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Pensamiento Masonico

Por qué socialismo?

Albert Einstein
Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949.

Felipe Pérez Martí, Einstein y el comunismo

Debe quien no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo?

Por una serie de razones creo que sí.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico.

Puede parecer que no haya diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible.

Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen.

El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil porque la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado.

Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana -como es bien sabido- ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen.

Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista.

Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado.

Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas.

Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó "la fase depredadora" del desarrollo humano.

Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases.

Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético - social.

La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines.

Pero los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y -si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos- son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad.

Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada.

Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen.

Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal.


Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro.

Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: "¿Por qué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?"

Estoy seguro de que hace tan solo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase.

Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo.

Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad.

Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad.

Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social.

Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales.

Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida.

Solamente la existencia de estos diferentes y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad.

Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente.


Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento.

El concepto abstracto "sociedad" significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores.

El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por sí mismo; pero él depende tanto de la sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad.

Es la "sociedad" la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra "sociedad".

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido -exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas.

Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio.

La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral han hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas.

Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte.

Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana.

Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia.

Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad.

Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.

Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar.

Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable.

Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse.

En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios.

Los tiempos -que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos- en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre.

Es solo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo.

Se refiere a la relación del individuo con la sociedad.

El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad.

Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica.

Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente.


Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro.

Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida.

El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal.

Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo -no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas.

A este respecto, es importante señalar que los medios de producción -es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional- puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré "trabajadores" a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción - aunque esto no corresponda al uso habitual del término.

Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador.

Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista.

El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real.

En cuanto que el contrato de trabajo es "libre", lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar.

Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas.

El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática.

Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura.

La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población.

Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación).

Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre.

Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido.

En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de "contrato de trabajo libre" para ciertas categorías de trabajadores.

Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo "puro".

La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso.

No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un "ejército de parados".

El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo.

Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación.

El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos.

La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas.

La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a esa amputación de la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo.

Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal.

Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males: el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales.

En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada.

Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño.

La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros - hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo.

Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo.

La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles:

¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante?

¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

EL HOMBRE TRIVIAL

Swami Kurmarajadasa.

La ética es contemplada desde las grandes leyendas del ser humano suspendida del mito de Narciso, es decir, por el narcisismo y el subjetivismo.

1. Por el narcisismo, vemos a un ser humano egoísta, centrado en sí mismo,  en su personalidad, su máscara, su armadura oxidada y su cuerpo, con un  individualismo y despotismo atroz, desprovisto de valores morales y  sociales, sin capacidad para expresar y liberar sus pesares, y además  desinteresado por cualquier cuestión trascendente. El narcisita cree cada  día de su vida que es el Rey del Mambo.

2. Por el subjetivismo, oteamos la caída en un perspectivismo que diluye  cualquier solidez y en el que nada es válido salvo esas cuatro notas  apuntadas: hedonismo, consumismo, permisividad, relativismo.

La sociedad actual lo trivializa todo, propugna la ley del mínimo esfuerzo y  de la máxima comodidad, lo llamado comúnmente "todo rápido o modo de vida  americano". La sociedad actual está enamorada, por tanto, de lo trivial,  superficial y neurótico.  El itinerario ha sido gradual: hemos pasado del  pensamiento sólido a un nihilismo descomunal.  El hombre así se va escorando  hacia una progresiva debilidad, indigencia, deseos caprichosos, exageración  del ideal materialista, y esclavitud por la ambición, el hedonismo y lo  exterior.

Estamos ante una sociedad que tiende a la masificación en cualquiera de sus  ámbitos: a) Acumulación de individuos donde sólo los singulares son capaces de ser  personas. b) Despersonalización alienante: un hombre sin la fuerza que dan los  ideales, obsesionado y dirigido por los medios de comunicación, las modas,  lo superficial, "el que dirán", el puritanismo, los prejuicios...  Condicinantes, todos ellos, que conforman el "hombre trivial". Y son  condicionantes porque el ser humano no sabe SER sin ser egoísta, ha involucionado. c) Igualitarismo superficial y, por tanto, en decadencia. d) Carencia de un proyecto de vida: lo que importa es tener, comprar más y  consumir febrilmente.

El ser narcisista es un virus que se reproduce sin medida arrasando y  destruyendo los recursos naturales planeta, ensuciando y quemando bosques,  contaminando la atmósfera, las aguas y la comida, destruyendo, matando,  robando y manipulando a sus semejantes,... incluso en nombre de Dios, está  enamorado de la autodestrucción. Y encima se cree humano y sapiens.

Vivimos en una sociedad triste, sin ilusión, distraída por cuestiones  insustanciales en la que son necesarias mucha fuerza, tesón e ideas claras  para salir de ahí.  Pero no es fácil.  La cotidianeidad invita a seguir en  ese carrusel.  Se puede decir, llegados a este punto de nuestro recorrido, que el hombre light es sumamente vulnerable.  Al principio tiene un cierto  atractivo, es chispeante y divertido, pero después ofrece su auténtica  imagen; es decir, un ser vacío, hedonista, materialista, sin ideales,  evasivo y contradictorio...

El silencio

Guarda silencio y os dare la sabiduria (JoB  33)

Escucha, serás sabio. El comienzo de la sabiduría es el silencio."    - Pitágoras -

Quien habla mucho, piensa poco, ligera, o superficialmente.

Deberíamos volvernos más meditadores y menos habladores.

Quien no dice cosas inncesarias no habrá desperdiciado su tiempo de trabajo sobre si mismo.

No se llega la la verdad con muchas palabras ni discursos, sino con estudio, reflexión, meditación silenciosa.

Consecuentemente aprender a callar es aprender a pensar y meditar.

Por esta razón la disciplina del silencio tenía una importancia tan grande en la Escuela Pitagórica, donde no era permitido que ningún discípulo hablase, bajo ningún pretexto, antes de que hubiesen transcurrido los tres años de su noviciado.

Saber callar no es menos importante que saber hablar.

En el silencio las ideas maduran y esclarecen, y la verdad aparece como una verdadera palabra que es comunicada en lo secreto del alma de cada Ser.

El arte del Silencio es, por tanto, un arte complejo, no consiste únicamente en el mutismo, sino que se completa con el silencio interior del pensamiento:

Cuando sepamos callar el pensamiento, una Verdad se podrá revelar íntimamente y manifestarse en nuestra conciencia.

Para poder realizar esta disciplina del silencio, también tenemos que comprender el significado y el alcance.

Tenemos que callar delante de las personas que podrían perturbarse si hablamos acerca de los conocimientos que poseemos.

Silencio también significa dejar pasar las acusaciones y calumnias, esperando con tranquila seguridad que la verdad triunfe y se revele por si misma, por la propia fuerza inherente a ella, como siempre inevitablemente tiene que suceder.

 

El Silencio

El Silencio

Julia Aguirre M:.M:.   

 

Creo que cae sobre nosotros el ayudar a nuestros HH:. sobre todo a   los que recién entran a la Or:.   Por ejemplo, cuando uno es A:.   quiere aprender todo y puede que talvez no comprenda por que a los   AA no se les permite hablar en Log:. cuando uno tiene tanto que   preguntar…    

 

Así es como lo comprendí yo:   

El mantener silencio es una lección espiritual y de disciplina. Se   aprende que hay un silencio exterior y uno interior. Así es que el   silencio te transforma. Mientras una persona puede que tenga mucho   conocimiento en el mundo exterior, cuando se entra a una escuela   espiritual las cosas son diferentes. Se comienza a tener atisbos de   un mundo nuevo… de diferentes dimensiones… maneras completamente   distintas de experimentar la vida.

Es por eso que el rol de los AA   es de observar con mucho cuidado y escuchar… 

Cuando comencé a asistir a las Ten:. observaba avidamente lo que   pasaba a mi alrededor. Contaba los pasos que daban, lo que se decía,   los símbolos, etc. etc. En la Ten:. de mi Log:. la abrimos usando   incienso. Y la manera de usarlo es un ritual muy hermoso y de mucho   simbolismo. Si se me hubiera permitido hablar, me hubiera distraído   de mi trabajo esencial que era el de aprender observando.        

También entendí que en el ritual Mas:. se operaba en muchos   diferentes niveles. Hay el nivel físico, pero también muchos otros   sub-niveles. Es por eso que nuestro ritual no se experimenta   leyéndolo en un libro, hay que verlo y sentirlo. Talvez el silencio   de los AA no sea muchas veces comprendido y que ellos piensen que   ellos no toman parte en la Ten:. cuando es lo contrario ya que ellos   tienen que comprender cada nivel de su crecimiento para poder llegar   a niveles superiores.        

Además creo que la lección de silencio se puede aplicar a nuestra   vida diaria. Muchas veces cuando hablamos, estamos atrayendo   atención hacia nosotros y a lo que sabemos o creemos.

Claro que hay   un tiempo para hacer esto; pero también tenemos que comprender que   el hablar menos y escuchar más en nuestras vidas puede ayudarnos a   ser menos egocéntricos y además ayudarnos a ver a otra gente de una   manera más profunda.        

Luz y Paz para todos mis HH:.    

 

LA MASONERÏA COMO POZO DE RECICLAJE

Víctor Guerra

Teniendo como fondo las Jornadas del Symposiun Internacional de Historia  de la Masonería, del que vengo escribiendo hace unas semanas, decir que  siempre sale a relucir por diferentes conductos la filosofía que empaña a  la masonería española que por acto reflejo siempre se le atribuye la  krausoinstitucionista.

Tal cuestión parte de los trabajos de ciertos historiadores que vincularon  a los Institucionistas españoles y a Krause, por diferentes razones con la  masonería.  No tengo autoridad para desmentir ni afirmar tal vinculación a pies  juntillas, pero resulta que en el entorno de la Institución Libre de  Enseñanza (ILE) la presencia masónica se pueda considerar más virtual que  real, al menos en un primer momento, aunque es innegable que mças adelante  hubo ciertos lazos por la presencia numerosa de masones, hijos y herederos  de la cultura de la ILE.

Pero así se construye la historia de la masonería, y por ello resulta  paradójico como masón escuchar en tales foros que las logias esapñolas son  krausistas o que Fitche las ha imbuido de todo un corpus conceptual y  filosófico.  Por otro lado en otro sentido tenemos la postura de algunos investigadores  que cuando se enfrentan a los testimonios documentales y a la  interpretación de la realidad masónica interpretan su "aire" determinados  comportamientos políticos e ideológicos de los miembros de una logia,  puesto que no entienden el funcionamiento interno de los talleres, ni las  dinámicas e interrelaciones que se establecen entre los miembros del  taller.

En el fondo porque se ignora, como profanos que son en materia masónica,  que hay todo un simbiosis de conpotamientos de relaciones interpersonales  en el seno de la logias que hace que en éstas se de una continua  transmutación en cuanto a los comportamientos llegando a influir esta  siruación en el campo de los sentimientos, de este modo la logia se  constituye en un unidad pluridiversa cambiante y mutante a la vez a lo  largo de sus existencia.

Volviendo al tema krausista podemos decir que si bien históricamente se  puede seguir una cierta línea de pensamiento krausista en el seno de la  masonería española, por aquello de fijarla a una corriente, también es  cierto que ello, en parte, debe ser adjudicado y tomado con sumo cuidado,  pues la logia se nutre de la idiosincrasia de muy diversos individuos y  realidades, donde cada uno va aportando lo que su propia trayectoria vital  ha idorecogiendo de aquí y de allá, y por tanto aportará en su esatadía en  el taller y en sus trabajos "planchas" un bagaje existencial que va  destilando como parte de sus vivencias.

Y además si tenemos en cuenta que en las logias masónicas convivimos  anarquistas, socialistas, liberales, centristas e independientes en lo  ideológico-político. Y que nuestras referencias filosóficas-sociales en  ocasiones son también de lo más radical, dándose entre nosotros, como  masones, las más variadas inclinaciones y corrientes: cabalistas,  templaristas, existencialistas, ateos, agnósticos, cristianos de toda  tipología y corriente, alo cual hay que sumar que desde toas esas  diferentes perspectivas existenciales nos encuadramos en las variadas  masonerías: deístas, simbolistas, agnósticas o laicas.

Masonerías alambicadas todas ellas en el gran abanico que hay entre la  "ortodoxia masónica" que puede representar La Gran Logia Unida de  Inglaterra, y posiblemente la más radical "heterodoxia" que pudiera  representar el Gran Oriente de Francia, Ante   esa variada complejidad me  pregunto: ¿Cómo puede decirse que somos hijos del krausoinstitucionismo, o  de la filosofía védica o noaquita?, por poner un ejemplo.  Al hilo de esta reflexión que nace entorno al paraguas del encuentro de  Logroño, antes mencionado, decir que nos encontramos dos Hermanos masones  y masonólogos, uno el que suscribe, y el otro un notable masón, profesor e  interesante cabalista, y concluimos que nos gustaba el concepto, (a los  dos como masones que nos encontramos en dos masonerías radicalmente  distintas puesto y por tanto representamos los dos polos opuestos), y  planteábamos "que la masonería, amén de constituirse en una Escuela de  formación del Ciudadano, es un pozo de reciclaje, donde cada uno va  echando lo que destila en ese momento, y de mil y una formas,representado  bien por su acciones, por sus planchas, lecturas, o posiciones. etc.  Y en el seno de la logia cada uno va tomando, de aquí y de allá, lo que le  va interesando o cree que puede estar en su línea de acción o pensamiento,  y como tal es libre de interiorizarlo o de proyectarlo, eso es la  masonería casi que una antifilosofía, al menos como escuela o corriente.

Al tenor de lo que expreso no sería a muy descabellado decir que salvo que  se esté en una masonería excesivamente dogmática, y aún así con todo, los  masones nos construimos a base del reciclaje del variado mundo en el que  nos vamos imbuyendo cada día,tanto en lo social, como en lo que se feriere  al universo de la logia, lugar de consenso, pero también de encuentro, y  por tanto gran atanor alquímico del conocimiento.  Ante ello no es de extrañar que a veces a uno le reconozcan en una  determinada facción política, por poner un ejemplo, y luego se le vea  asistiendo, apoyando o dando cobertura a otro hermano que está en otra  posición política, puesto que ante posiciones enfrentadas ambos buscaran  ser el puente de consenso entre ambas posiciones ideológicas. Cuestión que  tanto le extrañaba a un masonólogo extremeño, cuando estudiaba una logia y  veía que un Hermano de un taller republicano era apoyado en sus tesis por  otro socialista en el ámbito de su pueblo. Lo veía dicho profesor como  algo extraño y sin razón, pues en el largo razonamiento que expongo, tal  vez, no de forma clara, está la explicación a tal fenómeno

Y es que cuando un tiene la logia como un referente existencial, se puede  concebir como lógico y normal que ambos hermanos, claudiquen de ciertas  posiciones, o que consensuen sus posiciones, si es que su posicionamiento  afectan al grupo humano tan "sui generis" como puede ser la logia. Digamos  que pesa más el proyecto logial que las ideas en si mismas.  Por eso me resulta tan chocante que nos sitúen en una determinada escuela,  o filosofía, como la de Krause cuando la realidad es que muchos Hermanos  masones desconocen quien fue Fitche, o Krause, o que escribió uno u otro y  como éstos han influido en la masonería.  Lo logico es que digamos que somos herederos de la tradición,pluridiversa  y multidisciplinar, pero hijos de nuestro tiempo y auténticos recicladores  del saber y del conocimiento, sin adscribirnos a escuelas o filosofías, al  menos de una forma dogmática.

DECLARACION DE ITAJAI

En la ciudad de Itajaí, Estado de Santa Catarina, República Federativa de Brasil, entre los días 6 y 8 de octubre de 2006, tuvo lugar el  1er. Foro Regional de Masonería Simbólica, organizado por la Gran Logia Arquitectos de Acuario (GLADA), y auspiciado por la Confederación Interamericana de Masonería Simbólica (CIMAS). El tema tratado en esta oportunidad fue "¿Cómo contribuye la Masonería al Progreso Social?". Los participantes, pertenecientes a varias potencias masónicas de la Región MERCOSUR y Portugal e invitados no masones, luego de la presentación de 21 Ponencias y enriquecedores debates, DESEAN EXPRESAR LAS SIGUIENTES CONSIDERACIONES:

1) El agradecimiento más sentido por la fraternal hospitalidad brindada por los Hermanos y Hermanas Francmasones de la Augusta y Respetable Logia Simbólica Mirach No. 37 del Valle de Itajaí, jurisdiccionada a la Gran Logia Arquitectos de Acuario (GLADA) de Brasil.

2) Los participantes consideran que la Masonería Liberal es una Institución que se funda en el sentimiento de fraternidad, que tiene como objetivo la búsqueda permanente de la verdad, el fomento del desarrollo intelectual y moral, y la responsabilidad cívica de sus miembros. Cree en la existencia de sociedades o Estados en vías de perfeccionamiento. Por ello pretende ser una factor activo de progreso, entendiendo por éste la constante superación del pasado, para emancipar al ser humano de la ignorancia, del dolor, de la esclavitud y de toda servidumbre material, moral y espiritual, y hacerlo participar de todos los beneficios que puedan proporcionar la civilización, la cultura, la tecnología y los descubrimientos científicos por medio de una organización positiva de la sociedad. La Masonería Liberal inicia y prepara a toda persona de buena voluntad que busque el perfeccionamiento de la Humanidad, sin discriminar por género, opción sexual, deficiencias físicas, raza, religión o concepciones metafísicas particulares, que no se opongan a sus principios. Trabaja por la construcción de una sociedad de mayor libertad, de mayor igualdad, tolerancia y solidaridad, dando a cada uno según sus méritos y virtudes, sean masones o no.

3) Por ello, en materia política sostienen que ésta se debe regir por la moral y la ética. La política debe estar regida por la búsqueda del interés y del bienestar general, y no estar al servicio de minorías que detentan la riqueza y el poder. Por tanto, sostienen que en esta construcción, es progresista todo lo que estimule la construcción humana, pueda verse reflejado o no en un índice económico. Su proyecto es, esencialmente, el de fomentar la dignidad para todos los hombres y mujeres que componen la Humanidad.

4) En este sentido, reafirman su adhesión a la democracia integral, política y económica, al pleno ejercicio de los derechos humanos, a la promoción de la educación pública, gratuita, obligatoria y laica, a la separación del Estado de toda fórmula de dependencia de cualquier concepción religiosa o filosófica, para asegurar la pluralidad de ideas y el respeto de la conciencia de los ciudadanos, y su férrea condena a la corrupción que gangrena el verdadero desarrollo social, que es aquél que fomenta la equidad.

5) Sostienen que para trabajar por el bien público, debe impulsarse una sociedad que sea sustentable en su propio desarrollo moral y ético. Por ello piensan que afianzar un sistema político realmente representativo de la voluntad popular, pasa por mejorar los sistemas electorales de manera que el control de los representados sobre los representantes sea más estrecho, haga a la política menos dependiente de los poderes económicos y se elabore verdaderas estrategias para formar ciudadanos esclarecidos que tomen los destinos de la política en sus manos. Por eso, es tan importante poner el acento en que la educación se enfoque en construir, a partir de la calidad de contenidos, ciudadanía y laicidad. Y a partir de ahí, el surgimiento de ciudadanos preparados para ejercer la política como virtud y no como conveniencia personal. Solamente una ciudadanía esclarecida, desde el punto de vista de los valores, derechos y obligaciones, logrará frenar el mal endémico de las sociedades latinoamericanas, que es la existencia de los demagogos y populistas que excitan a las masas comerciando con sus necesidades e ignorancia. Los ciudadanos deben recuperar el espacio público que por derecho les corresponde.

6) En particular, vista la situación de nuestras sociedades, y para ir remediando la misma, sostienen que hay que avanzar sobre situaciones concretas:
" Proyectar la Salud, la Educación y el Transporte desde un enfoque social.
" Tratar la demografía como una política de Estado de interés estratégico.
" Poner particular énfasis en la salud reproductiva, planificación familiar y contracepción, enfocado particularmente en el embarazo adolescente. Fomentar la maternidad y paternidad responsables.
" Combatir la violencia doméstica y sexual, como formas extremas de atentado a la dignidad humana.
" Respetar la diversidad cultural, étnica, de género y de opciones sexuales.
" Fomentar el consumo responsable y el respeto a todas las formas de vida que conforman el equilibrio ecológico de nuestro planeta.
" Evitar el agrandamiento de la brecha digital, y fomentar el pasaje a la sociedad del conocimiento.
" Realizar un gran esfuerzo de integración de los jóvenes, a través de estrategias inclusivas, de manera que sientan que están participando plenamente en la construcción social de su destino.
" Propender a alcanzar la meta de ingresos mínimos dignos para las familias, y una política previsional que haga de nuestros ancianos ciudadanos plenos.

7) La tradición humanística de la masonería nos hace ver los fenómenos humanos desde el ángulo de la universalidad, por ello, todo lo que fomente una conciencia planetaria y la unión de los pueblos, está dentro de nuestro interés y preocupación. Pensamos que todo lo que se avance hacia el afianzamiento de los organismos internacionales desde la óptica del bienestar de los pueblos y naciones, y por la paz mundial, es siempre bienvenido y cuenta con nuestro entusiasta apoyo. Sin embargo, vemos que frente a la globalización impulsada por el capital financiero y las corporaciones internacionales, no ha aparecido aún la respuesta de una mundialización de corte humanista. En este sentido pensamos que los organismos internacionales que representan a los gobiernos debieran completarse con entidades que representen a los pueblos. La sociedad internacional ganaría en democracia.
Por eso, no podemos dejar de manifestar nuestra inquietud por el severo deterioro que está sufriendo el proceso de integración regional y latinoamericano en curso. Y de buena manera pensamos que una parte del problema está en que ese proceso de integración se realiza desde la cúspide del poder y no desde el corazón del pueblo. En este sentido, sostenemos que la integración debe realizarse en el respeto e igualdad entre los estados grandes y los pequeños, e implicar a los pueblos en la construcción de una ciudadanía regional. Esto implica la creación de entidades políticas de corte parlamentario libremente electas para esa actividad específica.

8) La masonería trabaja respetando sus antiguas tradiciones, contribuyendo con sus ideales de servicio a la humanidad, y protegiendo el patrimonio ecológico de nuestro sistema planetario. Pretende alcanzar sus metas a través de la difusión de sus ideales, la prédica a través del ejemplo y la acción positiva de sus miembros sobre la sociedad difundiendo el conocimiento, uniendo las tradiciones espirituales no sectarias de la Humanidad al espíritu científico y luchando contra la ignorancia. Ella aspira a realizar estos fines dentro de la comunidad humana, por lo tanto, no fomenta la neutralidad de sus miembros en ninguno de los temas que atañe a la misma. No es órgano de ningún partido político, o centro de poder, pero agrupa en su seno a hombres y mujeres dispuestos a impulsar la justicia y la paz entre los hombres y los pueblos, buscando el progreso del género humano, obstaculizado constantemente por la ambición, la ignorancia y la superstición; y en esta misión no se cree exclusivista, sino que une sus esfuerzos con quienes converjan en visiones similares. En este camino, la Francmasonería es optimista, porque cree en la infinita capacidad de autoperfeccionamiento de los seres humanos, e impulsando estos ideales, ella contribuye a la liberación de los hombres y mujeres de este mundo que buscan construir su propio destino y encontrar la felicidad.


Itajai / Balneario Camboriu, Sta. Catarina, Brasil, 6 al 8 de Octubre de 2006

Colaboracion: CIMAS

LA PAZ

LA PAZ

La paz es una de las aspiraciones más antiguas de la Humanidad, que desde el comienzo de los tiempos suele dar ese nombre a los períodos generalmente breves que transcurren entre dos guerras. El vocablo en español proviene del latín pax, pacis y aparecía en nuestra lengua ya en el Poema de Mío Cid, que data de 1140. Es palabra común a todas las lenguas romances: en francés, paix; en italiano, pace; en portugués paz, y en otras lenguas como el inglés peace.

Paz está también en el origen de pacto, que proviene del latín pactum, y que en esa lengua era el participio pasivo de pascisci (firmar la paz). En latín, pactare significaba también pagar un tributo, que es la obligación que suele tocar a los vencidos al cabo de una guerra. En castellano antiguo, pechar significaba pagar un tributo y en el Río de la Plata se usa hasta hoy con el sentido de 'pedir dinero prestado'.

Está también en el origen de que proviene del latín y que en esa lengua era el participio pasivo de (firmar la paz). En latín, significaba también pagar un tributo, que es la obligación que suele tocar a los vencidos al cabo de una guerra. En castellano antiguo, significaba pagar un tributo y en el Río de la Plata se usa hasta hoy con el sentido de 'pedir dinero prestado'. Apaciguar se encuentra ya en el siglo xiii, pero en el siglo xvii hay algunos textos con apazguar, apazguado, que se cruza con pacato para dar como resultado pazguato (tonto, lerdo) y, en el Río de la Plata y Venezuela, pajuato, con el mismo significado.

La lealtad.

CARLOS GONZALEZ ASTETE

Hacer aquello con lo que uno se ha comprometido aun entre circunstancias cambiantes. Un valor sin el cual nos quedamos solos y que debemos vivir nosotros antes que nadie.

La lealtad es una virtud que desarrolla nuestra conciencia. Ella nos conduce profundamente hacia una situación, a través de ésta, y hacia la salida del otro lado, emergiendo como una persona más evolucionada.

La lealtad es un corresponder, una obligación que se tiene con los demás. Es un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. La lealtad es un valor, pues quien es traidor se queda solo. Cuando somos leales, logramos llevar la amistad y cualquier otra relación a su etapa más profunda. Todos podemos tener un amigo superficial, o trabajar en un lugar simplemente porque nos pagan. Sin embargo la lealtad implica un compromiso que va más hondo: es el estar con un amigo en las buenas y en las malas, es el trabajar no solo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso más profundo con la empresa en donde trabajamos, y con la sociedad misma.

La lealtad es una llave que nos permite tener auténtico éxito cuando nos relacionamos. La lealtad es un valor que no es fácil de encontrar. Es, por supuesto, más común aquella persona que al saber que puede obtener algo de nosotros se nos acerque y cuando dejamos de serle útil nos abandona sin más. Es frecuente saber que alguien frecuenta un grupo contrario porque le da más beneficios. Y lo que acaba ocurriendo es que nadie confía en ese tipo de personas.

La lealtad es esencial en la amistad. Los conocidos se hacen amigos a través de la lealtad mutua. La lealtad es un esencial en la amistad que se ha desarrollado en el compromiso de corazones entre dos personas. En una relación de corazón a corazón la lealtad desarrolla la confianza mutua.

Es nuestro deber el ser leal a aquellos que dependen de nosotros: familia, amigos, nuestros empleados o nuestro empleador. La lealtad es amor bondadoso en acción. La lealtad es potenciada por la energía que viene hacia nuestro cuerpo al cuidar nuestras actitudes y pensamientos. La lealtad desarrolla nuestra alma en conciencia, transformándonos en la creación más hermosa posible de un ser humano.

Como vemos, la lealtad se relaciona estrechamente con otras virtudes como la amistad, el respeto, la responsabilidad y la honestidad entre otras.

Podemos ver como actitudes desleales:
- Las críticas que se hacen de las personas, haciendo hincapié en sus defectos, lo limitado de sus cualidades o lo mal que hacen su trabajo.
- Divulgar las confidencias que se nos han hecho.
- Quejarnos del modo de ser de alguien y no ayudarlo para que se supere.
- Dejar una amistad por razones injustificadas y de poca trascendencia.
- El poco esfuerzo que se pone al hacer un trabajo o terminarlo.
- Cobrar más del precio pactado.

No basta contradecir las actitudes desleales para ser leal, es necesario detenernos a considerar algunos puntos:
- En toda relación se adquiere un deber respecto a las personas. Como la confianza y el respeto que debe de haber entre padres e hijos, la empresa con los empleados, entre los amigos, los alumnos hacia su escuela...
- Se deben buscar y conocer las virtudes permanentes para cualquier situación, de otra forma se es “leal” mientras se comparten las mismas ideas.
- La lealtad no es una consecuencia de un sentimiento afectivo, es el resultado del discernimiento para elegir lo que es correcto.
- Si se coloca como valor fundamental el alcance de objetivos, se pierde el sentido de cooperación. La persona que participa en una actividad sólo por el éxito que se tiene, fácilmente abandona la empresa porque las cosas no salen bien o simplemente deja de obtener los beneficios a que estaba acostumbrado.
- Lo importante es vivir las virtudes por lo que representan, no por las personas que en algún momento dictan una norma.

Con todo lo anterior veremos que aún sin darnos cuenta, las relaciones que hemos sabido mantener se deben en gran medida a la vivencia del valor de la lealtad.


DE LA LEALTAD

Una preocupación hace bullir mi mente y un dolor ensombrece mi alma. Seres sin escrúpulos de conciencia, que pretenden imponer su voluntad por encima de todo, lograr unos fines -por demás inconfesables- sin reparar en la honestidad de los medios. Ninguno cuenta con el libre albedrío de la persona que pretenden doblegar.
Insultos, amenazas, calumnias..., son sus armas. Armas que poco dicen a favor de quien las utiliza. Alianzas pactadas en la sombra porque no se atreven a obrar a la luz del día. Aprovechar debilidades ajenas para lograr sus objetivos. Jugar descaradamente con lealtades.
Y, en medio de todo este asunto, está en juego mi sentido de la amistad y la fidelidad. Tengo la conciencia muy tranquila. Las ideas muy claras. Sé perfectamente lo que tengo que hacer: caso omiso a quienes no merecen el apelativo de personas. No ignoro que pretenderán atacarme. Se volverán contra mí. Pero tengo a mi favor que han olvidado totalmente contar con mi propio discernimiento y voluntad de acción.
No me importa recibir una serie de golpes, por muy traicioneros que sean, si con ello un amigo se ve libre.
Por mantener incólume una amistad, por evitar un daño a un amigo, me enfrento a quien sea. Porque tengo unos principios más honestos, porque la bajeza y ruindad de algunos no me da miedo, porque no abandono a los míos cuando las cosas se ponen feas... porque, en definitiva, soy leal.

TACNA PERU