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Pensamiento Masonico

Etica y estética de la Semana Santa sevillana

Etica y estética de la Semana Santa sevillana

Javier Otaola
Ex Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española y ex Presidente de CLIPSAS

La Semana Santa sevillana no es una experiencia fácil para explicar e integrar en el cuadro simbólico y conceptual del ateísmo. Ni siquiera en una conciencia individualista y luterana del "Sólo Cristo, sólo la Fe, sólo la Escritura". Sin embargo la magia y la belleza de Sevilla en semana santa pueden lograr lo que aparentemente no es posible.

Durante el pasado Jueves Santo, un buen amigo sevillano, pulcramente ateo y yo mismo, masón contumaz y luterano "in pectore", asistimos al espectáculo fascinante de Sevilla en procesiones.

Ya los nombres mismos de los Pasos que contemplamos nos dan una idea de la estética barroca, de tango metafísico, que representa el fenómeno de las procesiones en Sevilla: La Quinta Angustia, la Pasión, la Sentencia, la Virgen del Valle, la Esperanza de Triana, las Tres caidas.

Creo que no descubro nada si digo que la Semana Santa sevillana tiene muchas lecturas y que en ella se combinan y mezclan muchas emociones.

Hay una primera emoción espontánea y popular de enamoramiento colectivo de los sevillanos para con su ciudad y sus barrios que se celebran mutuamente en sus Vírgenes y en sus Cristos.

Hay también, por supuesto, un fervor religioso y confesional, propio del catolicismo que exalta los misterios salvíficos de la Pasión y Muerte de Cristo, y de María como colaboradora de esa salvación. Pero estas dos emociones estarían reservadas sólo a los católicos y a los sevillanos, y sin embargo sucede que la capacidad de conmover de la Semana Santa no se limita a ese espectro. Cualquiera que alguna vez haya sentido la fuerza y la belleza narrativa de la pasión de Cristo, el conflicto cósmico que se representa en su crucifixión, la colisión entre la grandeza política y jurídica de Roma, de un lado, de otro el anhelo mesiánico del pueblo judío, alimentado durante siglos por profetas y levitas, y la irrupción de un Cristo doliente, solidario de una Humanidad doliente, puede, si lo desea, dejarse conmover por esa representación, que nos permite ver al nazareno cargar su cruz por las calles de Sevilla.

Pero, mas aún, cabe también una lectura de todo aquello en una clave que, sin negar lo anterior, lo trasciende; hay un sentido pagano que no puede ser ignorado: los "cristos" y las "virgenes" de Sevilla adquieren vida propia como condensaciones emocionales y anhelos personificados. No son ya una representación del único Cristo y de la única Virgen, sino que cada uno de ellos se independiza y adquiere vida propia representando así un aspecto de la condición humana: la dignidad del justo perseguido, la fuerza de la bondad en medio del padecimiento, la amistad traicionada, el amor de la madre por su hijo,... desde este punto de vista toda la Semana Santa es una exaltación del corazón humano y de sus propias pasiones.

Con todo este juego de "llaves" y con una disposición favorable no es difícil que, ateo o masón, católico o protestante, vasco o sevillano, viviéramos en esa noche de luna llena en Sevilla, y en la mañana del Viernes Santo, un puñado de emociones inolvidables. Una de ellas cuando la Esperanza de Triana es recibida frente a la iglesia de Santa Ana con una lluvia de pétalos de rosa que inundan el aire impregnado de incienso y azahar.

Hay por lo tanto en la Semana Santa sevillana una experiencia ética y estética que está abierta a todos, que la convierte en patrimonio de la Humanidad, en una experiencia felicitaria, emocionante, de esas que esponjan el corazón.

 

MOZART CANTA A UNA NUEVA SEDE MASÓNICA

Iván Herrera Michel, 33º

El 18 de noviembre de 1791, tres semanas antes de pasar al Or:. Eterno, Mozart asistió, a la reinstalación de la Logia "La Esperanza Nuevamente Coronada", en lo que sería la  última Tenida de su Vida.  En esta ocasión dirigió personalmente una pequeña canción Masónica que tituló "Anunciad en Voz Alta Nuestra Felicidad".  Y aunque la música era de él, la letra era del distinguido Hno:. Masón, Emmanuel Schikaneder, quien también es conocido por haber escrito el libreto de la obra "La Flauta Mágica".

La letra de esta pequeña canción dice así:

"Por vez primera mis nobles hermanos
nos congrega esta nueva sede
de la sabiduría y la virtud,
bendigamos este sitio
como el santuario de nuestra labor.
Aquella que habrá de descifrarnos
el gran secreto.

Es dulce el sentimiento del Masón
en un día de tanto jubilo
que enlaza de nuevo y con mayor firmeza,
nuestra cadena fraternal.

Dulce el pensamiento para la humanidad
que hoy gana un nuevo sitio para el hombre.
Dulce el recuerdo de los lugares
donde cada corazón fraternal
puede llegar a ser lo que fue,
lo que es y lo que será sin limitaciones.

Donde el ejemplo le enseña,
como la mayor de las virtudes,
el reinado de la benevolencia de la solidaridad"

Al final de esta pequeña canción encontramos unos versos que algunos Masones han calificado como un verdadero himno de la Orden, y que se interpretan en ocasiones solemnes para invitar a fortalecer los lazos fraternales que unen a los Masones.  Ellos dicen así

"Con las manos entrelazadas,
dejen, hermanos,  terminar nuestro
trabajo con júbilo y alegría.

Unidos por fuertes cadenas
de eslabones de fraternidad.

Por el mundo todos los masones
haciendo el bien como espigas están.

Con la escuadra cincelando
la piedra; a nivel y a compás
la gran obra construyendo
como buenos obreros de paz
colmados de recios varones,
paladines de la libertad.
Las columnas de sus templos
son un canto a las ciencias de Hiram.
 
Evitemos los pasos perdidos,
y abracemos la verdadera luz
y luchemos por los oprimidos.

A la gloria del Gran arquitecto
por la justicia y por la libertad,
por el hermano y la viuda, el acero
en nuestra mano desnudo estará.
 
La cadena mística formemos
y en estrecha comunión
decid conmigo, mis hermanos
"salud, fuerza y unión."

La versión española que se canta como Himno dice así:

"Vibre el canto siempre bello
que con mágico destello
ilumina el corazón.
Que se estrechen nuestras manos y
que el titulo de hermanos
eternice nuestra unión"

EXTRA TERRITORIALIDAD Y REGULARIDAD

EXTRA TERRITORIALIDAD  Y  REGULARIDAD

Algunos HH:. de ciertas Obediencias cuestionan la extra-territorialidad o la supra nacionalidad en la Orden y en este sentido han expresado su sorpresa ante el hecho que el GOLA tenga una actividad Obediencial y al mismo tiempo continúe creando Logias en Europa.

Al respecto cabe mencionar lo siguiente:

•   En ningún documento masónico se dispone que la soberanía de una Obediencia debe reducirse al ámbito nacional. Solamente en los llamados "Landmarks" de Anderson interpetados por Mackey, esta idea se encuentre tal vez implícita. y las Obediencias que se autodenominan "regulares" hacen de estas disposiciones un baluarte a fin de impedir a las Obediencias progresistas implantarse y difundir una masonería moderna exenta de dogmas.

•   Consideramos contrario a los principios masónicos fundamentales y al propio sentido común considerar "Irregular" la práctica de una masonería en la cual participen hombres y mujeres, basada en la libertad absoluta de conciencia e inserta en una sociedad que pretendemos mejorar, que tenga en cuenta el gran proyecto de construcción de la Gran Nación Latinoamericana.

•   Por otra parte, existen varias Obediencias de tipo Continental que tienen logias en diferentes países, como es el caso de la Gran Logia de los Países Árabes, y la Gran Logia del Caribe. En esta misma idea se inserta el proyecto de creación del Gran Oriente Europeo.

•   Numerosas son las Obediencias con estructura nacional que crean logias en otros países. Tal es el caso por ejemplo del Gran Oriente de Francia, que posee logias en EE.UU., Israel y que en una época creo tres LL:. en Colombia.

•   Finalmente, el Gran Oriente Latino Americano en todos los países en los cuales tiene representación no ha tenido ni tiene pretensiones hegemónicas ni de liderazgo, solo pretende ser la expresión de la diversidad y del universalismo masónico desde la perspectiva latinoamericana.

En lo que concierne a las Logias europeas del GOLA, cabe recordar que:

•   El GOLA, antiguo Gran Oriente de Chile, nació, en Europa;

•   Todas las Logias funcionan en Rito Francés y en lengua castellana;

•   Todos sus miembros son latinoamericanos o europeos hispano parlantes, comprometidos con el devenir de América latina;

•   Todos los miembros de las LL europeas del GOLA se comprometen a trabajar para crear en América Latina una masonería progresista, exenta de dogmas, que luche por unir a todos los pueblos americanos en una sola nación, fraternal, libre y democrática.

Es por ello que nosotros continuaremos luchando por reunir en torno de nuestras LL y del proyecto masónico en el que creemos, a todos los latinoamericanos que residan de manera temporal o permanente en Europa y les brindaremos todo nuestro apoyo, tal como lo reciben nuestras LL afiliadas en América.

Estamos convencidos que ni la talla ni la calidad de una Organización Masónica se miden por el número de sus miembros o la cantidad de sus Talleres. La grandeza y la verdadera regularidad  de una Obediencia son producto de la adhesión y la práctica de los principios masónicos dentro y fuera de nuestros Templos, así como la generosidad y el esfuerzo que sus hermanas y hermanos ponen en la construcción de la Gran Obra universal, que lejos de constituir una utopía, la consideran perfectamente realizable.


Tomado del sitio web del Gran Oriente Latinoamericano
Colaboracion : Leonor de Aquitania

Si yo fuera Bush... o por lo menos Uribe

Daniel Samper Pizano. Columnista de EL TIEMPO.

Según la prensa, durante su visita efímera a Bogota, el presidente estadounidense George W. Bush habló con el presidente Álvaro Uribe acerca de asuntos de interés para los dos países. Lógico. Si yo fuera el presidente de Estados Unidos, habría hecho exactamente lo mismo, porque, ¿qué sentido tendría una extensa charla sobre las Guerras Púnicas o la angustia del tiempo en Shakesapeare?

Algunos de esos temas -agrega la prensa-- fueron el narcotráfico, el TLC y el proceso a los paramilitares. También lo entiendo. Son los temas que, si yo fuera presidente de Estados Unidos, le habría planteado al de Colombia, pues todos resultan de interés para Washington. Sin embargo, no he podido saber qué temas, aparte de los anteriores, propuso el presidente de Colombia al de Estados Unidos. Se me ocurre una larga lista de asuntos inquietantes que, si yo fuera el presidente de Colombia, habría sugerido al visitante.

Por ejemplo, ya que Colombia es el único país suramericano que apoyó la guerra ilegal de Irak, le habría pedido explicaciones sobre las torturas, violación de derechos e imparable violencia que ha desatado la invasión. Bush opinó sobre el proceso a los paramilitares. Muy bien. En reciprocidad, ¿se quejó Uribe por el campo de concentración de Guantánamo o el traslado secreto de presos a países que practican la tortura?

Si yo fuera Uribe, le habría preguntado a Bush cómo detendrá la destrucción del medio ambiente que promueven, entre otras, muchas empresas norteamericanas. Le habría dicho que el dióxido de carbono es causa primaria del aumento de temperaturas que deshiela nuestros nevados y le habría recordado que Estados Unidos emitió en el 2004 más de 7 mil millones de toneladas, cifra superior a la de los siete países más contaminadores. De ñapa, le habría pedido que firmara el Tratado de Kioto, como condición previa para nuestra aprobación del TLC.

En el capítulo de drogas, si yo fuera el presidente de Colombia, habría solicitado a mi colega que exhibiera las cifras de captura de armas y productos químicos destinados a exportación clandestina a Colombia. Es justo que Bush quiera saber qué hacemos contra los narcotraficantes. Pero habría sido interesante conocer qué hace él para impedir que salgan de Estados Unidos las sustancias que se emplean para procesar la coca y las armas que se utilizan para atacar a nuestros soldados, policías, jueces, políticos y periodistas. Sobre esta misma materia, habría averiguado cuántos capos de la droga agarraron el año pasado allá, porque aquí no supimos de ninguno.

Acerca del TLC tendría tantas preguntas que habría sido preciso llevar a Bush de veraneo al Ubérrimo para que las respondiera. ¿Por qué el TLC obliga a Colombia a conceder a Estados Unidos el mismo trato que otorgue a otro país, pero no ocurre igual a Colombia en los intercambios de Estados Unidos? ¿Por qué nos obligan a firmar o ratificar diez tratados internacionales sobre derechos de propiedad como "prueba de amor" para firmar el TLC, mientras que Colombia no puede exigir a Washington que acoja los de medio ambiente y tribunales internacionales que rehúsa suscribir? ¿Por qué, si es un tratado recíproco, Colombia reducirá sus aranceles en promedio cuatro veces más que Estados Unidos? ¿Por qué mantiene los subsidios a ciertas exportaciones que nos están arruinando el campo? ¿No cree que es un despojo patentar recetas indígenas milenarias? ¿Por qué habla de negociación si su delegado advirtió desde un principio: "se hace el acuerdo, pero nosotros ponemos las condiciones"?

Finalmente, al agotarse el tiempo de visita, le habría pedido el buzón electrónico para preguntarle por correo todo lo que se quedó pendiente por andar pendejeando con artesanías.

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/danielsamperpizano/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3473702.html

La Tercera Resignación

La Tercera Resignación

Gabriel García Márquez

Allí estaba otra vez ese ruido. Aquel ruido frío, cortante, vertical, que ya tanto conocía pero que ahora se le presentaba agudo y doloroso, como si de un día a otro se hubiera desacostumbrado a él.

Le giraba dentro del cráneo vacío, sordo y punzante. Un panal se había levantado en las cuatro paredes de su calavera. Se agrandaba cada vez más en espirales sucesivos y le golpeaba por dentro haciendo vibrar su tallo de vértebras con una vibración destemplada, desentonada, con el ritmo seguro de su cuerpo. Algo se había desadaptado en su estructura material de hombre firme: algo que “las otras veces” había funcionado normalmente y que ahora le estaba martillando la cabeza por dentro con un golpe seco y duro, dado por unos huesos de mano descarnada, esquelética, y le hacía recordar todas las sensaciones amargas de la vida. Tuvo el impulso animal de cerrar los puños y apretarse la sien brotada de arterias azules, moradas, con la firme presión de su dolor desesperado. Hubiera querido localizar entre las palmas de sus dos manos sensitivas el ruido que le estaba taladrando el momento con su aguda punta de diamante. Un gesto de gato doméstico contrajo sus músculos cuando lo imaginó perseguido por los rincones atormentados de su cabeza caliente, desgarrada por la fiebre. Ya iba a alcanzarlo. No. El ruido tenía la piel resbaladiza, intangible casi. Pero él estaba dispuesto a alcanzarlo con su estrategia bien aprendida y apretarlo larga y definitivamente con toda la fuerza de su desesperación. No permitiría que penetrara otra vez por su oído; que saliera por su boca, por cada uno de sus poros o por sus ojos que se desorbitarían a su paso y se quedarían ciegos mirando la huida del ruido desde el fondo de su desgarrada oscuridad. No permitiría que le estrujara más sus cristales molidos, sus estrellas de hielo, contra las paredes interiores del cráneo. Así era el ruido aquel; interminable como el golpear de la cabeza de un niño contra un muro de concreto. Como todos los golpes duros dados contra las cosas firmes de la naturaleza. Pero ya no le atormentaría más si pudiera cercarlo, aislarlo. Ir cortando contra su propia sombra la figura variable. Y agarrarlo. Apretarlo, ahora sí definitivamente; arrojarlo con todas sus fuerzas contra el pavimento y pisotearlo con ferocidad hasta cuando ya no pudiera moverse verdaderamente, hasta cuando pudiera decir, jadeante, que había dado muerte al ruido que lo atormentaba, que lo enloquecía y que ahora estaba tirado en el suelo como cualquier cosa común, convertido en un muerto integral.

Pero, le era imposible apretarse las sienes. Sus brazos se habían reducido y eran ahora los brazos de un enano; unos brazos pequeños, regordetes, adiposos. Trató de sacudir la cabeza. La sacudió. El ruido apareció entonces con mayor fuerza dentro del cráneo que se había endurecido, agrandado y que se sentía atraído con mayor fuerza por la gravedad. Estaba pesado y duro aquel ruido. Tan pesado y duro que de haberlo alcanzado y destruido habría tenido la impresión de estar deshojando una flor de plomo.

Había sentido ese ruido “las otras veces”, con la misma insistencia. Lo había sentido, por ejemplo, el día en que murió por primera vez. Cuando —ante la vista de un cadáver— se dio cuenta de que era su propio cadáver. Lo miró y se palpó. Se sintió intangible, inespacial, inexistente. Él era verdaderamente un cadáver y estaba sintiendo ya, sobre su cuerpo joven y enfermizo, el tránsito de la muerte. La atmósfera se había endurecido en toda la casa como si hubiera sido rellena de cemento, y en medio de aquel bloque —en el que había dejado los objetos como cuando era una atmósfera de aire— estaba él, cuidadosamente colocado dentro del ataúd de un cemento duro pero transparente. Aquella vez en su cabeza estaba también “ese ruido”. Qué lejanas y qué frías sentía las plantas de sus pies; allá, en el otro extremo del ataúd, donde habían puesto una almohada, porque la caja le quedaría aún demasiado grande y hubo que ajustarlo, adaptar el cuerpo muerto a su nuevo y último vestido. Lo cubrieron de blanco y alrededor de su mandíbula apretaron un pañuelo. Se sintió bello envuelto en su mortaja; mortalmente bello.

Estaba en su ataúd, listo a ser enterrado, y sin embargo, él sabía que no estaba muerto. Que si hubiera tratado de levantarse lo hubiera hecho con toda facilidad. Al menos “espiritualmente”. Pero no valía la pena. Era mejor dejarse morir allí: morirse de “muerte”, que era su enfermedad. Hacía tiempo que el médico había dicho a su madre, secamente:

—Señora, su niño tiene una enfermedad grave: está muerto. Sin embargo —prosiguió—, haremos todo lo posible por conservarle la vida más allá de su muerte. Lograremos que continúen sus funciones orgánicas por un complejo sistema de autonutrición. Sólo variarán las funciones motrices, los movimientos espontáneos. Sabremos de su vida por el crecimiento, que continuará también normalmente. Es simplemente “una muerte viva”. Una real y verdadera muerte...

Recordaba las palabras, pero confundidas. Tal vez no las oyó nunca y fue creación de su cerebro cuando subía la temperatura en las crisis de la fiebre tifoidea.

Cuando se sumergía en el delirio. Cuando leía la historia de los faraones embalsamados. Al subir la fiebre, él mismo se sentía protagonista de ella. Allí había empezado una especie de vacío en su vida. Desde entonces no podía distinguir, recordar cuáles acontecimientos eran parte de su delirio y cuáles de su vida real. Por tanto, ahora dudaba. Tal vez el médico nunca habló de esa extraña “muerte viva”. Es ilógica, paradojal, sencillamente contradictoria. Y eso lo hacía sospechar ahora que, efectivamente, estaba muerto de verdad. Que hacía dieciocho años que lo estaba.

Desde entonces —en el tiempo de su muerte tenía siete años—, su madre le mandó hacer un ataúd pequeño, de madera verde; un ataúd para un niño, pero el médico ordenó que le hicieran una caja más grande, una caja para un adulto normal, pues aquella, pequeña, podría atrofiar el crecimiento y llegaría a ser un muerto deforme o un vivo anormal. O la detención del crecimiento impediría darse cuenta de la mejoría. En vista de aquella advertencia, su madre le hizo construir un ataúd grande, para un cadáver adulto, y le colocó tres almohadas a los pies, con el fin de ajustarlo.

Pronto empezó a crecer dentro de la caja, de tal manera que cada año podían sacarle un poco de lana a la almohada extrema para darle margen al crecimiento. Había pasado así media vida. Dieciocho años. (Ahora tenía veinticinco). Y había llegado a su estatura definitiva, normal. El carpintero y el médico se equivocaron en el cálculo e hicieron el ataúd medio metro más grande. Supusieron que él tendría la estatura de su padre, que era un gigante semibárbaro. Pero no fue así. Lo único que de él heredó fue la barba poblada. Una barba azul, espesa, que su madre acostumbraba arreglar para verlo decentemente dentro de su ataúd. Esa barba le molestaba terriblemente en los días de calor.

Pero había algo que le preocupaba más que “¡ese ruido!”. Eran los ratones. Precisamente, cuando niño, nada había en el mundo que le preocupara más, que le produjera más terror, que los ratones. Y eran precisamente esos animales asquerosos los que habían acudido al olor de las bujías que ardían a sus pies. Ya habían roído sus ropas y sabía que muy pronto empezarían a roerlo a él, a comerse su cuerpo. Un día pudo verlos: eran cinco ratones lucios, resbaladizos, que subían a la caja por la pata de la mesa y lo estaban devorando. Cuando su madre lo advirtiera, no quedarían ya de él sino los escombros, los huesos duros y fríos. Lo que más horror le producía no era exactamente que se lo comieran los ratones. Al fin y al cabo podría seguir viviendo con su esqueleto. Lo que lo atormentaba era el terror innato que sentía hacia esos animalitos. Se le erizaba la piel con sólo pensar en esos seres velludos que recorrían todo su cuerpo, que penetraban por los pliegues de su piel y le rozaban los labios con sus patas heladas. Uno de ellos subió hasta sus párpados y trató de roer su córnea. Le vio grande, monstruoso, en su lucha desesperada por taladrarle la retina. Creyó entonces una nueva muerte y se entregó, todo entero, a la inminencia del vértigo.

Recordó que había llegado a la mayor edad. Tenía veinticinco años y eso significaba que no crecería ya más. Sus facciones se volverían firmes, serias. Pero cuando estuviera sano no podría hablar de su infancia. No la había tenido. La pasó muerto.

Su madre había tenido rigurosos cuidados durante el tiempo que duró la transición de la infancia a la pubertad. Se preocupó por la higiene perfecta del ataúd y de la habitación en general. Cambiaba frecuentemente las flores de los jarrones y abría las ventanas todos los días para que penetrara el aire fresco. Con qué satisfacción miró la cinta métrica en aquel tiempo, cuando, después de medirlo, ¡comprobaba que había crecido varios centímetros! Tenía la maternal satisfacción de verlo vivo. Cuidó, así mismo, de evitar la presencia de extraños en la casa. Al fin y al cabo era desagradable y misteriosa la existencia de un muerto por largos años en una habitación familiar. Fue una mujer abnegada. Pero muy pronto empezó a decaer su optimismo. En los últimos años, la vio mirar con tristeza la cinta métrica. Su niño no crecía ya más. En los meses pasados no progresó el crecimiento un milímetro siquiera. Su madre sabía que iba a ser difícil ahora encontrar la manera de advertir la presencia de la vida en su muerto querido. Tenía el temor de que una mañana amaneciera “realmente” muerto, y tal vez por eso aquel día él pudo observar que se acercaba a su caja, discretamente, y olfateaba su cuerpo. Había caído en una crisis de pesimismo. Últimamente descuidó las atenciones, y ya ni siquiera tenía la precaución de llevar la cinta métrica. Sabía que ya no crecería más.

Y él sabía que ahora estaba “realmente” muerto. Lo sabía por aquella apacible tranquilidad con que su organismo se dejaba llevar. Todo había cambiado intempestivamente. Los latidos imperceptibles, que sólo él podía percibir, se habían desvanecido ahora de su pulso. Se sentía pesado, atraído por una fuerza reclamadora y potente hacia la primitiva sustancia de la tierra. La fuerza de gravedad parecía atraerlo ahora con un poder irrevocable. Estaba pesado como un cadáver positivo, innegable. Pero estaba más descansado así. Ni siquiera tenía que respirar para vivir su muerte.

Imaginariamente, sin tocarse, recorrió uno a uno cada uno de sus miembros. Allí, sobre una almohada dura, estaba su cabeza levemente vuelta hacia la izquierda. Imaginó su boca entreabierta por la delgada orilla del frío que le llenaba la garganta de granizo. Estaba tronchado como un árbol de veinticinco años. Quizá trató de cerrar la boca. El pañuelo que había apretado a su quijada estaba flojo. No pudo colocarse, componerse, tomar una “pose” siquiera para parecer un muerto decente. Ya los músculos, los miembros, no acudían como antes, puntuales al llamado de su sistema nervioso. Ya no era el de dieciocho años atrás, un niño normal que podía moverse a gusto. Sintió sus brazos caídos, tumbados para siempre, apretados contra las paredes acojinadas del ataúd. Su vientre duro, como una corteza de nogal. Y más allá las piernas íntegras, exactas, complementando su perfecta anatomía de adulto. Su cuerpo reposaba con pesadez, pero apaciblemente, sin malestar alguno, como si el mundo se hubiera detenido de repente y nadie interrumpiera el silencio; como si todos los pulmones de la tierra hubieran dejado de respirar para no interrumpir la liviana quietud del aire. Se sentó feliz como un niño boca arriba sobre la hierba fresca y apretada, contemplando una nube alta que se aleja por el cielo de la tarde. Era feliz, aunque sabía que estaba muerto, que reposaba para siempre en la caja recubierta de seda artificial. Tenía una gran lucidez. No era como antes, después de su primera muerte, en que se sintió embotado, bruto. Las cuatro bujías que habían puesto en rededor suyo, y que eran renovadas cada tres meses, empezaban a agotarse nuevamente; precisamente cuando iban a ser indispensables. Sintió la vecindad de la frescura en las violetas húmedas que su madre había llevado aquella mañana. La sintió en las azucenas, en las rosas, pero toda aquella terrible “realidad” no le causaba ninguna inquietud; al contrario, era feliz allí, solo con su soledad. ¿Sentiría miedo después?

Quién sabe. Era duro pensar en el momento en el que el martillo golpeara los clavos sobre la madera verde y crujiera el ataúd bajo la esperanza segura de volver a ser árbol. Su cuerpo, atraído ahora con mayor fuerza por el imperativo de la tierra, quedaría ladeado en un fondo húmedo, arcilloso y blando, y allá arriba, sobre cuatro metros cúbicos, se irían apagando los últimos golpes de los sepultureros. No. Allí tampoco sentiría miedo. Eso sería la prolongación de su muerte, la prolongación más natural de su nuevo estado.

No quedaría ya ni un grado de calor en su cuerpo. Su médula se habría enfriado para siempre, y unas estrellitas de hielo penetrarían hasta el tuétano de sus huesos. ¡Qué bien se acostumbraría a su nueva vida de muerto! Un día —sin embargo— sentirá que se derrumba su armadura sólida; y cuando trate de citar, de repasar cada uno de sus miembros, no los encontrará. Sentirá que no tiene forma exacta definida, y sabrá resignadamente que habrá perdido su perfecta anatomía de veinticinco años y que se ha convertido en un puñado de polvo sin formas, sin definición geométrica.

En el polvillo bíblico de la muerte. Acaso sienta entonces una ligera nostalgia; nostalgia de no ser un cadáver formal, anatómico, sino un cadáver imaginario, abstracto, armado únicamente en el recuerdo borroso de sus parientes. Sabrá entonces que va a subir por las vasos capilares de un manzano y a despertarse mordido por el hambre de un niño en una mañana otoñal. Sabrá entonces —y eso sí le entristecía— que ha perdido su unidad; que ya no es —siquiera— un muerto ordinario, un cadáver común.

La última noche la había pasado feliz, en la solitaria compañía de su propio cadáver.

Pero al nuevo día, al penetrar los primeros rayos de sol tibio por la ventana abierta, sintió que su piel se había reblandecido. Observó un momento. Quieto, rígido. Dejó que el aire corriera sobre su cuerpo. No pudo dudarlo; allí estaba el “olor”. Durante la noche, la cadaverina había empezado a hacer sus efectos. Su organismo había empezado a descomponerse, a pudrirse, como el cuerpo de todos los muertos. El “olor” era, indudablemente, un olor inconfundible a carne manida, que desaparecía y reaparecía después más penetrante. Su cuerpo se había descompuesto con el calor de la noche anterior. Sí. Se estaba pudriendo. Dentro de pocas horas vendría su madre a cambiar las flores y desde el umbral la azotaría el tufo de la carne descompuesta. Entonces sí lo llevarían a dormir su segunda muerte entre los otros muertos.

Pero de pronto el miedo le dio una puñalada por la espalda. ¡El miedo! ¡Qué palabra tan honda, tan significativa!

Ahora tenía miedo, un miedo “físico”, verdadero. ¿A qué se debía? Él lo comprendía perfectamente y se le estremecía la carne: probablemente no estaba muerto. Lo habían metido allí, en esa caja que ahora sentía perfectamente, blanda, acolchada, terriblemente cómoda; y el fantasma del miedo le abrió la ventana de la realidad: ¡lo iban a enterrar vivo!

No podía estar muerto porque se daba cuenta exacta de todo; de la vida que giraba en torno suyo, murmurante. Del olor tibio de los heliotropos que penetraba por la ventana abierta y se confundía con el otro “olor”. Se daba perfecta cuenta del lento caer del agua en el estanque. Del grillo que se había quedado en el rincón y seguía cantando, creyendo que aún duraba la madrugada.

Todo le negaba su muerte. Todo menos el “olor”. Pero ¿cómo podía saber que ese olor era suyo? Tal vez su madre había olvidado el día anterior cambiar el agua de los jarrones, y los tallos estaban pudriéndose. O tal vez el ratón, que el gato había arrastrado hasta su pieza, se descompuso con el calor. No. El “olor” no podía ser de su cuerpo.

Hacía unos momentos estaba feliz con su muerte, porque creía estar muerto. Porque un muerto puede ser feliz con su situación irremediable. Pero un vivo no puede resignarse a ser enterrado vivo. Sin embargo, sus miembros no respondían a su llamada. No podía expresarse y era eso lo que le causaba terror; el mayor terror de su vida y de su muerte. Lo enterrarían vivo. Podría sentir. Darse cuenta del momento en que clavaran la caja. Sentiría el vacío del cuerpo suspendido en hombros de los amigos, mientras su angustia y su desesperación se irían agrandando a cada paso de la procesión.

Inútilmente trataría de levantarse, de llamar con todas sus fuerzas desfallecidas, de golpear por dentro del ataúd oscuro y estrecho para que supieran que aún vivía, que iban a enterrarlo vivo. Sería inútil; allí tampoco responderían sus miembros al urgente y último llamado de su sistema nervioso.

Oyó ruidos en la pieza contigua. ¿Estaría dormido? ¿Habría sido una pesadilla toda esa vida de muerto? Pero el ruido de la vajilla no continuó. Se puso triste y quizá tuvo disgusto por ello. Hubiera querido que todas las vajillas de la tierra se quebraran de un solo golpe allí, a su lado, para despertar por una causa exterior, ya que su voluntad había fracasado.

Pero no, no era un sueño. Estaba seguro de que de haber sido un sueño no habría fallado el último intento de volver a la realidad. Él no despertaría ya más. Sentía la blandura del ataúd y el “olor” había vuelto ahora con mayor fuerza, con tanta fuerza, que ya dudaba de que era su propio olor. Hubiera querido ver allí a sus parientes, antes que comenzara a deshacerse y el espectáculo de la carne putrefacta les produjera asco. Los vecinos huirían espantados del féretro con un pañuelo en la boca. Escupirían. No. Eso no. Era mejor que lo enterraran. Era preferible salir de “eso” cuanto antes. Él mismo quería ahora deshacerse de su propio cadáver. Ahora sabía que estaba verdaderamente muerto, o al menos inapreciablemente vivo. Daba lo mismo. De todos modos persistía el “olor”.

Resignado oiría las últimas oraciones, los últimos latinajos mal respondidos por los acólitos. El frío lleno de polvo y de huesos del cementerio penetrará hasta sus huesos y tal vez disipe un poco ese “olor”. Tal vez —¡quién sabe!— la inminencia del momento le haga salir de ese letargo. Cuando se sienta nadando en su propio sudor, en un agua viscosa, espesa, como estuvo nadando antes de nacer en el útero de su madre. Tal vez entonces esté vivo.

Pero estará ya tan resignado a morir, que acaso muera de resignación.


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El 13 de septiembre de 1947 Gabriel García Márquez publicó su primer cuento (La Tercera Resignación) en “Fin de Semana”, el suplemento literario de El Espectador.
Siete años después volvió como periodista e ingresó a la redacción del periódico. Inicialmente se desempeñó como comentarista de cine, después escribió grandes reportajes y posteriormente fue corresponsal en Europa. El Espectador siempre fue su casa periodística y literaria.

LA MUSA DE LA HISTORIA

LA MUSA DE LA HISTORIA

William Ospina

Hay un momento del Ulises, de Joyce, en que un personaje oye hablar de la  historia y responde con desaliento: "La historia es una pesadilla de la  que estoy tratando de despertar".

Existe la desesperación de la realidad, y es uno de los sabores del mundo  contemporáneo. Esta civilización del ruido incontrolable, donde a  medianoche las alarmas sin nadie en parqueaderos lejanos abren los grifos  de la pesadilla; de las grandes manchas de luz sobre el globo, que  destierran la noche y sus fábulas; del consumo febril de cosas inútiles;  de las pantallas omnipresentes que quieren sembrar sobre el mundo una  cotidianidad trivial y homogénea; de los organismos cada vez más  subordinados a los mecanismos; de la comunicación cada vez más  insustancial y más histérica; del aire saturado de gases; de extensas  muchedumbres de solitarios; de los desechos sintéticos y radiactivos que  son la única basura verdadera, la que no se diluye ni se disgrega sino que  se envilece, se degrada y contagia lo que toca; de la invasión de la vida  privada por los gobiernos y por los medios; de la docilidad de los  individuos ante grandes codicias que se enmascaran de refinamiento y  belleza; esta civilización que se alimenta de la fuerza vital de los  millones de seres humanos a los que les corta las alas y les atrofia el  cerebro, despierta en algunos seres la conciencia cabal del horror y  ansias de fuga "hacia otros cielos y otros amores", como diría Baudelaire.

Los grandes poetas de la modernidad han sido fustigadores de ese vasto  desorden, empezando por Hölderlin, quien parecía estar presintiendo sólo  el nazismo y el comunismo cuando dijo que "siempre que el hombre ha  querido hacer del Estado su cielo se ha construido su infierno", pero que  estaba anticipando también las mecánicas infernales de los estados  modernos que se pretenden democráticos, pero cuyos ejércitos permanentes  requieren inmensos caudales y a veces incluso alimentan la violencia  social para hacerse sentir necesarios.

Cuando acabamos de derrotar al enemigo, comprendemos de pronto que nos  hemos convertido ya en ese enemigo al que creíamos odiar. ¿Qué empiezan a  ser los Estados Unidos sino el abominado fascismo contra el que luchaban  hace cincuenta años? "Hitler, horrendo de visibles ejércitos y de secretos  espías", decía Borges en 1940. Eso es hoy el país de George Bush, y tal  vez la única diferencia radica en que Hitler tenía conciencia del mal que  obraba, y trataba de esconder sus crímenes, en tanto que Bush los exhibe  ante sus críticos diciendo: "Simplemente no comprenden la naturaleza del  mundo en que vivimos". Combate la inmigración, el manantial sagrado de su  país, sólo porque es ya latinoamericana y no europea como otrora, con un  muro de miles de kilómetros en la frontera con México. Quiere imponer la  paz por medio de guerras infames. Impulsa una ley que permita al Estado  escuchar todo lo que hablan los particulares. Su paradójico instrumento  para prevenir la violencia es la guerra preventiva. Llama seguridad a  impedir que otros tengan una mínima fracción del inmenso arsenal nuclear  sobre el que se revuelca como la serpiente del mito, y que es su  instrumento para intimidar al mundo. Ya practica sin antifaz el secuestro  y la tortura, y los predica como instrumentos lícitos contra lo que  ocurre, peor todavía, contra lo que aún no ha ocurrido. Ya propaga un  nuevo modelo de campos de concentración. Todo a la vista, todo ostentoso y  obsceno.

La Santa Inquisición, que ejecutaba a sus víctimas públicamente, al menos  se escondía para torturarlas: alguna vergüenza sentía del horror que iba  administrando. Los soldados gringos toman fotografías de sus propias  infamias, como esos oficiales nazis que llevaban de regreso fotos con las  cabezas de sus víctimas, o como esos oficiales británicos que llevaban en  su retorno a Inglaterra las cabezas de los moros que habían cercenado bajo  las lunas de África.

Decía yo en estos días en la Casa de América de Madrid, a donde nos  invitaron a hablar "de la historia y las historias", que aún peor que la  desesperación de la historia puede ser la desesperación de la  historiografía. El sueño de encontrar un relato satisfactorio, objetivo,  coherente, de las incoherencias de la realidad. Y me animé a decir que tal  vez tenían razón los que, como Toynbee o como Curtius, sostienen que a la  larga será tan difícil abarcar los hechos de la realidad, que no habrá  otro instrumento que la ficción para cifrar lo que ocurre en el mundo.

Dije además que ya es difícil reconstruir a cabalidad un acontecimiento,  decir cómo ocurrió ayer tal o cual circunstancia, para pretender que se  puede acceder a la verdad de unos hechos remotos. Añadí que cuando  desaparece la ilusión de "la historia", podemos empezar a deleitarnos en  la diversidad de "las historias". Y lo dije en España, donde bajo la  apariencia de debates sobre asuntos prácticos como la negociación política  con ETA o la afirmación de los propósitos de la República, vuelven a  surgir versiones encontradas de lo que ocurrió hace siete décadas, y cada  quien cree encontrar la causa de los males en la República o en la  dictadura ulterior que la aplastó contra el polvo. Entonces alguien se  alzó entre el público, e identificándose como historiador acusó a los que  hablábamos de ser enemigos de las disciplinas históricas.

Yo soy un agradecido lector de Voltaire y de Gibbon, de Prescott y de  Hobsbawm, de Hugh Thomas y de Henry Kamen, pero estoy lejos de pensar que  la historiografía sea una ciencia exacta. Más bien le creo a un profesor  que hace poco me dijo que en esa pretensión de total objetividad suelen  atrincherarse los fanatismos y los dogmas políticos. Y creo entender por  qué los griegos pensaban que había una musa de la historia: la historia no  es enemiga sino hermana, o madre, o hija, de la novela y de la poesía;  situarla tan arrogantemente del lado de las matemáticas y de la física  puede atentar contra su esencia, ya que su materia es el tiempo, tan  evanescente como indefinible, pozo que puede sondearse pero en el que  nadie alcanzará a verlo todo, en el que el tesoro mayor puede resultar  inaccesible.

El hombre aquel, con poca sutileza, pretendió que "la inquina con la  historia" que estábamos evidenciando era un mal colombiano, una suerte de  lepra local, y convirtió una pregunta filosófica en una censura moral. Si  la historia la padecen todas las naciones, si sus horrores son pasto común  de la humanidad, declaró, nadie puede arrogarse el derecho a sentir que  sólo le ocurren a él. En suma, la historia es un conjunto objetivo de  hechos para teorizar, no algo para vivir desde los sentimientos. Cuánto  envidio a los que pueden pensar así. Ante todo lo que ocurre en el mundo,  yo me conmuevo, me indigno, me insubordino, me devano los sesos. Pienso  que hay que interrogar, explicar, argumentar, pero también reaccionar,  discutir, escoger.

La historia no está escrita ni siquiera cuando está escrita. Hasta el  pasado nos lo cambian, hasta la infancia nos la borran. Y no es cierto que  la historia ya le haya ocurrido a la humanidad, ocurre por primera vez  cuando nos ocurre a nosotros, y tenemos que reaccionar como si no hubiera  ocurrido nunca antes. Eso es también la poesía: la luna sale por primera  vez, nos llegan por primera vez el mar y las estrellas, la zozobra del  amor, la extrañeza del sueño. Eso es lo que no saben ciertos  historiadores: que la historia necesita una musa, que no conviene  interrogarla desde la frialdad de la mera razón, porque es un pájaro  desconocido, al que también hay que nombrar con música.

Revista CROMOS

S E P E L I O

Luis Carlos Bernabé del Monte Carmelo López Escauriaza  M:.M:.
El Tuerto López
 

...¡Cuántas mujeres, cuando muera, se ocuparán, tal vez, de mí!...
(a inés la quise en la escalera, y a juana en un chiribitil).

¡Mas todo en vano!... ¡oh, qué agorera la última farsa hecha en latín,
junto al cochero de chistera senatorial, ebrio de anís!...

Malos discursos, tres coronas ¡y yo indefenso!...
Las personas graves dirán: -¿de qué murió?

Mientras que luisa, rosa, elena,
Podrán decir: ¡oh, qué alma buena!
Pensando a solas: -¡fue un bribón!

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Este sonetillo del qh es un testamento filosófico a la medida de muchos.
Colaboracion : Alvaro Franco

CONVERSANDO CON MAURICIO

CONVERSANDO CON MAURICIO

Cesar A. Pain Sr. PM:. Grado 33º.
Alianza Fraternal Americana No. 92

Existen sitios especiales que hacen posible se pueda "meditar" con mayor facilidad. Lugares que  tienen  un  "alo" esoterico que  han sido usado por   muchas  culturas.  La Zona de la Ciudad de Leesburg  antes de  1769 cuando este se fundara,  fue el centro  de un poblado Indio de los  SUSQUEHANNA,  Estos nativos fueron  los más altos de Norteamericana, pues  su estatura media  era sobre el   1.85  de estatura.  Esa diferencia fisica, los apartó del resto de las comunidades Iroquias que  vivian al alredor. Hasta los feroces  Potomacs, que vivian cerca del  Rio  Invierno y Verano.  En esta ultima estación usaban  un concentrado de pescados que olia tan  terrible que hasta los "mosquitos" huian  aterrorizados. No  se ha sabido que hubieran  tenido contacto con los Misukitos de La Florida que utilizaban el mismo remedio en   la zona de los  Everglades.
El camino que siempre realizo con Blackie, tiene ese encanto de  "pedazo de tierra" muy especial. Hay algo  en el ambiente cuya área es de solamente de unos 80 metros entre la parte de la  Alameda que cubre ambos lados del caminillo de bicicletas y los dos puentes que  cruzan  unas salidas pluviales que parecen haber estado ahí, desde hace muchas centurias.  Es increíble que todo el monte que era los alrededores de River Creek,  haya quedado esta area muy pequeña con ese encanto que  muchos  de los paseantes notan. Algunos se sientes seguros  y firmes mientras que otros le temen. ¿Cuando he preguntado porque?  Simplemente no saben  explicarlo.
Esta pequeña  charla, tuvo lugar  justamente cuando volvia de pasear con Blackie, pues nuevamente  me tomó de sorpresa el  "crepúsculo" que pasa rapidamente   pues  el dia va corriendo presuroso y la noche llega implacable. Sin embargo,  me quedé parado gozando de la muerte figurada (conforme se relata en los Misterios de Isis) que hace el Astro Rey del entorno geografico donde  nos encontramos, para  pasar  a  ser el Sol vigorizando de allende las tierras hacia el Oeste en un magnifico Amanecer.
Regresé al camino y  ya las  sombras  negras de la noche estaban  tomando pocesión de sus dominios. Me quedé parado soprendido, creo que lo mismo sintió Blackie. Luego de mirar a un lado y a otros,  me pareció percibir como si los  "árboles" me  observaran, para darse cuenta que era solamente "yo, el mismo fulano que los visita diariamente, con su bendito perro que va marcando su territorio, en un orinar que no tiene fin".
Mas otra seria mi sorpresa cuando sentí una "voz" que me dijo:
Hola  Cesar!!!!,
Me volví  rápidamente a un lado y otro y no había nadie…      luego la sentí nuevamen  te que me decía:
No te inquietes soy yo: Mauricio????
Sorprendido, sin embargo, no sentí temor alguno, además,  no ví   nada a mi alrededor que pareciera ser una figura fantasmal.
Nuevamente la voz que  dijo. "No te preocupes estoy dentro de ti????  Has repetido muchas veces estos dias que  siempre estaré en tu Corazón! ¡ ¡ ¡
No dices nada????
¡Estoy sorprendido!, contesté.
Siguió diciendo: Solo quiero que sepas que no estoy mal y tampoco se que hay más allá del tunel, que aún  no alcanzo atravezar  aunque, aunque estoy seguro que cuando lo haga no habrá más contacto con  el mundo que acabo de dejar. Por eso quiero aprovechar este tiempo para conversarte, cuando aún puedo? 
Entonces quiere decir que podemos hablar siempre???  
No,  me dijo.  Esta es una excepción extraordinaria. Sé lo que has pasado con  mi  p:. al O:.E:. también  quiero pedir que les digas a mis hijos que los quiero, pero especialmente a "Glorita",  ella comprenderá porque??. También  quiero comentarte algo de mi historia para que otros que  HH:. no tengan que pasar lo mismo que yo?????
Para ello quiero rememorar los tiempos que en nuestra existencia trascurria apaciblemente, digámos los ultimos 12 años, en que teníamos    un  cronograma de actividades que cumpliamos  dia con dia y nuestra comunicación era permanente.   Nuestros encuentros los dias Martes en el Consistorio, muchas veces con  Chellita y Lali.  Ellas se quedaban en el el Salon de Televisión mientras nosotros asistíamos a los trabajos en el 3er. Piso….. Así  nos convertimos  en  asíduos aistentes a los trabajos de la Logia de Perfección,   del Capítulo Rosa Cruz,  del Consejo Kadosh, y del Consistorio Albert Pike.
Luego de los trabajos,  pasábamos a recoger a Chella y Lali y bajábamos  al Salon de Refrigerios,  para saborear unos ricos helados con  su torta de  manzana o frambueza. Gratos  también los encuentros mensuales de Washington Daylight NO. 14, donde  por muchos años luego de  ser su VM:. fui el M de C. permanente. También cada  3 meses  asistíamos a  los trabajos  de  Pitágoras Lodge of  Research y por supuesto en  mi querida Alianza Fraternal Americana No. 92.  Que buenos dias y qué memorables  trabajos que escuchábamos.
Fuéron  también  muchas la veces que  nos reuníamos en  tu casa o en la mia para  saborear  algun rico al muerzo y conversar de los temas más variados.
Mi participación como Editor en  la  elaboración del Boletín Luz Masónica y luego de El Heraldo Masonico,  fueron  una parte de mi vida que nunca olvidaré. Ese contínuo investigar, leer,  escoger, previa discusión y debate. Luego el borrador y más discuciones,  llenaron  un  vacío que tenía en  mi rutina  diaria, de manera que comencé a vivir nuevamente  la Masonería, como cuando recién mi Inicié. Fuí redescubrimiento de los  Sec:. de nuestra Ord:. que aunque pareciéra un  sueño le encontramos  un nuevo sentido y significado,  pues volvímos a vivir y ser nuevamente  Aprendices, Compañero y Maestros,  todo ello simultáneamente.
Recordé el amargo, doloroso, y lento camino del A:.M:. en Chile, donde la educación es permanente e intensa y donde la rectitud de los Maestros, nos hacían  repetir y repetir las tareas, para lograr que nuestros ojos  vieran  el inmenso significado que tienen la  "simbologia masónica" que sólo puede trasmitir sus secretos a aquellos que se dedican  en alma, vida y corazón  a interpretarlos. Para mi fueron largos 3 años y  medio de lucha, contra mi mismo, por tener que vencer la decidia que te invade 
Otro soláz para mi era mi "querida y hermosa" biblioteca que contenía alrededor de 10,000 libros, revistas, rituales, manuales, en  fin  toda una gama del conocimiento del hombre, que fuí atesorando durante  mi largo periplo por la Ord:. Además de  una colección de música,  videos casetes, casetes, vasos  ceremoniales,  medallas.  Todo ello junto con  los innumerables  Diplomas, Reconocimientos, Platos, Cintas asi como  fotografias con los Jefes de Estado a los que habia entrevistado  durante mi trabajo en la Voz de las Américas.  Muchas veces  repasaba con la mirada cada uno de esos viejos  y amarillentos papeles y viejas medallas  que me permitían recordar las circunstancias en que me las entregaron y que a la distancia en el tiempo, parecia solo un sueno, que me hicieron reconocer que la VANIDAD  del hombre  es enorme y que al final queda demostrado que todo ello:  Medallas, Diplomas, Reconocimiento, son  sólo PAPEL VIEJO Y METAL OXIDADO.
Creo que mi debate en la vida, vino cuando Lali comenzó a  sentir los primeros síntomas de  esa horrible enfermedad que es el AYZAMER. Poco a poco se comenzó a llevar su mente y a separarnos paulatinamente, fue muy triste comprender que la estaba perdiendo en vida  y que la  pareja que formámos  se iba a romper para siempre.  Asi su partida  a Quito  donde su hermana, para que la pudiera  cuidar mejor, me dejó en  una SOLEDAD, que hasta entonces no había conocido. Una  soledad que rompió mi corazón  de muchas formas y cambió también mi carácter haciéndome más taciturno y testarudo. Siempre puse mi FE, y ESPERANZA  en Dios, aunque no fuí   Religioso practicante,  estába y estoy seguro que sólo hay un DIOS, con muchos nombres y una sola doctrina que  se  llama  ETICA Y  MORAL.
Así es como tuve que poner  AL MAL TIEMPO BUENA CARA! ¡ ¡  y la casa se fue convirtiendo en  un CONVENTO  con un  solo MONJE………….YO. 
Aunque aún estaba muy lejos de comprender lo que ello significaría años más adelante, en que realmente me sentí prisionero sin posibilidad alguna de romper las barrotes de mi prisión.
Luego  pasó lo que pasa siempre con los  Hombres.  Le sucedió a  grandes y poderosos, como podria haberme escapado yo?????   David Cola esposa de su General y Salomón, con la  Reina de Saba, dos de los grandes hombres de la antigüedad.  Sansón  con Dalila, Cleopatra con Marco Antonio. Políticos actuales, por no hablar de nuestro Past Presidente: UNA MUJER FATAL se cruzó en  mi camino??
Todo parecia seguir una  rutina ya prevista cada año. Dos veces al año viajaba a Quito para visitar a Lali, que por algunos meses aun me reconocia,  hasta que llegó el momento en que simplemente ya no podia reconocer a nadie.  Desde ese mismo momento mi SOLEDAD, fue aún mayor, acrecentada por el  hecho de verla
Viva y con la mirada perdida  en  un horizonte que sólo ella veia. Fué en esas circunstancia que  esta MALA PECORA,  se cruzó en mi camino y poco a poco  se fué metiendo en mi mente, porque realmente no creo que en mi corazón…….Sin Embargo su ponsona fue tan fuerte, que me hizo consumir hasta  el ultimo centavo de mis ahorros. Viajes a Paris,  por un mes,  luego con sus dos hijos  a Orlando por 15 dias en Hotel del mismo parque,  todo el dinero se iba haciendo humo y se me escapaba de las manos como si fuera agua y no tenia la voluntad suficiente para poner fin a esta situación.
Asi fueron pasando los meses y  los viajes  a Quito se convirtieron   ya no para ver a Lali, quien no me reconocia, sino para vivir con esta  Arpia, que me trataba como si realmente fuera ella, la que me mantenia.  Asi fui perdiendo toda voluntad y  mi vida fue convirtiendo en un verdadero infierno donde todo lo que necesitaba era DINERO, DINERO DINERO, para contentarla.
En esa situación casi gravemente en  Quito  y gracias a  la ayuda que recibí de Alianza Fraternal Americana, Washington Daylight No. 14 y del Consistorio Alber Pike, pude salvar la vida y poder cubrir  las deudas del Hospital y otras creadas por este "Malvado Ser"…..
En uno de sus viajes  a Washington D.C.,  cuando Sali a recogerla del Aereopueto un  Camion choco mi auto  y desde ahí comenzó en escala descendente mi martirologio como solia llamarlo.  Parece que  habia sembrado "vientos" y  en  adelante  estaria cosechando solo "tempestades".
Cuando se dió cuenta que ya no habria otro viaje a Paris, esta vez acompañados de los niños.Tomó el avión de regreso  a Quito. Nuevamente al regreso  y como consecuencia de tanta tension,  tuve  tres accidentes de tránsito el mismo dia. Mi visión estaba muy mala.  Luego vendria  los arreglos con la Compañia de Seguros y lo peor el Departamento de Vehículos, me suspendió la Licencia, hasta que probara con Certificado médico que  está apto para manejar  nuevamente. El Médico que me vió, me dijo que de ninguna manera podria manejar pilotear un auto nuevamente con mi problema de visión.  Ese fue el comienzo de mi dias de "prisionero", pues se acabaron los viajes a Washington y con ellos  mi vida masónica activa……  Habia comenzado a  pagar y mi casa  donde pase dias tan felices,  donde mis hijos menores crecieron y comparti con Lali, bellos momentos, se convirtió realmente en  un CONVENTO PARTICULAR DE UN SOLO MONJE?
Solamente me quedó el Teléfono y unos pocos HH:. con quiénes podia hablar, uno de éllos fuiste tu. Así como también  el único visitante. No seguí los consejos de  muchos HH:.  que me recomendaban  vender la casa, y  ver de acomodarme en  un sitio cerca de Washington donde podria tener acceso a la Logia.  Pensé que nunca llegaria el momento que no podria valerme por mi mismo y en eso estaba muy equivocado.
Gracias a  mi hija Gloria  y de Ariel, podia ir al mercado y asegurarme  las provisiones, aunque aun en esos momento tan angustiosos  esa  Mala Mujer, siguió sobre mi  esprimiéndome hasta la  última gota…..  toda  mi pensión se iba  en  envios y teléfonos. Asi poco  a poco mis facultades fallaron  y cada vez se iba haciendo más pesado subir al 2do piso… prepararme la comida…..tomar los medicamentos. Lo único que me quedaba era el Televisor y mi entretenimiento los  Noticieros.  Perdi las ganas de  vivir por ratos  y muchas veces ya no me acordaba si habia comido o no….creo que fuéron varios los dias que no lo hacia.. eran dias vacios. Interminables…… soledad… en  la mañana,  en la tarde y mucho peor en la noche…….solo las sombras de los momentos felices  me acompañaban…….  A veces hasta me parecia escuchar las voces de niños que subian y bajaban las escaleras o  llamadas  y mucha musica. Tenia grabados como 1200  Videoscassetes pero mi video cassetera se habia malogrado, asi que comencé a imaginar cosas y lugares. Luego siguió mi  DVD…. Y al final solo me quede con  el TV..   Solo de imaginar esos dias de soledad infinita, los pelos se me paran,   eran  dias sin huellas,  sin nada que aprender, sin poder leer, pues los  lentes tambien los habia perdido.. solo,  la  vergüenza  y el poco de dignidad que me quedaba, impidieron que gritara ayuda……………….entonces pense:
QUE TONTO!!!!!! Para que SON LOS HERMANOS!!!!!!!!
Junte unos libros y revistas y  los ofreci para que vinieran  a verme, pues nada mas tenia de valor…….era solo otro MASON VIEJO, TONTO, PARA REMATE ENFERMO y SOLITARIO, que ya nada podia ofrecer, que dar,  habia llegado el momento de recibir…………………… pero me preguntaba  RECIBIR QUE????????
Cuantas  veces el viento me jugó malas pasadas, pues hacia sonar la puerta y pensando  que quizás hacia muchos que estaban tocando, me levantaba lo más rapido que podia,,,,,,,,, llegaba a la puerta y no encontraba a nadie. Muchas fueron las veces que me imaginába que se habian ido porque no habia abierto la puerta a tiempo……..y eso me martirizaba.
Sin embargo,  siempre tenía el consuelo de tus llamadas o las  conversaciones que teníamos  de tiempos mejores.  Tambien  conversaba con   Cesar Pena,  sobre  los "impuestos"  aun cuando no habia nada que discutir, pues era solo tener con quien  conversar.
Así  se fueron pasando los dias, las semanas,  los meses y  cada vez más viejo, más imposibilitado,  no me daba cuenta que realmente ya no podia vivir solo.
Creo que el cariño que tenía por mi BIBLIOTECA,  que era la historia de mi vida,  me impidió darme cuenta de la realidad,, porque no queria abandonar a tantos LIBROS QUERIDOS, que me dieron  tantas satisfacciones, en las muchas veces que los leí. Asi como los  Videos que hacian realidad el pasado lejano  lleno de momentos de  alegria y felicidad, que también  es otra forma de  reconfortarte cuando estás más solo que ADAN   antes que  formaran a EVA…
No recuerdo cuando fué, ni como, ni la hora,  ni el dia, cuando me cai en el baño y ya no pude levantarme. Ahí postrado sin ninguna posibilidad de comunicarme con nadie, permaneci durante más de 24 horas. Pensé "vaya manera de morir"  al lado de un  "toilet".  Sin embargo mi FE seguia conmigo y me encomendé como nunca para que me encontraran, pues no queria morir tirado como un "animal" en  un  baño y en paños menores.   El SEÑOR  se apiadó de mi y  de repente siento que tocan la puerta, asi que comienzo a gritar:  ME HE CAIDO EN EL BAÑO Y NO PUEDO LEVANTARME! ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡
Largo silencio, pensé que  se habian ido, quizás, como en otras oportunidades, pero, no!,  luego senti  que abrian  una ventana y gente subia  corriendo al 2do. Piso donde me encontraron……….nunca poder dejar de agradecer al QH:. Cesar Pena y Ricardo Rodríguez.
Ese fué realmente el  Principio del Fin.  Me llevaron al Hospital  y comenzaron  a  tratarme la pierna y la cara que me heri al caer. Muchos examenes para  encontrarme anémico y terapia para volver a caminar. Todo parecia  que marchaba tan bien, hasta que mi viejo y cansado "corazón" comenzó a fallar y  tuvieron que colocarme un Marcapaso a ,mediados de Diciembre del 2006. Fue entonces que comenzó el martirio de los "hincones", ya que con  la pérdida de peso, mis venas  se hicieron  resbaladizas y delgada y cada vez era más difícil encontrarla para colocar el "suero" y otros medicamentos. Al comienzo todavía podia sentarme al lado de la cama y  hacer la terapaia, pero todo  fue pasando vertiginosamente y mi situación fisica deteriorándose rápidamente.  Ya no pude levantarme de la cama  y debido a ello, comenzaron  a  a parecer las  terribles "escaras"  inmensas llagas  abiertas en  la espalda y gluteos que producian terribles "ardores" y "agudos" dolores que nunca terminaban por mas  calmantes que  me inyectaban.  Luego de periodos de insomnio que  hacian que  los dias  que normalmente tenian  24  se convirtieran  en  80 o mas.   Asi pasando de un Nursing Home al Hospital y nuevamente el Nursing Home.  Perdí peso y  ánimo.  Vendría después otro grave problema: mis riñones dejaron de trabajar y comenzó la DIALICIS   para limpiar la  sangre. Tres sesiones  semanales…….luego  problemas para respirar, tos permanente y convulsiva. Comencé a soñar con comidas y comidas  que nunca venian.  Solo nuevos  hincones y más suero,  aparatos conectados me convertí en  casi un vegetal, pero mi deseo de vivir era muy grande para dejarme simplemente morir.
Comencé a  divagar y  tener alucinaciones, por ratos me parecían ver que venian a verme, caras conocidas  de la Logia,  del Consistorio. Caras amigas, riéndose y senténdose a conversar,aunque de pronto desaparecian.  Ya no podia darme cuenta de lo que era real y lo que era ficción. Escuchaba quejidos, pero sorprendió porque no era yo,  venian de mi vecino que estaba muy mal.  Recuerdo una noche que me puse mal en el Nursing HOme y me sacaron  en camilla, sin más ropa que el delgado piyama que tenia, me dejaron en la puerta. Hacia un frio terrible y estaba solo.  Nadie me escuchaba, No recuerdo cuanto tiempo fué, pero sentí que fue una eternidad. Nunca en vida sentí tanto frio como esa noche, que pasé esperando la Ambulancia. Dios  que  Terrible!!   No tenia fuerzas ni para gritar…. me sentí verdaderamente desamparado, el frio calaba hasta el fondo de mi cuerpo ya dolorido por las llagas y los hincones del suero. Luego llegó la ambulancia, y al fin  pudo pedir abrigo camino  hacia el Hospital. Sentí decir a los Medicos que etaba  conversando con Gloria que los pulmones se habian llenado de agua y habia que extraerla o moria ahogado.
Luego vuelta al Nursing Home. Hasta que de pronto pude ver que ingresaste y volviste a salir.  Cesar, Cesar,   aquí estoy????/   Luego volviste a  entrar  me miraste y vi lagrimas en tus ojos…….. me di cuenta que estaba muy mal. Fué grato ver tu faz nuevamente asi como la de Chelita. Tambien estaba mi hija Gloria y mi hijo  Ariel. Hacia mucho tiempo que no me sentia feliz como en ese momento.

No recuerdo cuantos dias pasaron, pero nuevamente  se produjo un alboroto y me llevaron al Hospital nuevamente. Más agua en los pulmones y más "diálisis" aunque  de pronto,  ya no me llevaron mas.   Me di cuenta que  habia llegado al "extremo de mi cable" y que solo  era cuestion de esperar.
Como siempre, venias  con Chelita y tu  Camara.  Asi que  tomaste muchas fotos, que serian al recuerdo. Los dolores de las  "escaras" eran  realmente insoportables,  asi como los hincones. Ya no tenia mucho apetito,  aunque recuerdo que me trajiste PAPA  A  LA HUANCANINA,  que tanto me gustaba y que ya no pude comer..
Fue  una alegria  tenerte a mi lado, junto con  mis hijos, al final  la VIDA NO ES TAN MALA  SI UNO PUEDE MORIR  RODEADO POR LOS SUYOS! ¡ ¡ ¡ ¡ ¡
después de todo lo malo que he podido hacer en mi vida Asi  en medio de la tranquilidad de mi agonia,  al haber sido  suspendida las sesiones de Diálisis que tanto me maltrataban,  sabia internamente que en cualquier momento recibiria la  visita  y asi el dia Domingo  a las   3.45pm.   me medio levante y miré sorprendido hacia  la puerta del cuarto, que se habia  iluminado con una luz poderosa INCANDENCENTE, fulgerante, espléndida, recordé que fué esa misma LUZ QUE VI EN MI INICIACION, al principio no me permitia mirarla de frente, una sensación de  ingravidez,  ya no habia dolores, al final de cuenta la  Señora  PARCA  no es la terrible figura que imaginamos,  una gentil dama  de ojos y faz bondadosa, se acercó a mi cama y con voz muy suave me dijo:
¡MAURICIO,  DAME LA MANO,  HA LLEGADO LA HORA DE PARTIR!!!!!
sin temor y casi con alegria, le alargue mi mano,  dejando al descubierto mi brazo lleno de agujas y espadadrapos…….. increíblemente me pude levantar de la cama,  ligero, sorprendido volví y ví sobre la cama,  mi cuerpo mortal y finito, cubierto ya con  una palidez que anunciaba mi partida. A mi lado se encontraba mi querida Glorita, de cuyo ojos comenzaron a brotar lagrimas de pena y quizás también de alivio, al saber que mis sufrimientos habian terminado.………DIOS ME HABIA PREMIADO!! ¡ ¡
En  mi largo periplo con  el mundo material, finito:

HABIA TOCADO:  Y  ME ABRIERON LAS PUERTAS DEL TEMPLO
HABIA PEDIDO:  Y SE ME DIO LA LUZ DE LA SABIDURIA
HABIA BUSCADO: Y ENCONTRE REALIDAS QUE SE OPONEN

Creo que seria un bonito y romántico fin, que después de exponer todas mis penurias, que abarcaran  la  soledad, enfermedad, dolor, abandono,  termine con  un fin  romántico y felíz, sin embargo no puede ser así, sino para qué serviría el mensaje que envío a mis   QUERIDOS Y RESPETABLES HERMANOS.
Desde que pasamos por la  Ceremonia  del Sub:. Gr:. de M:.M:., conocemos perfectamente a esa  "Señora dueña del HADES",  al haber bajado hasta el mismo b:. de la  t:. por ello la certeza que algun dia vendrá a buscarnos para llevarnos  y dejarnos donde una vez lo hicimos por  breves momentos.
Es  una realidad  en nuestro Ori:. y en todos los Ori:. del Universo, que conforme pasan los años y  el  "profano" que alguna vez "tocó" las puertas del Tem:. Y éstas se abrieron  en una  brillantes Ceremonia que le permitieron  subir de un "plano inferior  de vida a uno superior" al ser recibido en el seno de la Log:..Se le otorgó lo que pedia,  también  tuvo la inmensa oportunidad de encontrar lo que buscaba, solo, si supo hacerlos con dedicación, diligencia, constancia y perserverancia.
Sin embargo conforme va avanzando en  experiencia y se va convirtiendo en Maestro y Guia,  y es reconocido por "propios y extraños", igualmente  va avanzando en edad, que viene acompañada de problemas de senelitud, enfermedades y desabilidades que lo van alejando  cada vez de lo que durante años fue parte de su vida:  LA LOGIA.

El, así como "yo" tiene su propia historia, muy parecida a la mia, que igualmente fué ese  jovencito,  aunque hayan pasados los años, y ahora  con el poco pelo, casi cano, el rostro lleno de arrugas y la mente llena de conocimiento tan difícilmente adquirido, seguia siendo el mismo "jovencito" que un dia se "inició"  y siguió avanzando hasta que con  la buena voluntad de los HH:. llegó a ser  Venerable Maestro  de  Albert Pike No. 33,  Washington Daylight No. 14,  Pitágoras Lodge of Research y Alianza Fraternal Americana,  y en  el Supremo Consejo de Inspector Generales  del Grado 33º. Llegar a ser  Coronado como el ler. Hispano en llegar a ser Inspector General Honorario en el 200 Aniversario de Fundación del Supremo Consejo del Rito Escoces Antiguo y Aceptado.
Pero,sin comprender que, algo cambió, pues ya no sentia el mismo cariño y preocupación de los HH:. que a la distancia se acordaban  en sus trabajo,  y en cada Tenida,   en la Cad;.Fra:.  una Oración en  mi nombre  por mi mejoria, satisfacía ese compromiso de fraternidad que se dice existe en  la ORDEN FRATERNAL MAS GRANDE DEL MUNDO, pero donde  los  que tienen  el infortuneo de ser longevos,  tienen  que  SOBREVIVIR, SOLOS, ABANDONADOS

Senti tu presencia cuando llegaste y abriste la puerta y me encontraste "yerto" pero con la faz tranquila,  sentí tu cariño y el de Chelita, un  gran  calor invadió mi carazón,  mi partida habia sido felíz, rodeado de mis hijos, nietos y de mi hermano más querido.
Tomé contacto nuevamente en la Casa Funeraria, yo mismo no podia creer que el que estaba en el "ataúd"  era yo. La "muerte" en  los Estados Unidos es bella.  Me encontraba  tan  bien, solemne,  tranquilo, con  mi banda  y Mandil del R.E.A.A. y  Gorro y  banda de Inspector General del Grado.33º………. no sé si será importante o reconocido donde me dirigiré  inmediatamente, pero,  gracias por ser el amigo que muy poco logran tener.
Ojalá que esta historia, sirva para que mis  RR:. y QQ:.HH:. cambien de actitud con  los Masones viejos, que en realidad siguen siendo tan "jóvenes", que comprendan que lo me pasó a mi, puede suceder con cualquiera.

No sé cuanto tiempo estuve silencioso, escuchando la voz de Mauricio que la sentia dentro de mi.. Como si despertara,  senti una  agradable sensación de  alegria y satisfacción, algo me dijo que ya no lo oiría más. Asi que silencioso y meditabundo, regresé a casa y comencé a escribir este encuentro extraordinario con un amigo y hermano también extraordinario………….

Será posible que esta  Historia real o  ficticia, pueda hacernos comprender, que nuestros HH: mayores, con sus  enfermedades, desabilidades y molestias, siguen siendo los mismos que con sus trabajos permitieron que la  gran  TRADICION  INICIATIVAS, ESOTERICA, EXOTERICA, HISTORICA, SIMBOLIRA, RITUALISTICA, sea  pasada  GENERACION TRAS GENERACION  por los  nuevos ESLAB:.  Que ingresan  y seámos más SOLIDARIOS Y FRATERNOS, con  todos aquellos que se encuentran en su HORA DE DOLOR Y NECESIDAD, pues algún dia  seremos nosotros los que OCUPEMOS SU LUGAR! ¡ ¡ ¡ ¡ ¡

Muy Fraternalmente

Cesar A. Pain Sr. PM:. Gr. 33º.
Alianza Fraternal Americana No. 92
Washington D.C.