístico.
 
En Colombia ocurrió exactamente igual. Después de la desgraciada disolución de la Gran Colombia, fomentada por los enemigos del Libertador Simón Bolívar en Bogotá y fallecido ya en San Pedro Alejandrino el genio de Caracas, nuestra nación tuvo en sus entrañas contribuyentes Mmas:., enfrentados al clero y la caverna derechista, concepción política cuyas consecuencias fueron las  múltiples guerras civiles que culminaron con la llegada al poder del genio de El Cabrero y la entrega del país a una dictadura confesional, concluída aparentemente en 1930 con el triunfo de Enrique Olaya Herrera en las urnas, pero que 74 años después aún persiste en las altas esferas del poder político.  Con raras excepciones, este es el mismo fenómeno sufrido por la mayoría de las naciones que lograron desligarse del despotismo chapetón en el siglo XIX.
 
En el resto del mundo, la Mas:. tuvo una significativa influencia en los gobiernos y fue coparticipe de muchas de las decisiones que a nivel de HH: MM:.se tomaron, para consolidar la democracia y las libertades individuales, la mayoría de ellas contenidas hoy en la Declaración de los Derechos  Humanos, de las Naciones Unidas. A partir de ahí, comenzó la etapa de la llamada la declinación de la influencia Mas:. en las providencias y programas de orden político y social que afectan a las naciones.
 
No fuimos la excepción que confirma la regla.  Las Llog:. se transmutaron en ateneos de vacía gestión social, donde se debatían cosas intrascendentes e inanes y a los que acudieron gentes que buscaban no el  propio perfeccionamiento intelectual y espiritual, ingresando a la Ord.. solo rastreando un hipotético mejoramiento en la escala social y en muchos casos, creyendo encontrar una fuente de fraternal financiación para sus problemas económicos o un respaldo institucional basado en el buen nombre de la Ord:. y desde luego, en el misterio que a  ella la rodea por ser una asociación discreta.
 
Basados en la premisa de la cero operabilidad y magnificando la especulación de carácter filosófico, una entelequia que jamás ha dado resultados y quimera cuyas consecuencias están a la vista, la Mas:. en el país  desatendió casi irresponsablemente lo que nuestra particular cultura señalaba, dejándole a otros la toma de decisiones que afectan a todos los ciudadanos.
 
Es cierto que la política como instrumento para manejar en forma decorosa  y eficaz  la cosa pública, buscando la prosperidad de los asociados a través de ideologías y programas, que permitan obtener óptimos resultados en el afán de conseguir  el bienestar general, ha desaparecido del ideario de unos partidos políticos fragmentados en reservaciones electorales donde los caciques se perpetúan en los entes legislativos comprando votos y compartiendo el poder con el gobernante de turno.
 
Algunos malos HH:.,  elementos que nunca debieron ser iniciados,  se lanzaron a título propio al ruedo de la vida pública, sin apoyo institucional, afortunadamente, y los resultados están a la vista. Condenas a prisión, cuestionamientos por malos manejos, oscuras componendas, negocios turbios donde el estado pierde ingentes sumas de dinero  y raponazos multimillonarios al tesoro público. Otros, cuyos manejos  no han sido impugnados pero que de la noche a la mañana pasaron de la inopia a la opulencia, sin habérseles conocido jamás  una actividad lucrativa.
 
La política es actualmente sinónimo de hacer dinero de manera facil y rápida. Entonces, al cambiar de filosofía y de objeto social, se transmutó en politiquería y naturalmente, ha caído a los niveles más bajos de deshonestidad e inmoralidad, jamás antes vistos.
 
Así, se han perdido todos los espacios que algún día tuvo la Inst:. dentro de la función pública y por ende, cualquier influencia que hubiese tenido  internamente en el rodaje de los tres poderes del estado de que hablaba Montesquieu, ascendiente que concluyó con  la desaparición de Alberto Lleras Camargo. Esa situación  hace no solo vulnerable a la Ord:., sino que lentamente degrada su importancia dentro de nuestro contexto, dificultando de manera notoria conseguir una interlocución válida, enérgica y vigorosa en los asuntos que le competen a la administración pública y cuyas acciones podrían ir en deterioro del bien común.
 
Da la impresión, la Ord:.,  de ser refractaria al cambio y de que le sirviese su Lit.. especulativa de mampara conceptual para rechazarlo o al menos impedir que taladre las puertas del Temp.:, ingresando de manera prudente pero firme, a
participar de los Ttrab:. en el Simb: y el Esc:.
 
No se trata, evidentemente, de convertir a la Inst:. en partido político, lanzar candidato propio a las corporaciones legislativas, o financiar campañas.  En lo absoluto. Inicialmente, debería haber una apertura hacia la sociedad, saliendo al ruedo social basados en nuestros valores logísticos, los cuales tienen una profunda conexión con los propios de esa fracción de la sociedad Prof:. deseosa  de mejorar la terrible situación que vive el país en todos los órdenes de la interrelación social.
 
La Mas:. no se expresa sobre los fenómenos de seguridad, educación, salud, transporte, impuestos, concesiones amañadas, la contratocracia, sobornos, el mal manejo de los dineros comunitarios, medios de comunicación, recreación,
proyectos de ley, ordenanzas y acuerdos, pensiones, estatutos de seguridad, secuestros, desplazados, violencia y en fin, nada dice sobre los males que aquejan a esta sociedad nuestra, ya en cuidados intensivos y próxima a una oprobiosa dictadura de derecha. Otros son los catones que aparentemente sirven de cívicos vigilantes, pero que de nada sirven porque hacen parte de la estructura política  que tiene sus propios  intereses creados
 
Es hora de hacer política institucional, si entendemos por política hacer parte de la democracia representativa que pregona nuestra Carta Política, hoy ad portas de ser descuadernada por los reformadores profesionales de la Constitución y las leyes, ad majoren gloriam, del gobernante de turno pero en detrimento de las libertades individuales de los ciudadanos. Ha llegado el minuto de convocar a un “cónclave”  Simb:. y Esc:. y dejar de lado lo especulativo, imprimiéndole nuevamente a la Inst:. su antigua operacionalidad.
 
Mantenerse a la sombra del sigilo, la falsa premisa del ocultamiento de la identidad masónica y la placidez de los Ttrab:. en el Temp.:. a base de Lit:., es darle  oportunidad a los depredadores de conseguir sus viles propósitos. Hablando y quejándose, nada se consigue. Hay que pasar de la inercia a la acción. Es necesario  proponer una cruzada nacional para reivindicar los preceptos y valores morales propios de la Mas:. que hicieron de nuestro territorio un remanso de paz, trabajo y convivencia.
 
Dice el libro de la ley que hay tiempo para llorar, reir, orar, sufrir, amar. Estamos convencidos que llego el nuestro de resurgir de las cenizas del olvido social, de desechar el esconder la condición de Mas:.  sin razón, que no desvirtúa en nada la condición de sociedad secreta de la Ord:. e interpretar las tétricas señales de un mundo Prof:. en franca bancarrota moral y espiritual.
 
Los servicios de información del estado saben de nuestra membresía a la Ord:.  e infinidad de personas de diferente rango en la escala social, también.  Entonces, ¿de qué nos ocultamos si no tenemos nada que encubrir y por el contrario, mucho honorable, digno y decente qué mostrar?
 
Desde los días de la Mas:. del antiguo testamento, la Mas:. del sistema de producción feudal y la Mas:. del Neoliberalismo, mucho es lo que ha cambiado la Ord:. pero hay que recordar que desde su primera fase a nuestros días han pasado más de 5.000 años.
 
En Colombia continuamos en la etapa del aislacionismo social,  ciclo que a todas luces nos empuja más hacia el guetto, cuando las condiciones y las circunstancias obligan a meterse de lleno en la actividad ciudadana
 
La Mas:. directa o indirectamente siempre ha intervenido en política. Es probable que algunos autores llamen la atención sobre la apoliticidad de la Mas:., pues estructuralmente está soportada en la libertad de conciencia, la cual va aunada a la de cultos y credos políticos, pero es imposible afirmar tal cosa de los HH:. MM:. individualmente. Lo cierto, en algún instante coyuntural de la crónica Mas:., esta estuvo  implicada en actividades de tal naturaleza, pasando por diferentes  momentos vivenciales, donde se abstuvo de participar en ella o daba su condescendencia tomando parte de dicho fenómeno social.
 
La Ord.., se hace necesario insistir, debe buscar los mecanismos apropiados para hacer acto de presencia en la actividad ciudadana. Le corresponde desarrollarla en su calidad de Inst:. humanista y humanitaria, interesada en el bienestar de las personas que conforman el contexto social colombiano. Y, en el caso particular del Gr: Or: de Barranquilla, con mucha más razón.

Clientelismo político

Clientelismo político

El clientelismo político es un sistema extraoficial de intercambio de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral.

En un sistema de clientelismo, el poder sobre las decisiones del aparato administrativo del Estado se utiliza para obtener beneficio privado; el patrón —sea directamente un funcionario él mismo, u otra persona dotada de suficiente poder como para influir sobre los funcionarios— toma decisiones que favorecen a sus clientes, y que estos compensan con la perpetuación en el poder del funcionario implicado o de su entorno. La relación puede fortalecerse mediante la amenaza de utilizar esa misma capacidad de decisión para perjudicar a quienes no colaboren con el sistema.

Las relaciones clientelares están profundamente arraigadas en la democracia latinoamericana, aunque no se limitan en modo alguno a ella; el control de los sindicatos en los Estados Unidos, por ejemplo, estuvo asociado durante la mayor parte del siglo XX a formas muy marcadas de clientelismo. En general, los sistemas clientelares aparecen donde la necesidad de integrar rápidamente un elevado número de participantes a un sistema político sin tradición organizativa lleva al desarrollo de sistemas de mediación informal entre la acción estatal y las necesidades de las comunidades.

Estructura del clientelismo

En el clientelismo los bienes públicos no se administran según la lógica imparcial de la ley, sino que bajo una apariencia legal se utilizan discrecionalmente por los detentadores del poder político; normalmente se corresponde con figuras penadas jurídicamente como prevaricación o corrupción. Sin embargo, existen pocos incentivos para que los participantes busquen acabar con el sistema clientelar, puesto que este se halla institucionalizado —en el sentido sociológico del término— como patrón regular de interacciones, conocido, practicado y aceptado (si bien no necesariamente aprobado) por los actores (O’Donnell: 1997).

Hábito clientelar

La relación de los clientes con el patrón no se apoya únicamente en su interés por los favores que pueden recibir a cambio de su adhesión, sino que está basada en la concepción que estos se forman a partir de su experiencia del funcionamiento del poder, y en las expectativas que así desarrollan. El elemento material y puntual de intercambio del clientelismo tiene así un efecto persistente sobre las expectativas sociales y políticas de los participantes; si bien la relación entre cliente y patrón se inicia a través de un "favor fundacional" (Auyero, 1997), mediante el cual el patrón —posiblemente a través de un puntero o mediador— brinda una prestación al cliente, no es este el factor más importante en la constitución del sistema, sino el conjunto de creencias, presunciones, estilos, habilidades, repertorios y hábitos que la experiencia repetida, directa e indirecta de estas relaciones provoca en los clientes.

Estos factores consolidan la relación, y disimulan su carácter de transacción; al igual que el don de las sociedades primitivas, en el cual la separación en el tiempo de los regalos recíprocos disimula el hecho de que se trata de una forma de intercambio de equivalentes, en el clientelismo la irregularidad y falta de simetría de las prestaciones escamotea su carácter económico. Puesto que cliente y patrón (o mediador) se conocen personalmente, y la concesión de prestaciones se realiza de manera individualizada, la relación clientelar se confunde con las afinidades personales dadas por la pertenencia común a redes sociales, familiares, étnicas, religiosas o deportivas. Los factores subjetivos vinculan más estrechamente a patrones/mediadores con sus clientes, y se transforman en indispensables para que la relación clientelar no se quede en un simple hecho mercantil (Trotta, 2002).

Relaciones de dominación

Sin embargo, la relación entre cliente y patrón no es simétrica: existe en ella una neta dominación, motivada por las dotaciones sumamente desiguales de capital social, simbólico y económico de patrones y clientes. Además de las diferencias producidas por el acceso desigual al poder estatal o económico, es la posición histórica de los agentes en el campo clientelar —su reconocimiento público como "necesitados" o "dispensadores"— lo que le da el carácter de un espacio históricamente constituido, con instituciones específicas y leyes propias de funcionamiento.

Posiciones en el campo

La explicación del sistema clientelar como un campo —en lugar de como una estructura estable de roles, en la tradición estructural-funcionalista— permite explicar que las posiciones de los actores cambien a partir de una compleja serie de cuestiones; por ejemplo, el poder del patrón puede verse amenazado por el ingreso de un patrón alternativo, o por circunstancias especiales, como las vísperas de un acto electoral, donde necesita el voto de los clientes de la red, quienes —aprovechando la coyuntura favorable— adquieren mayor fuerza en la negociación. Incluso la dinámica propia de una red clientelar podría generar que un actor modifique su posición, pasando de cliente, en virtud de la confianza obtenida de su patrón, en mediador, con lo cual suma capital para moverse dentro del campo.

Cada participante del campo clientelar tiene objetivos propios. Los clientes buscan respuestas a sus necesidades básicas inmediatas, los mediadores pueden motivarse por diferentes cuestiones —desde adscripción partidaria o ideológica hasta el mantenimiento de un empleo estatal—, y patrones buscan a su vez acumulación política, como objetivo estratégico, y acumulación electoral, como objetivo coyuntural.

La acumulación política incluye tanto la búsqueda de adhesiones que legitimen su rol de dirigentes políticos como la construcción de aparatos que otorguen la posibilidad de acrecentar su poder político. El patrón no obtiene recursos económicos de la red, sino que amplía su base de sustentación para mantener su carrera. Esa acumulación debe concretarse, hacerse visible, en un momento concreto: los comicios, cuando el poderío del patrón debe ratificarse.

Clientelismo y sistema político

Patrón y mediadores no aportan privadamente los recursos que sustentan los intercambios, sino que los toman del ámbito estatal; generalmente, patrón y mediadores también están allí insertos. Las prestaciones sociales —en particular aquellas que no están disponibles universalmente, como planes diferenciales de subsidios o becas— son los recursos generalmente considerados como medios típicos de la redistribución clientelar.

Los patrones suelen ser gobernantes o legisladores; los mediadores, parte de la plantilla de ministerios, municipios o legislaturas. Esa es otra característica propia del clientelismo: se ejerce a partir de la estructura burocrática o del aparato público estatal (Trotta, 2002). Del Estado provienen por lo general los recursos que aceitan los intercambios clientelares, y es también el ámbito de actuación de patrones y mediadores; el clientelismo moderno tiene su base en él, constituyéndose en una variante de privatización de lo público. De acuerdo a la influente definición de Javier Auyero, el clientelismo «[depende] de una tercera parte para su continuación (aquí refiriéndose al patrón político, representado por un político en particular o por una estructura estatal). Los incentivos materiales necesarios para el desarrollo de la relación vienen del afuera y son producto de un balance de poder específico entre el mediador y el patrón político exterior» (Auyero, 1997).

Illusio

Los objetivos propios de cada actor son asimilables a lo que Pierre Bourdieu define como interés específico, pero al mismo tiempo es imprescindible un interés (illusio) propio del campo clientelar; la illusio es la convicción de que actuar en ese campo tiene una importancia primordial, que a su vez es indispensable para que el campo funcione. Salvo excepcionalmente, la illusio no es producto de un cálculo consciente, sino una relación de creencia que estructura las formas de relación con las prácticas políticas.

Referencias

Auyero, Javier (1997). Favores por Votos, Buenos Aires: Losada

O’Donnell, Guillermo (1997). Contrapuntos. Ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización, Buenos Aires: Paidós. ISBN 950-12-8901-X

Crevari, Esteban: "La deformación de la representación", en Medios de Comunicación, Partidos Políticos y Representación: Un escenario complejo.- Capítulo 5 ([1]): 2001.-

Trotta, Miguel (2002). Las metamorfosis del clientelismo, Buenos Aires: Espacio

Torres, Pablo (2002). Votos, chapas y fideos: clientelismo político y ayuda social, Buenos Aires: Campana. ISBN 9879125371

Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Clientelismo_pol%C3%ADtico

Definición de política

1.  Criterio o directriz de acción elegida como guía en el proceso de toma de decisiones al poner en práctica o ejecutar las estrategias, programas y proyectos específicos del nivel institucional.

2. La política [del griego (polis) «ciudad») es el proceso y la conducta de toma de decisión de un grupo. La ciencia política estudia dicha conducta. Su nacimiento fue en el siglo V antes de Cristo, en Atenas. Las definiciones clásicas apuntan a definir política como el "ejercicio del poder". No obstante definiciones posteriores han diferenciado poder como forma de acuerdo y decisión colectiva, de fuerza como uso de medidas coercitivas o la amenaza de su uso.

1. http://www.definicion.org/
2. http://es.wikipedia.org

Masoneria y politica

Masoneria y politica

El 12 de Marzo de 2006 los colombianos estaremos eligiendo nuestros representantes a Senado y Cámara y seguramente se daran de nuevo los mismos vicios electorales de siempre: compra de votos, fraudes, engaños al elector.   
 
El balón está del lado de los millones de colombianos quienes, se espera, estén a la altura de la histórica responsabilidad de llevar al Congreso a quienes de mejor manera sean capaces de representar sus anhelos, sus esperanzas, sus profundas desazones. El ingreso a la cancha tiene un solo precio, el voto, el único con el cual el elector puede comprar el paquete de ideas promovidas por las opciones ofrecidas, por cierto no muy ricas en contenido pero sí llenas de ‘sólidos respaldos’ de otros y de otras experiencias. La única arma de castigar a quienes no pudieron convencer, o el premio para quienes fueron escuchados y atendidos sus llamados.
 
Y es aquí donde la decisión de cada ciudadano va a pesar como un piano cuya melodía se escuchará por los próximos cuatro años, sea que vote o no. Es en este momento inédito de la política nacional cuando más se requiere que si alguien decide votar lo haga a conciencia y pensando en el interés nacional, en el incierto rumbo que nos espera a partir de los hechos más recientes de la vida pública del país, en la edificación de un mañana donde impere la justicia y el equilibrio social, en la construcción de un espacio en el que quepamos todos con nuestras diferencias, con nuestras formas distintas de ver el mundo, con nuestras propias limitaciones.
 
Sirva de paso la oportunidad para presentar  una serie de escritos de diferentes autores sobre politica y masoneria. 
 
 

Referencias:  http://www.elheraldo.com.co/hoy060311/editorial/noti7.htm

 

REALIDAD DE LA MASONERIA FEMENINA

Percival
 
 
A mis hijas
Martha Eugenia y Ana Laura
y a todas las mujeres que a lo largo de mi vida
me han dado la oportunidad de crecer.
 
 
Doncella, madre, sabia,
diosa, señora,
permite que tu triple gracia
envuelva nuestros espíritus
y concédenos una visión triple,
una verdad triple,
para que podamos alabar
el resplandor de la vida en tus modos de obrar.
Canta en nuestras mentes y espíritus.
Tráenos la canción...
 
(Fragmento del ritual pagano para la “fiesta de la musa”,
hoy de “Santa Cecilia”, 21- 22 de noviembre)
 
 

PROLOGO

 
La mujer constituye el 50% de la humanidad. En el mundo profano, a medida que la organización del tejido social ha evolucionado, la mujer ha ido ocupando cada vez mayores y mejores espacios, como partícipe y protagonista de la actividad económica, política, social y cultural de su comunidad, de su nación y del mundo.
 
Por el contrario, en lo esotérico, sobre todo desde la época del paradójicamente llamado Renacimiento ( 1.- Al respecto, ver: Fulcannelli, “El Misterio de las Catedrales”, Editorial Plaza y Janes, Barcelona, España, p. 81 y ss.), se ha visto limitada para ejercer e incrementar su potencial físico, mental y espiritual, hecho lamentable desde siempre, pero particularmente inadmisible en nuestro tiempo, justo en un momento en donde el ser humano, ante el materialismo y la descomposición de las tradiciones y estructuras filosóficas y morales, busca desesperadamente refugio en toda aquella institución o doctrina que le abra sus puertas, que le muestre aunque sea a lo lejos, una pequeña señal de luz y de esperanza trascendental.
 
En este contexto, tenemos que en el caso de la Francmasonería, curiosamente uno de los temas ésta guarda desde sus orígenes "Andersonianos" con el mayor recelo en el fondo de sus anales obscuros, es el de la Masonería femenina.
 
Y digo curiosamente, porque a pesar de que nació casi al mismo tiempo que la masculina, ha sido, sin embargo, víctima de un gran silencio de los dedicados a estudiar estos asuntos, sea esto posiblemente causado por desconocimiento del tema o por considerarlo un tabú que al develarse podría trastocar principios fundamentales de la organización, como el de Igualdad, arista indiscutible del triángulo democrático liberal.
 
Este oscurantismo, como todos los de su clase, hijo de la Ignorancia y la Intolerancia, ha provocado una gran laguna en los estudios masónicos, que hasta ahora no se ha querido, ni se ha sido capaz de llenar.
 
Hasta la fecha no se ha dado una justificación real y convincente al no reconocimiento formal de la mujer como elemento activo dentro de la Francmasonería. La principal causa de esto es un profundo desconocimiento del tema. La ausencia, entre otras cosas, de estudios históricos sobre la masonería femenina en México, ha impedido a los masones y masonas conocer y lo que es más, comprender, la realidad del trabajo que las mujeres progresistas de nuestro país han llevado a cabo en el ámbito masónico.
 
La ignorancia siempre engendra monstruos. En ciertos casos, es triste ver que en su error y podría decir, en su ingenuidad, algunos masones llegan a extremos tales como al desprecio, y adoptando una actitud que podríamos llamar "masónica-machista", consideran el tema de la masonería y la mujer cuando mucho como un tema de cafetín, pero en ningún caso digno de ser llevado una a reflexión y discusión profundas.
 
Por esta ocasión, me ocuparé de las dos primeras hipótesis, es decir, de la falta de conocimiento del tema por algunos y del problema de la igualdad, desechando desde luego la última por considerarla retrógrada, absurda e incompatible con la manera de pensar de muchos de nosotros.
 
Bajo esta tónica y recurriendo al ancestral método del Elohim, cabe preguntarse:
 
¿Cuándo y cómo surge la Masonería femenina y cuál ha sido su evolución al transcurrir del tiempo?
 
¿Cuál es su situación actual y cuál su posición en términos de legitimidad?
 
¿Cuáles son sus perspectivas hacia el futuro?
 
Más que tratar en este modesto ensayo de dar una respuesta completa a las interrogantes planteadas, mi finalidad primordial es -como se dice en la jerga masónica habitual- “sembrar la semilla de la duda filosófica” a efecto de que quienes se interesen, sobre todo las mujeres que creen en la masonería, que son las más directamente involucradas en este tópico y de quienes por desgracia todavía no hemos escuchado comentarios al respecto, profundicen y expongan sus ideas en trabajos posteriores sobre esta realidad, sobre esta preocupación de la libre masonería en el mundo actual, cuya definición dará sin duda un giro fundamental y contundente a los principios y fines perseguidos por la Orden desde su conformación como institución especulativa a partir de 1717, formalizada a partir de la promulgación de las Constituciones de Anderson en 1723.
 
Mi agradecimiento a los hermanos y hermanas que me apoyaron con sus comentarios y consejos, que me han sido de gran utilidad para afinar las ideas y objetivos de este ensayo, sobre todo a las CC:. SS:. Arianne Halle, Micha Clergeau y Michelle Bronnelle, quienes me introdujeron al tema cuando estuve residiendo en el Or:. de París, Francia, dándome la oportunidad de participar en los trabajos de sus logias y ofreciéndome un diagnóstico muy objetivo sobre el origen, evolución y perspectivas de la Mas:. femenina y mixta en su país; a Rosa María, mi hermana masónica y profana, y a María Cristina, mi hermana y compañera, quienes inspiraron la elaboración de este documento, al transmitirme su interés y preocupación sobre el tema, al motivarme a redactarlo y al apoyarme y colaborar en su realización, con el único propósito de impulsar el avance cualitativo de nuestra Orden.
 
 
Or:. de México, D. F.,
8 de marzo de 1991,
Día Internacional de la Mujer.
 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

 
I.-
 
Actividad masónica y práctica ritual masculina y femenina han coexistido desde siempre, a grado tal que si aplicáramos la hasta cierto punto fantasiosa versión de Anderson de que "los orígenes de la Orden se remontan a las épocas de Adán" (sic), entonces por fuerza y por justicia Eva tendría que ser la co estelar en el gran drama histórico de los acontecimientos masónicos.
 
Pero tratando de ser un poco más serios que él, diremos que desde la más remota antigüedad, la mujer jugaba un papel preponderante en la mística y la ritualística de la humanidad.
 
No obstante, al mismo tiempo habría que anotar que estas prácticas rituales, en todos los tiempos y en todas las culturas, siempre las han llevado por separado hombres y mujeres y han sido de muy distinta naturaleza, aunque complementaria, dadas las condiciones particulares y la conformación esotérica de cada una de las dos partes que integran el conglomerado humano
 
(2.-  Ver Mikio Kushi “El Libro de la Macrobiótica. Op. Cit.). De ello, existe gran cantidad de testimonios claros e irrefutables, también de todas las épocas y en todas las culturas.
 
Ya en los tiempos de la masonería operativa, las mujeres participaban activamente en las fraternidades de talladores de piedra y de constructores. En efecto -y para sorpresa de muchos-, pueden verse nombres femeninos tanto en las listas de raya de las canteras como en las relaciones de asistencia de diversas "Logias", nombre con el que se designaba al pequeño local temporal destinado a la administración de las obras de construcción durante el tiempo que éstas duraban
 
(3.-   Este término se utiliza en Francés en ese mismo sentido: LOGE.-frq. Laubja. Habitación en la planta baja, cerca de la entrada, donde vive el conserje. En un teatro: camerino (Pequeño Larousse). Dichos documentos se conservan actualmente en los archivos de la Gran Logia Femenina de Francia.
 
Sin embargo, en ningún escrito masónico primitivo u operativo medianamente difundido, desde el llamado Manuscrito Regio de 1390 hasta los expedidos ya bien entrado el siglo XVIII, se tocó el tema de la mujer. Debería de estudiarse con seriedad si esta situación fue debida al sobreentenderse en esas épocas que la masonería, aunque de composición mixta en su manifestación externa, es decir, en las tareas de construcción material de inmuebles, básica aunque no exclusivamente para fines religiosos, en su constitución interna u oculta, se conformaba sólo por hombres, escenario viable, si se tiene en consideración que durante ese período también existían organizaciones de carácter iniciático integradas exclusivamente por mujeres, como los conventos de Brígida e Hilda en Inglaterra y las órdenes de bordadoras de la Europa continental
 
(4.- Ver Une Loge Revele, “L’Initiation Femminine, Une Voie Exceptionnelle pour la Réalisation de la Femme D’Aujourd’hui”. Ed. Le Rocher, Jean-Paul Bernard, Êditeur. París, Francia, 1986).
 
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que la conformación jurídica de la masonería especulativa tomó como sustento técnico el sistema anglosajón, denominado Common Law, donde la tradición o la costumbre, al contrario del sistema romano germánico, que da sustento a los Derechos de corte latino como el nuestro, se sobrepone a la norma escrita.
 
Por esta razón, más que buscar en esta última el sustento filosófico que justifique la legitimidad del origen especulativo de la masonería femenina, habría de escudriñarse en las tradiciones y costumbres de la época. Fundados en lo anterior, es posible ubicar su antecedente más directo en la época de las cortes de Luis XIV, cuyos miembros -hombres y mujeres- dedicaban buena parte de su tiempo a la práctica y el estudio de las artes ocultas.
 
Esta costumbre muy pronto pasó a convertirse en una moda aristocrática y como tal, en un toque de distinción para todo aquel que, perteneciendo ya no sólo a la cortesía, sino también a las élites de la creciente y cada vez más poderosa burguesía y de la milicia, se ocupara de pasatiempos tan misteriosos, secretos y chics como la lectura del Tarot, los círculos espiritistas, etc., de los que por supuesto no se excluía a las mujeres; más aún, eran precisamente ellas quienes participaban con mayor fervor y asiduidad, sea por su curiosidad innata o tal vez por contar con más tiempo disponible para dedicarlo a estas actividades.
 
Ahí están de ejemplo las Sociedades de Cagliostro y la llamada “Masonería Egipcia” que al parecer funciona aún en la actualidad.
 
II.-
 
La introducción de otros sectores de la sociedad en la vida cortesana y la "Anglomanía", ambas surgidas en Francia a partir de la muerte del Rey Sol en 1715 y consentidas desde entonces por Luis XV, tomaron cada vez más fuerza.
 
Por esta razón, la idea de la masonería especulativa inglesa fue recibida con beneplácito entre la burguesía francesa casi inmediatamente después de su nacimiento, surgiendo también con ella la inquietud de las mujeres de la nueva corte ciudadana por participar en las actividades de la flamante organización.
 
 
No obstante, las sentencias anti feministas del pastor Anderson fueron implacables, tal como lo demuestra uno de los postulados de sus Constituciones, publicadas en 1723:
 
"... Las personas admitidas como miembros de una Logia deben ser hombres de bien, leales, nacidos libres, de edad madura y circunspectos, ni siervos, ni mujeres, ni Hombres sin moralidad o de conducta escandalosa, sino de buena reputación..."
 
La rigidez de este enunciado no es más que el reflejo de la situación en la que en ese entonces se encontraba la mujer dentro de la sociedad inglesa, tradicionalista y cerrada o más ligeramente dicho, ortodoxa. Con esta prescripción, Anderson pretendía seguramente evitar el escándalo, el qué dirán de la sociedad, al saber que hombres y mujeres se encontraban recluidos por lapsos considerables, al refugio de los locales secretos, o más bien discretos, de las logias masónicas.
 
Otro factor digno de tomarse en cuenta es que en la Europa de ese entonces, la condición social de la mujer se encontraba en un plano de inferioridad respecto del status masculino. Sus actos se encontraban en gran medida supeditados a los del hombre, por lo que no podía considerársele como un ser libre en toda la extensión de la palabra.
 
La misma Ley civil le negaba el ejercicio de ciertos derechos y prerrogativas, otorgándole hasta cierto punto -y desde luego, guardando toda proporción- una calidad jurídica comparable a la de un esclavo o un incapaz. A pesar de ello, las mujeres no cesaron en su lucha por conseguir una condición equiparable a la del hombre, tanto en el mundo profano como en el masónico.
 
 

ORIGENES ESPECULATIVOS

 
I.-
 
Es difícil saber cómo hicieron en realidad las mujeres para ingresar a la masonería especulativa, sobre todo porque la documentación existente sobre las Logias de Adopción durante los siglos XVIII y XIX es escasa y en particular en nuestro país, prácticamente nula. Por los libros de actas de algunas logias masculinas de Francia, se sabe que los masones aceptaban en ciertos trabajos a las mujeres, situándose en algunos casos al margen de las propias leyes de la institución.
 
El escándalo que Anderson trató de evitar con las disposiciones de su Constitución en la cerrada sociedad de Inglaterra, se dio en Francia con rapidez vertiginosa. Como ya mencionamos, las prácticas cortesanas importadas por la aristocracia monárquico burguesa a los templos masónicos, condujeron en algunos casos la comisión de ciertos excesos que los sectores puritanos de la sociedad francesa de aquélla época pre revolucionaria veían con malos ojos, pues para ellos, la naciente organización, en lugar de procurar entre sus afiliados “el progreso en la Ciencia de la Virtud”, servía más bien de excelente parapeto a masones y masonas que, cobijados por la discreción de los templos, daban rienda suelta a sus pasiones libertinas.
 
Como es de imaginarse, esta situación ponía en riesgo más que a la masonería como institución, a los miembros de la aristocracia de la nueva corte que se encontraban en sus filas. A ella se le hizo frente adoptando básicamente dos estrategias:
 
En primer lugar, la vía de la expulsión para legitimarse al exterior ante la opinión pública, como lo demuestra el documento más antiguo en el que se reconoce de manera expresa la existencia de las logias femeninas, fechado el 11 de agosto de 1760 y en el que la Gran Logia de Maestros de París emite sentencia expulsando definitivamente de la Orden a un Venerable Maestro de apellido Fellon por haber abierto y auspiciado logias femeninas (caro pagó su Felonía).
 
En segundo término, la reconciliación al interior, a través del reconocimiento a las mujeres por parte del Gran Oriente de Francia, basado "en la necesidad de tomarlas en cuenta dentro de la masonería especulativa, pero de una manera racional y organizada".
 
Este reconocimiento fue oficializado en 1774, cuando se excluye por fin a las mujeres de los talleres masculinos al crear las llamadas Logias de Adopción, también llamado “Masonería de Damas” cuya organización y funcionamiento se estableció por esa Gran Logia, que determinó su estructura litúrgica en 4 grados (aprendiz, compañera, maestra y maestra perfecta), llenando sus rituales de textos bíblicos y fijando como requisitos de cumplimiento indispensable para el desarrollo regular de sus trabajos:
 
1.    Funcionar siempre bajo los auspicios de una Logia masculina;
2.    Que sus luces fueran forzosamente maestros masones; y
3.    Ser necesariamente parientes de masones para poder ser admitidas.
 
A partir de ese momento, comenzó la proliferación de Logias de Adopción, presidida por la Duquesa de Borbón, prima del Rey y madre del duque de Enghien y a la sazón, amiga cercana de Voltaire. Dentro de las más connotadas, resalta la logia “Candeur”, donde fuera iniciada la esposa del famoso pensador Helvetius, reconocida como una mujer muy culta y de espíritu abierto, al igual que la princesa Lamballe y la duquesa de Chartres cuyo marido “Phillipe Egalité”, fuera gran maestre de la Orden.
 
A pesar de que los talleres de adopción fueron aceptados, en realidad los masones los consideraban más bien como reuniones de distracción y recreo que una logia masculina podía permitirse después de haber trabajado, digamos “en serio”, a fin de relajarse un rato y compartir con sus seres queridos del sexo opuesto (1.- Es muy seguro que la parte del juramento de ap:. en el que se hace referencia a las mujeres, date de esta época.9, actividades de interés científico, artístico, cultural y de recreación.
 
Así lo demuestra un documento fechado en 1779, procedente de la famosa Logia de las Nueve Hermanas, donde fuera iniciado Voltaire, un año antes de su muerte. Se trata de una orden del día, cuyo contenido es el siguiente:
 
·              “15 Hrs.: Tenida  Masónica, a la que asistirán exclusivamente los hermanos;
·              17 Hrs.: Introducción de las damas y Tenida de Adopción con iniciación de una candidata;
·              Lectura de diferentes fragmentos de elocuencia y de poesía;
·              Concierto y banquete con música militar;
·              Baile.”
 
No obstante los esfuerzos por darle orden a la participación femenina dentro de la Orden, la imagen negativa que de la institución se había formado la opinión pública no dejó de pesar sobre las espaldas de sus autoridades. Se pensó entonces en darle un nuevo giro al objeto de los trabajos de la masonería adoptiva, incluyendo en sus principios las ideas de Virtud y de Solidaridad hacia los desvalidos, que a partir de ese momento se erigieron en ejes de la actividad de las masonas.
 
De esta forma, se reestructuran las funciones del cargo de Hospitalario u Hôtesse, en francés (2.- HÔTESSE: fem. de Hôte, anfitrión, recepcionista. Quien recibe (Pequeño Larousse).), circulándose a partir de entonces el Saco que en la terminología de la Orden aún se llama de Beneficencia.
 
Las masonas adoptivas se encargarán de realizar tareas de apoyo a la comunidad masónica, otorgando recompensas por actos de valor y de fidelidad a la causa, becando a los hijos de masones venidos a menos, dando dotes a las muchachas casaderas que no contaran con recursos, etc.
 
Al conjunto de todas estas actividades se le llamó Filantropía Activa o sea, "la aplicación objetiva del amor a la humanidad por razones filosóficas", concepto muy acorde al pensamiento liberal burgués que imperaba en esos tiempos y pretexto retórico más que suficiente para justificar la actividad masónica femenina ante la naciente sociedad civil.
 
A partir de ese momento, el radio de acción de la masonería femenina se iría extendiendo poco a poco hacia el mundo profano: nacen los hospitales de patrocinio masónico, que compiten con los de las órdenes religiosas femeninas; comienzan a desarrollarse actividades de asistencia pública, como la ayuda a los indigentes, a los niños extraviados, etc (3.- Secuelas de esta clase de actividades femeninas en estos campos, las podemos ver en ciertas tareas de las Primeras Damas de países que, como el nuestro, recibieron esa influencia del sistema norteamericano).
 
II.-
 
A pesar de las importantes tareas que realizaban y de la notoria reivindicación de su imagen ante la sociedad, la actividad masónica femenina permaneció relegada a un segundo término.
 
Los esfuerzos de algunos masones como Condorcet o la propia Olimpia de Gouges por incitar a la ciudadanía a revalorizar el lugar vital que en ella ocupaba la mujer fueron vanos, pues todo siguió como hasta entonces. Hubo masonas que ante tal situación, llegaron a adoptar posiciones radicales, según consta en el ritual de una orden femenina llamada "La Amazonia Inglesa", que establecía la prescripción de
 
“... sacudirse el yugo de los hombres y mirar como tiranos a aquéllos que rehusen someterse a sus designios, porque es naturalmente vergonzoso para las mujeres obedecer a quienes ellas han traído al mundo, amamantado y criado...”,
 
posición feminista en efecto, pero que de alguna manera refleja la gran inconformidad de las mujeres contra el estado de cosas prevaleciente en aquella época.
 
III.-
 
Sólo para darse una idea de la fuerza que tomó la masonería femenina hasta momentos antes de que diera comienzo la Revolución Francesa, tanto en el Gran Oriente como en la Gran Logia de Francia las Logias de Adopción existentes contaban en conjunto con unos setecientos talleres. Sin perjuicio de que el criterio de selección era cada vez más estricto, aún más que el de los hombres, la cantidad de sus afiliadas no dejaba de aumentar, estimándose que llegó un momento en que un 80% de las mujeres que pertenecían al Jet-Set de aquellos tiempos, estaba dentro de la Orden.
 
Al llegar la Revolución a Francia, la masonería femenina suspendió sus trabajos, reanudándolos bajo los auspicios del Imperio Napoleónico. La misma Josefina, iniciada antes de la Revolución, fue Venerable Maestra de la logia Santa Catarina.
 
En aquellos días, las logias masónicas y de adopción eran los centros del Glamour deslumbrante, donde se daban cita los grandes personajes de la alta sociedad. Podría decirse que la Masonería llegó a ser algo así como la Corte Civil del Imperio Napoleónico y como tal, se fue debilitando junto con él, hasta que, para salvarse de la extinción durante el exilio del Corzo en Santa Elena, los masones decidieron acabar entre otras cosas, con la masonería de adopción.
 
En 1819, las logias italianas abren sus puertas a la participación femenina en adopción.
 
En 1848, durante la crisis preliminar al Segundo Imperio, la masonería masculina se desintegra de nueva cuenta, a fin de evitar la cacería de brujas. Surge entonces un movimiento feminista fuertemente apoyado por la masonería, tal vez con el fin de liberar de alguna suerte la presión que seguían ejerciendo las mujeres, frente a la reticencia de las autoridades de facto de la Orden para permitir su participación.
 
En 1860, el masón y abogado Riche Gordon, concibe un proyecto para democratizar la institución, poniéndola al alcance de todos al fundar la Orden "El Templo de las Familias", cuyo objeto principal era combatir la situación social tan difícil que prevalecía en esos momentos, instruyendo a la pareja en el conocimiento de la vida, del trabajo y de la educación moral de los hijos.
 
En 1871, el Gran Oriente de Francia se plantea de nuevo la cuestión de la admisión del sector femenino. Paralelamente, debido a la influencia de la Primera República, resurge en España la masonería y con ella, la de adopción. Entre las logias femeninas más importantes están “Las Hijas de la Regeneración” de Cádiz; “Las Hijas de los Pobres” de Madrid; y “Las Hijas de la Unión n° 5” de Valencia.
 
En 1882, el movimiento feminista en Francia iba cobrando auge. En ese momento, la logia “Los Libre Pensadores” de Pecq, comunidad cercana a París, decide iniciar a una mujer: María Deraisme, conocida periodista y feminista, lo que causó un gran revuelo en los círculos sociales y masónicos de la época, tanto, que los dirigentes de ese taller tuvieron que dar marcha atrás so pena de perder la carta patente.
 
En 1893, en un clima de lucha política en favor de los derechos de la mujer, Deraismes, distinguida por su pluma de perfil progresista, decepcionada por su expulsión de “Los Libre Pensadores” y en respuesta al rechazo total de las distintas obediencias a abrir sus puertas a las mujeres, funda en colaboración con el H:. George Martin la Orden mixta “El Derecho Humano”, cuyos principios basados en el escocismo no sólo tendían a reivindicar los derechos de la mujer, sino que además pugnaban por el restablecimiento de la República y por la separación de la Iglesia y el Estado.
 
Al paso del tiempo sus relaciones con otras obediencias fueron difíciles, pues como hemos dicho, éstas siempre se negaron a reconocerla como una organización auténticamente masónica. Más aún, el Gran Oriente de Francia hizo renacer la masonería femenina a principios de este siglo, a partir de 1907, en logias como “La Nueva Jerusalén”, fundamentalmente con la intención de crear un contrapeso que atenuara los efectos de la actividad de esta obediencia mixta.
 
De tal suerte, las Logias de Adopción fueron de nuevo aceptadas oficialmente en Francia a principios de los años 20, gozando de una libertad de acción sin precedentes. Esta actitud provocó un grave deterioro de las relaciones del Gran Oriente frente a sus homólogos extranjeros de tradición anglosajona y como ya vimos, ortodoxa, cuestión delicada si tenemos en cuenta la situación de pre guerra prevaleciente en Europa en aquellos años.
 
En consecuencia, el Gr:. Or:. de Francia decidió acabar otra vez con los talleres femeninos, pero a diferencia de las ocasiones anteriores, esta vez las mujeres tomarían la iniciativa y se reagruparían en una organización llamada "Unión Femenina de Francia."
 
Por su parte, los altos cuerpos de las Obediencias masónicas de Portugal, Argentina, Cuba, Brasil y otros países establecieron logias adoptivas.
 
Mientras tanto, desaparecen las logias de España, a causa de la dictadura de José Antonio Primo de Rivera, restableciéndose poco después en Barcelona y Madrid, al instaurarse la efímera Segunda República.
 
El 8 de julio de 1936 se lleva a cabo el Congreso de Logias de Adopción, bajo la presidencia del Gran Maestro de la Gran Logia de Francia y se crea una Gran Secretaría especializada en sus asuntos. A finales de ese año se nombra a una Presidente encargada entre otras cosas de dirigir los eventuales trabajos colectivos de las logias femeninas.
 
 

LA MASONERIA FEMENINA EN LA ACTUALIDAD

 
I.-
 
Durante la segunda guerra mundial, el fascismo propició la desaparición de la masonería en Europa continental. Se destruyeron los templos, se persiguió sin tregua y exterminó a todo aquel o aquella que fuera un simple sospechoso de pertenecer a la Orden. En Francia, los trabajos se suspendieron bajo el yugo del General Petain (1.- Recordamos tragedias como la de Vichy, capital de la Francia Nazi, donde cientos de hermanos y hermanas fueron perseguidos y ejecutados por las fuerzas fascistas, que consideraban a la masonería como un engendro de la obtusa mentalidad judía.), reanudándose hasta la liberación.
 
De esta manera, en octubre de 1945; la Gran Logia de Francia autoriza la creación de La Unión Masónica Femenina de Francia. Sin embargo, el rechazo a la participación femenina en los asuntos masónicos volvió a ser generalizado en todos los orientes masculinos.
 
Siete años después, en 1952, se fundó la Unión se transforma en Gran Logia Femenina de Francia, que desde entonces goza de gran independencia y autonomía respecto de las demás potencias masónicas, libre ya del caduco rito de adopción, al sustituirlo por el Escocés Antiguo y Aceptado. Cabe mencionar que en la actualidad esta obediencia es la más discreta de todas las que trabajan en Francia, pese a los esfuerzos del G:. O:. F:. por dar a conocer a la opinión pública los nombres de sus dirigentes, el objeto de sus trabajos, etc., lo que más bien les ha servido para hacerles publicidad, pues la organización ha crecido a un ritmo espectacular, ya que de nueve logias con las que contaba en sus orígenes, ha pasado a sumar 167 afiliadas, de las cuales una buena cantidad trabajan en otros países.
 
Hay que decir que este crecimiento constante se debe en buena medida a su Comité de Enlace e Información de la Masonería Femenina, organismo dependiente directo del Alto Cuerpo y caracterizado por su dinamismo y eficiencia.
 
Esta Obediencia tiene como postulado básico la idea de que al trabajar sólo entre ellas, no se trata de aislarse, sino que para poder estudiar todos los problemas propios de su género y llegar a los más profundo de sí mismas, deben trabajar sólo entre mujeres, aunque pueden reunirse con los hombres para abordar problemas comunes en un marco de absoluta igualdad.
 
Sin embargo, a decir de algunas masonas que trabajan en obediencias mixtas, su ideología se inclina hacia el feminismo, lo que la hace situarse ante la opinión pública masónica y profana en una posición radical o extremista, que redunda lógicamente en su imagen externa.
 
En otra ocasión nos ocuparemos de la Masonería mixta en especial, pero por el momento diremos solamente que la gran mayoría de las masonas con las que pudimos conversar en Francia, concuerdan en que para ellas es mejor pertenecer, por ejemplo, a la Gran Logia Mixta, ya que es más equilibrada en sus juicios, más democrática y tolerante en su acción y más enriquecedora en lo intelectual, ya que permite la complementación y el intercambio de ideas entre Hermanos y Hermanas, cosa que les resultaría imposible de estar afiliadas a la masonería exclusivamente femenina.
 
En España, a la muerte del dictador Franco, comienza el renacimiento de la Francmasonería y con ella, nuevamente la participación femenina, tanto en el Gran Oriente de España, como con logias auspiciadas básicamente por la Gran Logia femenina de Francia en las ciudades de Barcelona y Madrid, creándose además la Obediencia “Derecho Mixto e Internacional”.
 
En nuestros días, existe gran cantidad de Obediencias que trabajan regularmente y con mayor o menor seriedad, bajo la forma de logias de adopción, logias mixtas u organizaciones paramasónicas (2.- Existen Logias como “Las Hijas del Nilo” y “Las Hijas del Arcoiris” que al parecer se preocupan más por la extravagancia de su vestimenta que por las cuestiones iniciáticas), con dependencia de sus respectivos Grandes Orientes masculinos, a excepción de algunas realmente independientes, como las Grandes Logias Femeninas de Francia, Bélgica, Austria, e Italia y “Alma Mexicana, en México.
 
 
Un paréntesis para la Masonería Femenina Mexicana
 
En México, la historia de la masonería femenina se encuentra sepultada en la más profunda de las obscuridades. Entre el velo nebuloso del tiempo, recordamos acaso a distinguidas hermanas como Josefa Ortíz de Domínguez y Leona Vicario, sobre cuya participación en el seno de nuestra Institución no sabemos prácticamente nada.
 
Dentro de la época contemporánea, la constitución de la Logia Femenina “Alma Mexicana”, Núm:. 9 es impulsada a partir de 1935 por hermanos de la Logia “Reforma”, Núm:. 5, Jurisdiccionada a la Gr:. Log:. Unida de México, adhiriéndose en 1945 al Rito Nacional Mexicano, siendo reconocida oficialmente y expidiéndole su carta patente en 1958. Siete años después, en 1965, decide separarse de ese Rito y trabajar de manera independiente, adoptando el Escocés Antiguo y Aceptado.
 
El 24 de mayo de 1975, surge a la Luz la R:. L:. S:. “Leona Vicario”, Núm:. 17 en el Or:. de Cd. Acuña, logia pionera bajo los auspicios de la Gr:. Log:. Unida “Alma Mexicana”.
 
El 30 de marzo de 1977 la R:. L:. S:. femenina “Teoyocihuatl”, Núm:. 21 levanta columnas, entregándole su Carta Patente el 12 de abril de 1978 la Gran Logia Unida “Alma Mexicana”.
 
El 15 de octubre de 1978, tras una crisis de acuerdos internos, se separa de la jurisdicción de “Alma Mexicana” trabajando de manera independiente, aliándose con “Leona Vicario” 17 de esa misma jurisdicción, con lo que se constituye el 24 de febrero de 1980 la Gr: Log:. Femenina “Teoyocihuatl”, recibiendo el reconocimiento de la Muy Resp:. Gr:. Log:. “Valle de México” Este Gran Oriente cuenta en la actualidad con 13 Logias jurisdiccionadas, de las cuales 12 son simbólicas (8 en varias entidades del país y 4 en el D. F., estando en proceso de creación una más) y una es capitular, desarrollando sus trabajos en la capital del país.
 
PERSPECTIVAS
 
I.-
 
En estos momentos en los que se gesta la nueva cara del mundo, resulta por demás difícil especular sobre las perspectivas mismas de la humanidad. La velocidad de transformación de los esquemas políticos, económicos y sociales rebasa la capacidad de análisis de la mente más ágil. En este contexto, es lógico pensar en el grado de dificultad al que nos enfrentaríamos al pretender llevar nuestra reflexión hacia pronosticar el futuro de una organización como la masonería femenina. No obstante y de acuerdo a esta misma dinámica mundial, que nos obliga hoy más que nunca a actuar de manera rápida y eficaz, es factible vislumbrar algunas líneas generales sobre las que se debería poner el acento para evitar caer en la caducidad de la institución masónica femenil, que -como la historia sabiamente nos lo señala- podría conducirla inevitable y tristemente a una nueva y tal vez definitiva consunción:
 
a) Primero que nada, debe distinguirse entre los aspectos exotérico y el esotérico de la masonería femenina. En el primero, la mujer participa cada vez más en las actividades sociales, eso es indudable, pero en el segundo la mujer masona se encuentra encerrada en su propio laberinto al conformarse con copiar en un burdo acto mimético, la actividad ritual e iniciática masculina.
 
Como institución, por su dependencia permanente de la masonería masculina hasta fines de los años 50, la masonería femenina no ha contado con principios y objetivos propios, por lo que su existencia o desaparición se han visto directamente relacionados con las situaciones de auge o crisis de la primera, independientemente de que pudieran llegar a trabajar con cierto nivel de eficiencia.
 
En el ámbito social, existen actividades y aún responsabilidades que pueden realizar indistintamente hombres y mujeres. Pero hay otras en las que la mujer, por su propia condición, puede participar incluso con un impacto mucho mayor que el que podrían lograr los hombres.
 
Como escuela filosófica e iniciática, las fuentes de sabiduría de donde podrían extraerse los elementos constitutivos del alma verdadera de la masonería femenina permanecen aún vírgenes.
 
Lamentablemente, las mujeres, tal vez por comodidad o por falta de acuerdos para la unidad de acción, han preferido adoptar los modelos masculinos en vez de buscar su propia identidad institucional e iniciática, cosa que a mi modo de ver constituye el obstáculo más importante para el desarrollo de la Real, Libre y Legítima masonería femenina. Mientras no se logre avanzar en este aspecto, usando la metáfora bíblica, la semilla no morirá.
 
La oposición de algunos masones -cuando menos de los más inteligentes y doctos- no es hacia la participación de la mujer en la Orden, sino a que ésta se haga bajo los principios masculinos.
 
Las mujeres tienen derecho a acceder al conocimiento universal y a la práctica efectiva de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad masónicas. Pero ¿conviene que lo hagan bajo los preceptos del simbolismo y el conocimiento hermético masculino?
 
El derecho de los masones a no admitir en sus logias más que a hombres no es excluyente del derecho de las mujeres a buscar y estructurar su propia ley, doctrina y liturgia masónicas.
 
No se trata de considerar a la mujer como un ser infrahumano (1.- María de Letre. “La Masonería y la Mujer”. Editorial Herbasa, México, D. F., p.10.), sino al contrario, como una parte fundamental e indispensable de la humanidad que, dada su naturaleza -física y metafísica- simplemente debe tratarse de manera distinta a su complementaria masculina, a fin de conocer y comprender con objetividad su Real Esencia.
 
En lo exotérico, todo lo puede ser y hacer la mujer, como protagonista tanto en la vida política, económica, social y cultural de su comunidad, como en su calidad de Columna básica de la vida familiar, en donde su participación, a diferencia de lo que piensan algunos -y algunas-, está más que lejos de considerarse “un estéril lastre para el masón militante” (2.- Ref. “Incorporación de la Mujer en la Actividad Masónica”, ponencia presentada por la delegación Valle de México en el XII Congreso Masónico Nacional, celebrado en marzo de 1967 y leída por José Mª Carbojosa. De. Herbasa).
 
En lo esotérico, hay cosas que sólo la mujer puede ser y hacer. La mitología femenina universal, el rito lunar, la anatomía oculta femenina, el protagonismo femenino en los textos sagrados, el conocimiento del polo complementario, son sólo escasas muestras de la tela de donde se podría cortar.
 
b) A raíz de la aparente disminución actual del peso específico de la Francmasonería institucional masculina en tanto que vanguardia ideológica de eso que se denomina sociedad civil, se plantea de nueva cuenta el problema de la supervivencia de la masonería de las mujeres, sobre todo y por desgracia en algunos casos -como ya dijimos-, por su tendencia feminista radical.
 
Es evidente que en nuestros días, las posiciones extremistas, las actitudes catastrofistas, sectarias y excluyentes, están condenadas a desaparecer. Es por eso que si la masonería femenina, al igual que la masculina, desea ocupar un lugar digno como tripulante del barco de la modernidad, necesita primero que nada equilibrar sus posiciones, abrirse al diálogo y permitir su actualización, deshaciéndose de lo innecesario y tomando en cuenta las nuevas opciones y los nuevos retos que ofrece el siglo XXI. Si lo hace, todos triunfaremos.
 
c) El fondo es inmutable; la forma es la que se debe transformar. Coincidimos con la Hermana De Letre (3.- María de Letre, op. cit., p. 22) en que “la actualidad, las realidades sociales, el bálsamo espiritual y moral que la ideología masónica ha de aplicar en los dolores y males humanos, han de hacerse con las manos fraternas de hombres y mujeres”. Es el momento de analizar nuestros principios y fines para hacerlos más acordes a las necesidades de la vida actual, garantizando al mismo tiempo la pervivencia de la Orden al proyectarlos a futuro.
 
No obstante, disentimos de ella al considerar que la dualidad humana no la van a lograr las mujeres con la adopción de la masonería masculina, ni los hombres rechazando por sistema la actividad de las mujeres en la Orden. Hombres y mujeres tienen papeles importantísimos que desarrollar para llevar al terreno de los hechos los principios y fines de nuestra augusta institución, ofreciendo alternativas de solución viables, posibles y concretas, a muchas de las demandas que surgen actualmente en la familia, en la sociedad, en la nación y en el mundo.
 
Una vez que la masonería femenina encuentre como Colegio Iniciático su Esencia Real, deberá como Institución de la Sociedad Civil, adecuar sus estrategias de impacto social a las diversas realidades que se viven y se exigen actualmente. Esta doble recomposición esotérica y exotérica es la única manera que la masonería -masculina y femenina- tiene para garantizar su desarrollo y permanencia.
 
II.-
 
En el Tercer Mundo, la necesidad de Renovarse o Morir es igualmente imperiosa que en las otras regiones del planeta, donde el cambio ya ha comenzado; o tal vez más urgente que en aquellas, pues en su caso se corre el peligro de caer en las garras de neocolonialismo, que como fiera hambrienta, se agazapa detrás de los frondosos matorrales de la doctrina neoliberal.
 
Es necesario reflexionar sobre el papel que al respecto la masonería femenina ha jugado, juega y jugará en nuestro país en particular y en Latinoamérica en general. Con tristeza reconocemos que la información con la que se cuenta en la materia es nula, pero ya va siendo hora de descorrer el velo que se extiende ante esta realidad, cuyo conocimiento ayudaría incluso a la propia evolución de la masonería masculina.
 
No sobra decir que esta responsabilidad recae sobre todos los miembros de la Orden, pero el peso se encuentra en mayor medida sobre las espaldas de las masonas, quienes tienen la gran misión ante ellas, ante los demás y ante el G:. A:. D:. U:. de conocerse a sí mismas y de dar a conocer de dónde vienen, quiénes son y a dónde van.
 
LAS CONTRADICCIONES DE LA “IGUALDAD” MASONICA
 
La Masonería tiene como uno de sus principios morales fundamentales el respeto en primera instancia, a las Leyes del País. En este sentido, debemos recordar que la Constitución Política de nuestra República, proclama en su artículo 4º la igualdad del hombre y la mujer, postulado que rebasando la calidad de simple enunciado deontológico, garantiza la reciprocidad de oportunidades, derechos, obligaciones y responsabilidades del hombre y la mujer ante su familia, su sociedad, su nación y el mundo.
 
Sin embargo, de nadie es ignorado que las condiciones de la masonería femenina distan de ser igualitarias respecto de las que prevalecen en el seno de la masonería masculina. Los ejemplos vigentes en el ámbito jurídico, administrativo, político, etc., sobran. ¿Porqué los hombres sí pueden visitar una logia femenina y una mujer no puede asistir a trabajos de una logia masculina? Este es un ejemplo de las grandes contradicciones que la masonería tendrá que resolver forzosamente a estas alturas del siglo XX, pero en todo caso la parte fundamental del trabajo debe estar a cargo de nuestras hermanas.
 
Desde nuestro particular punto de vista, reconocer a la masonería femenina como Institución de la sociedad civil no tiene mayor problema. Esto puede lograrse en muy corto plazo, siempre y cuando entre las masonas se llegue a acuerdos democráticos y serenos sobre la estructura, organización, funcionamiento, principios y fines de sus correspondientes agrupaciones. Hay que tomar en cuenta que en nuestro país existen varias masonerías femeninas y que la opinión de todas es igualmente importante. Paralelamente, habría que pensar en la celebración de reuniones entre ellas, a fin de que, al margen de protagonismos estériles, que en muchos casos provocan divisiones, traten de reflexionar y conseguir acuerdos que puedan ser benéficos para todas y que tal vez puedan tender a la conformación de una verdadera potencia masónica institucional.
 
Muchos hombres y mujeres han luchado por la masonería femenina, levantando sus voces y demostrando con hechos, ante la cerrazón de las instituciones conservadoras, masónicas y profanas, su importancia como organización. Frente a la intolerancia, dentro y fuera de los templos, han triunfado con palabras y con hechos.
 
Pero a la par de su reconocimiento oficial por parte de la masonería masculina, que les daría la por siempre deseada legalidad, tanto o más importante resultaría que los masones y masonas de hoy, sin discriminaciones anacrónicas, trabajaran para conseguir el reconocimiento de la legitimidad de la masonería femenina, no sólo al interior de la Orden, sino también -y fundamentalmente- ante la sociedad civil, que es quien al final de cuentas garantiza la pervivencia de las instituciones, dependiendo de su utilidad y eficacia como parte integradora y transformadora del tejido social.
 
No basta decir que algunos preceptos contenidos en los Landmarks (Recordemos que los verdaderos Landmarks son reglas de derecho no escrito, y que por tal motivo no tienen por qué coincidir forzosamente con los escritos y difundidos por Anderson, que por un desafortunado defecto de transposición de sistemas jurídicos, se han tomado como Ley en países como el nuestro) deben desecharse porque han caído en desuso. Esto puede constituir un argumento ligero y hasta irresponsable, dado que esa supuesta caducidad puede deberse a la vulgarización del rito, más que al avance social o al simple paso del tiempo. No apartemos de nuestras mentes -no nos cansaremos de decirlo- que una cosa es la masonería como institución de la sociedad civil y otra la masonería como escuela iniciática.
 
Hay razones esotéricas de peso por las cuales no existen en el catolicismo, por ejemplo, ministros de culto minusválidos o del sexo femenino. La condición de los homosexuales -hombres y mujeres- dentro de la Orden es otro tópico relacionado y digno de reflexión. Es cierto también que en las diferentes culturas de nuestro mundo han surgido nuevas formas de esclavitud, tal vez más crueles que las que existían antes de la revolución liberal. En este sentido, la masonería de hoy no debe ser considerada elitista en estricto sentido, sino poseedora de rigurosos criterios de selectividad moral y material para el ingreso de sus miembros, que garanticen su pervivencia de carácter igualmente material y moral. Sin embargo, de todo esto no nos corresponde hablar en el presente documento.
 
A todos nos queda claro que, como éstos, existen muchos otros puntos de interés sobre la masonería femenina que tendrán que seguir siendo abordados, a fin de poder darle junto a su similar masculina y porqué no, junto a la mixta, la dimensión que necesitan para proyectarse unidas hacia el futuro, de una forma moderna y racional. De ahí la necesidad de profundizar en el tema y enriquecer el acervo de conocimientos y reflexiones sobre el mismo.
 
Queda abierta la invitación...
 
...y el reto.
 
 
BIBLIOGRAFIA
 
 
Fulcannelli, “El Misterio de las Catedrales”, Editorial Plaza y Janes, Barcelona, España.
 
Mikio Kushi “El Libro de la Macrobiótica. El camino universal de la salud y la felicidad”. East-West Foundation, Miami, Florida, USA. 2ª edición en español. Mzo, 1980.
 
Diccionario “Pequeño Larousse” Francés-Español, Edición 1990, México.
 
Héptagone, «Une Loge Révéle: L’Initiation Femminine, Une Voie Exceptionnelle pour la Réalisation de la Femme D’Aujourd’hui». Ed. Le Rocher, Jean-Paul Bernard, Êditeur. París, Francia, 1986.
 
María de Lêttre. La Masonería y la Mujer”. Editorial Herbasa, México, D. F.
 
Incorporación de la Mujer en la Actividad Masónica”, ponencia presentada por la delegación Valle de México en el XII Congreso Masónico Nacional, celebrado en Pachuca Hidalgo, en marzo de 1967 y leída por José Mª Carbojosa. Ed. Herbasa.
 
Gisèle et Yves Hivert-Messeca, «Coment la Franc-maconnerie Vint aux Femmes (deux siécles de Franc-Maconnerie d’adoption Féminine et Mixte en France 1740 – 1940)». Ed. Devry, Paris, 1997.
 
Enciclopedia Notre Histoire, No. 66, Numéro Spécial: “La Franc Maçonnérie. Publications Historiques, París, Francia, 1990.
 
 
 

LA MUJER Y LA MASONERIA

Ernesto Rafael Márquez Marín 
INTRODUCCION
Las mujeres tuvieron el acceso al sufragio, a competir en el mercado laboral, a recibir e impartir enseñanza superior, a la propiedad, a la política...  Están prácticamente equiparadas...  Pero siguen existiendo aún algunos dominios privados en los que la mujer no puede entrar en igualdad de condiciones que el varón.  Evidentemente no me voy a referir a aquellas actividades privadas que se auto definen como masculinas porque tienen la libertad y el derecho de constituirse con esa determinación, igual que podrían hacerlo las mujeres.  Me quiero referir, más bien, a aquellas instituciones que tienen un rol social importante y por ello intervienen más ó menos directamente en la construcción del mundo en que vivimos.  Pienso que la mujer tiene el derecho a estar presente en toda actividad que participa en esta construcción, no solo por ser usuaria y destinataria  igualmente de la misma, sino también porque el ejercicio de esa actividad proporciona un enriquecimiento y una experiencia que difícilmente pueden adquirirse de otro modo. 
Ejemplos de estas instituciones a las que me refiero son aquellas organizaciones cuyas formas y estructuras están fuertemente regidas por una tradición, como pueden ser algunas Iglesias y algunas sociedades iniciáticas.  Pero el caso concreto del que puedo dar testimonio es el de la Francmasonería.  La Masonería es una sociedad iniciática basada eminentemente en la Tradición.  Sus símbolos, su lenguaje, sus ritos y sus métodos, sus principios y sus fines están recogidos en una tradición que se respeta puntualmente.
 En estas sociedades parece que el elemento tradicional es un freno a la evolución, que cierra el paso a la mujer.  No obstante, un análisis más profundo de este concepto puede revelar que el conflicto entre Tradición y Cambio, se debe más bien a la interpretación que se hace de la Tradición, más que al concepto en sí mismo.  En efecto, tradición, si nos atenemos a las definiciones clásicas, no es otra cosa que la transmisión, generalmente oral, de generación en generación, de hechos históricos, doctrinas, leyes, obras literarias, costumbres, etc., que un pueblo ó colectivo determinado realiza de lo más representativo y particular de su sistema de conocimientos y creencias.  Poco sería lo que tendría que transmitir si los sucesivos enriquecimientos a lo largo de su historia no hubieran ido abultando y matizando ese «corpus» ¡cultura¡ que es la tradición.  Así, la incorporación de nuevas soluciones a nuevos problemas, es la forma en que nuestro pasado resuelve nuestro futuro.  0 sea, el respeto de nuestra historia, por una parte, y la añadidura de los nuevos contenidos, por otra, son los dos elementos constituyentes de toda tradición.  Ahora bien, es igualmente importante saber interpretar la tradición para que ésta no sea una letra muerta sin ninguna utilidad. 
Lo que quizás nos haga perder un poco la perspectiva de los cambios que van conformando la tradición, es la tremenda lentitud con que se gestan y se incorporan al sistema.  Esta prudencia no es gratuita.  De ella depende la supervivencia de la institución.  Por eso el proceso de incorporación de lo nuevo debe cumplir ciertos requisitos.  Primero debe verificar que la innovación sea beneficiosa para el grupo o la institución.  Segundo, es necesario depurar la expresión del elemento que se introduce.  Y, por último, hay que esperar...  Hay que esperar que el tiempo verifique la utilidad, la posibilidad y la necesidad del cambio. 
Vemos pues, que la tradición no está reñida con el cambio, siempre que se entienda éste como el producto dialéctico entre el grupo o institución en cuestión y su entorno.
Sin embargo, para una actitud «tradicionalista», la tradición es una especie de lealtad hacia un pasado único, hacia un acontecimiento revelador y definitivo del que el tiempo no hace sino alejarnos.  Este tradicionalismo, vuelve la mirada hacia el pasado, donde brilla en todo su esplendor la tradición revelada.  Para él, todo cambio implica la corrupción del contenido original, por lo que se opondrá sistemáticamente al mismo.  No es suficiente, pues, para el tradicionalista, defender la incorruptibilidad de los elementos esenciales que determinan, en su raíz, al grupo.  Es vital, además, impedir cualquier modificación.  Esta forma de tradicionalismo sí puede constituir un elemento de inmovilismo institucional. 
También en la Masonería vamos a encontrar estas dos tendencias a la hora de interpretar la tradición y, por ello, veremos una Masonería tradicionalista y otra Masonería que, derivando de la primera, se convierte en «liberal», después propicia la Masonería Femenina y más tarde la Masonería Mixta.
 Aunque los ritos, símbolos, usos y costumbres son exactamente los mismos en una Masonería tradicionalista que en una liberal, el elemento diferenciador más importante es el de la aceptación de la mujer en sus templos.
No podemos negar que la Masonería es una vía iniciática creada por el hombre y que por lo tanto reconoceremos en ella determinados caracteres realizados desde su impronta, pero estos no constituyen en absoluto los elementos esenciales del método Masónico y por lo tanto son susceptibles de acomodación a las nuevas situaciones que plantea la presencia de la mujer en los talleres.  Si el objetivo final del trabajo iniciático consiste en un viaje que emprendemos desde nuestro YO hacia nuestro SER, en busca de nuestra autenticidad, de nuestra Piedra Cúbica, esto sólo lo podemos conseguir, y un estudio atinado del método lo demuestra, si somos capaces primero de descubrir y luego superar todos, y digo bien TODOS, los apriorismos sobre los que asienta nuestro YO.  Si el masculinismo o el feminismo es un último velo que encubre nuestro ser de ser humano, también deberá ofrecer el método iniciático unos elementos de trabajo que nos permitan tomar conciencia de este encubrimiento.  Ahora que la mujer ha sido descubierta, se ha evidenciado, por contraste, el masculinismo y se ha hecho inaplazable restituir la unidad en los templos Masónicos con la presencia de todas las partes que constituyen el microcosmos. 
Una de las revoluciones de nuestra sociedad en el siglo pasado ha sido, sin duda, el logro social de la equiparidad de derechos y deberes del hombre y de la mujer, derechos que a ella se le limitaron durante mucho tiempo.  No se puede, sin embargo, cantar victoria por completo, pues aún en muchos lugares del mundo se somete a la mujer a la más bárbara de las discriminaciones.
Hasta fines del siglo 19, si nos acotamos sólo al estudio moderno de la Masonería, el acceso al conocimiento y rituales Masónicos le estaba prohibido por completo a la mujer, limitándolas a un trabajo de colaboración en las obras sociales que realizaban las Logias y los Hermanos.  A partir de las primeras constituciones Masónicas, el año 1723, se estableció que la mujer no podía participar en los trabajos Logiales y esta costumbre se ha trasmitido invariablemente en algunas Logias de raigambre inglesa hasta nuestros días.  Muchas pueden haber sido las razones, en esa época en que en general la mujer era rechazada en todas las actividades económicas, productivas y sociales y no se le permitía el acceso a la educación o la participación en los debates cotidianos.  No obstante, la situación ha variado considerablemente y en esta época no podemos argumentar, sino llevados por una oscura ignorancia, ni siquiera una razón para justificar la exclusión de la mujer en las diferentes actividades sociales y particularmente en la Masonería. 
La mujer durante siglos ha luchado por su emancipación y la conquista de sus derechos, y hay que reconocer que, día tras día, va imponiéndose en todos los ámbitos.  Es natural que la Masonería, por sus Principios y sus Rituales, le haya interesado.  En 1717 fue creada la Gran Logia de Inglaterra, y el Pastor Anderson les rehusó a las mujeres el derecho a la iniciación por esta razón: que era necesario ser libre y de buenas costumbres; en efecto, en esa época las mujeres vivían bajo la tutela masculina y no se las consideraba libres. 
 Si acudimos a los orígenes de la Masonería moderna, y nos situamos en su momento histórico, la sociedad europea de los siglos XIV y XV, vemos que, salvo excepciones, la mujer tenía un papel secundario en la sociedad, la familia, la iglesia y el Estado.  Por lo tanto, no es de extrañar que en los documentos antiguos, los "Old Charges" de las hermandades de canteros y talladores de piedra, la mujer estuviera excluida de la Logia, lugar donde se discutían las cosas del oficio.  A pesar de todo esto, también es cierto que no en todas partes y de la misma manera se materializó esta exclusión.  Hay constancia de las mujeres que participaron y compartieron la dureza del trabajo de las canterías, normalmente viudas o hijas de canteros. 
En el s.  XVII, en el periodo final de la Masonería operativa se desarrolla la Masonería especulativa, y se introduce el componente iniciático de influencia hermética y alquímica.  Los primeros documentos constitutivos de esta Masonería especulativa establecen que para ser Masón, es preciso ser "hombre libre y de buenas costumbres".  (Constituciones de Anderson, 1723).  Aparte de la consideración de ser hombre o mujer, se establece así que el candidato debe ser "libre" en cuanto que debe tener ingresos que le den una independencia económica.  En términos sociales, para la mujer esta independencia económica no llega hasta su incorporación masiva al mundo laboral, a mediados de este siglo XX.    
Sin embargo, las mujeres pronto se sintieron atraídas por la Masonería.  En Francia, ya en tiempos de Luis XIV y Moliere, las mujeres cultas se reunían en sus salones para debatir, solas o con hombres, los temas intelectuales de su tiempo.  A comienzos del XVIII, cuando los albores de la Masonería especulativa reunía a los Hermanos en las Logias, ni Roma, ni las mujeres pudieron soportar la idea de estos hombres hablando a puerta cerrada.  Por lo que respecta a Roma, decidió excomulgarles.  Las mujeres, en cambio, ejercieron la presión suficiente para que naciera la Masonería de adopción, la Masonería mixta y la Masonería femenina. 
 Sin embargo, - como ya se comento en párrafos anteriores- es obvio que describir la historia secular de la Orden, es describir a una época en la que la mujer quedaba explícitamente excluida, lo que dio paso en la actualidad a dos tipos de Masonería.  Una que ha superado esa exclusión, y la tradicional, todavía no adaptada a la evolución natural de la sociedad y a lo que es más grave: la consideración de la mujer como una persona humana, libre y con igualdad de derechos, incluido la pertenencia a la Masonería. 
Acertadamente, se puede decir que no será difícil aceptar que el principal descubrimiento de los últimos tiempos, el que más ha impactado a la sociedad occidental y el que más está transformando los usos y costumbres, es, sin duda alguna, el descubrimiento de la mujer como persona libre y de igualdad de derecho con respecto al hombre. 
UN POCO DE HISTORIA 
A principios del siglo XVIII se establecieron en Francia varias Sociedades secretas que trataron de imitar a la Masonería en su forma exterior, caracteres y Ritos diferenciándose de ésta en la admisión de las mujeres.  Entre dichas Sociedades podemos citar la de Cagliostro La Masonería Egipcíaca, que aún sigue funcionando hoy día. 
 Las primeras noticias que se tienen sobre la entrada de las mujeres a las Logias es en 1744, cuando el Gran Oriente de Francia creó un nuevo Rito, llamado de Adopción o "Masonería de Damas", trabajaban bajo la tutela y supervisión de los hermanos varones y al cual sometió a su jurisdicción, estableció reglas y leyes para su gobierno; prescribió que sólo los Maestros Francmasones pudiesen concurrir a sus reuniones; que cada Logia de Adopción estuviese a cargo y bajo la sanción y garantía de una Logia Masónica regularmente constituida y que el Venerable Maestro de esta última, o los Vigilantes a falta de él, fuese el Oficial encargado de presidirla, acompañado de la "Maestra Presidenta" de la Logia de Adopción.   
Esta Masonería de Adopción consta de cuatro grados: 1º Aprendiza, 2º Compañera, 3º Maestra, 4º Maestra Perfecta.  Está basada en la "Virtud" y se ha juzgado conveniente cimentarla, no sólo sobre los principios que inspiran amor al bien y horror al vicio, sino también sobre la práctica de las buenas costumbres.  Sus Rituales están llenos de textos bíblicos que no deben tomarse al pie de la letra; la interpretación simbólica de esos textos y alegorías constituye la instrucción Masónica de la mujer en los distintos grados del Rito de Adopción. 
Conforme a estas reglas se establecieron a partir de 1775, varias Logias de Adopción.  La más famosa fue La Candeur, en la que se admitió a burguesas como la señora Helvetius, mujer cultísima y con un espíritu muy abierto, y a miembros de la Aristocracia, como la Princesa de Lamballe, la Duquesa de Chartres cuyo marido, el futuro Philippe Egalité, era Gran Maestre de la Orden, y además a un gran número de damas de la Corte. 
 La Duquesa de Borbón, prima del Rey y madre del Duque de Enghien, fue la Gran Maestra de la Francmasonería de Adopción.  En 1778, Voltaire le envía versos a la gloria del Templo. 
 Con la Revolución desaparecen las Logias de Adopción y sus miembros fueron esparcidos por la emigración, el encarcelamiento o la acción política.   
Bajo el Primer Imperio renacen las Logias de Adopción, siendo la Emperatriz Josefina, Gran Maestra, durante un corto tiempo.  Poco a poco, durante el siglo XIX las Logias de Adopción irán desapareciendo o subsistirán en un estado vegetativo, con un desarrollo muy lento, y siempre tuvo menos miembros que la Masonería masculina, pero a finales del XIX llegó a tener unas 150 Logias.   
El 14 de enero de 1882, la Logia Los Libre pensadores del Pecq (localidad próxima a París), decidió iniciar a una mujer; María Deraisme, periodista y gran feminista.  La emoción que provocó el acto de insubordinación de la Logia del Pecq fue enorme.  Se entabló una viva polémica y cuatro meses después de este acontecimiento, la Logia del Pecq tuvo que abandonar la obra emprendida.  Superando su decepción, María Deraisme decidió entonces crear una nueva Obediencia, y el 4 de abril de 1893 nació el "Derecho Humano", Obediencia mixta, bajo la dirección del Doctor Georges Martin.  Hoy día, el Derecho Humano, con el título de "Derecho Humano Mixto e Internacional", posee Logias en todos los continentes.
La Masonería de Adopción o de "Damas", se halla presente en muchos países europeos o del Continente americano.  Todas las Logias trabajan según los Rituales franceses del siglo XVIII. 
 
Curiosamente, los primeros datos que se pueden encontrar en los Archivos españoles, son de 1885 aproximadamente, es decir, que aparecen o renacen las Logias de adopción en España en un momento en el que en Francia, la Masonería de Adopción había casi desaparecido. 
Hay que considerar que en los años 1874-80, existe en España un resurgimiento de la Masonería, debido a la influencia de la Primera República Española.  La mujer española solicitará su ingreso en la Masonería y empezarán a florecer Logias de Adopción.  Entre las Logias de adopción del Gran Oriente Español, se pueden citar Las Hijas de la Regeneración de Cádiz, Las Hijas de los Pobres de Madrid, Las Hijas de la Unión nº 5 de Valencia.  El Anuario de 1894 a 1895 del Gran Oriente Español, consta de siete Logias de Adopción. 
También por esos años, podemos ver en los Cuadros de Logia masculinos, es decir, en las Listas de los miembros de una Logia, como por ejemplo en Los Hijos de Riego de Madrid, o Nueva Cádiz, nombres de mujeres.  Lo que nos permite comprobar que, a pesar de la Constitución de Anderson, se iniciaban a mujeres en el Rito masculino (quizás para crear Logias de Adopción), y que éstas, asistían regularmente a los trabajos de la Logia masculina, como se puede leer en los libros de Actas.  Todas esas Logias pertenecían al Gran Oriente Español.  Ya a fines del siglo XIX, también se tiene noticias de que en algunas Logias del Rito Escocés Antiguo y Aceptado trabajaban también mujeres (según lo asentado en sus libros de actas). 
En Francia como ya se dijo, la mujer empieza a participar con los mismos derechos y obligaciones que el hombre en la Logia del Derecho Humano (“Le Droit Humain”). 
Los cuerpos directivos de las Obediencias Masónicas de Portugal, Argentina, Cuba, Brasil y otros países establecieron Logias del Rito de Adopción a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.  En cuanto a las Logias italianas, éstas abrieron sus puertas a las mujeres en 1819.

LA MASONERÍA FEMENINA EN EL SIGLO XX

En tanto María Deraisme luchaba por una Masonería mixta, en la cual hombres y mujeres podían trabajar juntos, los Masones de la Gran Logia de Francia, a pesar de la Constitución de Anderson, deciden crear de nuevo Logias de Adopción.  Estas no se parecen en nada a las de los siglos XVIII y XIX. 
Las Logias masculinas podían, después de haber pedido la debida autorización al Consejo Federal de la Gran Logia de Francia, fundar una Logia de Adopción.  Esta Logia llevaba el nombre de la Logia masculina de la que había surgido.  Además, los trabajos en la Logia femenina eran idénticos a los de las Logias masculinas.  La Gran Maestra de la Logia, es decir, la Presidenta, dirigía las Tenidas y establecía libremente el Orden del día.  Se admitían en las reuniones a los Masones de todas las Obediencias reconocidas por la Gran Logia de Francia, siempre que fueran Maestros Francmasones.  No había más que tres grados: 1º Aprendiza, 2º Compañera, 3º Maestra.  A pesar de este nuevo éxito, el ritual femenino seguía siendo diferente al de los hombres. 
El 29 de mayo de 1901, El Libre Examen, de la Gran Logia de Francia, crea la primera Logia de Adopción en Francia. 
El 8 de julio de 1936, se constituye el Congreso anual de las Logias de Adopción bajo la presidencia del Gran Maestro de la Gran Logia de Francia, y se crea una gran Secretaria.  A finales de 1936, se designó una Presidenta para dirigir las Tenidas Colectivas.  Se puede considerar esta Secretaría como el embrión del futuro Consejo Federal. 
De esta forma siguieron trabajando las Logias de Adopción hasta 1940.  Durante el período de la Segunda Guerra mundial, las Masonas fueron perseguidas y deportadas. 
En el Convento de 1945, los Masones de la Gran Logia de Francia les permitieron a las Masonas crear una Obediencia femenina independiente.  El 21 de octubre de 1945, la Unión Masónica femenina de Francia celebró su primera Asamblea General, y en 1952, tomó el nombre de Gran Logia Femenina de Francia, adoptando en 1959 los Rituales y los signos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado que utilizaban los hombres. 
La Gran Logia Femenina posee un Consejo Federal y un Supremo Consejo.  Se compone de unas ochenta Logias en Francia, tres en Suiza y tres en Bélgica, con más de tres mil miembros. 
Si hemos creído conveniente dar estos antecedentes históricos de la Masonería femenina francesa, es que ella fue en el siglo XVIII y luego en el siglo XX, la primera en luchar con tenacidad por su independencia y por su evolución espiritual y moral. 
En España durante la Dictadura de Primo de Rivera, desaparecieron todas las Logias de Adopción y durante la Segunda República empezaron a establecerse de nuevo en Barcelona y en Madrid, pero no les dio tiempo a extenderse por toda España.  Después de 1980, además de la Obediencia Derecho Humano Mixto e Internacional, existen varias Logias únicamente femeninas: una Logia independiente Isis Sabiduría en Barcelona, y en espera que puedan constituirse en Obediencia española independiente, la Gran Logia Femenina de Francia, ha creado dos Logias, una en Barcelona y otra en Madrid.  El Gran Oriente Español posee algunas Logias de Adopción. 
En 1891 se instala en nuevo Laredo Tamaulipas una Logia Femenina llamada “Josefa C.  de Cantón”, perfectamente reconocida por la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, incluso por Logias de Texas.  En 1898, se forman en el norte de México, cuatro (4) Logias integradas por mujeres.  En 1935 algunos hermanos de la Logia “Reforma 33” Nº 5, inician en la Masonería escocesa un grupo de mujeres progresistas, medicas algunas de ellas, formando la Logia “Alma Mexicana” Nº 9.  En 1945 pasan a formar parte del Rito Nacional Mexicano y años después se constituyen en Gran Logia Femenina.  En 1965 se establecen como Gran Logia Independiente practicando el Rito Escocés Antiguo y aceptado con el nombre de Gran Logia Unida Femenina “Alma Mexicana”, el que conserva aun.  Esta Gran Logia esta conformada por más de 30 Logias Femeninas, dos (2) de las cuales están en el extranjero.  Otras Grandes Logias que funcionan en México son: la Gran Logia “Teoyocihuatl”, Gran Logia “Alma de Anahuac”, Gran Logia “Mujeres Insurgentes”, Gran Logia Femenina de Michoacán, Gran Logia Femenina de Veracruz, Gran Logia Femenina de San Luís Potosí. 

En la actualidad existen en el mundo varias Obediencias estrictamente femeninas independientes, de Rito Escocés Antiguo y Aceptado en 24 naciones: Francia, Inglaterra, Bélgica, Suiza, España, Luxemburgo, Canadá, Isla Mauricio, Guadalupe, Martinica, Togo, Costa Marfil, Gabón, Venezuela, Brasil, México, Italia, Portugal, Chile, Estados Unidos, Alemania, Hungría, Rumania y Turquía, con Logias en otros 6: Puerto Rico, Polonia, Rusia, la República Checa, Perú y Bolivia.  Ninguna de ellas de adopción.  Y faltan datos de otros municipios.  Para un total de 30 países con Masonería femenina practicando el Rito Escocés Antiguo y Aceptado de idéntica manera como lo hacen las Grandes Logias masculinas y mixtas que lo han adoptado para sus Liturgias.

En Inglaterra se encuentra la Gran Logia Femenina más grande del mundo con más de 15.000 miembros con el nombre de “Order of Women Freemasons”. 
En la Republica de Chile, esta la Gran Logia Femenina de Chile.  Sus orígenes se remontan al 11 de enero de 1970 con la fundación de la primera Logia Femenina “Araucaria” Nº 3 que junto con otras tres (3) Logias Masculinas que constituían la Gran Logia Metropolitana, pertenecían al Benemérito Rito Nacional Mexicano.  Desaparece la Gran Logia Metropolitana de Chile, pero las mujeres continúan trabajando y en 1971 la Logia “Araucaria” se convierte en la Nº 1 y así fundan otras Logias como la Logia “Acacia” Nº 2 en 1983, y la Logia del Valle de Rancagua que seria la Nº 3. 
En los demás países, las organizaciones son Logias de Adopción, mixtas o paramasónicas, como en EE.UU., Las Hijas del Nilo, o Las Hijas del Arco Iris.
PERSPECTIVAS
Grande ha sido la lucha de la mujer por conquistar espacios que le habían sido vedados durante muchas centurias por justificaciones artificiosas que nada tenían que ver con supuestas incapacidades y limitaciones; sino con una lucha por el poder, basada en la violencia física, ideológica y psicológica.  Hoy la mujer en casi todo el mundo ha ido recuperando derechos que le habían sido arrebatados.  En Venezuela, así como en otras naciones, Nuestra carta magna establece la igualdad jurídica de mujeres y hombres y eso se traduce en un sinnúmero de oportunidades para educarse y recibir capacitación para acceder a los mas variados puestos de trabajo, obteniendo así independencia económica, para tener voz y voto en los foros nacionales e internacionales, donde se presentan y discuten asuntos de importancia para la economía, el bienestar social, la paz, etc., para alcanzar posiciones políticas que conllevan tomas de decisiones, etc.  Se ha conquistado en otras palabras, el espacio exterior; pero hay un espacio mas importante que hay que conquistar, porque de eso depende nuestra excelencia humana: el espacio interior, el que abarca los aspectos sentimentales o afectivos, morales y espirituales y ese es el mas difícil de conquistar, tanto para hombres como para mujeres, porque vivimos inmersos en una cultura utilitaria, consumista, competitiva, enajenante y de rampante corrupción.  Sin embargo, no todo son sombras, porque hoy la Masonería cuenta con un lugar para las mujeres que quieran trascender sus ancestrales limitaciones a través de sus enseñanzas, aunque esto no sea bien visto por algunas personas, hermanos y parcelas que viven anclado en el pasado o sugestionados por normas y limites realizados en un pasado que no es el presente, ni es el nuestro.

¿POR QUÉ UNA MASONERÍA FEMENINA?


 

Durante siglos la mujer no fue libre; vivía bajo la tutela de su padre o de su marido; era normal que al liberarse de dicha tutela, haya pensado en liberarse completamente.  También, excluida de todos los movimientos de pensamiento, se comprende que en nuestra época en que reivindica con empeño el derecho a tener plena actividad recabe además la posibilidad de progresar espiritual y moralmente. 
Una de las objeciones que hacen los Masones partidarios de la aplicación estricta de la Constitución de Anderson, es que la Francmasonería procede de una profesión de hombres.  A lo que replican las Masonas, que hoy día las mujeres ejercen las profesiones de arquitecto, ingeniero, médico, abogado, etc...  y que sus actividades no se centran sólo en los quehaceres del hogar y en la procreación. 
Según la Gran Logia Femenina de Francia, la finalidad de una Logia estrictamente femenina, no consiste en aislar a las mujeres.  No hay que olvidar que la mujer ha vivido en un mundo elaborado por y para el hombre.  Para poder estudiar todos los problemas y llegar hasta lo más profundo de sí misma, sólo puede trabajarse entre mujeres, ya que lo que se necesita es repensar los problemas desde el ángulo específico femenino.  Así pues, las mujeres trabajan solas, para reunirse después con los hombres, abordando los problemas comunes en un plano de absoluta igualdad.  Estos pueden asistir a las reuniones de las Logias de la Gran Logia Femenina de Francia, como visitadores. 
En cuanto a las Masonas del Derecho Humano, consideran que la presencia de hombres que exponen sus pareceres, y la presencia de mujeres que después de escuchar, opinan a su vez, permite que la mujer progrese más rápidamente.  La otra diferencia, entre la Obediencia femenina y la Obediencia mixta, consiste en que la Obediencia y los trabajos de aquélla, están dirigidos sólo por mujeres, mientras que en ésta última, hombres y mujeres se reparten los puestos; y de ahí que en la práctica puedan plantearse algunos problemas no difíciles de superar. 
En realidad, sea cual fuere la Obediencia, al trabajar por su propio perfeccionamiento, en el ambiente particular de su Logia, las Masonas están persuadidas de que por la educación que pueden dar a sus hijos, por su comportamiento, la humanidad podrá progresar y conocer merced a la tolerancia: la Libertad, la Paz y la Justicia.
EL DEBATE
Cuando el tema de la mujer en Masonería sale a colación, se pone en marcha un debate (a menudo apasionado) entre dos tendencias existentes dentro de nuestra Fraternidad. 
Sinceramente, nunca pude comprender del todo la oposición de una de ellas puesto que, a estas alturas y a los inicios del siglo XXI, resulta un tanto anacrónico seguir debatiendo este asunto con los mismos argumentos de antaño.  El inmovilismo argumental de algunos HH, es lo que más me preocupa.
No quiero poner en duda la intención de algunos de los argumentos esgrimidos para rechazar la iniciación de la mujer pero, a pesar de ello, como deseo ser coherente con los principios que siempre, según mi buen saber y entender, he defendido, deseo insistir en que el "problema" (si en realidad lo es), se debata a la luz y conocimientos de nuestro tiempo.  Para hacerlo con la necesaria templanza y objetividad, debería tenerse en cuenta nuestro actual entorno social abandonando obsoletas concepciones.
Debemos enfrentarnos a esta nueva situación de la justa emancipación plena de la mujer en todos los ámbitos, con coherencia y veracidad.  Coherencia con los postulados que propugnamos como Masones para todo el Género Humano. 
Veracidad para con nosotros mismos, a la hora de preguntarnos la razón o razones de nuestra oposición: ¿es ésta puramente visceral, o realmente producto de un proceso objetivo de reflexión?
Bien a mi pesar, tengo que asumir que este debate aún seguirá por algún tiempo.  Los cambios, incluso en organizaciones con principios democráticos innatos, siempre resultan lentos y difíciles...
Con todos los argumentos a mi alcance, además de una pizca de pasión de hijo, padre y compañero, me veo en la obligación moral de continuar en el intento.  He de apelar también al corazón (algo más de sensibilidad no nos vendría nada mal) para intentar convencer a muchos de mis QQ.·.  HH.·.  de lo obsoleto de sus posturas al respecto. 
Muchos de ellos, como únicos argumentos, se apoyan unas veces en la "Tradición", otras en las Constituciones de 1.723, y algunos van mucho más allá recurriendo a teorías antropológicas de nula base científica y de fascistas reminiscencias. 
Todos estos esfuerzos (dignos, a mi entender, de mejor causa) están encaminados a impedir que más del 50% de la Humanidad beba en las mismas fuentes del Conocimiento que nosotros, varones "libres" y nacidos de mujer.
El derecho, que algunos dicen les asiste, para rechazar la Iniciación e integración de la mujer en Masonería, debe ser forzosamente el punto de partida para mis argumentos para defender lo contrario.
Constituciones de Anderson (1.723)
Estas Constituciones, salidas de la imprenta de Willian Hunter, Londres, en el año Masónico de 5.723 (1.723 E.·.V.·.), son como diría un castizo: "la madre del cordero".  En su extensa Sección Primera se dedican a desgranar la cronología "Masónica", desde el año I (4.000 A. C.) hasta el año de 1.723 D.C., según la redacción que de la misma hizo el pastor protestante ANDERSON.
Es en su Sección Segunda (Obligaciones de un Francmasón), apartado III, está el origen de lo que aún hoy sigue sembrando la polémica: "Los candidatos admitidos como miembros de la Logia, deben ser buenos y leales, nacidos libres, de edad madura y discreta, no esclavos, ni mujeres, no inmorales o escandalosos sino de excelente reputación".
Las personas con taras físicas, en los tiempos en que se redactan las Constituciones, no podían ser miembros de la Masonería.  Esta limitación, muy pronto fue ignorada, afortunadamente.  Mientras, la que hoy nos ocupa, sigue vigente, en algunas Obediencias de talante "regular", lamentablemente.
Llegados aquí, hemos de recordar que la inclusión de las mujeres de los Gremios de Constructores (viudas e hijas de Masones), se había llevado a cabo en tiempos avanzados de la Masonería Operativa, bastante antes de redactarse las Constituciones. 
Hasta entonces, había existido presencia femenina en los Gremios, según consta en escritos medievales que se refieren a la construcción de grandes templos (Estrasburgo o Magdeburgo), en Europa.
Por otro lado, y antes de pasar a otro tipo de argumentaciones, he de confesar muy sinceramente que no logro comprender la oposición frontal de algunos HH al ingreso de la mujer en nuestra A O o, lo que aún me sorprende más, la defensa "numantina" de la exclusividad de nuestros Talleres para el sector masculino.
Dejando a un lado la incomprensible "fidelidad" de algunos a la literalidad del citado párrafo de las Constituciones de 1.723, creo que pocos de los que no admiten la integración de la mujer en Masonería se han parado a pensar en el hecho simple pero rotundo: lo "dogmático" que resulta apelar a las Constituciones, solamente cuando nos conviene y muy especialmente en este caso concreto de la mujer. 
Resulta, por lo menos para muchos de nosotros, incomprensible que una Fraternidad que ha tenido a gala luchar contra todo tipo de "dogmas", termine por "crear" y "mantener" uno, para justificar la no participación de la mujer.  Este "dogma" está fundamentado en un párrafo de un Documento escrito en 1.723, producto de la mentalidad de aquellos años y elaborado por hombres de iglesia (no olvidemos la calidad de pastores protestantes de Anderson y Désaguliers), puritanos y con un concepto sobre la inteligencia y aptitudes de la mujer de su época totalmente diferente al nuestro. 
Deberíamos tener muy claro, a estas alturas, que Anderson excluye a las mujeres, no por una cuestión iniciática o relacionada con la Tradición; sino por un hecho histórico constatable en aquella época: las mujeres vivían y morían bajo la tutela masculina y a casi nadie se le ocurría considerarlas libres ¿Cómo podían tomarlas en cuenta?
Curiosamente, y en el Articulo XXXIX (último de ellos) de los Reglamentos Generales, recopilados por George Payne (Segundo Gran Maestre de la Logia de Londres) en el año 1.720 (tres años antes de las Constituciones de Anderson), se dice: "Cada sesión anual de la Gran Logia, tiene poder inherente y autoridad para hacer nuevas reglamentaciones o alterarlas, para el beneficio real de esta antigua Fraternidad..."
¿Se refiere solamente a los Reglamentos o, por el contrario, la filosofía de apertura futura a la "modificación o "alteración", en caso necesario y con la aprobación de los miembros de la Gran Logia, podría entenderse extrapolable a las propias Constituciones? Nada en ellas nos dice que sean "intocables" o "inmutables" en el tiempo. 
El "dogmatismo" al respecto, aparece mucho más tarde para preservar, mucho me temo, la pretendida "única" y hegemónica autoridad Masónica de nuestros HH.·.  de La Gran Logia Unida de Inglaterra.
En el último Artículo de los Reglamentos (el XXXIX), se parece dejar una puerta abierta para futuras modificaciones, alteraciones o adaptaciones de las líneas maestras de actuación (lo cual seria lógico e inteligente).
Hoy, a pesar de las dificultades de orden práctico para la aplicación del pleno derecho de la mujer a acceder a los mismos puestos laborales que el hombre, a nadie en su sano juicio se le ocurriría decir en voz alta (por lo menos en nuestro entorno occidental), que las mujeres no son libres.  Luego, si lo son, admitámoslo con todas las consecuencias, también en Masonería.  Hora va siendo de que, sin argumentaciones que ya no tienen más valor que el de la anécdota, digamos lo que pensamos con valentía.
Es curioso reseñar –como ya se expreso en la sección UN POCO DE HISTORIA del presente trabajo -, solamente como anécdota histórica, que allá por el siglo XVIII, aparecen en Francia varias Sociedades Secretas que tratan de imitar a la Masonería en su forma externa, caracteres y Ritos. 
Se diferencian, entre otras cosas, de la Masonería, por la admisión de las mujeres.  Entre estas pseudo - Masonerías podemos encontrar –como ya se dijo- la fundada por Cagliostro (aún hoy sigue funcionando en varios países).
Volviendo a las Constituciones de Anderson, sinceramente pienso que deberían ser leídas e interpretadas teniendo en cuenta su contexto histórico.  La interpretación y aplicación práctica de las mismas (incluido el párrafo discriminatorio para la mujer), en nuestros días, tiene que pasar forzosamente por su adaptación, con la necesaria valentía, a la realidad social de nuestro tiempo.
El aferrarse, aún hoy, a la prohibición de la pertenencia a la Masonería de la mujer en aquella época, es poner la zancadilla al progreso que, por otra parte, como Masones, propugnamos siempre para "toda" la Humanidad.  Seguir insistiendo sobre la "vigencia" de semejante párrafo de las Constituciones, en pleno siglo XXI, es (a mi juicio) como querer perpetuar la constitución fundadora de un país, sin enmiendas o reformas para adaptarlas a los entornos actuales o pretender que nuestras mujeres, muchas de ellas profesionales, no ejerzan lo aprendido en un empleo honorable.
Sinceramente, tengo la impresión de que algunos sectores de la Masonería, han quedado anquilosados por su empecinamiento en mantener un cierto "poder" masculino que, quieran o no, está perdiendo fuerza, afortunadamente. 
Para poder comprender mejor la postura discriminatoria de los "fundadores" de la Masonería Especulativa, deberemos hacer un pequeño ejercicio de "bilocación" a aquellos tiempos, en los que la inmensa mayoría de las mujeres eran analfabetas, amén de "esclavas", por la legalidad vigente y la voluntad de sus maridos.
Más adelante, allá por el año 1.774, cincuenta y un años después de promulgadas las Constituciones de Anderson, en Francia muchos de los que habían defendido a capa y espada la no integración de la mujer, creen llegado el momento de una adaptación a los tiempos. 
Ante el despertar de una sensibilidad social diferente, surgida de las ideas revolucionarias, optan (claro ejemplo de que todo puede y debe adaptarse a cada época y las Constituciones también) por fundar la "Masonería de Adopción". 
Con la creación de esta Masonería, se puede canalizar la entrada en ella de muchas mujeres, si bien por la puerta de atrás, que empiezan a demostrar la suficiente inquietud social e intelectual y se interesan por la afiliación a nuestra Orden. 
Las razones fundamentales de este interés femenino por nuestra Orden, está en los postulados Masónicos de: Libertad, Igualdad y Fraternidad, en los que ven el camino de futuro para sus aspiraciones de emancipación.  ¿Qué razones de fondo existieron para este importante cambio en la mentalidad de los miembros del Gr.·.  Or.·.  de Francia?
Para mejor poder comprender este cambio de postura (sin duda radical para su tiempo) de la Masonería francesa, deberemos situarnos en el contexto histórico de la Francia de Luis XV (1.715-1.774). 
Francia está volcada y comprometida de lleno en la ayuda económica y militar a los independentistas de lo que, pasado algún tiempo, serian los EE.UU.  de América del Norte.  Esta postura comprometida, tiene mucho que ver con la vieja enemistad entre los dos vecinos del Canal de La Mancha.  A ambas orillas, además de las diferencias ideológicas, están surgiendo otras generadas por dos conceptos distintos de entender la Masonería y que permanecen vigentes hasta nuestros días.
El éxito de los patriotas americanos en la consecución práctica de sus ideales de independencia, despierta en la sociedad francesa (por un fenómeno de "empatía") las ideas liberales que serán el caldo de cultivo de un próximo y radical cambio, no solamente en Francia, sino en toda Europa.  En realidad, y mientras los patriotas americanos declaraban su Independencia de Inglaterra (año 1.783), en el otro lado del Atlántico Norte se estaba fraguando la Revolución Francesa y, con ella, el derrocamiento (sangriento en muchos de los casos) de las estructuras feudales y clericales aún vigentes en gran parte de Europa.
Un Francmasón, George Washington, es elegido primer Presidente de los EE.UU.  de América.  En el año 1.789, bajo el reinando de Luis XVI, el pueblo de París toma la Bastilla y comienza una nueva Era para Europa Occidental.  A partir de este momento, nada será igual en el mundo.
En este ambiente, en el que la mujer marcha al frente de los pelotones que atacan la Bastilla y donde el nuevo himno nacional (La Marsellesa) tiene nombre femenino...  ¿Cómo no iba a cambiar la Masonería francesa sus concepciones andersonianas, respecto al derecho de la mujer a ser libre? ¿Qué "tradición" estaban siguiendo nuestros HH.·.  Franceses? ¿No estaban acaso respondiendo, empujados por la realidad social y bajo el peso de la razón, a las exigencias del momento y dejando a un lado obsoletas concepciones?
Eso sí, como muestra de la debilidad de sus convicciones liberales recién estrenadas, las mujeres estarán aún "bajo" la tutela de los Masones varones y sometidas a la presidencia en Logia de un V.  M.·.  Pero, aún así, ¿no se había producido ya un salto cualitativo extraordinario y revolucionario en la Masonería?
Han transcurrido ya muchos años desde la creación de la Masonería de Adopción y a pesar de las múltiples "revoluciones" (y no me refiero exclusivamente a las sangrientas, sino también a las de tipo cultural) que se han sucedido durante estos prodigiosos años, muchos de nuestros HH.·.  parecen sufrir un importante "daltonismo" social.  Una buena parte de ellos parecen ignorar los cambios operados en su entorno, y tampoco reconocen las señales de cambio que por doquier se pueden observar. 
Siguen aferrados a unas ideas que no se sostienen y a una "tradición" interesada y lejos de todo ideario realmente Masónico.  Pretenden seguir ignorando que la mujer, a pesar de alguna corriente de opinión aún existente que parece lamentar su emancipación, es libre (en realidad lo fue siempre a pesar de nosotros ignorarlo).
Masones han sido los que colaboraron activamente en la redacción de los Derechos Humanos; Masones han sido los que han creado movimientos de Solidaridad Internacional pero, a pesar de todos estos hitos importantes en la reciente historia de la Humanidad y de la Masonería moderna, muy pocos Masones ilustres se han comprometido en la causa pendiente de la emancipación total de la mujer, de manera individual.
¿Será por temor a una perdida de protagonismo en las estructuras de "poder" hechas por y para varones?
Diversidad de Pensamiento y Actuación
Si realmente el argumento de algunos está basado en las supuestas carencias de las mujeres para ser iniciadas, hay datos estadísticos recientes (reportaje sobre la Masonería inglesa del Sunday Times, Agosto 99) que parecen poner en tela de juicio sus argumentos. 
Durante las dos últimas décadas, en las Logias de la Gran Logia Unida de Inglaterra, la cifra de los Masones varones ha descendido en el impactante número de ¡¡ 60.000 !!
En los últimos diez años, en extraña contraposición al anterior fenómeno, la cifra de mujeres Masones en el Reino Unido, cuna del conservadurismo Masónico, es de 14.000 o más. 
Según los portavoces de las Obediencias Femeninas implantadas en aquel país, hay muchos miles más de postulantes esperando ser aceptadas.  Se trata de Obediencias no ligadas, naturalmente, a la Gran Logia Unida de Inglaterra.
¿Cómo reaccionará la Masonería Inglesa conservadora ante este hecho innegable? ¿Serán capaces de seguir ignorando la realidad?
Posiblemente como reaccionaron los franceses, durante los tiempos de la Revolución, al comprobar que la mujer tomaba las riendas de su destino. 
Naturalmente, hoy la mujer ya no se conforma con la "tutela" del varón y exige la igualdad que le corresponde por derecho, también en las Logias. 
Las Logias de "Adopción", en nuestros días, serian una pobre aportación a la realización de la trilogía Masónica: Libertad, Igualdad y Fraternidad y, por supuesto, un insulto aún mayor a la capacidad de la mujer para tomar sus propias decisiones, incluso en el terreno de lo iniciático.
En Francia, la Obediencia conservadora más numerosa y que hasta hoy rechazaba de pleno la iniciación de mujeres, está debatiendo desde hace algún tiempo este "espinoso" tema al nivel nacional.  Algo se está moviendo y no dudo que muy pronto podremos ver los resultados.
La mujer, QQ.·.  HH.·.  no piensa de manera diferente al varón.  Si deseamos reflejar toda la verdad tendríamos que decir que, además de interesarse por los mismos problemas que él, se preocupa por otras parcelas de la vida que le atañen más directamente, en su calidad de madre y esposa.
La mujer, hasta hoy, debe luchar mucho más que nosotros por cada centímetro de libertad y justicia que le va arrancando a la sociedad.  No solo tiene que demostrar lo que vale, sino que se le exige mucho más que al varón para poder alcanzar las mismas metas.
Seguir explicando las cualidades o defectos de la mujer, seria seguir el juego a los que la discriminan.  La mujer, y esta es la realidad constatable en el día a día, tiene virtudes y defectos como el hombre.  Las diferencias, si existen, se deben a una cuestión cultural y no a estructuras cerebrales diferenciadas.  ¿No será que nuestra "igualdad" como sucede en la física con los polos del mismo signo, se repele?
Quizá esta "igualdad", reconocida tardíamente por nosotros, sea una de las razones de la lucha que algunos sectores de la sociedad (no solamente Masones) pretenden prolongar en el tiempo.  Si es igual, pensarán algunos, tendremos que compartir nuestro "poder" o protagonismo con ellas.
No existen argumentos realmente racionales para rechazar a la mujer en Masonería.  Así lo han visto muchos Masones y Obediencias que hoy las admiten en su seno con fraternal igualdad.  El problema se perpetua por la oposición de unos pocos que, vuelvo a repetir, eligieron el "dogma" y no la evolución acorde con los tiempos.
Hoy en día la mujer esta presente en todos los trabajos y los realiza en general tan bien o mejor que los hombres con sus diferencias físicas lógicas.  No existe pues ninguna razón para negarle los enormes beneficios de su ingreso y progreso en Masonería.
Otro gran argumento proviene de los LANDMARKS y en concreto el llamado Landmark Nº 18 de Albert G.  MacKey,  Quien afirma que “deben ser hombres no mutilados y de edad madura (¿60 años?).  Las mujeres y esclavos (¿Gente de color?) nacidos en cautiverio están descalificados para la iniciación”. ¿Por qué inventó MacKey esto sobre las mujeres?
Desde entonces los LAND MARKS originales (La famosa tradición) e inmutables han sufrido distintas modificaciones, pero la mas fuerte es la del 4 de Septiembre de 1.929 en que la Gran Logia Unida de Inglaterra, incluyo por su cuenta, la obligatoriedad de la creencia en la inmortalidad del alma.....  (Fuerte dilema para muchos Masones librepensadores y de lo que se habla poco en las Logias auto llamadas regulares)  ¿Por qué será?
Con la gente de color se ha empezado a arreglar el tema ya que la Gran Logia Unida de Inglaterra ha reconocido muy recientemente a las Logias PRINCE HALL de USA (Mas de medio millón de HH), que se formaron hace mas de 150 años por negros. 
Con los lisiados y minusválidos se conocen hermanos que fueron iniciados en Talleres Regulares, en silla de ruedas, otro cojo y algún otro manco, se han dado casos también de que han pasado a esta condición, después de iniciados, es decir que también de hecho se ha transgredido este Landmark.
Hasta están comenzando a parecer recientemente en Inglaterra y Holanda, Logias exclusivas con homosexuales.
Sin embargo, en algunos países, con las mujeres no ha habido este “mirar hacia otro lado” a pesar de que se puede entender que la palabra hombre, se puede referir de una forma genérica al Genero humano y por tanto dar cabida a las mujeres en algunas Obediencias.  ¿Por qué de ese trato desigual? ¿De que se tiene miedo?
Qué argumentos racionales se pueden ofrecer por parte de un recién iniciado a su esposa que le pregunta ¿porque ella no puede entrar en la obediencia de su marido?
¿Seguro que entendemos el significado de llamarnos hijos de la viuda?
Tradición
Como ya se dijo anteriormente, si por "tradición" quiere entenderse la no existencia de mujeres en los antiguos Gremios de Constructores, estamos errando. 
Las hubo.  Existen referencias escritas sobre mujeres (viudas o hijas de Masones Operativos) que trabajaron en la construcción de algunas catedrales del Medioevo.
Si como tradición queremos tomar la que se remonta a los Misterios de Egipto, Grecia, Cultura Celta, Roma, etc., mal hemos escogido nuestros argumentos.
Digo mal, puesto que incluso los que se oponen a la iniciación de las mujeres en la Masonería, tendrán que reconocer la importancia, en el terreno de lo trascendente y "sagrado", que las mujeres tuvieron en las citadas culturas.  La sociedad de entonces si las consideraba "iniciables".
En el santuario de Menfis había doncellas iniciadas en los más importantes secretos de los Misterios y tomaban parte en todas las ceremonias sagradas.
Los Misterios de Ceres, estaban dirigidos por sacerdotisas (iniciadas por supuesto) que, además, transmitían a los sabios de aquellos tiempos instrucciones con las que ellos formaban después a sus discípulos.
Las sacerdotisas, Pitonisas, Oráculos, etc., de aquellas culturas "estaban" en contacto "directo" con la divinidad.  Ellas, eran el vehículo entre los dioses y los hombres ¿Alguien duda de la importancia de su misión y del reconocimiento y respeto social de que gozaban?
Los Celtas, guerreros temidos por su ferocidad en el combate, otorgaban a la mujer la misma posibilidad que al hombre para alcanzar el grado iniciático de Druida, después de un largo periodo de aprendizaje.  Ellos, fueron los precursores del actual Derecho de Familia Germánico y Sajón, en los que la mujer (no los hijos como sucede en nuestro Derecho Romano) hereda a su marido con todas las prerrogativas y derechos.
Si deseamos referirnos a la "tradición" Masónica, desde 1.723, ya hemos comprobado como el Gr.  Or.·.  de Francia, y después de un intenso debate, optó por dar a la mujer la posibilidad de la Masonería de Adopción en 1.774.  Desconozco los argumentos esgrimidos en ese debate para poner en marcha una Masonería de Adopción, que atacaba frontalmente lo plasmado en las Constituciones. 
Haciendo un poco de ciencia-ficción, me atrevería a pensar que fueron del mismo tipo de los aquí esgrimidos: "la mujer ha alcanzado su mayoría de edad".  El paso, aún siendo corto para nuestra mentalidad del siglo XXI, fue enorme para aquella época.
Estamos ante uno de los momentos históricos más importantes para el futuro de la Humanidad.  Está germinando una Revolución que trastocará el orden social hasta entonces establecido. 
A partir de la Revolución Francesa, nada será igual en una Europa dominada, hasta entonces, por tiranos déspotas y clérigos con un inmenso poder terrenal.
Nuestros HH.  Franceses, quizá un poco asustados ante la innovación que la Masonería de Adopción representaba, fueron lo suficientemente adelantados de su tiempo al ver la necesidad de abandonar "dogmas" basados en la "fidelidad" a ultranza de la "letra". 
Fue el primero y tímido paso para avanzar en el camino de la igualdad que, más tarde, seria una de las bases de nuestra Trilogía Masónica por excelencia: Libertad, Igualdad, Fraternidad.
Diversidad en Modos de Pensar y Actuar.  Cuando algunos HH.·.  se dedican a sentar cátedra con argumentos que consideran acertados para justificar la no aceptación de la mujer en Masonería, basándose en ciertas "diferencias", tenemos que sonreír y en especial LA MUJER.
Es evidente que la mujer es diferente ¡Faltaría más! Pero lo son en lo morfológico, que no es en lo intelectual.
A estas alturas, demostrada ya con creces la capacidad intelectual de la mujer en todos los ámbitos de la cultura y del trabajo, seria de muy mal gusto (además de patético) seguir argumentando diferencias "cerebrales", hemisferios con diferentes habilidades a los nuestros, etc.
Como miembro del Género Humano, la mujer ha pasado por diversas etapas evolutivas (en cuanto a lo intelectual), no siempre idénticas a las del hombre.  Esto es demostrable y evidente. 
La discriminación de la mujer respecto al acceso a la enseñanza, siquiera elemental, dejó de ser una realidad no hace tanto tiempo.  Su derecho al sufragio universal, fue conseguido gracias a muchas batallas, algunas incluso sangrientas, para poder arrancárselo al legislador varón.
Su acceso a los distintos puestos de trabajo, a cualquier carrera o a la milicia, si así lo desea, son logros de finales de este siglo.
El acceso masivo de la mujer (en nuestro mundo occidental) al mundo de la cultura, no es tan antiguo.  Podemos retroceder un siglo como máximo. 
¿Cómo podemos pretender que las mujeres estuvieran preparadas en ramas del saber humano a las que nunca tuvieron acceso? ¿Qué canales tenían a su alcance para demostrar de lo que eran capaces en otros terrenos distintos a las tareas del hogar?
No se trata aquí de un problema de hemisferios cerebrales dotados para distintas habilidades que los nuestros, sino la imposibilidad real de adquirir conocimientos y habilidades, distintos a los que tenían que ver con las labores de la casa o, en la sociedad rural, con las del campo.
Es necesario hacer hincapié en un detalle (muy importante) a favor de la mujer: Ella, además de su capacidad demostrable y demostrada para cualquier tarea intelectual o laboral, tiene una dotación "especifica" para llevar a cabo la mayor y más importante "iniciación" en la vida de un Ser Humano: la maternidad.  El simple hecho de "poder ser" o ser madre, hace que la mujer posea, además de su innegable capacidad de lógica y raciocinio, una especial carga de sensibilidad y ternura que, por desgracia, nosotros nunca podremos tener.  Esta capacidad, la convierte en apta no solo para ser "iniciable", sino para comprender y vivir lo "trascendente" desde puntos de vista mucho más amplios y elevados que nosotros.
Pretender que la mujer tiene una "psique" distinta o que su capacidad de comprender y "vivir" lo trascendente, el simbolismo o cualquier otra manifestación semejante es inferior a la del varón, seria introducirnos en teorías elaboradas por algunos para menoscabar la realidad y siempre en provecho del macho dominante.  De una vez por todas, el artificial antagonismo generado por prejuicios sin fundamento lógico, tiene que dejar paso a la razón y a los hechos constatables.  Tenemos, en una palabra, que ser valientes.  El varón, con mayor acceso a la cultura y participación directa en el poder decisorio de los Estados, fue formándose en multitud de disciplinas vetadas a la mujer. 
Son muchos miles de años en una situación de "segundona" que, como era de esperar, no podía mantenerse eternamente. 
Como únicos detentadores del poder, nos cuesta mucho compartirlo y, ésta, realmente, quizá sea la única razón por la que seguimos ofreciendo una resistencia numantina al avance hacia la total igualdad de nuestra compañera. 
De hecho, dicen algunos, todas las aportaciones al pensamiento y a la ciencia, desde la antigüedad conocida, fueron hechas por varones ¿Acaso ello demuestra que la mujer no era apta para ello? Desde luego que no.  Lo único que demuestra, QQ.·.  HH.·.  es la nula participación de la mujer en el mundo de la cultura. 
Las únicas habilidades que podía desarrollar eran las relacionadas con el hogar.  Todo ello no por incapacidad, sino por "imperativo" de la legalidad vigente (pensada y promulgada por el varón). 
Cuando el lado femenino de la Humanidad comienza a hacerse notar en las Ciencias y las Artes, es precisamente a partir del siglo XVIII (Independencia de América, Revolución Francesa, Ilustración).  A partir de ese momento histórico desencadenante del pensamiento liberal, es cuando nombres femeninos comienzan a aparecer en ámbitos hasta entonces vedados.  Irrumpen con fuerza y, a regañadientes, y muchos varones tienen que reconocer su valía.
Respecto a otras opiniones sobre "diferentes" maneras de pensar o "actuar" de las mujeres, realmente se está entrando en un terreno que nada tiene que ver con la cuestión: "iniciable", no "iniciable".  ¿No será que deseamos llevar el problema a un terreno que solamente tiene relación con la eterna lucha por seguir ostentando, el varón, el poder "absoluto" en la sociedad? ¿No estaremos discriminando a la mujer por su pensamiento "diferente" en algunos ámbitos de la vida que a ella más le atañen y que hasta ahora han sido coto cerrado de varones? La educación de los hijos, la denuncia de la estupidez de las guerras, el derecho a estar presentes (en igualdad de condiciones) en todos los ámbitos de la sociedad donde se decida su futuro y el de sus hijos... 
De desear mantener una actitud coherente con esa tradición a la que algunos apelan, deberíamos reclamar bastantes "anulaciones" o "reformas" llevadas a cabo por Supremos Consejos, Grandes Logias, etc.  Sin embargo, muchas de estas "innovaciones", son incluso bien aceptadas por los más conservadores, como acordes con los tiempos y la natural evolución de la sociedad.  ¡ Curiosa dualidad de pensamiento !
Si como Masones aceptamos y suscribimos los Derechos Humanos y nuestra propia Constitución, en donde se consagra la igualdad de todos los Seres Humanos, sin discriminación de ningún tipo, estamos practicando una doble moral, no acorde con las líneas maestras de nuestra Fraternidad Masónica.
Enlazando un poco con el inicio, antes de nada tendríamos que aclarar a cual de las tradiciones nos referimos.  ¿Estamos hablando de la procedente de las fuentes más antiguas o de la que se inicia en un tiempo más cercano a nosotros (1.723)?
¿Estamos hablando de la Tradición Primordial, de la que salieron las múltiples ramas de un árbol que ha dado diversos frutos hasta nuestros días?
Si nos referimos a la primera, todo lo que sabemos de las culturas en que bebemos muchos de nuestros conocimientos actuales, nos da pie para pensar que el papel de la mujer (o de algunas mujeres privilegiadas, quizá), no siempre fue el de sumisión al varón. 
En algunas de estas culturas fueron consideradas y respetadas, como "Mater" y como poseedoras de capacidades "trascendentes" especiales.
Si por tradición entendemos la que parte de una fecha más cercana (1.723), hora es, casi 300 años después, de que la razón triunfe sobre el "fundamentalismo" de algunos. 
Es conveniente insistir, aún siendo repetitivos, que la mujer del año 1.723 no era "libre" y por lo tanto, ni siquiera podía ser considerada la posibilidad de su iniciación, a la hora de redactar las Constituciones.
Aquí, llegados a este punto, es obligante no solamente a apelar a la razón, sino también al corazón. 
¿Es posible conjugar nuestras continuas apelaciones, como Masones, a la Libertad, Igualdad y Fraternidad del Género Humano y, al mismo tiempo ignorar a la mitad del mismo?
¿Realmente y en conciencia se puede hablar de coherencia?
¿Es posible conjugar un lenguaje de solidaridad, justicia e igualdad para todos y, al mismo tiempo, aducir "razones" que no lo son para cerrar las puertas de nuestras Logias a las que son nuestras madres, compañeras e hijas?
Sinceramente, si queremos permanecer anquilosados en tradiciones que impiden el desarrollo integral del Género Humano, meta que la Francmasonería persigue desde siempre, personalmente no puedo apuntarme a estas corrientes, ni por coherencia Masónica estar de acuerdo con ellas.  Como Masón que cree firmemente en la necesidad de luchar por la eliminación de prejuicios atávicos que impiden el avance de la justicia, para todos y en todos los ámbitos, no puedo admitir la "inmovilidad" de nuestra Fraternidad (o parte importante de ella) en el tema de la mujer. 
Lo único que nos exige la "nueva" situación, QQ.·.  HH.·.  es ser naturales y ver a las mujeres como debemos verlas: como Seres Humanos iguales, sin complejos ni prejuicios previos.  Lo demás, vendrá por añadidura.
CONCLUSIONES
No todas las asignaturas pendientes son acreedoras de los hombres.  Una vez las puertas de estos colegios iniciáticos abiertas para todos, debe también la mujer dar un paso adelante en esta tarea antropogénica de conquistar su ser original lo que requiere superar los mitos subrepticiamente infiltrados en todas las culturas pero que hay que desenmascarar, precisamente con y desde la disciplina iniciática.
A través de la unión de los complementarios es como se llega a la síntesis del Orden Universal, siendo que de esta unión surge la vida en todos sus órdenes de realidad.  La Masonería es una vía iniciática que mantiene vivos sus ritos y su código simbólico.  Por ende, a la mujer le corresponde hoy en día incorporarse al camino del Conocimiento, sin que los símbolos Masónicos que se refieren al oficio de la construcción, suponga una condicionante a su realización, sino un modo nuevo de adaptación a la realidad de los tiempos.  Indiscutiblemente la mujer siempre ha estado preparada para cualquier tarea que se proponga y por eso la Masonería le muestra el camino que la llevará hacia la regeneración de su individualidad y a la conquista de la universalidad del ser.
Fue necesaria la concurrencia de hombres y mujeres visionarios y abiertos y la participación activa de varias mujeres, que tomaron la bandera de lucha y la antorcha de luz que les entregara la primera iniciada, para que esta semilla arrojada en el surco se multiplicara y las Logias femeninas y mixtas se expandieran por todos aquellos países en que hombres y mujeres comprendieron que el desarrollo humano sería imposible sin el concurso de ambos sexos, en que cada uno es el complemento y no la supremacía del otro.   
Las Grandes Logias, debe alinearse a la tendencia en que se encuentran gran parte de los Masones latinoamericanos y europeos, partidarios de una Masonería adogmática, que represente y encarne las fuerzas dinámicas frente a las tendencias estáticas que sostienen que la Masonería es un culto fundado en bases religiosas y cuyos dubitables principios originales –– los Landmarks –– son inmutables hasta el fin del mundo, en consecuencia, no se pueden introducir modificaciones en los principios y fundamentos de la Masonería Original sin cesar de ser Masonería.  Esto en contra del principio PROGRESISTA de nuestra Orden.
Se debe tomar en consideración que los Landmark fueron empleados desde tiempos muy antiguos por los Masones operativos ingleses para referirse a las prácticas, costumbres, leyes, y usos de la Masonería y que la migración de Masonería operativa a Masonería especulativa ha transformado muchas de esas costumbres, leyes y usos, así como se ha transformado la humanidad.
Igualmente se debe considerar que no solo existen Las constituciones de Anderson y los Landmarks de Mackey, también existen los Landmarks de Mac Bride, que solo son doce; los de Pound que son ocho; los de Pike que son tres; los de Lecerff que son veinticuatro; los 54 de Grant de Louisville; los 24 de Lawrence; 27 son los que se desprenden de lo actuado y aceptado en la Asamblea General de Francmasones llevada a cabo en Paris en el año 1523 y ocho son los que conserva la Gran Logia Unida de Inglaterra.
Algunos de los linderos antes mencionados  son comunes, otros son bastante diferentes y en algunos casos se encuentran en total contradicción.   Determinar: ¿Cuáles son entonces los verdaderos linderos? ¿Cuál es la forma de establecer esto? ¿Cuáles son los patrones de referencia que debemos emplear para identificar los genuinos linderos? Son interrogantes que debemos darle respuesta.  Seguramente no lo serán solamente los 25 linderos de Mackey, ni Las constituciones de Anderson
Pareciera que la existencia de tantos y diferentes linderos obedeciera a intereses sectoriales, políticos y religiosos que existieron en nuestro pasado, respondiendo principalmente a propósitos de ejercer con exclusividad el gobierno de la Orden e introducir una orientación definida, contraria a los principios de universalidad y progresividad que nos han caracterizado.  Resulta por demás importante determinar cuales de estos linderos son auténticos y en consecuencia imprescindibles para la conservación de la naturaleza y vigencia de la Fraternidad y en función de la clase de Masonería que queremos para el futuro.
Mantener que la mujer, los cojos, los lisiados, y los mutilados deben permanecer apartados de la Masonería o de cualquier otra institución por motivos históricos, es vivir de una manera virtual, anclado en un pasado que no es el nuestro, pues sólo somos responsables del aquí y el ahora.  Las únicas condiciones para pertenecer a la Francmasonería son ser libres y de buenas costumbres.  Entiendo que a mediados del siglo XVIII era muy difícil para los antes nombrados cumplir la primera, y con tareas operativas, no solo por incapacidad intrínseca, sino por imposición "histórica" y social.
Con referencia a la situación de la mujer, hoy en día la situación ha cambiado, por lo menos en algunos países, donde el acceso de la mujer a la educación, incluida la universitaria y el acceso al mundo del trabajo, ha dado a muchas mujeres aquella libertad personal de la que antes no disfrutaban.
Impedir que la mujer, así como los impedidos físicamente (pero no intelectualmente) al acceso a cualquier institución por razón de sexo o situación física, es colocar automáticamente a dicha institución al margen de la legalidad.  Dado a que ellos son derechos que quedan recogidos en los Principios Universales de los Derechos Humanos, de los cuales la mayoría de las legislaciones de países la han adoptados, entre ellos Venezuela. 
Creemos pues, que es cuestión de tiempo y madurez aceptar al ser humano que busca mejorar como persona y también mejorar la sociedad dentro de la Francmasonería, sin importar sexo, raza, nacionalidad, edad, ni nada que separe.  Lo demás es sencillamente discriminación.
Se debe considerar que los derechos de la Mujer constituyen parte esencial de los Derechos Humanos.  A estas alturas del desarrollo de la humanidad, cualquier intento por defender prácticas discriminatorias hacia la mujer sólo pueden basarse en la posibilidad de negarle a ella su condición de ser humano.  La lucha por los Derechos Humanos ha sido una lucha Masónica, ya que fue inspirada en los principios de la orden y realizada por HH.·.
La Masonería es la institución para la reflexión y la acción en torno al desarrollo de la Humanidad.  Si la mujer es parte de ella, tiene también el derecho de asumir ese desafío junto a nosotros, los varones, aquellos que injustamente la hemos excluido por tanto tiempo.
Recordemos QQ.·.  HH.·.  que no podemos detener la evolución misma, atándola a los límites infranqueables de un pasado muerto.  La naturaleza no es estacionaria.  “Las instituciones envejecen mientras la Humanidad rejuvenece sin cesar; los métodos pueden gastarse, las exigencias de los tiempos y del espíritu modificarse, las doctrinas corromperse, solo el “fin” permanece eternamente idéntico a sí mismo porque nosotros estamos “en el valle” y él está “en la cima”.
Inspirado en Maria Deraismes, Primera mujer iniciada en Masonería en la era moderna (año1882 ev)
Recopilación, Adaptación y Creación del:
Q H Ernesto Rafael Márquez Marín
Resp:.  Log:.  “Ilustre Americano” Nº 150
Or:.  de Antimano, G:.  O:.  de Caracas, Venezuela
Eliud, 5 de 5.764 (V:.L:.)
 
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
 
GRAN LOGIA SIMBOLICA ESPAÑOLA, La Mujer en la Gran Logia Simbólica Española.
ASCENSIÓN TEJERINA, Serenísima Gran Maestra Adjunta de la Gran Logia Simbólica Española, conferencia sobre la MUJER Y MASONERÍA, dictada en la Asociación de Zaragoza, 3 de mayo de 2005. 
MILLY FRITZ REYES, Mujer y Masonería.
IVÁN HERRERA MICHEL, Historia de la Masonería.  Diciembre de 2004
FERNANDO J.  M.  DOMÍNGUEZ, Francmasonería Femenina, 26 de Septiembre de 1999.
 

LA MUJER EN EL ARTE REAL

Vivimos en un mundo de grandes transformaciones que se operan día a día, minuto a minuto. El siglo XX y el que empezamos a recorrer han sido vertiginosos en ese sentido. En este ambiente de grandes cambios, también irrumpe un hecho social que no por conocido, deja de impactar en el mundo social, económico, político y de los valores: la conquista por parte de las mujeres de la igualdad de los derechos cívicos con los hombres, con excepciones, como en el mundo islámico, por ahora.

En Latinoamérica y también en los Estados Unidos se están viviendo momentos con nuevos liderazgos: Mujeres en el poder. La aparición de líderes femeninas con posibilidades de competir por cargos de gobierno está transformando de norte a sur la política del hemisferio. Esta tendencia, se refleja en Europa con el triunfo de Angela Merkel para ocupar el cargo de canciller, la primera mujer en la historia de Alemania.

La femineidad en el tiempo
La mujer era tanto o más importante que el hombre en los cultos y creencias antiguos. Y ello adquirió también significado en la vida social e incipientemente comunitaria, hasta llegar a las diversas formas de matriarcado.

De la Antigüedad, en la Mesopotamia y Egipto, el culto a la diosa Naturaleza pasó a la Europa mediterránea. Durante millares de años la religión del área mediterránea y Europa desde Anatolia hasta el Próximo Oriente, expresó el culto a la Diosa, metáfora de la naturaleza, y sus ciclos representaron la vida, la muerte y la regeneración.

Respecto a los ritos de iniciación y las formas de sacerdocio, desde los más elementales a los culturalmente mejor elaborados, la mujer ocupaba un lugar de preferencia. En los tiempos pre-históricos, la mujer tenía activa participación en los cultos agrarios de fertilidad. Recordemos el culto a los “Diosas Madres" ya vigente en la etapa auriñacense (33.000 AC).

En el Antiguo Egipto, las mujeres tenían activa participación en los Misterios de Isis y Osiris, al igual que en Grecia en los Misterios de Eleusis y de Ceres.Pero las invasiones de los indoeuropeos impusieron una estructura social patriarcal, y un panteón de dioses predominantemente masculinos, y la sumisión de la mujer se consolidó con las religiones de Libro Sagrado: el judaísmo, el islam, el cristianismoEl cristianismo primitivo, y el judaísmo fueron religiones patriarcales, y a pesar de que Mahoma predicaba un ideal de igualdad entre hombres y mujeres, sus seguidores tomaron la posición primitiva de inferioridad de la mujer, que persiste hasta hoy.

San Agustín deja a las mujeres un legado difícil (la mujer es causa del pecado del hombre, y de todos los males, decía). Las cartas de san Jerónimo demuestran una antipatía por las mujeres que parece, a veces, demente. Tertuliano trata a las mujeres como tentadoras y perversas, un eterno peligro para el género humano.Este conjunto de factores: comportamientos innatos y adquiridos, normas de derecho, usos y costumbres tradicionales y preceptos religiosos erróneos, mantuvieron a la mujer en grado de inferioridad en relación al hombre.

Los primeros pasos de la equidad
En la Edad Media, las corporaciones de arquitectos y picapedreros, en la gran mayoría de los casos estaban integradas por hombres. En la gran mayoría, lo que no significa que no existieran mujeres que cumplieran estos Oficios, pues no todas las corporaciones medievales excluyeron a la mujer.

En el “Libro de los Oficios del Preboste de Paris”, que data del año 1270, se detallan los oficios y corporaciones exclusivamente femeninas, las que presentaban en su construcción y funcionamiento, marcadas semejanzas con las de los masones operativos de la época. En este sentido, es particularmente destacable la cofradía de las Hilanderas.En el sistema de aprendizaje de oficios de las cofradías del Compañonage (una institución muy vieja en Europa), en el viaje que ha efectuado todo compañero desde el medievo, el llamado “Tour de France”, la “Madre” ha sido la encargada o dueña de la posada o albergue en que pasan los “compañeros” su período de prueba del oficio, y la que organiza sus vidas, vela porque reine el orden, la justicia y el entendimiento fraternal entre todos.

La Guilda (corporación) inglesa de los Carpinteros de Norwich, que data de 1375, guilda a la que también pertenecían los albañiles de York, recuerda que: “Todos los años, el sábado siguiente a la Ascensión, los Hermanos y Hermanas se reunirán en un lugar determinado para recitar oraciones en honor de la Santa Trinidad, por la paz y la unión del país...si muere algún miembro de la guilda, sus Hermanos y Hermanas deben rezar por él ...”

Entre los constructores de Catedrales encontramos el nombre de una mujer, Sabine de Pierrefonds, hija de Hervé de Pierrefonds, más conocido por su nombre germánico de Erwin de Steinbach, constructor principal de la Catedral de Strasburgo. Sabine esculpió algunas de las notables estatuas de Notre Dame de París, y a su vez en tanto que Maestra de Obra, formó Aprendices en su oficio. Y es probable que no fuera la única mujer en ser Maestra del Oficio.

Con el Renacimiento y el Humanismo, se revaloriza la personalidad humana, su capacidad racional, su libertad y su historia.Ahora la verdad es buscada y encontrada, también fuera de la revelación.Desde el Renacimiento se fomenta la libre investigación en el ámbito de la historia, del espíritu y de las ciencias y se defiende el derecho a criticar las instituciones establecidas y sus tradiciones. El renacentista no espera favores divinos, sino que procura perfeccionar su trabajo personal aplicando su talento y habilidades. El individualismo se opone al misticismo medieval.

También se puede pensar en la recepción de las esposas de los Maestros, pues en las ”Antiguas Constituciones de los masones francos y aceptados, tomadas de un manuscrito escrito hace 500 años” de J. Roberts, escrito en 1722, en la parte del Reglamento de los Aprendices, dice: “No revelaréis los secretos o proyectos de vuestro Maestro o de vuestra Maestra ...”En los archivos de la Logia de York N° 236, que perteneció a la antigua Gran Logia de toda Inglaterra, existe un manuscrito de 1693, por el que nos enteramos que durante una recepción en el Siglo XVII: “Uno de los antiguos toma el Libro, y aquél o aquella que debe ser hecho masón posa las manos sobre el Libro, y le son dadas las instrucciones”. Incluso la iniciación femenina a la francmasonería aceptada se extendió a una soberana, Ana Estuardo, hija de Jacobo II, que reinó sobre Gran Bretaña e Irlanda de 1702 a 1714.

La mujer en la masonería moderna
Cuando surgió la masonería especulativa, o moderna, en el Siglo XVIII, la mujer no estaba ni económica, ni social, ni políticamente emancipada, y las Constituciones de Anderson de 1723 que dieron el puntapié inicial de la Francmasonería Moderna no las tuvieron en cuenta.

Tal vez porque su redactor, el Hermano Masón Anderson, además era pastor anglicano, y, en esa doble condición, pudo haber pesado los prejuicios religiosos de la época. Felizmente, hoy la Iglesia Anglicana acepta el sacerdocio femenino. Sin embargo, la masonería inglesa aun no ha incorporado a la mujer, aunque tenga a una reina como jefe de la nación inglesa.

Por el contrario, en Francia, en 1730, sólo cinco años después de la aparición de la masonería especulativa en este país, comienzan a realizar gestiones para ser aceptadas en la Institución.Mientras, forman parte de Asociaciones de tipo masónico, tales como la “Orden de los Caballeros y Caballeras del Ancla”, creadas en 1747, de los “Leñadores y leñadoras”, creadas también en 1747.

El 10 de junio de 1774, el Gran Oriente había tomado bajo su protección, en una Asamblea General, la Masonería de Adopción. En el año 1775, el marqués de Saisseval, ayudado por otros hermanos no menos ilustres, forman la Logia “El Candor”. Fue su primera Venerable la Duquesa de Bourbon, a quienes siguieron la Princesa de Lamballe (1780), la Emperatriz Josefina (1805), Madame de Vaudemont (1807), Madame de Villete (1819), amiga personal de VoltaireEn 1837, la revista “El Universo Masónico” sostuvo que madame de Xaintrailles, fue iniciada en ese año por la Logia masculina “Los Artistas”, de París.

Flora Tristán, hija de un peruano, nacida en París, combatiente por los derechos de la mujer, fue iniciada en 1830, y sus Hermanos le escribían en lenguaje ritual y la ayudaban moral y materialmente (en su lápida está grabado: “Libertad Igualdad - Fraternidad - Solidaridad” y firmado con tres puntos)El 4 de enero de 1882, en la localidad de Pecq, Francia, la Logia “Los Librepensadores” inicia a una escritora y conocida militante a favor de los derechos de la mujer, Marie Desraimes y ella es la que creará luego la “Orden Masónica Mixta Internacional-El Derecho Humano”, el 14 de abril de 1893, ayudada en su labor por Maria Georges Martin.

Dicha logia mixta se definió como republicana y laicista. El Derecho Humano extendió rápidamente su acción en el mundo, y perteneció al mismo Annie Besant, célebre feminista inglesa y secretaria de la Sociedad Fabiana antecesora del Partido laborista hoy en el gobierno de Inglaterra.

En 1935, la Gran Logia de Francia decide dar a sus Logias de Adopción completa independencia, y ayudarlas a crear su propia Obediencia o federación. Debido a los acontecimientos bélicos que vive Europa en los años posteriores, esto no se lleva e efecto hasta 1945. En 1952 la Unión Masónica Femenina de Francia adopta su nombre definitivo: La Gran Logia Femenina de Francia., y en 1959 abandona en Rito de Adopción, trabajando desde entonces en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.Hoy existen Obediencias femeninas en gran parte del mundo.

La vuelta al inicio de la historia
Hoy en el mundo occidental, y cada vez más en el resto del mundo, la presencia y participación de la mujer se consolida en todos los ámbitos, y cada vez más se entiende, a pesar de lo difícil de la transición, que el mundo se construye a partir de las dos columnas humanas sobre las que se asienta el futuro: el hombre y la mujer, con sus diferencias, y con su complementariedad, porque ambos por igual forman parte de aquello más grande que es la humanidad.

Mujer-Hombre, Hombre-Mujer: las 2 columnas humanas sobre las que se asienta el presente y el futuro de la Humanidad.

Fuente:  http://losarquitectos.blogspot.com/